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La calma

Oasis cantaba que “nunca, por favor, podemos poner nuestras vidas en las manos de una banda de rock”. Hoy, más que nunca, los futbolistas se asemejan a estrellas mundiales. Cuelgan fotos de vacaciones en la playa, en pleno febrero, en medio de los líos del balompié inglés. Ellos siguen discutiendo sobre la acumulación de encuentros, la degradación de la FA Cup e incluso de lo que va a significar el Brexit; mientras otros respiran tras disputar ingentes cantidades de partidos. Pero nosotros seguimos mirando, y ya no hablo de los periodistas, todo lo que hacen los jugadores. Un like, un comentario o un post de Instagram nos alegran la mañana. Nos alimentan de noticias. Nos dan la vida.

Carlo Ancelotti tiene Instagram y Twitter, algo inusual en un técnico. La gran mayoría de sus nuevos aficionados, los del Everton, le escriben y le mandan sus vídeos con dos o tres copas de más, cantando su canción. Niños, jóvenes, hombres con la crisis de la mediana edad y abuelos, se rinden a la revolución que siempre impone el italiano: la de la calma. Llegó a finales de diciembre con un sinfín de rumores en la espalda que colocaban a muy buenos futbolistas en el club. No lo vio nada claro. Enero es un mes complejo para fichar donde, normalmente, compras peor y mucho más caro. Confiaba en la escuadra que tenía.

Ancelotti ya ha tenido que soportar momentos complejos. Conoció la rabia de la afición toffee tras la humillante derrota en FA Cup ante un Liverpool plagado de suplentes y superó el empate sobre la bocina del Newcastle en Goodison Park. El transalpino, con la ayuda de su actual segundo, Duncan Ferguson, ha levantado a un equipo que languidecía cerca de los puestos de descenso a finales de 2019. No hemos cambiado tanto. O eso parece.

Dominic Calvert-Lewin es uno de los hombres por el que muchos hoy, quizás mañana le odien, ríen de soslayo con sus nimiedades. El club, en su cuenta oficial, publicó la foto del delantero inglés posando en Nueva York como una estrella de rock. Ha marcado 6 goles en sus últimos 8 encuentros y ya suena con fuerza para una Eurocopa en la que, seguramente, Harry Kane no pueda estar. Pero si sus números han mejorado ha sido por ese contexto que reclamaba desde hacía tiempo. El ex del Sheffield United, con Marco Silva, era la única referencia en el inamovible 4-2-3-1 del luso. Parecía que era un ariete peleón, con el que ir a la guerra, pero muy justo para aportar goles a un conjunto que quiere aspirar a entrar en puestos europeos. Pero no era así. Necesitaba socios cerca. Gente que hablara su mismo idioma. Esta temporada ya lleva los mismos tantos que las últimas tres juntas. Estamos en febrero.

Con Ferguson como interino, los de Merseyside se olvidaron de salidas lavolpianas y de florituras. Balón largo, segunda jugada, abrir bien el campo y cargar el área eran las consignas del de Stirling. En ese entorno, con Richarlison cerca, Calvert-Lewin ha dejado de ser ese delantero sin olfato. Ya nadie duda de él. Igual que Richarlison, al que al final de mercado le colocaron en la órbita del FC Barcelona. El brasileño parece encontrarse muy cómodo con su homólogo en la delantera a pesar de las buenas actuaciones que había acumulado en la banda izquierda con Silva. El ex del Watford, juegue donde juegue, aporta algo distinto siempre.

El Everton, que está a cinco puntos de la Champions League, ha cambiado su forma de comunicarse en Twitter. Hoy hablan mucho más desinhibidos, con constantes guiños a su técnico, un tipo que impresionó en todas las plazas en las que tuvo que torear por su tranquilidad. Lo de que “la normalidad aburre” es un mantra repetidísimo en esta sociedad Mr. Wonderful. Sin embargo, el ex del Napoli sigue demostrando que lo ordinario es divertidísimo. Ancelotti, con un proyecto continuista, ha enseñado que un café caliente tras el frío de la calle, el sofá después de un largo día de trabajo o un tweet suyo son suficientes motivos para que muchos sonrían. El italiano es la verdadera estrella. Aunque no debamos poner la felicidad en manos de gente como él.

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Oasis cantaba que “nunca, por favor, podemos poner nuestras vidas en las manos de una banda de rock”. Hoy, más que nunca, los futbolistas se asemejan a estrellas mundiales. Cuelgan fotos de vacaciones en la playa, en pleno febrero, en medio de los líos del balompié inglés. Ellos siguen discutiendo sobre la acumulación de encuentros, la degradación de la FA Cup e incluso de lo que va a significar el Brexit; mientras otros respiran tras disputar ingentes cantidades de partidos. Pero nosotros seguimos mirando, y ya no hablo de los periodistas, todo lo que hacen los jugadores. Un like, un comentario o un post de Instagram nos alegran la mañana. Nos alimentan de noticias. Nos dan la vida.

Carlo Ancelotti tiene Instagram y Twitter, algo inusual en un técnico. La gran mayoría de sus nuevos aficionados, los del Everton, le escriben y le mandan sus vídeos con dos o tres copas de más, cantando su canción. Niños, jóvenes, hombres con la crisis de la mediana edad y abuelos, se rinden a la revolución que siempre impone el italiano: la de la calma. Llegó a finales de diciembre con un sinfín de rumores en la espalda que colocaban a muy buenos futbolistas en el club. No lo vio nada claro. Enero es un mes complejo para fichar donde, normalmente, compras peor y mucho más caro. Confiaba en la escuadra que tenía.

Ancelotti ya ha tenido que soportar momentos complejos. Conoció la rabia de la afición toffee tras la humillante derrota en FA Cup ante un Liverpool plagado de suplentes y superó el empate sobre la bocina del Newcastle en Goodison Park. El transalpino, con la ayuda de su actual segundo, Duncan Ferguson, ha levantado a un equipo que languidecía cerca de los puestos de descenso a finales de 2019. No hemos cambiado tanto. O eso parece.

Dominic Calvert-Lewin es uno de los hombres por el que muchos hoy, quizás mañana le odien, ríen de soslayo con sus nimiedades. El club, en su cuenta oficial, publicó la foto del delantero inglés posando en Nueva York como una estrella de rock. Ha marcado 6 goles en sus últimos 8 encuentros y ya suena con fuerza para una Eurocopa en la que, seguramente, Harry Kane no pueda estar. Pero si sus números han mejorado ha sido por ese contexto que reclamaba desde hacía tiempo. El ex del Sheffield United, con Marco Silva, era la única referencia en el inamovible 4-2-3-1 del luso. Parecía que era un ariete peleón, con el que ir a la guerra, pero muy justo para aportar goles a un conjunto que quiere aspirar a entrar en puestos europeos. Pero no era así. Necesitaba socios cerca. Gente que hablara su mismo idioma. Esta temporada ya lleva los mismos tantos que las últimas tres juntas. Estamos en febrero.

Con Ferguson como interino, los de Merseyside se olvidaron de salidas lavolpianas y de florituras. Balón largo, segunda jugada, abrir bien el campo y cargar el área eran las consignas del de Stirling. En ese entorno, con Richarlison cerca, Calvert-Lewin ha dejado de ser ese delantero sin olfato. Ya nadie duda de él. Igual que Richarlison, al que al final de mercado le colocaron en la órbita del FC Barcelona. El brasileño parece encontrarse muy cómodo con su homólogo en la delantera a pesar de las buenas actuaciones que había acumulado en la banda izquierda con Silva. El ex del Watford, juegue donde juegue, aporta algo distinto siempre.

El Everton, que está a cinco puntos de la Champions League, ha cambiado su forma de comunicarse en Twitter. Hoy hablan mucho más desinhibidos, con constantes guiños a su técnico, un tipo que impresionó en todas las plazas en las que tuvo que torear por su tranquilidad. Lo de que “la normalidad aburre” es un mantra repetidísimo en esta sociedad Mr. Wonderful. Sin embargo, el ex del Napoli sigue demostrando que lo ordinario es divertidísimo. Ancelotti, con un proyecto continuista, ha enseñado que un café caliente tras el frío de la calle, el sofá después de un largo día de trabajo o un tweet suyo son suficientes motivos para que muchos sonrían. El italiano es la verdadera estrella. Aunque no debamos poner la felicidad en manos de gente como él.

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Preparación para la acción

Abraham Marqués @F1abr
17-02-2020

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Adaptación

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
14-02-2020