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Menos «Moneyball»: el gasto crece en la MLS

Jaime Ojeda @Jaime96Ojeda 17-12-2019

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MLS

No ha pasado tanto tiempo desde que la Major League Soccer dejó de ser una liga tan abierta al escenario de la sorpresa. La imposición a todos los equipos del límite salarial siempre estableció una igualdad atroz entre los equipos contendientes, pero conforme se entró en el final de la primera década del siglo XXI, equipos como LA Galaxy, Toronto y Seattle se empezaron a desmarcar del resto y a abrir una brecha conforme al gasto que hacían en fichajes.

Recientemente, a ese grupo selecto de grandes gastadores, se han ido sumando franquicias jóvenes como las de New York City, Atlanta United y LAFC, que han cambiado la dinámica de la liga al ritmo al que acordaban transferencias con equipos extranjeros de más de 10 millones de dólares por un solo jugador. Algo inaudito en la MLS años atrás y que pone en evidencia que el camino hacia el éxito en la liga americana se ha vuelto mucho más caro y –a su vez– difícil. Hasta el punto, incluso, de que ya parece haber fecha de caducidad para los modelos deportivos más conservadores que en su día ejercieron de resistencia contra los ricos. Modelos de cantera, de gasto controlado y de explotar la técnica del moneyball como hicieron a la perfección en Sporting KC, la representación más fiel de David en un universo cada día más repleto de Goliats.

Sin embargo, las cosas han cambiado y SKC ha terminado abrazando la fórmula del gasto sin paliativos. Una técnica salvavidas a la que clubes como New England Revolution, San José y Vancouver Whitecaps también se han agarrado para no perder el ritmo competitivo que los aleje por completo de LAFC, Atlanta y compañía.

La revolución de New England

A principio de temporada hablamos de la situación de los New England Revolution y de la involución que ha tenido la franquicia a lo largo de su historia. El equipo se había quedado anclado en otra época, la MLS los había atropellado y la única solución era que hubiese una revolución en sus oficinas. Y llegó. A los casi $2 millones que desembolsaron en enero por el español Carles Gil (designado mejor fichaje de la temporada 2019 de la MLS) se sumó la renovación del cuerpo y la secretaría técnica en el mes de mayo; primero el club despidió al entrenador Brad Friedel, luego al mánager general –y autor del proyecto– Michael Burns y finalmente contrató al experimentado y laureado Bruce Arena para que ocupase ambos cargos.

Getty Images

Bajo la gestión de Arena, primero cerraron en julio el fichaje de Gustavo Bou a cambio de $7 millones. Un delantero, el argentino, que llegaba avalado por sus cifras en el fútbol mexicano y que terminó el año en EE. UU. con nueve goles y una asistencia en los 14 partidos que disputó. Su contribución, junto a la de Gil (10 goles y 12 asistencias en 34 encuentros), disparó a los Revolution en la clasificación y ratificó la premisa de que, para ganar en esta MLS, es imperativo apostar por el gasto en fichajes que marquen la diferencia. Tanto que este invierno han cerrado el fichaje de su tercer jugador franquicia: el extremo polaco de 23 años Adam Buksa a cambio de $4,5 millones. Es la hoja de ruta que siguen los Revs ahora, que además de jugadores caros y un entrenador ambicioso suma la construcción de un centro de entrenamiento de última generación como el que acaban de inaugurar –$35 millones a cambio–. La revolución está en marcha.

Sporting KC destroza los números

Es incontestable que los Wizards han tenido un grado de éxito elevado en esta última década: ganaron la MLS Cup de 2013, tres copas nacionales (las US Open Cups de 2012, 2015 y 2017) y llegaron a las semifinales de la Concacaf Champions League en 2019. Todo bajo un modelo de gestión sustentado por su academia y por la capacidad de Peter Vermes (entrenador y mánager general) de rastrear mercados secundarios en los que encontrar el talento a un precio más económico. Sin embargo, la forma de trabajo en Kansas City ha cambiado a raíz de no clasificarse para los playoffs en 2019, algo que habían logrado de forma consecutiva durante ocho temporadas.

SKC ha entendido que no puede seguir burlando la realidad: la MLS ha cambiado de forma significativa y ahora es más difícil ganar con su modelo de gestión. Eso no significa que el club vaya a abandonar su cantera –una de las mejores del país–, sino que va a establecer un modelo híbrido en el que se combine su capacidad de moneyball y de poder tirar de chequera. Y en ese modelo encaja su nuevo y millonario fichaje, Alan Pulido, el máximo goleador de la pasada edición de la Liga MX y por el que según ESPN han pagado $9,5 millones a las Chivas de Guadalajara.

La tarifa, además, supone más del doble de lo que Kansas ha pagado en total en sus 24 años de historia por todos sus fichajes. Toda una declaración de intenciones.

Terremoto en San José

De ser el peor equipo de la temporada en 2018 a escalar 15 puestos en la clasificación del power ranking 2019 que hicimos a final del presente curso. ¿La explicación? El fichaje de Matías Almeyda para hacerse cargo del banquillo. Con él, San José Earthquakes se dio un lavado de cara importante, mostró una de las propuestas futbolísticas más agradables de toda la liga y se convirtió en uno de los equipos más difíciles de sacar puntos. Aunque no fue suficiente: se quedaron a las puertas de entrar en playoffs en la última jornada de la temporada regular.

No obstante, el trabajo de Almeyda en el área de la bahía se puede calificar con un notable. Varias selecciones sudamericanas y equipos como Monterrey buscaron contratarle, pero San José aseguró su continuidad en esta offseason.  El siguiente objetivo, retener a su futbolista estrella, Cristian Espinoza. Tras una temporada a préstamo en la que fue pieza clave del engranaje del técnico argentino, el equipo californiano ha pagado los $2,6 millones que exigía el Villarreal para cederlo de forma permanente.

“Cristian fue una pieza central para nosotros este año” – dijo el entrenador. “Tuvo un impacto tremendo […] y sus cualidades no se pueden replicar fácilmente”, agregó. Espinoza acabó la temporada como el sexto jugador que más asistencias dio (13), fue el tercer mejor regateador de la liga (2,5/partido) y el octavo con mejor cadencia de pases clave por encuentro (2,8). ¿Su punto débil? La poca contribución goleadora al equipo. Por eso quizá no extrañaría que los Earthquakes incorporasen a un delantero a su roster como tercer jugador franquicia, toda vez que Vako permanecerá con ese estatus y que Espinoza ocupará el que deja libre Chris Wondolowski –histórico goleador de la liga que seguirá en un último año con un contrato TAM–. San José nunca se ha caracterizado por gastar dinero, pero también se está sumando a esta moda.

Giro de guión en Vancouver

2019 fue un año desastroso para los Vancouver Whitecaps. Terminaron últimos de la conferencia Oeste y solo la expansión de Cincinnati quedó peor posicionada que ellos en el acumulado clasificatorio de la MLS. El equipo canadiense está en plena reconstrucción que le asegure una mejora de resultados drástica: hace poco contrataron al exejecutivo del Schalke 04, Axel Schuster, para hacerse cargo de la dirección deportiva y ahora se acaban de gastar $6 millones en Lucas Cavallini, delantero que llega procedente del Puebla mexicano –que ha preferido venderlo al extranjero en lugar de reforzar a un rival liguero como Atlas, otro de los interesados según fuentes de ESPN–. En otras palabras: se han gastado parte de los $12 millones que ingresaron por la venta de Alphonso Davies al Bayern en el verano de 2018.

Con 26 años, Cavallini jugará por primera vez en su país de origen. De chico emigró con su padre, de pasaporte argentino, a Uruguay, donde dio sus primeros pasos en el fútbol en la cantera de Nacional de Montevideo antes de acabar recalando en Peñarol. Los Whitecaps, que nunca han gastado sumas importantes, le fichan para agregar una dosis cuantiosa de peligro en una línea ofensiva carente de producción goleadora este curso. A él le avala su paso por el fútbol sudamericano, el mexicano y sus más de 70 goles en casi 180 partidos a nivel de clubes y los que ha conseguido como internacional por Canadá.

Así, estos fichajes caros y el cambio de rumbo en los planes deportivos de las franquicias demuestran que la nueva era en la que ya había entrado la Major League Soccer cada vez involucra a más equipos. Porque ya no es una cuestión de instituciones poderosas, económicamente hablando (LA Galaxy, Toronto, Atlanta…). Ahora la clase media de la liga también se adhiere a este modelo en vista de seguir teniendo la oportunidad de ganar.

Gastar estas sumas no garantiza el éxito, pero desde luego que ayuda. Y del mismo modo que habrá que ver si las elecciones en los fichajes fueron las correctas, también está por ver si el resto de equipos sigue esta nueva tendencia de gasto. Por lo pronto, el Inter de Miami de David Beckham entra pisando fuerte y sus facturas de gasto en fichajes son elevadas ($6,2 millones por Julián Carranza y $9,2 millones por Matías Pellegrini). Por eso, equipos como Colorado, Columbus, Cincinnati, Philadelphia, Nashville, Salt Lake y Orlando –entre otros– deberán unirse a esta nueva tendencia. De lo contrario, la amenaza de quedarse atrás en la competición les acabará atrapando.

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No ha pasado tanto tiempo desde que la Major League Soccer dejó de ser una liga tan abierta al escenario de la sorpresa. La imposición a todos los equipos del límite salarial siempre estableció una igualdad atroz entre los equipos contendientes, pero conforme se entró en el final de la primera década del siglo XXI, equipos como LA Galaxy, Toronto y Seattle se empezaron a desmarcar del resto y a abrir una brecha conforme al gasto que hacían en fichajes.

Recientemente, a ese grupo selecto de grandes gastadores, se han ido sumando franquicias jóvenes como las de New York City, Atlanta United y LAFC, que han cambiado la dinámica de la liga al ritmo al que acordaban transferencias con equipos extranjeros de más de 10 millones de dólares por un solo jugador. Algo inaudito en la MLS años atrás y que pone en evidencia que el camino hacia el éxito en la liga americana se ha vuelto mucho más caro y –a su vez– difícil. Hasta el punto, incluso, de que ya parece haber fecha de caducidad para los modelos deportivos más conservadores que en su día ejercieron de resistencia contra los ricos. Modelos de cantera, de gasto controlado y de explotar la técnica del moneyball como hicieron a la perfección en Sporting KC, la representación más fiel de David en un universo cada día más repleto de Goliats.

Sin embargo, las cosas han cambiado y SKC ha terminado abrazando la fórmula del gasto sin paliativos. Una técnica salvavidas a la que clubes como New England Revolution, San José y Vancouver Whitecaps también se han agarrado para no perder el ritmo competitivo que los aleje por completo de LAFC, Atlanta y compañía.

La revolución de New England

A principio de temporada hablamos de la situación de los New England Revolution y de la involución que ha tenido la franquicia a lo largo de su historia. El equipo se había quedado anclado en otra época, la MLS los había atropellado y la única solución era que hubiese una revolución en sus oficinas. Y llegó. A los casi $2 millones que desembolsaron en enero por el español Carles Gil (designado mejor fichaje de la temporada 2019 de la MLS) se sumó la renovación del cuerpo y la secretaría técnica en el mes de mayo; primero el club despidió al entrenador Brad Friedel, luego al mánager general –y autor del proyecto– Michael Burns y finalmente contrató al experimentado y laureado Bruce Arena para que ocupase ambos cargos.

Getty Images

Bajo la gestión de Arena, primero cerraron en julio el fichaje de Gustavo Bou a cambio de $7 millones. Un delantero, el argentino, que llegaba avalado por sus cifras en el fútbol mexicano y que terminó el año en EE. UU. con nueve goles y una asistencia en los 14 partidos que disputó. Su contribución, junto a la de Gil (10 goles y 12 asistencias en 34 encuentros), disparó a los Revolution en la clasificación y ratificó la premisa de que, para ganar en esta MLS, es imperativo apostar por el gasto en fichajes que marquen la diferencia. Tanto que este invierno han cerrado el fichaje de su tercer jugador franquicia: el extremo polaco de 23 años Adam Buksa a cambio de $4,5 millones. Es la hoja de ruta que siguen los Revs ahora, que además de jugadores caros y un entrenador ambicioso suma la construcción de un centro de entrenamiento de última generación como el que acaban de inaugurar –$35 millones a cambio–. La revolución está en marcha.

Sporting KC destroza los números

Es incontestable que los Wizards han tenido un grado de éxito elevado en esta última década: ganaron la MLS Cup de 2013, tres copas nacionales (las US Open Cups de 2012, 2015 y 2017) y llegaron a las semifinales de la Concacaf Champions League en 2019. Todo bajo un modelo de gestión sustentado por su academia y por la capacidad de Peter Vermes (entrenador y mánager general) de rastrear mercados secundarios en los que encontrar el talento a un precio más económico. Sin embargo, la forma de trabajo en Kansas City ha cambiado a raíz de no clasificarse para los playoffs en 2019, algo que habían logrado de forma consecutiva durante ocho temporadas.

SKC ha entendido que no puede seguir burlando la realidad: la MLS ha cambiado de forma significativa y ahora es más difícil ganar con su modelo de gestión. Eso no significa que el club vaya a abandonar su cantera –una de las mejores del país–, sino que va a establecer un modelo híbrido en el que se combine su capacidad de moneyball y de poder tirar de chequera. Y en ese modelo encaja su nuevo y millonario fichaje, Alan Pulido, el máximo goleador de la pasada edición de la Liga MX y por el que según ESPN han pagado $9,5 millones a las Chivas de Guadalajara.

La tarifa, además, supone más del doble de lo que Kansas ha pagado en total en sus 24 años de historia por todos sus fichajes. Toda una declaración de intenciones.

Terremoto en San José

De ser el peor equipo de la temporada en 2018 a escalar 15 puestos en la clasificación del power ranking 2019 que hicimos a final del presente curso. ¿La explicación? El fichaje de Matías Almeyda para hacerse cargo del banquillo. Con él, San José Earthquakes se dio un lavado de cara importante, mostró una de las propuestas futbolísticas más agradables de toda la liga y se convirtió en uno de los equipos más difíciles de sacar puntos. Aunque no fue suficiente: se quedaron a las puertas de entrar en playoffs en la última jornada de la temporada regular.

No obstante, el trabajo de Almeyda en el área de la bahía se puede calificar con un notable. Varias selecciones sudamericanas y equipos como Monterrey buscaron contratarle, pero San José aseguró su continuidad en esta offseason.  El siguiente objetivo, retener a su futbolista estrella, Cristian Espinoza. Tras una temporada a préstamo en la que fue pieza clave del engranaje del técnico argentino, el equipo californiano ha pagado los $2,6 millones que exigía el Villarreal para cederlo de forma permanente.

“Cristian fue una pieza central para nosotros este año” – dijo el entrenador. “Tuvo un impacto tremendo […] y sus cualidades no se pueden replicar fácilmente”, agregó. Espinoza acabó la temporada como el sexto jugador que más asistencias dio (13), fue el tercer mejor regateador de la liga (2,5/partido) y el octavo con mejor cadencia de pases clave por encuentro (2,8). ¿Su punto débil? La poca contribución goleadora al equipo. Por eso quizá no extrañaría que los Earthquakes incorporasen a un delantero a su roster como tercer jugador franquicia, toda vez que Vako permanecerá con ese estatus y que Espinoza ocupará el que deja libre Chris Wondolowski –histórico goleador de la liga que seguirá en un último año con un contrato TAM–. San José nunca se ha caracterizado por gastar dinero, pero también se está sumando a esta moda.

Giro de guión en Vancouver

2019 fue un año desastroso para los Vancouver Whitecaps. Terminaron últimos de la conferencia Oeste y solo la expansión de Cincinnati quedó peor posicionada que ellos en el acumulado clasificatorio de la MLS. El equipo canadiense está en plena reconstrucción que le asegure una mejora de resultados drástica: hace poco contrataron al exejecutivo del Schalke 04, Axel Schuster, para hacerse cargo de la dirección deportiva y ahora se acaban de gastar $6 millones en Lucas Cavallini, delantero que llega procedente del Puebla mexicano –que ha preferido venderlo al extranjero en lugar de reforzar a un rival liguero como Atlas, otro de los interesados según fuentes de ESPN–. En otras palabras: se han gastado parte de los $12 millones que ingresaron por la venta de Alphonso Davies al Bayern en el verano de 2018.

Con 26 años, Cavallini jugará por primera vez en su país de origen. De chico emigró con su padre, de pasaporte argentino, a Uruguay, donde dio sus primeros pasos en el fútbol en la cantera de Nacional de Montevideo antes de acabar recalando en Peñarol. Los Whitecaps, que nunca han gastado sumas importantes, le fichan para agregar una dosis cuantiosa de peligro en una línea ofensiva carente de producción goleadora este curso. A él le avala su paso por el fútbol sudamericano, el mexicano y sus más de 70 goles en casi 180 partidos a nivel de clubes y los que ha conseguido como internacional por Canadá.

Así, estos fichajes caros y el cambio de rumbo en los planes deportivos de las franquicias demuestran que la nueva era en la que ya había entrado la Major League Soccer cada vez involucra a más equipos. Porque ya no es una cuestión de instituciones poderosas, económicamente hablando (LA Galaxy, Toronto, Atlanta…). Ahora la clase media de la liga también se adhiere a este modelo en vista de seguir teniendo la oportunidad de ganar.

Gastar estas sumas no garantiza el éxito, pero desde luego que ayuda. Y del mismo modo que habrá que ver si las elecciones en los fichajes fueron las correctas, también está por ver si el resto de equipos sigue esta nueva tendencia de gasto. Por lo pronto, el Inter de Miami de David Beckham entra pisando fuerte y sus facturas de gasto en fichajes son elevadas ($6,2 millones por Julián Carranza y $9,2 millones por Matías Pellegrini). Por eso, equipos como Colorado, Columbus, Cincinnati, Philadelphia, Nashville, Salt Lake y Orlando –entre otros– deberán unirse a esta nueva tendencia. De lo contrario, la amenaza de quedarse atrás en la competición les acabará atrapando.

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