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Julian Araujo: de la tragedia al éxito

Jaime Ojeda @Jaime96Ojeda 07-01-2020

En julio de 2018, un joven de 16 años concluyó la temporada 2017/18 de la US Soccer Development Academy –la máxima división de las categorías inferiores de Estados Unidos–. Era el primer año de Julian Araujo (California, 2001) jugando en la Academia Residencial del Barça situada en Casa Grande (Arizona) y su desempeño había sido excepcional a lo largo del curso. Tanto que, pese a caer en las semifinales de los playoffs de la DA en categoría Sub-17, recibió una recompensa inigualable: el FC Barcelona le invitaba a entrenar por unas semanas con chicos de su edad en La Masía, las instalaciones de la academia en la ciudad condal.

Así, antes de embarcar en el avión que hacía conexión en Utah antes de volar a España, recibió un mensaje de texto en su teléfono de su mejor amigo, Michael Taylor: “Quería que aprovechara la oportunidad y que hiciera lo necesario para que todos se sintieran orgullosos [de mí]”, decía. Sin embargo, al aterrizar recibió otro mensaje de otro amigo. Y era trágico: Michael había muerto.

“Era mi mejor amigo, un hermano. Sentí que había perdido todo” –confesó hace unos meses. “Los entrenadores [que me acompañaban] me preguntaron si quería regresar a casa, pero dije que no porque sabía que Michael no lo hubiera querido”. Así que, en un acto de esfuerzo, se subió al siguiente avión con mucha tristeza para no defraudar a su amigo. Ya en Barcelona pasó unas semanas entrenando con el equipo juvenil y experimentó desde dentro la cantera culé, que quedó fascinada con el americano: “Si hubiera tenido 18 años y contase con un pasaporte europeo, lo habrían firmado en el acto” –dijo Miha Kline, el director de reclutamiento y operaciones de fútbol de Casa Grande.

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Después del verano, el jugador regresó a Estados Unidos, firmó un contrato con el filial de LA Galaxy para jugar en la USL y fue convocado por la selección Sub-20. Parecía que la vida empezaba a sonreírle de nuevo, pero después de un entrenamiento con el equipo nacional juvenil, recibió un mensaje de texto de su madre: “Cuando tengas tiempo, tu padre quiere hablarte de una cosa”. Enseguida le llamó y su vida volvió a ser una pesadilla: al padre, Jorge, le habían diagnosticado leucemia, un cáncer hematológico.

“’Yo te prometo que llegaré a tu primer partido [como profesional en la MLS]” –le advirtió su progenitor. Y esas palabras motivaron a Araujo a trabajar por encima de sus capacidades, incluso. En el final de 2018, al defensa estadounidense le bastaron los únicos 16 minutos que jugó con Los Dos en la USL (repartidos en dos partidos) para ganarse un contrato en la MLS la temporada siguiente: “Julian es uno de los mejores jóvenes defensas del sur de California y estamos encantados de que empiece su carrera profesional con los Galaxy” –dijo el mánager general del equipo, Dennis te Kloese. Y el número que eligió fue el 22, el favorito de su amigo fallecido, que le acompañaría en cada partido.

17 días después del anuncio, Araujo debutó en casa disputando los últimos cinco minutos del partido contra Minnesota United (victoria por 3-2). Y su padre lo vio en directo: “Sentí mucha emoción, pero creo que no lloré porque había mucha gente”, confesó. Le acompañaban más de 40 familiares y amigos en las gradas.

“No puedo explicar [lo que siento]. Es todo lo que siempre quise de niño” –dijo Araujo al finalizar el duelo. “Ha sido excitante saber que mi padre ha podido estar ahí”.

A partir de entonces, Araujo siguió entrando de forma continuada en los planes del entrenador, Guillermo Barros-Schelotto, hasta convertirse en una pieza recurrente y situarse entre la rotación y la titularidad: acabó jugando 18 partidos en la Major League Soccer (10 de titular), dio una asistencia y con él disputando minutos, LA Galaxy consiguió 1,75 puntos por partido (+0,25 respecto a lo que sumaban sin él). Araujo es un lateral muy técnico, moderno y que tiende a sumarse mucho al ataque. “Es muy rápido” –aclaró también su entrenador. Una virtud la de este joven de 1,77 metros de altura que, combinado con su profundidad por banda y el peligro que lleva en las incorporaciones, le han permitido jugar en repetidas ocasiones como extremo este curso. “Va a ser un jugador muy, muy bueno” –dijo te Kloese. Y no es para menos, porque la polivalencia también es un grado que abre muchas puertas.

En clave selección, esta temporada fue al Mundial Sub-20 de Polonia (cuartofinalistas) y ha disputado dos encuentros con la selección Sub-23 olímpica de Estados Unidos. Pero como buen chicano, las raíces mexicanas de sus padres le dan la posibilidad de representar a la selección al sur de la frontera. Este verano informó ESPN que el director deportivo de la federación mexicana, Gerardo Torrado, había mantenido conversaciones con el defensa de LA Galaxy a raíz de unas declaraciones suyas a Scuffed Podcast: “Mis opciones están abiertas. Esto siempre se trata de oportunidades” –reveló el jugador, que continuó diciendo: “No le voy a cerrar la puerta a México ni a Estados Unidos […], pero si México me da mejores opciones, tendré que aprovecharlas”.

Sea como fuere, la carrera de Araujo progresa a un ritmo tan acelerado que con 18 años ya ha sido convocado por la selección absoluta de Estados Unidos: el entrenador Gregg Berhalter, consciente de su potencial, le ha citado este mes de enero para el campamento invernal que finalizará con el amistoso contra Costa Rica (1 de febrero). Así, la federación parece seguir el mismo plan de actuación que con Sergiño Dest porque, aunque debutase, seguiría manteniendo sus opciones de representar a México en el futuro –al no ser partido oficial–. Quieren ir seduciéndole poco a poco. Curioso, además, es que el partido se jugará en el estadio del Galaxy, con lo que si debuta su padre lo podría ver. Porque sí, Jorge Araujo le acabó ganando la batalla al cáncer.

Foto: @LAGalaxy

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En julio de 2018, un joven de 16 años concluyó la temporada 2017/18 de la US Soccer Development Academy –la máxima división de las categorías inferiores de Estados Unidos–. Era el primer año de Julian Araujo (California, 2001) jugando en la Academia Residencial del Barça situada en Casa Grande (Arizona) y su desempeño había sido excepcional a lo largo del curso. Tanto que, pese a caer en las semifinales de los playoffs de la DA en categoría Sub-17, recibió una recompensa inigualable: el FC Barcelona le invitaba a entrenar por unas semanas con chicos de su edad en La Masía, las instalaciones de la academia en la ciudad condal.

Así, antes de embarcar en el avión que hacía conexión en Utah antes de volar a España, recibió un mensaje de texto en su teléfono de su mejor amigo, Michael Taylor: “Quería que aprovechara la oportunidad y que hiciera lo necesario para que todos se sintieran orgullosos [de mí]”, decía. Sin embargo, al aterrizar recibió otro mensaje de otro amigo. Y era trágico: Michael había muerto.

“Era mi mejor amigo, un hermano. Sentí que había perdido todo” –confesó hace unos meses. “Los entrenadores [que me acompañaban] me preguntaron si quería regresar a casa, pero dije que no porque sabía que Michael no lo hubiera querido”. Así que, en un acto de esfuerzo, se subió al siguiente avión con mucha tristeza para no defraudar a su amigo. Ya en Barcelona pasó unas semanas entrenando con el equipo juvenil y experimentó desde dentro la cantera culé, que quedó fascinada con el americano: “Si hubiera tenido 18 años y contase con un pasaporte europeo, lo habrían firmado en el acto” –dijo Miha Kline, el director de reclutamiento y operaciones de fútbol de Casa Grande.

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Después del verano, el jugador regresó a Estados Unidos, firmó un contrato con el filial de LA Galaxy para jugar en la USL y fue convocado por la selección Sub-20. Parecía que la vida empezaba a sonreírle de nuevo, pero después de un entrenamiento con el equipo nacional juvenil, recibió un mensaje de texto de su madre: “Cuando tengas tiempo, tu padre quiere hablarte de una cosa”. Enseguida le llamó y su vida volvió a ser una pesadilla: al padre, Jorge, le habían diagnosticado leucemia, un cáncer hematológico.

“’Yo te prometo que llegaré a tu primer partido [como profesional en la MLS]” –le advirtió su progenitor. Y esas palabras motivaron a Araujo a trabajar por encima de sus capacidades, incluso. En el final de 2018, al defensa estadounidense le bastaron los únicos 16 minutos que jugó con Los Dos en la USL (repartidos en dos partidos) para ganarse un contrato en la MLS la temporada siguiente: “Julian es uno de los mejores jóvenes defensas del sur de California y estamos encantados de que empiece su carrera profesional con los Galaxy” –dijo el mánager general del equipo, Dennis te Kloese. Y el número que eligió fue el 22, el favorito de su amigo fallecido, que le acompañaría en cada partido.

17 días después del anuncio, Araujo debutó en casa disputando los últimos cinco minutos del partido contra Minnesota United (victoria por 3-2). Y su padre lo vio en directo: “Sentí mucha emoción, pero creo que no lloré porque había mucha gente”, confesó. Le acompañaban más de 40 familiares y amigos en las gradas.

“No puedo explicar [lo que siento]. Es todo lo que siempre quise de niño” –dijo Araujo al finalizar el duelo. “Ha sido excitante saber que mi padre ha podido estar ahí”.

A partir de entonces, Araujo siguió entrando de forma continuada en los planes del entrenador, Guillermo Barros-Schelotto, hasta convertirse en una pieza recurrente y situarse entre la rotación y la titularidad: acabó jugando 18 partidos en la Major League Soccer (10 de titular), dio una asistencia y con él disputando minutos, LA Galaxy consiguió 1,75 puntos por partido (+0,25 respecto a lo que sumaban sin él). Araujo es un lateral muy técnico, moderno y que tiende a sumarse mucho al ataque. “Es muy rápido” –aclaró también su entrenador. Una virtud la de este joven de 1,77 metros de altura que, combinado con su profundidad por banda y el peligro que lleva en las incorporaciones, le han permitido jugar en repetidas ocasiones como extremo este curso. “Va a ser un jugador muy, muy bueno” –dijo te Kloese. Y no es para menos, porque la polivalencia también es un grado que abre muchas puertas.

En clave selección, esta temporada fue al Mundial Sub-20 de Polonia (cuartofinalistas) y ha disputado dos encuentros con la selección Sub-23 olímpica de Estados Unidos. Pero como buen chicano, las raíces mexicanas de sus padres le dan la posibilidad de representar a la selección al sur de la frontera. Este verano informó ESPN que el director deportivo de la federación mexicana, Gerardo Torrado, había mantenido conversaciones con el defensa de LA Galaxy a raíz de unas declaraciones suyas a Scuffed Podcast: “Mis opciones están abiertas. Esto siempre se trata de oportunidades” –reveló el jugador, que continuó diciendo: “No le voy a cerrar la puerta a México ni a Estados Unidos […], pero si México me da mejores opciones, tendré que aprovecharlas”.

Sea como fuere, la carrera de Araujo progresa a un ritmo tan acelerado que con 18 años ya ha sido convocado por la selección absoluta de Estados Unidos: el entrenador Gregg Berhalter, consciente de su potencial, le ha citado este mes de enero para el campamento invernal que finalizará con el amistoso contra Costa Rica (1 de febrero). Así, la federación parece seguir el mismo plan de actuación que con Sergiño Dest porque, aunque debutase, seguiría manteniendo sus opciones de representar a México en el futuro –al no ser partido oficial–. Quieren ir seduciéndole poco a poco. Curioso, además, es que el partido se jugará en el estadio del Galaxy, con lo que si debuta su padre lo podría ver. Porque sí, Jorge Araujo le acabó ganando la batalla al cáncer.

Foto: @LAGalaxy

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Anexo

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
24-01-2020

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Objetivo París 2024

David Orenes @david_lrl
24-01-2020