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Guía de la temporada 2020 de la MLS

Jaime Ojeda @Jaime96Ojeda 28-02-2020

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MLS

Pese a que Estados Unidos es un país acostumbrado a tener a los mejores atletas y las mejores competiciones deportivas del mundo, al fútbol siempre le ha costado mucho penetrar en la tierra de las oportunidades. Alrededor del globo, cuatro mil millones de personas se consideran aficionados al deporte más popular de todos, pero, con cada nueva temporada, la Major League Soccer demuestra signos de gran avance en ese país. De hecho, varios estudios afirman que en EE. UU. el fútbol ya ha superado en popularidad al béisbol e igualado al baloncesto entre los jóvenes de 18 a 34 años.

El 29 de febrero arranca la temporada 2020 de la Major League Soccer. Será la 25ª temporada de una competición que se inauguró en 1996 con 10 equipos y que para sus bodas de plata contará con 26. Si bien es un crecimiento significativo y que ha hecho a la MLS muy atractiva los últimos años, la liga todavía está lejos de dominar su territorio o ser un competidor férreo de la élite europea. En cualquier caso, esta nueva edición llega, nuevamente, después de batirse récords de asistencia a los estadios en 2019, de aumentar el seguimiento televisivo, de expandir su retransmisión internacional de los partidos, de seguir creciendo y potenciando su marca en redes sociales, y de llevar a cabo un aumento de la inyección de capital. Por eso, en SPHERA SPORTS señalamos las 15 claves del nuevo curso futbolístico que arranca en Norteamérica con esta guía.

25 años de la MLS

De forma muy recurrente se escuchan y se leen, tanto de parte de los aficionados como de la prensa, comparaciones de la MLS con el fútbol europeo y la Liga MX. Y, evidentemente, la competición estadounidense siempre sale perdiendo. Algo tan esperado como lógico, porque la liga apenas está cumpliendo 25 años de historia mientras que torneos como el mexicano o muchas ligas europeas tienen más de 70. ¿Qué sentido tiene establecer una comparación 25-70? Lo razonable sería comparar los primeros 25 años de MLS con los primeros 25 de estas competiciones, ¿no? Y ahí, con seguridad, la Major es superior a todas. La prueba más evidente es que, con más de 50 años de retraso, la liga de Estados Unidos está en boca de todos: molesta a los más escépticos, se abre cada vez más al mercado comercial y televisivo, sigue aumentando la llegada de mejores jugadores que elevan el nivel futbolístico, la inyección e inversión de capital crece cada temporada, el precio de abrir nuevas franquicias está más caro que nunca ($325 millones) y el valor económico de varios de sus equipos está entre los más altos de este deporte.

Eso sí, hoy por hoy, y pese a la épica que tiene el nuevo himno de la MLS hecho por el prestigioso compositor alemán Hans Zimmer, la liga sigue siendo inferior. De momento.

“[En los próximos 10 años] El soccer pasará al béisbol y al hockey hielo para ser el tercer deporte en importancia en Estados Unidos por detrás del fútbol y el baloncesto” –dijo Larry Berg, uno de los propietarios de LAFC en el pasado Media Day de la MLS. El directivo, además, fue muy contundente al decir que, en ese periodo, “la MLS superará a la Liga MX” y que en 25 años serán “la mejor liga del mundo”. Quizá sean muy impulsivas sus palabras, pero con ellas al menos demuestran mucha ambición de cara a lo que suceda después del Mundial de 2026 –que acogerán junto a sus vecinos canadienses y mexicanos–. De hecho, en la misma línea fueron las declaraciones de Gregg Berhalter, –el entrenador del equipo nacional masculino de EE. UU.–, aunque él si fue mucho más prudente: “En 25 años creo que todo el mundo nos prestará atención y verá nuestros partidos en la televisión”, dijo, añadiendo que “vamos a ser uno de los líderes en fútbol”. Y el matiz es importante: no dice que vayan a ser los líderes, dice que van a estar en la contienda de ser una de las grandes potencias de este deporte. Algo a lo que también se sumó José Mas, uno de los propietarios del Inter de Miami: “La MLS será una de las principales ligas del mundo y se pondrá a la par de la Premier League, La Liga y Serie A”. Esta liga es muy respetada como negocio por sus competidores.

Expansión a Miami y Nashville

Ha llevado mucho tiempo, pero después de años tratando crear un nuevo equipo en la ciudad de Miami, el sur del estado de Florida volverá a tener fútbol del máximo nivel. En este artículo contamos la intrahistoria del equipo rosa y negro y todos los problemas a los que ha tenido que hacer frente, pero su offseason ha sido, en lo deportivo, relativamente prometedora. El entrenador uruguayo Diego Alonso aterriza en el banquillo del Inter de Miami con un currículum muy convincente bajo su brazo y con la idea de convertir al club en una potencia de su conferencia. Además, pese a lo difícil que es construir un plantel competitivo desde cero, el director deportivo Paul McDonough ha contratado varios elementos prometedores y/o contrastados en la MLS como Luis Robles, Nicolás Figal, Román Torres, Wil Trapp, Rodolfo Pizarro, Matías Pellegrini y Julián Carranza. Jugadores que aumentan las expectativas que hay con este equipo y que, a priori, lo harán contendiente a entrar en playoffs a final de temporada. Su calendario en el primer mes de competición será complicado de afrontar: visitas consecutivas a LAFC y DC United, debut en casa contra LA Galaxy y recepción de New York RB.

Mientras tanto, las cosas en Nashville no pintan igual de prometedoras. De primeras porque, a pesar de estar más al Este que Chicago, competirá en la conferencia Oeste. Y eso le supondrá tener que cruzar casi la mitad del país para jugar los partidos de visitante dentro de su propia división –con el desgaste que suponen tantas horas de avión y aeropuertos–. Al mando del equipo de la ciudad de la música estará el veterano Gary Smith, que en 2010 ganó la MLS Cup dirigiendo a Colorado Rapids. El inglés –que regresa a la Major tras dirigir al equipo del estado de Tennessee las últimas tres temporadas en la USL Championship–, contará con un grupo formado por jugadores del roster anterior, varias contrataciones del draft de expansión y la agencia libre y elementos internacionales que invitan a pensar que este equipo tendrá una primera temporada similar a las que vivieron en Minnesota y Cincinnati. Incluso, debutarán en la liga con el mismo ecosistema que ellos: “[El Nissan Stadium] espera una entrada de más de 50.000 aficionados”, dijo el comisionado Don Garber. En lo deportivo, su año debería estar muy lejos de parecerse al de Atlanta United y LAFC en 2017 y 2018 respectivamente.

Cambia el panorama global

Siguiendo el modelo tradicional de las ligas de Estados Unidos, el formato de la liga norteamericana de soccer seguirá constando de una división por conferencias (Este y Oeste) de los equipos participantes, ambas ahora con 13 equipos con la inclusión del Inter de Miami y Nashville SC. Seguirá contando con una fase regular de 34 jornadas, al equipo que sume más puntos entre las dos conferencias se le otorgará el Supporters’ Shield, los siete mejores del Este y el Oeste se clasificarán para los playoffs a partido único y no habrá ascensos ni descensos; aunque, nuevamente, habrá algunos cambios. El principal es que los equipos ya no se enfrentarán con todos los integrantes de la MLS: cada uno jugará dos veces (una de local y otra de visitante) contra los de su propia conferencia y luego una sola vez contra 10 de la conferencia opuesta, restando tres sin sufrir competencia.

Asimismo, la cuestión del convenio de negociación colectiva cobra mucha importancia. El anterior acuerdo expiró el pasado 31 de enero y, por un momento, la posibilidad de que los jugadores fueran a la huelga cobró algo de fuerza. Sin embargo, seis días después, el sindicato y la MLS llegaron a un nuevo acuerdo que analizamos aquí y permitió que la 25ª temporada se iniciase sin problemas ni retrasos. Con este convenio, la competición americana entra en una nueva dimensión gracias a las nuevas mejoras y detalles que se han introducido, como más vuelos chárter, mayor presupuesto, subida del salario mínimo y una mejora de la agencia libre.

¿Qué será del campeón, Seattle Sounders?

De no ser por el imparable ritmo de LAFC el año pasado, Seattle Sounders habría quedado campeón de conferencia y a ocho puntos de ganar el Supporters’ Shield (trofeo que se le otorga al equipo con mejor puntuación en temporada regular y que se llevó NYCFC). En otras palabras, el 2019 del conjunto esmeralda fue muy bueno por la exigencia de la directiva de no querer entrar a playoffs a contrarreloj. Al final se metieron en segunda posición y firmaron una gran postemporada ganando a Real Salt Lake, a LAFC y a Toronto FC en la gran final.

Repetir esa gesta es complicado. En una offseason en la que muchos equipos han gastado grandes sumas de dinero, los Sounders no han apostado por esa tendencia de fichar a golpe de talonario. Se marcharon figuras claves como Román Torres (Miami), Kim Kee-hee (Ulsan), Brad Smith (Cardiff) y Víctor Rodríguez (Elche); además de la retirada de Chad Marshall. Y, por si fuera poco, la columna vertebral formada por Stefan Frei, Gustav Svensson y Nicolás Lodeiro sigue sumando años sin un relevo generacional sustancial. Con ello, la capacidad del entrenador Brian Schmetzer de sacarle jugo a esta nómina dependerá también del acierto que haya tenido el mánager general Garth Lagerwey, constructor del equipo desde los despachos y que ha traído –entre varios nombres– al central Yeimar Gómez para apuntalar la defensa, y a Miguel Ibarra y Joao Paulo a coste cero para mejorar el centro del campo.

Si las nuevas caras encajan en la ecuación y Seattle Sounders consigue lidiar a buen término con la Champions League de la Concacaf y la US Open Cup, sigue siendo un gran aspirante a revalidar su título de campeón.

Era post-Ibrahimović en LA Galaxy

Todas las debilidades que LA Galaxy mostró en 2017 y 2018, años en los que no entraron a playoffs, se paliaron la temporada pasada cuando Guillermo Barros-Schelotto asumió la tarea de entrenador. Algo que, no obstante, no fue suficiente para tener éxito en una postemporada en la que cayeron a las primeras de cambio contra su archienemigo LAFC (5-3). Los 31 goles en 31 partidos de Zlatan Ibrahimović no sirvieron y se terminó marchando sin cumplir nada de lo que prometió a su llegada a EE. UU: conseguir el récord de goles, ser el MVP de la liga y quedar campeón.

Con la marcha del delantero sueco, LA Galaxy liberó un cupo de jugador franquicia y, a pesar de la toxicidad que desprendía y lo mucho que condicionaba el juego de su equipo, perdió una cuota de 30 goles por año y un impacto mediático importante. Sustituir todo lo bueno de Zlatan era difícil, pero en principio parecen haberlo conseguido: la franquicia más exitosa en toda la historia de la MLS ha contratado en esta offseason a ‘Chicharito’ Hernández a cambio de $10 millones en una operación con el Sevilla FC. Y es cierto que parece imposible que la estrella mexicana tenga una cotización goleadora igual a la del ‘Rey León’, pero sí parece muy probable que el rendimiento colectivo y el ambiente en el vestuario de los Galaxy mejoren significativamente con él. Ni hablar del efecto que tendrá –y está teniendo ya– su fichaje: en las primeras 72 horas después de su anuncio la franquicia vendió el doble de abonos de temporada que en las primeras 72 de Ibra, han vendido más merchandising y han confirmado varios sold out para sus primeros partidos.

Chicharito, Cristian Pavón, Dos Santos y compañía podría ser suficiente para estar arriba, pero si no mejoran su consistencia defensiva volverá a ser difícil. Tiene trabajo GBS.

¿Hacia dónde va LAFC?

Los Ángeles FC se llevó con merecimiento el Supporters’ Shield. El equipo aurinegro dominó la liga de cabo a rabo y completó una temporada regular memorable bajo las órdenes de Bob Bradley, jugando un fútbol vertical excelso y estableciendo varios récords (mayor registro de puntos, de goles a favor y de mayor diferencia anotadora). Mientras, Carlos Vela estableció un récord goleador anual en la liga y terminó coronado como el MVP. Unos números los suyos que, en realidad, serán difíciles de superar incluso por él mismo. Sin embargo, en la postemporada les faltó experiencia y rodaje en estas instancias, donde terminaron cayendo contra los que acabarían siendo los campeones. Por eso, en las vacaciones de invierno han demostrado que no quieren que les suceda lo mismo.

LAFC ha superado la offseason manteniendo a casi toda su columna vertebral del curso pasado, aunque hay dos cambios en áreas clave que pueden provocarle un arranque inconsistente: no dieron continuidad en la portería a Tyler Miller (se marchó a Minnesota United) y lo reemplazaron por el veterano holandés Kenneth Vermeer, procedente del PSV; además de la venta de Walker Zimmerman a Nashville, que era una pieza imprescindible en el centro de la defensa e internacional por EE. UU. No ficharon un reemplazo. Es decir, una línea tan frágil como la retaguardia tiene a tres caras nuevas (han contratado para el lateral izquierdo al internacional Sub-20 ecuatoriano Diego Palacios) de los cinco que la componen en el 4-3-3 que dibuja el técnico Bradley. Va a llevar tiempo que se cree una química entre ellos –sobre todo si Eddie Segura tiene que lidiar con centrales de tan pocas garantías como Jakovic, El-Munir o Danilo Silva–.

Problemas atrás al margen, de medio campo hacia adelante este equipo asusta bastante más ahora que en 2019 (y ya es decir). En ataque sigue el indiscutible Vela, sus prometedores escuderos en los extremos Diego Rossi y Brian Rodríguez también, así como el gran recurso de Adama Diomandé y el nuevo y experimentado fichaje de Bradley Wright-Phillips (leyenda de New York RB). En el centro del campo, a la continuidad de tres futbolistas excelentes como Eduard Atuesta, Mark-Anthony Kaye y Latif Blessing se suma la incorporación del internacional Sub-20 uruguayo Francisco Ginella y del Sub-20 ecuatoriano José Cifuentes. Pelearán por ganar la temporada regular, seguramente, pero la clave está en afrontar con sobriedad los playoffs, donde estarán salvo que se produzca una hecatombe. Van a por todas.

La alianza: MLS & Liga MX

La MLS y la Liga MX empezaron a acercar posturas hace varios años con la creación de la Campeones Cup, una especie de supercopa que enfrentaría a los campeones de ambas ligas. Las primeras dos ediciones pasaron de prueba piloto a tener cierto grado de éxito, así que el año pasado se creó la Leagues Cup, un torneo eliminatorio a partido único que reunió a cuatro equipos de cada país y que en 2020 llamará a filas a ocho. Con todo ello, este año debutará el nuevo formato del All-Star, que reunirá a un equipo de estrellas de la MLS contras las de la Liga MX. Apunta a ser un éxito rotundo a nivel de marketing.

El “robo” a México

La paulatina mejora que ha experimentado la Major League los últimos años y la precaria calidad de vida (en algunos aspectos) que hay en México ha hecho, desde hace un tiempo, que los jugadores mexicanos y los extranjeros de la Liga MX miren al norte de la frontera y consideren un cambio. “Somos los Estados Unidos de América, la gente quiere vivir aquí” –dijo Larry Berg, uno de los propietarios de LAFC. Y no le falta razón. Desde hace bastante es habitual ver muchos fichajes procedentes de allí, pero en esta offseason el número ha sido contundente. 10 futbolistas han hecho las maletas y se han ido a Estados Unidos este invierno. Por muchos, además, se han pagado cifras cuantiosas en comparación a lo que acostumbraba la liga: Rodolfo Pizarro ($12 millones), Alan Pulido ($9,5 millones) y Lucas Zelarayán ($8 millones) son algunos ejemplos; aunque bajo otros parámetros han llegado elementos importantes como Pedro Gallese (gratis) u Osvaldo Alanís (préstamo).

Esta tendencia crece todavía más si atendemos al periodo de los últimos tres años y nos fijamos en el rol que tienen los jugadores sobre el campo. La mayoría de las llegadas fueron de piezas de ataque por los que se desembolsó mucho dinero ($10 millones por Brian Fernández y otros $7 millones por Gustavo Bou en 2019, $7 millones por Raúl Ruidíaz en 2018 y $3,2 millones por Paul Arriola en 2017). Algo que evidencia la dificultad a la que está teniendo que enfrentarse la Liga MX para retener a sus grandes estrellas y para poder repatriar a sus nativos: Carlos Vela, Chicharito y Jonathan Dos Santos, por ejemplo, descartaron México y apostaron por la MLS.

PARA LEER: ‘Menos moneyball: el gasto crece en la MLS’

Caras nuevas en los banquillos

Excluyendo a Gary Smith en Nashville (por el cambio de liga llegando el equipo desde la USL), esta temporada habrá seis nuevos entrenadores en la MLS además de Diego Alonso en Miami. El ingreso del uruguayo a la competición es interesante después de los éxitos que ha tenido en México (doble campeón de la Concacaf Champions League con Pachuca y Rayados, y campeón de liga con Pachuca). Su adición en particular marca la tendencia de apostar por entrenadores de mucho calibre. En cambio, la llegada más mediática corre de la mano de Montreal Impact, que ha apostado por una leyenda del fútbol como Thierry Henry para hacerse cargo de su banquillo. Será la segunda experiencia del francés en este ámbito después de fracasar estrepitosamente en el AS Monaco. La nómina de jugadores de la que dispondrá este curso no da muchas esperanzas.

Asimismo, incorporaciones como las de Tab Ramos y Raphaël Wicky suponen una apuesta de Houston Dynamo y Chicago Fire por entrenadores acostumbrados a trabajar en el fútbol formativo y apostar por los más jóvenes –en el caso del segundo incluso dirigiendo al Basilea en octavos de la UEFA Champions League hace un par de años–. Un caso similar al de Óscar Pareja, que durante mucho tiempo fue el técnico de un equipo cantera como FC Dallas. “[Aquí] sentimos que, en cuanto al desarrollo juvenil, tenemos una responsabilidad con la selección nacional”, dijo Clark Hunt, el dueño de FCD. Pareja, tras un paso infructífero por los Xolos de Tijuana de la Liga MX, regresa a la MLS para dirigir a Orlando City, que por fin tendrá un preparador de prestigio.

En el caso de NYCFC, la salida de Domènec Torrent supone una pérdida gravísima, pero el club apuesta por un reemplazo continuista como Ronny Deila. Mientras, Yoann Damet asumirá el cargo en Cincinnati con rol de interino hasta solucionarse sus problemas.

Los problemas de FC Cincinnati

Justo hace un año que FC Cincinnati ingresó a la liga. Y su temporada de debut, por cierto, fue desastrosa: 6 victorias, 6 empates y 22 derrotas que se tradujeron en solo 24 puntos, uno de los registros más bajos en toda la historia de la MLS. Igualmente, también rompió el récord negativo de más goles encajados en una sola temporada (75), superando las marcas de Orlando (74), Minnesota (71) y San José (71) en 2018. Un resultado que sólo tiene una explicación: la mala planificación de la directiva a la hora de confeccionar la plantilla, porque incluso despidieron a su entrenador después de 11 jornadas con un registro de 2V-2E-7D. Y durante un tiempo estuvo Yoann Damet ejerciendo de interino, pero llegó Gerard Nijkamp como nuevo mánager general y contrató a un viejo conocido suyo para asumir el banquillo, Ron Jans.

En esta offseason, el club parecía que se había puesto las pilas y empezó a cerrar algunos fichajes que elevaron el nivel tan bajo que había: los internacionales holandeses Jürgen Locadia y Siem de Jong, la brújula de Philadelphia Union, Haris Medunjanin; y el japonés Yuya Kubo. Todo parecía ir por buen camino. Parecía. Hace unas semanas se filtró que el jamaicano Darren Mattocks estaba siendo acusado por dos cargos: fraude en la reclamación a un seguro y robo con engaño. Podría haber quedado todo ahí, pero días después el sindicato de jugadores (MLSPA) denunció ante la liga que el entrenador Ron Jans le había dedicado insultos raciales a uno de sus jugadores (concretamente usó la palabra nigger, muy mal vista en EE. UU.). Inmediatamente saltaron las alarmas, FCC le suspendió de empleo y sueldo, e iniciaron una investigación cuyo desenlace fue –oficialmente– una renuncia por parte del holandés.

En una rueda de prensa controvertida, Nijkamp dijo que no entendía el revuelo causado por el uso de aquella palabra, pero aceptó con resignación y confirmó que Damet podría llegar a ganarse el puesto permanente si tenía un buen desempeño.

Lavado de cara en Chicago

Casi podríamos considerar equipo de expansión a Chicago Fire. Y es que todo empezó en septiembre de 2019, cuando el empresario Andrew Hauptman vendió todas sus acciones de la franquicia al multimillonario Joe Mansueto (la revista Forbes estimó la operación en $400 millones). Luego vino un ligero cambio de nombre (el acrónimo del final ha pasado de ser “Soccer Club” a “Football Club”) y otro sustancial en su escudo, apostando por uno totalmente nuevo y diferente del original que ha provocado la ira de sus aficionados más fieles y las burlas de mucha gente. De la misma forma, el cambio más radical está en su casa: después de 14 años jugando en el SeatGeek de la localidad de Briedgeview, en el condado de Cook, regresan a la ciudad de Chicago para ejercer de local en el primer estadio que regentaron entre 1998-2001 y 2003-2005; el Soldier Field de los Chicago Bears de la NFL –con capacidad para 61.500 personas–. “[En su momento] fue un gran error trasladar al Fire a Bridgeview”, dijo Garber.

En lo deportivo, el nuevo Chicago Fire también sufre cambios importantes. En primer lugar, la franquicia decidió contratar a George Heitz como mánager general, decidiendo prescindir del entrenador Veljko Paunovic –que no ofreció resultados durante cuatro años– para contratar al que era seleccionador de la Sub-17 de Estados Unidos, Raphaël Wicky, al que tuvo como subordinado cuando era director deportivo en el Basilea suizo. Y con ello, los cambios en su roster: 17 jugadores, algunos más importantes que otros, causaron baja, provocando las contrataciones de muchos más. Gastón Jiménez, Nacho Aliseda, Robert Beric, Luka Stojanovic, Boris Sekulic y Álvaro Medrán han sido algunas de las caras nuevas; por los que han desembolsado más de $11 millones.

Europa sigue acechando

Después de los grandes traspasos del invierno pasado (Miguel Almirón al Newcastle por $24 millones, Alphonso Davies al Bayern por $12 millones, Zack Steffen al Manchester City por $10 millones o Tyler Adams al RB Leipzig por $3 millones), en esta ventana de mercado, clubes europeos y del continente americano volvieron a hacer patentes sus grandes labores de scouting durante el año –aunque esta vez no desembolsaran sumas igual de extraordinarias como el curso anterior–.

El Anderlecht belga fichó a dos de los mejores laterales de la competición que jugaban en los Red Bulls (Kemar Lawrence y Michael Murillo por $2,2 millones), Zlatan Ibrahimović no perdió nunca su olfato goleador y regresó a Italia, libre de LA Galaxy, para jugar en el AC Milan; Nico Gaitán fichó como agente libre por el Lille francés después de recuperar en Chicago una versión que no se le vio en China, y Vito Mannone dejó Minnesota para jugar en Dinamarca. En Brasil, el Atlético Mineiro brasileño pescó a Jefferson Savarino de Salt Lake a cambio de $2 millones, en México, el Atlas fichó gratis a un superclase como Lucho Acosta procedente de DC United, los Xolos de Tijuana a un central poderosísimo como Leandro González-Pírez de Atlanta United y los Pumas de UNAM a un extremo prometedor como lo es Sebastián Saucedo.

Cuesta ver fugas de jugadores de mucho calibre durante el mercado invernal europeo, así que seguramente en verano disfrutemos de ventas mayores. ¿Diego Rossi, Eduard Atuesta, Miles Robinson, Paxton Pomykal? Hay muchos candidatos. Para contrarrestar las pérdidas llegan figuras caras como Pizarro, Locadia, Chicharito, Pulido, Zelarayán, Jorge Figal, Yimmi Chará, Cavallini y Pablo Piatti; entre muchos.

Opciones y favoritos

Si algo bueno tiene la Major League Soccer es la imprevisibilidad. Al ser una liga sin descensos y ascensos, la igualdad entre las franquicias es mucho mayor. Es por ello por lo que resulta complicado calificar a algunos equipos como favoritos a ganar la MLS Cup. El ejemplo más reciente lo vimos el año pasado: LAFC venía con el cartel de “favorito” tras arrasar en la temporada regular y terminó siendo apeado. Sin embargo, eso no quita que haya algunos equipos cuyos momentos, dinámicas y plantillas no inviten a pensar que, a priori, pueden ser contendientes claros para ganar el campeonato liguero este curso.

Hablamos por tanto de equipos como Atlanta United, NYCFC, Toronto FC, Portland Timbers, Seattle Sounders o LAFC; a los que se les ve algo superiores al resto. Un escalón por debajo –pero cerca– podríamos situar a DC United, Columbus Crew, Inter de Miami, LA Galaxy y Sporting KC; a los que se les ven más opciones de ganar que a otros como Minnesota, San José Earthquakes, Colorado Rapids, Orlando City o New England Revolution –capacitados para dar alguna sorpresa, eso sí–. De franquicias como FC Dallas, Houston Dynamo, Philadelphia Union y Chicago Fire no se espera gran cosa, mientras que Salt Lake, Montreal Impact y New York RB son una incógnita antes de empezar la liga. En el grupo de equipos que no transmiten nada y a los que no se les espera para la postemporada –a priori– ubicaríamos a FC Cincinnati, Vancouver Whitecaps y Nashville SC, por ejemplo.

En cualquier caso, en este 2019, los clubes del Oeste vuelven a transmitir mayor nivel con respecto a los del Este, que después de dos años ganando la liga (Toronto y Atlanta) sucumbieron de nuevo ante el poderío de la costa más occidental. El reparto de triunfos está un poco diversificado últimamente, aunque desde 2008 (Columbus), la MLS Cup ha sido ganada por equipos del Pacífico todos los años menos en dos ocasiones.

Estadios a estrenarse

No habrá ningún estreno esta temporada. FC Cincinnati tendrá que esperar a 2021 para disfrutar de su estadio de $250 millones (con capacidad para 26.000 espectadores), al igual que Columbus Crew, que estrenará el suyo el próximo año en el centro de la ciudad tras presupuestarse en $300 millones la construcción (asientos para 20.000 asistentes).

Toda esta mejora de infraestructuras y construcción de estadios es objeto de la exigencia de Don Garber. Desde hace años obliga a que las nuevas franquicias que se incorporan a la competición construyan un soccer-specific stadium (estadio específico para el fútbol). De esta forma se ha ido poniendo fin a los alquileres de estadios de béisbol o fútbol americano hasta el punto de que 18 de los 26 equipos cuentan para esta temporada con un estadio de soccer. A esta regla escapan los estadios semi-específicos de Atlanta, Nashville, Chicago y Seattle (perfectamente adaptados); y los de New York City, Vancouver, New England Revolution y FC Cincinnati; que juegan en estadios de otras disciplinas deportivas muy poco adecuados.

En este sentido, el comisionado aseguró en el Media Day de final de mes que “para 2026 espero que una liga de 30 equipos con 26 estadios específicos”. Y asumiendo que equipos como Atlanta y Seattle no tienen la necesidad de abandonar estadios de fútbol americano que llenan hasta la bandera de forma regular, los candidatos a construir nuevos coliseos son NYCFC, los Revolution y Chicago Fire. Y es que ya están confirmados los futuros procesos de Cincinnati, Austin, Nashville, St. Louis y Sacramento.

¿Cuáles serán las futuras expansiones?

Para este año son 26 equipos. En 2021 entrarán Austin FC y la franquicia de Charlotte, y en 2022 se llegará a 30 con las expansiones de St. Louis y Sacramento Republic FC.

El sueño de Don Garber de llegar a la treintena para 2022 se ha cumplido. El comisionado aseguró en el Media Day que, después de que Charlotte pagara la cuota de entrada de $325 millones, “no hay ninguna prisa por sobrepasar la cifra de 30”. Sin embargo, no hay indicios de que la liga se vaya a detener ahí. De hecho, todo apunta hacia un último crecimiento que lleve el número a 32. ¿Con quiénes? ¿Cuáles serían los candidatos? En esa lista podríamos incluir a Phoenix, Detroit, Las Vegas e Indianapolis seguramente, que lucharían por obtener dos plazas con las que la MLS ya podría fragmentar las conferencias Este y Oeste en dos divisiones que centralizaran por zonas a todos los equipos (en relación a lo que se estila en la NBA, NFL o MLB). Sin embargo, el año pasado, Peter Vermes –entrenador de Sporting KC– comentó que estaba “convencido de que se llegará a las 32, pero garantizo que no pararemos ahí. Sin tener conocimiento real, creo que vamos a llegar a los 40 equipos”.

Camisetas del 25º aniversario

Y para terminar rápido: ¿por qué son tan feos y básicos la gran mayoría de los diseños?

Foto: www.mlssoccer.com

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Pese a que Estados Unidos es un país acostumbrado a tener a los mejores atletas y las mejores competiciones deportivas del mundo, al fútbol siempre le ha costado mucho penetrar en la tierra de las oportunidades. Alrededor del globo, cuatro mil millones de personas se consideran aficionados al deporte más popular de todos, pero, con cada nueva temporada, la Major League Soccer demuestra signos de gran avance en ese país. De hecho, varios estudios afirman que en EE. UU. el fútbol ya ha superado en popularidad al béisbol e igualado al baloncesto entre los jóvenes de 18 a 34 años.

El 29 de febrero arranca la temporada 2020 de la Major League Soccer. Será la 25ª temporada de una competición que se inauguró en 1996 con 10 equipos y que para sus bodas de plata contará con 26. Si bien es un crecimiento significativo y que ha hecho a la MLS muy atractiva los últimos años, la liga todavía está lejos de dominar su territorio o ser un competidor férreo de la élite europea. En cualquier caso, esta nueva edición llega, nuevamente, después de batirse récords de asistencia a los estadios en 2019, de aumentar el seguimiento televisivo, de expandir su retransmisión internacional de los partidos, de seguir creciendo y potenciando su marca en redes sociales, y de llevar a cabo un aumento de la inyección de capital. Por eso, en SPHERA SPORTS señalamos las 15 claves del nuevo curso futbolístico que arranca en Norteamérica con esta guía.

25 años de la MLS

De forma muy recurrente se escuchan y se leen, tanto de parte de los aficionados como de la prensa, comparaciones de la MLS con el fútbol europeo y la Liga MX. Y, evidentemente, la competición estadounidense siempre sale perdiendo. Algo tan esperado como lógico, porque la liga apenas está cumpliendo 25 años de historia mientras que torneos como el mexicano o muchas ligas europeas tienen más de 70. ¿Qué sentido tiene establecer una comparación 25-70? Lo razonable sería comparar los primeros 25 años de MLS con los primeros 25 de estas competiciones, ¿no? Y ahí, con seguridad, la Major es superior a todas. La prueba más evidente es que, con más de 50 años de retraso, la liga de Estados Unidos está en boca de todos: molesta a los más escépticos, se abre cada vez más al mercado comercial y televisivo, sigue aumentando la llegada de mejores jugadores que elevan el nivel futbolístico, la inyección e inversión de capital crece cada temporada, el precio de abrir nuevas franquicias está más caro que nunca ($325 millones) y el valor económico de varios de sus equipos está entre los más altos de este deporte.

Eso sí, hoy por hoy, y pese a la épica que tiene el nuevo himno de la MLS hecho por el prestigioso compositor alemán Hans Zimmer, la liga sigue siendo inferior. De momento.

“[En los próximos 10 años] El soccer pasará al béisbol y al hockey hielo para ser el tercer deporte en importancia en Estados Unidos por detrás del fútbol y el baloncesto” –dijo Larry Berg, uno de los propietarios de LAFC en el pasado Media Day de la MLS. El directivo, además, fue muy contundente al decir que, en ese periodo, “la MLS superará a la Liga MX” y que en 25 años serán “la mejor liga del mundo”. Quizá sean muy impulsivas sus palabras, pero con ellas al menos demuestran mucha ambición de cara a lo que suceda después del Mundial de 2026 –que acogerán junto a sus vecinos canadienses y mexicanos–. De hecho, en la misma línea fueron las declaraciones de Gregg Berhalter, –el entrenador del equipo nacional masculino de EE. UU.–, aunque él si fue mucho más prudente: “En 25 años creo que todo el mundo nos prestará atención y verá nuestros partidos en la televisión”, dijo, añadiendo que “vamos a ser uno de los líderes en fútbol”. Y el matiz es importante: no dice que vayan a ser los líderes, dice que van a estar en la contienda de ser una de las grandes potencias de este deporte. Algo a lo que también se sumó José Mas, uno de los propietarios del Inter de Miami: “La MLS será una de las principales ligas del mundo y se pondrá a la par de la Premier League, La Liga y Serie A”. Esta liga es muy respetada como negocio por sus competidores.

Expansión a Miami y Nashville

Ha llevado mucho tiempo, pero después de años tratando crear un nuevo equipo en la ciudad de Miami, el sur del estado de Florida volverá a tener fútbol del máximo nivel. En este artículo contamos la intrahistoria del equipo rosa y negro y todos los problemas a los que ha tenido que hacer frente, pero su offseason ha sido, en lo deportivo, relativamente prometedora. El entrenador uruguayo Diego Alonso aterriza en el banquillo del Inter de Miami con un currículum muy convincente bajo su brazo y con la idea de convertir al club en una potencia de su conferencia. Además, pese a lo difícil que es construir un plantel competitivo desde cero, el director deportivo Paul McDonough ha contratado varios elementos prometedores y/o contrastados en la MLS como Luis Robles, Nicolás Figal, Román Torres, Wil Trapp, Rodolfo Pizarro, Matías Pellegrini y Julián Carranza. Jugadores que aumentan las expectativas que hay con este equipo y que, a priori, lo harán contendiente a entrar en playoffs a final de temporada. Su calendario en el primer mes de competición será complicado de afrontar: visitas consecutivas a LAFC y DC United, debut en casa contra LA Galaxy y recepción de New York RB.

Mientras tanto, las cosas en Nashville no pintan igual de prometedoras. De primeras porque, a pesar de estar más al Este que Chicago, competirá en la conferencia Oeste. Y eso le supondrá tener que cruzar casi la mitad del país para jugar los partidos de visitante dentro de su propia división –con el desgaste que suponen tantas horas de avión y aeropuertos–. Al mando del equipo de la ciudad de la música estará el veterano Gary Smith, que en 2010 ganó la MLS Cup dirigiendo a Colorado Rapids. El inglés –que regresa a la Major tras dirigir al equipo del estado de Tennessee las últimas tres temporadas en la USL Championship–, contará con un grupo formado por jugadores del roster anterior, varias contrataciones del draft de expansión y la agencia libre y elementos internacionales que invitan a pensar que este equipo tendrá una primera temporada similar a las que vivieron en Minnesota y Cincinnati. Incluso, debutarán en la liga con el mismo ecosistema que ellos: “[El Nissan Stadium] espera una entrada de más de 50.000 aficionados”, dijo el comisionado Don Garber. En lo deportivo, su año debería estar muy lejos de parecerse al de Atlanta United y LAFC en 2017 y 2018 respectivamente.

Cambia el panorama global

Siguiendo el modelo tradicional de las ligas de Estados Unidos, el formato de la liga norteamericana de soccer seguirá constando de una división por conferencias (Este y Oeste) de los equipos participantes, ambas ahora con 13 equipos con la inclusión del Inter de Miami y Nashville SC. Seguirá contando con una fase regular de 34 jornadas, al equipo que sume más puntos entre las dos conferencias se le otorgará el Supporters’ Shield, los siete mejores del Este y el Oeste se clasificarán para los playoffs a partido único y no habrá ascensos ni descensos; aunque, nuevamente, habrá algunos cambios. El principal es que los equipos ya no se enfrentarán con todos los integrantes de la MLS: cada uno jugará dos veces (una de local y otra de visitante) contra los de su propia conferencia y luego una sola vez contra 10 de la conferencia opuesta, restando tres sin sufrir competencia.

Asimismo, la cuestión del convenio de negociación colectiva cobra mucha importancia. El anterior acuerdo expiró el pasado 31 de enero y, por un momento, la posibilidad de que los jugadores fueran a la huelga cobró algo de fuerza. Sin embargo, seis días después, el sindicato y la MLS llegaron a un nuevo acuerdo que analizamos aquí y permitió que la 25ª temporada se iniciase sin problemas ni retrasos. Con este convenio, la competición americana entra en una nueva dimensión gracias a las nuevas mejoras y detalles que se han introducido, como más vuelos chárter, mayor presupuesto, subida del salario mínimo y una mejora de la agencia libre.

¿Qué será del campeón, Seattle Sounders?

De no ser por el imparable ritmo de LAFC el año pasado, Seattle Sounders habría quedado campeón de conferencia y a ocho puntos de ganar el Supporters’ Shield (trofeo que se le otorga al equipo con mejor puntuación en temporada regular y que se llevó NYCFC). En otras palabras, el 2019 del conjunto esmeralda fue muy bueno por la exigencia de la directiva de no querer entrar a playoffs a contrarreloj. Al final se metieron en segunda posición y firmaron una gran postemporada ganando a Real Salt Lake, a LAFC y a Toronto FC en la gran final.

Repetir esa gesta es complicado. En una offseason en la que muchos equipos han gastado grandes sumas de dinero, los Sounders no han apostado por esa tendencia de fichar a golpe de talonario. Se marcharon figuras claves como Román Torres (Miami), Kim Kee-hee (Ulsan), Brad Smith (Cardiff) y Víctor Rodríguez (Elche); además de la retirada de Chad Marshall. Y, por si fuera poco, la columna vertebral formada por Stefan Frei, Gustav Svensson y Nicolás Lodeiro sigue sumando años sin un relevo generacional sustancial. Con ello, la capacidad del entrenador Brian Schmetzer de sacarle jugo a esta nómina dependerá también del acierto que haya tenido el mánager general Garth Lagerwey, constructor del equipo desde los despachos y que ha traído –entre varios nombres– al central Yeimar Gómez para apuntalar la defensa, y a Miguel Ibarra y Joao Paulo a coste cero para mejorar el centro del campo.

Si las nuevas caras encajan en la ecuación y Seattle Sounders consigue lidiar a buen término con la Champions League de la Concacaf y la US Open Cup, sigue siendo un gran aspirante a revalidar su título de campeón.

Era post-Ibrahimović en LA Galaxy

Todas las debilidades que LA Galaxy mostró en 2017 y 2018, años en los que no entraron a playoffs, se paliaron la temporada pasada cuando Guillermo Barros-Schelotto asumió la tarea de entrenador. Algo que, no obstante, no fue suficiente para tener éxito en una postemporada en la que cayeron a las primeras de cambio contra su archienemigo LAFC (5-3). Los 31 goles en 31 partidos de Zlatan Ibrahimović no sirvieron y se terminó marchando sin cumplir nada de lo que prometió a su llegada a EE. UU: conseguir el récord de goles, ser el MVP de la liga y quedar campeón.

Con la marcha del delantero sueco, LA Galaxy liberó un cupo de jugador franquicia y, a pesar de la toxicidad que desprendía y lo mucho que condicionaba el juego de su equipo, perdió una cuota de 30 goles por año y un impacto mediático importante. Sustituir todo lo bueno de Zlatan era difícil, pero en principio parecen haberlo conseguido: la franquicia más exitosa en toda la historia de la MLS ha contratado en esta offseason a ‘Chicharito’ Hernández a cambio de $10 millones en una operación con el Sevilla FC. Y es cierto que parece imposible que la estrella mexicana tenga una cotización goleadora igual a la del ‘Rey León’, pero sí parece muy probable que el rendimiento colectivo y el ambiente en el vestuario de los Galaxy mejoren significativamente con él. Ni hablar del efecto que tendrá –y está teniendo ya– su fichaje: en las primeras 72 horas después de su anuncio la franquicia vendió el doble de abonos de temporada que en las primeras 72 de Ibra, han vendido más merchandising y han confirmado varios sold out para sus primeros partidos.

Chicharito, Cristian Pavón, Dos Santos y compañía podría ser suficiente para estar arriba, pero si no mejoran su consistencia defensiva volverá a ser difícil. Tiene trabajo GBS.

¿Hacia dónde va LAFC?

Los Ángeles FC se llevó con merecimiento el Supporters’ Shield. El equipo aurinegro dominó la liga de cabo a rabo y completó una temporada regular memorable bajo las órdenes de Bob Bradley, jugando un fútbol vertical excelso y estableciendo varios récords (mayor registro de puntos, de goles a favor y de mayor diferencia anotadora). Mientras, Carlos Vela estableció un récord goleador anual en la liga y terminó coronado como el MVP. Unos números los suyos que, en realidad, serán difíciles de superar incluso por él mismo. Sin embargo, en la postemporada les faltó experiencia y rodaje en estas instancias, donde terminaron cayendo contra los que acabarían siendo los campeones. Por eso, en las vacaciones de invierno han demostrado que no quieren que les suceda lo mismo.

LAFC ha superado la offseason manteniendo a casi toda su columna vertebral del curso pasado, aunque hay dos cambios en áreas clave que pueden provocarle un arranque inconsistente: no dieron continuidad en la portería a Tyler Miller (se marchó a Minnesota United) y lo reemplazaron por el veterano holandés Kenneth Vermeer, procedente del PSV; además de la venta de Walker Zimmerman a Nashville, que era una pieza imprescindible en el centro de la defensa e internacional por EE. UU. No ficharon un reemplazo. Es decir, una línea tan frágil como la retaguardia tiene a tres caras nuevas (han contratado para el lateral izquierdo al internacional Sub-20 ecuatoriano Diego Palacios) de los cinco que la componen en el 4-3-3 que dibuja el técnico Bradley. Va a llevar tiempo que se cree una química entre ellos –sobre todo si Eddie Segura tiene que lidiar con centrales de tan pocas garantías como Jakovic, El-Munir o Danilo Silva–.

Problemas atrás al margen, de medio campo hacia adelante este equipo asusta bastante más ahora que en 2019 (y ya es decir). En ataque sigue el indiscutible Vela, sus prometedores escuderos en los extremos Diego Rossi y Brian Rodríguez también, así como el gran recurso de Adama Diomandé y el nuevo y experimentado fichaje de Bradley Wright-Phillips (leyenda de New York RB). En el centro del campo, a la continuidad de tres futbolistas excelentes como Eduard Atuesta, Mark-Anthony Kaye y Latif Blessing se suma la incorporación del internacional Sub-20 uruguayo Francisco Ginella y del Sub-20 ecuatoriano José Cifuentes. Pelearán por ganar la temporada regular, seguramente, pero la clave está en afrontar con sobriedad los playoffs, donde estarán salvo que se produzca una hecatombe. Van a por todas.

La alianza: MLS & Liga MX

La MLS y la Liga MX empezaron a acercar posturas hace varios años con la creación de la Campeones Cup, una especie de supercopa que enfrentaría a los campeones de ambas ligas. Las primeras dos ediciones pasaron de prueba piloto a tener cierto grado de éxito, así que el año pasado se creó la Leagues Cup, un torneo eliminatorio a partido único que reunió a cuatro equipos de cada país y que en 2020 llamará a filas a ocho. Con todo ello, este año debutará el nuevo formato del All-Star, que reunirá a un equipo de estrellas de la MLS contras las de la Liga MX. Apunta a ser un éxito rotundo a nivel de marketing.

El “robo” a México

La paulatina mejora que ha experimentado la Major League los últimos años y la precaria calidad de vida (en algunos aspectos) que hay en México ha hecho, desde hace un tiempo, que los jugadores mexicanos y los extranjeros de la Liga MX miren al norte de la frontera y consideren un cambio. “Somos los Estados Unidos de América, la gente quiere vivir aquí” –dijo Larry Berg, uno de los propietarios de LAFC. Y no le falta razón. Desde hace bastante es habitual ver muchos fichajes procedentes de allí, pero en esta offseason el número ha sido contundente. 10 futbolistas han hecho las maletas y se han ido a Estados Unidos este invierno. Por muchos, además, se han pagado cifras cuantiosas en comparación a lo que acostumbraba la liga: Rodolfo Pizarro ($12 millones), Alan Pulido ($9,5 millones) y Lucas Zelarayán ($8 millones) son algunos ejemplos; aunque bajo otros parámetros han llegado elementos importantes como Pedro Gallese (gratis) u Osvaldo Alanís (préstamo).

Esta tendencia crece todavía más si atendemos al periodo de los últimos tres años y nos fijamos en el rol que tienen los jugadores sobre el campo. La mayoría de las llegadas fueron de piezas de ataque por los que se desembolsó mucho dinero ($10 millones por Brian Fernández y otros $7 millones por Gustavo Bou en 2019, $7 millones por Raúl Ruidíaz en 2018 y $3,2 millones por Paul Arriola en 2017). Algo que evidencia la dificultad a la que está teniendo que enfrentarse la Liga MX para retener a sus grandes estrellas y para poder repatriar a sus nativos: Carlos Vela, Chicharito y Jonathan Dos Santos, por ejemplo, descartaron México y apostaron por la MLS.

PARA LEER: ‘Menos moneyball: el gasto crece en la MLS’

Caras nuevas en los banquillos

Excluyendo a Gary Smith en Nashville (por el cambio de liga llegando el equipo desde la USL), esta temporada habrá seis nuevos entrenadores en la MLS además de Diego Alonso en Miami. El ingreso del uruguayo a la competición es interesante después de los éxitos que ha tenido en México (doble campeón de la Concacaf Champions League con Pachuca y Rayados, y campeón de liga con Pachuca). Su adición en particular marca la tendencia de apostar por entrenadores de mucho calibre. En cambio, la llegada más mediática corre de la mano de Montreal Impact, que ha apostado por una leyenda del fútbol como Thierry Henry para hacerse cargo de su banquillo. Será la segunda experiencia del francés en este ámbito después de fracasar estrepitosamente en el AS Monaco. La nómina de jugadores de la que dispondrá este curso no da muchas esperanzas.

Asimismo, incorporaciones como las de Tab Ramos y Raphaël Wicky suponen una apuesta de Houston Dynamo y Chicago Fire por entrenadores acostumbrados a trabajar en el fútbol formativo y apostar por los más jóvenes –en el caso del segundo incluso dirigiendo al Basilea en octavos de la UEFA Champions League hace un par de años–. Un caso similar al de Óscar Pareja, que durante mucho tiempo fue el técnico de un equipo cantera como FC Dallas. “[Aquí] sentimos que, en cuanto al desarrollo juvenil, tenemos una responsabilidad con la selección nacional”, dijo Clark Hunt, el dueño de FCD. Pareja, tras un paso infructífero por los Xolos de Tijuana de la Liga MX, regresa a la MLS para dirigir a Orlando City, que por fin tendrá un preparador de prestigio.

En el caso de NYCFC, la salida de Domènec Torrent supone una pérdida gravísima, pero el club apuesta por un reemplazo continuista como Ronny Deila. Mientras, Yoann Damet asumirá el cargo en Cincinnati con rol de interino hasta solucionarse sus problemas.

Los problemas de FC Cincinnati

Justo hace un año que FC Cincinnati ingresó a la liga. Y su temporada de debut, por cierto, fue desastrosa: 6 victorias, 6 empates y 22 derrotas que se tradujeron en solo 24 puntos, uno de los registros más bajos en toda la historia de la MLS. Igualmente, también rompió el récord negativo de más goles encajados en una sola temporada (75), superando las marcas de Orlando (74), Minnesota (71) y San José (71) en 2018. Un resultado que sólo tiene una explicación: la mala planificación de la directiva a la hora de confeccionar la plantilla, porque incluso despidieron a su entrenador después de 11 jornadas con un registro de 2V-2E-7D. Y durante un tiempo estuvo Yoann Damet ejerciendo de interino, pero llegó Gerard Nijkamp como nuevo mánager general y contrató a un viejo conocido suyo para asumir el banquillo, Ron Jans.

En esta offseason, el club parecía que se había puesto las pilas y empezó a cerrar algunos fichajes que elevaron el nivel tan bajo que había: los internacionales holandeses Jürgen Locadia y Siem de Jong, la brújula de Philadelphia Union, Haris Medunjanin; y el japonés Yuya Kubo. Todo parecía ir por buen camino. Parecía. Hace unas semanas se filtró que el jamaicano Darren Mattocks estaba siendo acusado por dos cargos: fraude en la reclamación a un seguro y robo con engaño. Podría haber quedado todo ahí, pero días después el sindicato de jugadores (MLSPA) denunció ante la liga que el entrenador Ron Jans le había dedicado insultos raciales a uno de sus jugadores (concretamente usó la palabra nigger, muy mal vista en EE. UU.). Inmediatamente saltaron las alarmas, FCC le suspendió de empleo y sueldo, e iniciaron una investigación cuyo desenlace fue –oficialmente– una renuncia por parte del holandés.

En una rueda de prensa controvertida, Nijkamp dijo que no entendía el revuelo causado por el uso de aquella palabra, pero aceptó con resignación y confirmó que Damet podría llegar a ganarse el puesto permanente si tenía un buen desempeño.

Lavado de cara en Chicago

Casi podríamos considerar equipo de expansión a Chicago Fire. Y es que todo empezó en septiembre de 2019, cuando el empresario Andrew Hauptman vendió todas sus acciones de la franquicia al multimillonario Joe Mansueto (la revista Forbes estimó la operación en $400 millones). Luego vino un ligero cambio de nombre (el acrónimo del final ha pasado de ser “Soccer Club” a “Football Club”) y otro sustancial en su escudo, apostando por uno totalmente nuevo y diferente del original que ha provocado la ira de sus aficionados más fieles y las burlas de mucha gente. De la misma forma, el cambio más radical está en su casa: después de 14 años jugando en el SeatGeek de la localidad de Briedgeview, en el condado de Cook, regresan a la ciudad de Chicago para ejercer de local en el primer estadio que regentaron entre 1998-2001 y 2003-2005; el Soldier Field de los Chicago Bears de la NFL –con capacidad para 61.500 personas–. “[En su momento] fue un gran error trasladar al Fire a Bridgeview”, dijo Garber.

En lo deportivo, el nuevo Chicago Fire también sufre cambios importantes. En primer lugar, la franquicia decidió contratar a George Heitz como mánager general, decidiendo prescindir del entrenador Veljko Paunovic –que no ofreció resultados durante cuatro años– para contratar al que era seleccionador de la Sub-17 de Estados Unidos, Raphaël Wicky, al que tuvo como subordinado cuando era director deportivo en el Basilea suizo. Y con ello, los cambios en su roster: 17 jugadores, algunos más importantes que otros, causaron baja, provocando las contrataciones de muchos más. Gastón Jiménez, Nacho Aliseda, Robert Beric, Luka Stojanovic, Boris Sekulic y Álvaro Medrán han sido algunas de las caras nuevas; por los que han desembolsado más de $11 millones.

Europa sigue acechando

Después de los grandes traspasos del invierno pasado (Miguel Almirón al Newcastle por $24 millones, Alphonso Davies al Bayern por $12 millones, Zack Steffen al Manchester City por $10 millones o Tyler Adams al RB Leipzig por $3 millones), en esta ventana de mercado, clubes europeos y del continente americano volvieron a hacer patentes sus grandes labores de scouting durante el año –aunque esta vez no desembolsaran sumas igual de extraordinarias como el curso anterior–.

El Anderlecht belga fichó a dos de los mejores laterales de la competición que jugaban en los Red Bulls (Kemar Lawrence y Michael Murillo por $2,2 millones), Zlatan Ibrahimović no perdió nunca su olfato goleador y regresó a Italia, libre de LA Galaxy, para jugar en el AC Milan; Nico Gaitán fichó como agente libre por el Lille francés después de recuperar en Chicago una versión que no se le vio en China, y Vito Mannone dejó Minnesota para jugar en Dinamarca. En Brasil, el Atlético Mineiro brasileño pescó a Jefferson Savarino de Salt Lake a cambio de $2 millones, en México, el Atlas fichó gratis a un superclase como Lucho Acosta procedente de DC United, los Xolos de Tijuana a un central poderosísimo como Leandro González-Pírez de Atlanta United y los Pumas de UNAM a un extremo prometedor como lo es Sebastián Saucedo.

Cuesta ver fugas de jugadores de mucho calibre durante el mercado invernal europeo, así que seguramente en verano disfrutemos de ventas mayores. ¿Diego Rossi, Eduard Atuesta, Miles Robinson, Paxton Pomykal? Hay muchos candidatos. Para contrarrestar las pérdidas llegan figuras caras como Pizarro, Locadia, Chicharito, Pulido, Zelarayán, Jorge Figal, Yimmi Chará, Cavallini y Pablo Piatti; entre muchos.

Opciones y favoritos

Si algo bueno tiene la Major League Soccer es la imprevisibilidad. Al ser una liga sin descensos y ascensos, la igualdad entre las franquicias es mucho mayor. Es por ello por lo que resulta complicado calificar a algunos equipos como favoritos a ganar la MLS Cup. El ejemplo más reciente lo vimos el año pasado: LAFC venía con el cartel de “favorito” tras arrasar en la temporada regular y terminó siendo apeado. Sin embargo, eso no quita que haya algunos equipos cuyos momentos, dinámicas y plantillas no inviten a pensar que, a priori, pueden ser contendientes claros para ganar el campeonato liguero este curso.

Hablamos por tanto de equipos como Atlanta United, NYCFC, Toronto FC, Portland Timbers, Seattle Sounders o LAFC; a los que se les ve algo superiores al resto. Un escalón por debajo –pero cerca– podríamos situar a DC United, Columbus Crew, Inter de Miami, LA Galaxy y Sporting KC; a los que se les ven más opciones de ganar que a otros como Minnesota, San José Earthquakes, Colorado Rapids, Orlando City o New England Revolution –capacitados para dar alguna sorpresa, eso sí–. De franquicias como FC Dallas, Houston Dynamo, Philadelphia Union y Chicago Fire no se espera gran cosa, mientras que Salt Lake, Montreal Impact y New York RB son una incógnita antes de empezar la liga. En el grupo de equipos que no transmiten nada y a los que no se les espera para la postemporada –a priori– ubicaríamos a FC Cincinnati, Vancouver Whitecaps y Nashville SC, por ejemplo.

En cualquier caso, en este 2019, los clubes del Oeste vuelven a transmitir mayor nivel con respecto a los del Este, que después de dos años ganando la liga (Toronto y Atlanta) sucumbieron de nuevo ante el poderío de la costa más occidental. El reparto de triunfos está un poco diversificado últimamente, aunque desde 2008 (Columbus), la MLS Cup ha sido ganada por equipos del Pacífico todos los años menos en dos ocasiones.

Estadios a estrenarse

No habrá ningún estreno esta temporada. FC Cincinnati tendrá que esperar a 2021 para disfrutar de su estadio de $250 millones (con capacidad para 26.000 espectadores), al igual que Columbus Crew, que estrenará el suyo el próximo año en el centro de la ciudad tras presupuestarse en $300 millones la construcción (asientos para 20.000 asistentes).

Toda esta mejora de infraestructuras y construcción de estadios es objeto de la exigencia de Don Garber. Desde hace años obliga a que las nuevas franquicias que se incorporan a la competición construyan un soccer-specific stadium (estadio específico para el fútbol). De esta forma se ha ido poniendo fin a los alquileres de estadios de béisbol o fútbol americano hasta el punto de que 18 de los 26 equipos cuentan para esta temporada con un estadio de soccer. A esta regla escapan los estadios semi-específicos de Atlanta, Nashville, Chicago y Seattle (perfectamente adaptados); y los de New York City, Vancouver, New England Revolution y FC Cincinnati; que juegan en estadios de otras disciplinas deportivas muy poco adecuados.

En este sentido, el comisionado aseguró en el Media Day de final de mes que “para 2026 espero que una liga de 30 equipos con 26 estadios específicos”. Y asumiendo que equipos como Atlanta y Seattle no tienen la necesidad de abandonar estadios de fútbol americano que llenan hasta la bandera de forma regular, los candidatos a construir nuevos coliseos son NYCFC, los Revolution y Chicago Fire. Y es que ya están confirmados los futuros procesos de Cincinnati, Austin, Nashville, St. Louis y Sacramento.

¿Cuáles serán las futuras expansiones?

Para este año son 26 equipos. En 2021 entrarán Austin FC y la franquicia de Charlotte, y en 2022 se llegará a 30 con las expansiones de St. Louis y Sacramento Republic FC.

El sueño de Don Garber de llegar a la treintena para 2022 se ha cumplido. El comisionado aseguró en el Media Day que, después de que Charlotte pagara la cuota de entrada de $325 millones, “no hay ninguna prisa por sobrepasar la cifra de 30”. Sin embargo, no hay indicios de que la liga se vaya a detener ahí. De hecho, todo apunta hacia un último crecimiento que lleve el número a 32. ¿Con quiénes? ¿Cuáles serían los candidatos? En esa lista podríamos incluir a Phoenix, Detroit, Las Vegas e Indianapolis seguramente, que lucharían por obtener dos plazas con las que la MLS ya podría fragmentar las conferencias Este y Oeste en dos divisiones que centralizaran por zonas a todos los equipos (en relación a lo que se estila en la NBA, NFL o MLB). Sin embargo, el año pasado, Peter Vermes –entrenador de Sporting KC– comentó que estaba “convencido de que se llegará a las 32, pero garantizo que no pararemos ahí. Sin tener conocimiento real, creo que vamos a llegar a los 40 equipos”.

Camisetas del 25º aniversario

Y para terminar rápido: ¿por qué son tan feos y básicos la gran mayoría de los diseños?

Foto: www.mlssoccer.com

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MLS

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