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La redención de JaVale McGee

César Martín @CesarMrtn 30-10-2018

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JaVale McGee estará eternamente agradecido
a los Golden State Warriors. No solo por los dos anillos de campeón que luce en
sus manos gracias a ellos, sino porque su paso por la Bahía le ha servido para
limpiar su imagen. Esa que le convirtió en poco más que un meme disfrazado de
jugador de baloncesto.

No, McGee no es uno de los
jugadores más infravalorados de la historia de la NBA. El pobre rendimiento mostrado
en muchos momentos de su carrera no lo causaron las lesiones (no exclusivamente).
Su mala reputación se la había ganado a pulso. Pero en la vida hay que ser
justos, y ahora hay que valorarle como un jugador muy provechoso para la mejor
liga del mundo. Lo de ser carne de
Shaqtin’ A Fool
ha quedado atrás.

Porque JaVale lleva el baloncesto en
la sangre. Su padre, George Montgomery, fue drafteado por Portland en 1985,
aunque no llegó a debutar en la NBA. Sus once años como profesional los
desarrolló sobre todo en Francia. Su madre, Pam McGee, es miembro del Salón de
la Fama del basket femenino con todo merecimiento: ganó dos veces el campeonato
universitario, fue medalla de oro en Los Ángeles 84, jugó en Brasil, Francia,
Italia y España, y también participó en las dos primeras temporadas de la WNBA
ya como veterana.

Como madre soltera, Pam crio a su
hijo entre Míchigan y Europa. Eso influyó mucho a JaVale. Por un lado, el
ambiente decadente de su Flint natal (ya se sabe, los duros años posteriores al
esplendor de la zona gracias a la industria del automóvil). Por otro, estar
siempre rodeado de mujeres de mucho carácter. Europa marcó más al actual
jugador de los Lakers desde un punto de vista baloncestístico mientras veía
jugar a su madre desde detrás de los banquillos.

A pesar de ser siempre el chico más
alto de su equipo, JaVale McGee no era un interior al uso: le gustaba jugar
fuera de la pintura. Clara influencia de su madre. De hecho, en su último año
universitario promedió un 33% en triples. Nada mal para un jugador de siete
pies como él. Y tenía otras cualidades gracias a su físico. Con una envergadura
de 2’30 metros (en toda la NBA sólo le superan Mo Bamba y Rudy Gobert en ese
sentido), McGee siempre fue un buen reboteador y un excelente taponador. Sus
largos brazos le permiten taponar lanzamientos atrapando el balón directamente.
Con esas aptitudes, se declaró elegible de cara al Draft de 2008.

El de los Washington Wizards no era
mejor vestuario posible para aterrizar en la NBA. En su año rookie se produjo el famoso incidente de
las armas entre Gilbert Arenas y Javaris Crittenton y McGee llegó a ser multado
con 10.000 dólares por participar en actividades sospechosas del Agente Zero. Tras dos años como
suplente, se convirtió en el pívot titular de los Wizards en la temporada
2010-11. Fue el año de su salto a la fama.

McGee se presentó al mundo el 19 de
febrero de 2011. Ese día se iba a enfrentar a Serge Ibaka, Blake Griffin y
DeMar DeRozan en el Concurso de Mates. En la primera ronda firmó dos de los
mejores mates de la historia: uno con dos canastas al mismo tiempo y otro con
tres balones a la vez (récord Guinness). La pena fue que no los pudo culminar a
la primera. En la final le faltó un poco más de imaginación y fue vencido por
Griffin en la votación popular. Si bien es cierto que el último mate de McGee
fue bastante flojo, el del jugador de los Clippers fue más parafernalia que
otra cosa (alley-oop por encima del capó de un coche mientras un coro cantaba).
Sus números aquella temporada fueron de 10’1 puntos, 8 rebotes y 2’4 tapones en
27 minutos por partido.

La 2011-12 fue la temporada que
marcaría para mal a JaVale. Todo empezó en un partido ante los Rockets. Con su
equipo seis abajo, al bueno de McGee no se le ocurrió mejor forma de culminar
un contrataque que haciendo un autopase a tablero. Una acción que no gustó nada
su entrenador. A quien sí le gustó fue a Shaquille O’Neal. El recién retirado
pívot estrenaba su Shaqtin’ A Fool,
un segmento de cinco minutos en el que seleccionaba las cinco jugadas más
absurdas de la semana. Aquel autoalley-oop fue la primera de sus muchas
apariciones en el Shaqtin’. JaVale
fue premiado con el MVP de la sección en las temporadas 2011-12 y 2012-13. El
espacio de Shaq se había convertido en un “a
ver si sale McGee
”. Las lesiones de años posteriores limitaron sus
intervenciones, pero O’Neal no nunca dejó de aprovechar la más mínima ocasión
para incluirle en su sección. Hasta un mal tiro libre. Sí, Shaq riéndose de
alguien por lanzar mal un tiro libre.

McGee llevaba 11’9 puntos, 8’8
rebotes y 2’5 tapones de media cuando fue enviado a los Nuggets en marzo de
2012. A pesar de estos números, George Karl nunca confió en él y redujo sus
minutos en pista. Se comentó que uno de los motivos del despido del técnico en
2013 fue esa poca confianza en un jugador al que Denver había renovado por
cuatro años y 40 millones de dólares.

Los problemas físicos (62 partidos
entre las temporadas de 2014 y 2016) y una cabeza poco amueblada hicieron que en
poco más de un año (2015-2016) pasara sin pena ni gloria por tres equipos
distintos: Denver, Philadelphia y Dallas. Cuando los Mavericks le cortaron,
parecía que el destino de McGee estaría en Europa o en China. Pero no.

El 30 de julio saltó una noticia
sorprendente: los Warriors iban a darle una oportunidad a JaVale McGee. El
pívot iba a estar a prueba durante el verano con el equipo del 73-9 para
ganarse un puesto en la rotación. Y lo consiguió: para sorpresa de muchos, el
rey del Shaqtin’ A Fool estaba dentro
del mejor equipo de la NBA, el gran favorito para el anillo. Su rol en sus dos años
en Oakland fue principalmente jugar finales de cuartos y bajar alley-oops,
además de dar protección al aro gracias a sus largos brazos, y cuando Zaza
Pachulia tuvo sus problemas físicos, Steve Kerr no dudó en confiar en McGee.

McGee estaba rindiendo muy bien a
pesar de jugar menos de 10 minutos por noche y había conectado muy bien con el
vestuario. Por eso, cuando O’Neal hizo un tráiler promocional del Shaqtin’ en el que se burlaba de JaVale
parodiando la película Doctor Strange,
sus compañeros estallaron. McGee respondió al vídeo diciendo que Shaq debía
estar enamorado, de ahí su obsesión con él, y que le dejara en paz. El ex de
Lakers y Heat no se mordió la lengua y contestó que por mucho que estuviera en
los Warriors, siempre sería recordado por el Shaqtin’ A Fool. Ante el tono en el que estaba O’Neal, tuvo que
salir Kevin Durant para pedir respeto. “JaVale
sólo quiere que se le respete, ganar su dinero y disfrutar del baloncesto
”,
declaró el alero, que aprovechó para mandar un recado a O’Neal: “Su comportamiento es infantil. Se ríe, pero
él también fallaba mates, tiraba fatal los tiros libres y no metía una desde
fuera de la pintura. Carecía de habilidad
”. Los Warriors tuvieron que pedir
a la TNT que dejaran de ensañarse tanto con su jugador, ya que estaban dañando
su imagen.

En dos años en la Bahía, JaVale promedió
5’5 puntos, 2’9 rebotes y un tapón en menos de diez minutos por partido. Puede
parecer poco, pero de acuerdo con basketball-reference,
en 36 minutos sus números se dispararían a 20’8 tantos, 11 capturas y 3 chapas (16-10 en su carrera con este
mismo criterio, cifras similares a las de todo un All-Star como DeAndre
Jordan). De todas formas, más allá de los números, con ese rol claramente
definido, no desentonó para nada en uno de los mejores conjuntos de la historia.
Ahí están actuaciones de agitador como
las que tuvo en partidos de Playoffs ante Portland, San Antonio o Cleveland.

McGee ha alcanzado la madurez a los
30 años. El nacimiento de su hija Genevieve en 2017 ha tenido mucho que ver.
Tras lograr dos anillos, su nuevo reto es consolidarse como pívot titular en
los nuevos Lakers de LeBron James. De momento, en este inicio de temporada está
respondiendo a la confianza de Luke Walton firmando los mejores números de su
carrera.

JaVale Lindy McGee es algo más que Shaqtin’ A Fool. Es rebote. Es tapones
(con 12, es de los pocos en activo que puede presumir de poner más de 10
tapones en un partido). Es bloqueo y continuación que culminan en canasta fácil.
Es un buen jugador complementario. Y sí, quien ha escrito estas líneas ha visto
vídeos recopilatorios de sus acciones más absurdas unas cuantas veces. Es muy
probable que O’Neal acabe teniendo razón y McGee pase a la historia por sus fools, pero eso sería no ser justo con
él. Porque JaVale, tras su paso por los Golden State Warriors, se ha redimido.

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JaVale McGee estará eternamente agradecido
a los Golden State Warriors. No solo por los dos anillos de campeón que luce en
sus manos gracias a ellos, sino porque su paso por la Bahía le ha servido para
limpiar su imagen. Esa que le convirtió en poco más que un meme disfrazado de
jugador de baloncesto.

No, McGee no es uno de los
jugadores más infravalorados de la historia de la NBA. El pobre rendimiento mostrado
en muchos momentos de su carrera no lo causaron las lesiones (no exclusivamente).
Su mala reputación se la había ganado a pulso. Pero en la vida hay que ser
justos, y ahora hay que valorarle como un jugador muy provechoso para la mejor
liga del mundo. Lo de ser carne de
Shaqtin’ A Fool
ha quedado atrás.

Porque JaVale lleva el baloncesto en
la sangre. Su padre, George Montgomery, fue drafteado por Portland en 1985,
aunque no llegó a debutar en la NBA. Sus once años como profesional los
desarrolló sobre todo en Francia. Su madre, Pam McGee, es miembro del Salón de
la Fama del basket femenino con todo merecimiento: ganó dos veces el campeonato
universitario, fue medalla de oro en Los Ángeles 84, jugó en Brasil, Francia,
Italia y España, y también participó en las dos primeras temporadas de la WNBA
ya como veterana.

Como madre soltera, Pam crio a su
hijo entre Míchigan y Europa. Eso influyó mucho a JaVale. Por un lado, el
ambiente decadente de su Flint natal (ya se sabe, los duros años posteriores al
esplendor de la zona gracias a la industria del automóvil). Por otro, estar
siempre rodeado de mujeres de mucho carácter. Europa marcó más al actual
jugador de los Lakers desde un punto de vista baloncestístico mientras veía
jugar a su madre desde detrás de los banquillos.

A pesar de ser siempre el chico más
alto de su equipo, JaVale McGee no era un interior al uso: le gustaba jugar
fuera de la pintura. Clara influencia de su madre. De hecho, en su último año
universitario promedió un 33% en triples. Nada mal para un jugador de siete
pies como él. Y tenía otras cualidades gracias a su físico. Con una envergadura
de 2’30 metros (en toda la NBA sólo le superan Mo Bamba y Rudy Gobert en ese
sentido), McGee siempre fue un buen reboteador y un excelente taponador. Sus
largos brazos le permiten taponar lanzamientos atrapando el balón directamente.
Con esas aptitudes, se declaró elegible de cara al Draft de 2008.

El de los Washington Wizards no era
mejor vestuario posible para aterrizar en la NBA. En su año rookie se produjo el famoso incidente de
las armas entre Gilbert Arenas y Javaris Crittenton y McGee llegó a ser multado
con 10.000 dólares por participar en actividades sospechosas del Agente Zero. Tras dos años como
suplente, se convirtió en el pívot titular de los Wizards en la temporada
2010-11. Fue el año de su salto a la fama.

McGee se presentó al mundo el 19 de
febrero de 2011. Ese día se iba a enfrentar a Serge Ibaka, Blake Griffin y
DeMar DeRozan en el Concurso de Mates. En la primera ronda firmó dos de los
mejores mates de la historia: uno con dos canastas al mismo tiempo y otro con
tres balones a la vez (récord Guinness). La pena fue que no los pudo culminar a
la primera. En la final le faltó un poco más de imaginación y fue vencido por
Griffin en la votación popular. Si bien es cierto que el último mate de McGee
fue bastante flojo, el del jugador de los Clippers fue más parafernalia que
otra cosa (alley-oop por encima del capó de un coche mientras un coro cantaba).
Sus números aquella temporada fueron de 10’1 puntos, 8 rebotes y 2’4 tapones en
27 minutos por partido.

La 2011-12 fue la temporada que
marcaría para mal a JaVale. Todo empezó en un partido ante los Rockets. Con su
equipo seis abajo, al bueno de McGee no se le ocurrió mejor forma de culminar
un contrataque que haciendo un autopase a tablero. Una acción que no gustó nada
su entrenador. A quien sí le gustó fue a Shaquille O’Neal. El recién retirado
pívot estrenaba su Shaqtin’ A Fool,
un segmento de cinco minutos en el que seleccionaba las cinco jugadas más
absurdas de la semana. Aquel autoalley-oop fue la primera de sus muchas
apariciones en el Shaqtin’. JaVale
fue premiado con el MVP de la sección en las temporadas 2011-12 y 2012-13. El
espacio de Shaq se había convertido en un “a
ver si sale McGee
”. Las lesiones de años posteriores limitaron sus
intervenciones, pero O’Neal no nunca dejó de aprovechar la más mínima ocasión
para incluirle en su sección. Hasta un mal tiro libre. Sí, Shaq riéndose de
alguien por lanzar mal un tiro libre.

McGee llevaba 11’9 puntos, 8’8
rebotes y 2’5 tapones de media cuando fue enviado a los Nuggets en marzo de
2012. A pesar de estos números, George Karl nunca confió en él y redujo sus
minutos en pista. Se comentó que uno de los motivos del despido del técnico en
2013 fue esa poca confianza en un jugador al que Denver había renovado por
cuatro años y 40 millones de dólares.

Los problemas físicos (62 partidos
entre las temporadas de 2014 y 2016) y una cabeza poco amueblada hicieron que en
poco más de un año (2015-2016) pasara sin pena ni gloria por tres equipos
distintos: Denver, Philadelphia y Dallas. Cuando los Mavericks le cortaron,
parecía que el destino de McGee estaría en Europa o en China. Pero no.

El 30 de julio saltó una noticia
sorprendente: los Warriors iban a darle una oportunidad a JaVale McGee. El
pívot iba a estar a prueba durante el verano con el equipo del 73-9 para
ganarse un puesto en la rotación. Y lo consiguió: para sorpresa de muchos, el
rey del Shaqtin’ A Fool estaba dentro
del mejor equipo de la NBA, el gran favorito para el anillo. Su rol en sus dos años
en Oakland fue principalmente jugar finales de cuartos y bajar alley-oops,
además de dar protección al aro gracias a sus largos brazos, y cuando Zaza
Pachulia tuvo sus problemas físicos, Steve Kerr no dudó en confiar en McGee.

McGee estaba rindiendo muy bien a
pesar de jugar menos de 10 minutos por noche y había conectado muy bien con el
vestuario. Por eso, cuando O’Neal hizo un tráiler promocional del Shaqtin’ en el que se burlaba de JaVale
parodiando la película Doctor Strange,
sus compañeros estallaron. McGee respondió al vídeo diciendo que Shaq debía
estar enamorado, de ahí su obsesión con él, y que le dejara en paz. El ex de
Lakers y Heat no se mordió la lengua y contestó que por mucho que estuviera en
los Warriors, siempre sería recordado por el Shaqtin’ A Fool. Ante el tono en el que estaba O’Neal, tuvo que
salir Kevin Durant para pedir respeto. “JaVale
sólo quiere que se le respete, ganar su dinero y disfrutar del baloncesto
”,
declaró el alero, que aprovechó para mandar un recado a O’Neal: “Su comportamiento es infantil. Se ríe, pero
él también fallaba mates, tiraba fatal los tiros libres y no metía una desde
fuera de la pintura. Carecía de habilidad
”. Los Warriors tuvieron que pedir
a la TNT que dejaran de ensañarse tanto con su jugador, ya que estaban dañando
su imagen.

En dos años en la Bahía, JaVale promedió
5’5 puntos, 2’9 rebotes y un tapón en menos de diez minutos por partido. Puede
parecer poco, pero de acuerdo con basketball-reference,
en 36 minutos sus números se dispararían a 20’8 tantos, 11 capturas y 3 chapas (16-10 en su carrera con este
mismo criterio, cifras similares a las de todo un All-Star como DeAndre
Jordan). De todas formas, más allá de los números, con ese rol claramente
definido, no desentonó para nada en uno de los mejores conjuntos de la historia.
Ahí están actuaciones de agitador como
las que tuvo en partidos de Playoffs ante Portland, San Antonio o Cleveland.

McGee ha alcanzado la madurez a los
30 años. El nacimiento de su hija Genevieve en 2017 ha tenido mucho que ver.
Tras lograr dos anillos, su nuevo reto es consolidarse como pívot titular en
los nuevos Lakers de LeBron James. De momento, en este inicio de temporada está
respondiendo a la confianza de Luke Walton firmando los mejores números de su
carrera.

JaVale Lindy McGee es algo más que Shaqtin’ A Fool. Es rebote. Es tapones
(con 12, es de los pocos en activo que puede presumir de poner más de 10
tapones en un partido). Es bloqueo y continuación que culminan en canasta fácil.
Es un buen jugador complementario. Y sí, quien ha escrito estas líneas ha visto
vídeos recopilatorios de sus acciones más absurdas unas cuantas veces. Es muy
probable que O’Neal acabe teniendo razón y McGee pase a la historia por sus fools, pero eso sería no ser justo con
él. Porque JaVale, tras su paso por los Golden State Warriors, se ha redimido.

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