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Inigualables

Alejandro Pérez @aperezgom 14-09-2018

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El tenis masculino vive una época única. Inigualable. Desde hace una década (incluso algo más) coexisten en el circuito tres monstruos, tres imperios, tres animales competitivos que apenas dejan las migajas al resto de competidores. Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic no tienen techo. Ninguno. Sólo el que entre ellos se ponen y el que las lesiones les imponen.

Tras el triunfo del serbio en el Abierto de los Estados Unidos, los tres protagonistas lideran la lista de todos los tiempos de campeones con más títulos de Grand Slam. Federer y Nadal lo llevan haciendo desde 2009 y 2014 respectivamente. El pasado domingo Djokovic empató con el estadounidense Pete Sampras con 14 títulos y ya se ha unido a Federer y Nadal.

Federer ganó su primer Grand Slam en 2003 (Wimbledon), Nadal lo hizo en 2005 (Roland Garros) y Djokovic se estrenó el último en 2008 (Australia). Cada uno ganó su primer gran torneo en el lugar en que han convertido en su segunda casa.

Tomando como referencia el primer Grand Slam de este trío de estrellas (Wimbledon 2003, Federer), se han disputado desde entonces 62 torneos de Grand Slam. De ellos, 51 han sido para Federer, Nadal y Djokovic. Más de un 82%.

Veámoslo desde el otro punto de vista. En los últimos 15 años, desde que Federer estrenó su cuenta, sólo 11 de 51 Grand Slam se les han escapado. Andy Roddick (Open EEUU 2004), Gastón Gaudio (Roland Garros 2004), Marat Safin (Open Australia 2005), Juan Martín del Potro (Open EEUU 2009), Andy Murray (Open EEUU 2012, Wimbledon 2013 y 2015), Stanislas Wawrinka (Open Australia 2014, Roland Garros 2015 y Open EEUU 2016) y Marin Cilic (Open EEUU 2014). 11 de 51. Uno de cada cinco.

Ampliemos la mirada a esas 51 finales (las disputadas desde que Federer jugó la primera en Wimbledon 2003). 20 de ellas han sido entre ellos tres, se han “robado” títulos entre ellos.

Sólo cinco (menos de un 10%) no han tenido a ninguno de estos tres tenistas como protagonistas: Open EEUU 2003 (Roddick a Ferrero), Roland Garros 2004 (Gaudio a Coria), Open Australia (Safin a Hewitt), Open EEUU 2014 (Cilic a Nishikori) y Wimbledon 2016 (Murray a Raonic).

Seis de estas 51 finales las han jugado uno de estos tres tenistas con un “invitado” y ha habido sorpresa. El más “perjudicado” ha sido Djokovic que ha perdido cuatro finales (Open EEUU 2012 y Wimbledon 2013 ante Murray; Roland Garros 2015 y Open de EEUU 2016 ante Wawrinka). Federer cedió en Nueva York 2009 ante Del Potro (el único grande del argentino) y Nadal lo hizo ante Wawrinka en Melbourne 2014.

El casi más habitual en estas 51 finales ha sido con Federer, Nadal o Djokovic jugando ante otro tenista (37). 31 victorias para este Big3 y sólo las seis antes mencionadas con derrota para Federer, Nadal o Djokovic. Jugar una final (y en general, un partido) ante uno de estos tenistas no es un buen negocio.

El conocido como Big4 formado por Federer, Nadal, Djokovic y Murray cada día se sostiene menos. No por deméritos del escocés sino por los méritos de sus tres compañeros. Por cantidad de títulos (Federer 98, Nadal 80, Djokovic 71 y Murray 45) y por nivel de los mismos (Federer 20 Grand Slam y 27 Masters 1000; Nadal 17 y 33; Djokovic 14 y 31; Murray 3 y 14). Los números demuestran que la realidad es que existen tres titanes del tenis. Tres tenistas que, coincidiendo en el tiempo, han sido capaces de liderar todas las estadísticas.

Y, pese a todo, desde hace tiempo es costumbre avanzar su retirada. Y los tres, Federer, Nadal y Djokovic, han regresado tras experimentar un “renacimiento”. El suizo y el español lo hicieron en 2016. Se ausentaron en la segunda mitad de la temporada y lo que hicieron en 2017 ya es historia del tenis.

En 2017 es Djokovic el que decide parar y pasar por el quirófano por su codo. Su comienzo de año pasó desapercibido (sirva de prueba que en Indian Wells y Miami, otrora su mina de oro, no consiguió ganar un solo partido) pero tras Roland Garros, ha emergido su mejor versión con tres títulos: Wimbledon, Cincinnati y el Open de EEUU. Hasta los 14 Grand Slam y ser el primer tenista en ganar los 9 Masters 1000.

Vivimos una época única. El hueco que van a dejar los tres magníficos al retirarse aún no somos conscientes de él. Sólo podemos y debemos disfrutarles mientras estén en la pista. Son únicos.

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El tenis masculino vive una época única. Inigualable. Desde hace una década (incluso algo más) coexisten en el circuito tres monstruos, tres imperios, tres animales competitivos que apenas dejan las migajas al resto de competidores. Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic no tienen techo. Ninguno. Sólo el que entre ellos se ponen y el que las lesiones les imponen.

Tras el triunfo del serbio en el Abierto de los Estados Unidos, los tres protagonistas lideran la lista de todos los tiempos de campeones con más títulos de Grand Slam. Federer y Nadal lo llevan haciendo desde 2009 y 2014 respectivamente. El pasado domingo Djokovic empató con el estadounidense Pete Sampras con 14 títulos y ya se ha unido a Federer y Nadal.

Federer ganó su primer Grand Slam en 2003 (Wimbledon), Nadal lo hizo en 2005 (Roland Garros) y Djokovic se estrenó el último en 2008 (Australia). Cada uno ganó su primer gran torneo en el lugar en que han convertido en su segunda casa.

Tomando como referencia el primer Grand Slam de este trío de estrellas (Wimbledon 2003, Federer), se han disputado desde entonces 62 torneos de Grand Slam. De ellos, 51 han sido para Federer, Nadal y Djokovic. Más de un 82%.

Veámoslo desde el otro punto de vista. En los últimos 15 años, desde que Federer estrenó su cuenta, sólo 11 de 51 Grand Slam se les han escapado. Andy Roddick (Open EEUU 2004), Gastón Gaudio (Roland Garros 2004), Marat Safin (Open Australia 2005), Juan Martín del Potro (Open EEUU 2009), Andy Murray (Open EEUU 2012, Wimbledon 2013 y 2015), Stanislas Wawrinka (Open Australia 2014, Roland Garros 2015 y Open EEUU 2016) y Marin Cilic (Open EEUU 2014). 11 de 51. Uno de cada cinco.

Ampliemos la mirada a esas 51 finales (las disputadas desde que Federer jugó la primera en Wimbledon 2003). 20 de ellas han sido entre ellos tres, se han “robado” títulos entre ellos.

Sólo cinco (menos de un 10%) no han tenido a ninguno de estos tres tenistas como protagonistas: Open EEUU 2003 (Roddick a Ferrero), Roland Garros 2004 (Gaudio a Coria), Open Australia (Safin a Hewitt), Open EEUU 2014 (Cilic a Nishikori) y Wimbledon 2016 (Murray a Raonic).

Seis de estas 51 finales las han jugado uno de estos tres tenistas con un “invitado” y ha habido sorpresa. El más “perjudicado” ha sido Djokovic que ha perdido cuatro finales (Open EEUU 2012 y Wimbledon 2013 ante Murray; Roland Garros 2015 y Open de EEUU 2016 ante Wawrinka). Federer cedió en Nueva York 2009 ante Del Potro (el único grande del argentino) y Nadal lo hizo ante Wawrinka en Melbourne 2014.

El casi más habitual en estas 51 finales ha sido con Federer, Nadal o Djokovic jugando ante otro tenista (37). 31 victorias para este Big3 y sólo las seis antes mencionadas con derrota para Federer, Nadal o Djokovic. Jugar una final (y en general, un partido) ante uno de estos tenistas no es un buen negocio.

El conocido como Big4 formado por Federer, Nadal, Djokovic y Murray cada día se sostiene menos. No por deméritos del escocés sino por los méritos de sus tres compañeros. Por cantidad de títulos (Federer 98, Nadal 80, Djokovic 71 y Murray 45) y por nivel de los mismos (Federer 20 Grand Slam y 27 Masters 1000; Nadal 17 y 33; Djokovic 14 y 31; Murray 3 y 14). Los números demuestran que la realidad es que existen tres titanes del tenis. Tres tenistas que, coincidiendo en el tiempo, han sido capaces de liderar todas las estadísticas.

Y, pese a todo, desde hace tiempo es costumbre avanzar su retirada. Y los tres, Federer, Nadal y Djokovic, han regresado tras experimentar un “renacimiento”. El suizo y el español lo hicieron en 2016. Se ausentaron en la segunda mitad de la temporada y lo que hicieron en 2017 ya es historia del tenis.

En 2017 es Djokovic el que decide parar y pasar por el quirófano por su codo. Su comienzo de año pasó desapercibido (sirva de prueba que en Indian Wells y Miami, otrora su mina de oro, no consiguió ganar un solo partido) pero tras Roland Garros, ha emergido su mejor versión con tres títulos: Wimbledon, Cincinnati y el Open de EEUU. Hasta los 14 Grand Slam y ser el primer tenista en ganar los 9 Masters 1000.

Vivimos una época única. El hueco que van a dejar los tres magníficos al retirarse aún no somos conscientes de él. Sólo podemos y debemos disfrutarles mientras estén en la pista. Son únicos.

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