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Fútbol

Esto es nuestro

El fútbol es de la gente; aunque la afirmación se tambalee en un negocio veloz, engullidor y hasta despiadado. Por mucho que los jeques acumulen fichas como en el tablero del Monopoly, se hinche el calendario como a un globo a punto de reventar o el precio de las camisetas equivalga a un 10% del salario mínimo interprofesional de este país. Por suerte llegan estas fechas, las que más nos conectan con la esencia del balompié; aquello que nos hace extremadamente felices o nos produce ese peso en el pecho. Eso es nuestro, de nadie más.

Lo saben en Castellón, que regresan a la categoría de plata y en todos sus rincones se respira la euforia desmedida. Lo sabe el Hércules, con la ciudad de Alicante ilusionada por volver al lugar del que renegaba no hace tanto.Lo sabe Xabi Alonso, que el traje de entrenador le queda como un pincel, le ha dado su primera Bundesliga al Leverkusen y lo tiene con posibilidad de agenciarse un triplete. Lo sabe Aspas, a sus 36 años, que se deja el alma para lograr el grito de la salvación. Lo saben en la liga Hypermotion, ‘Hypertensión’ para los amigos. Los luchadores de los que recuerdas en la quiniela. Lo sabe la gente del Ipswich Town, con dos ascensos consecutivos y volviendo a abrir las puertas de la Premier League. Lo sabe Portu, que en diez minutos te hace un destrozo para confirmar una histórica clasificación en Champions League. Lo sabe el St. Pauli cuando le tiemblan las piernas en un matchball. Lo saben los que afrontan un Play-off y lo sabrán los que se quedarán en tierra, mojándose los pies en la orilla, viendo cómo se aleja, arrollado por una ola, aquello por lo que tanto han luchado .

El fútbol tiene el encanto de cautivarte, a pesar de sus minutos de agonía y sufrimiento. Te cruzas con alguien a quien no conoces, pero compartes la misma indumentaria, escudo y colores. En sus desconocidos ojos te está contando que el fin de semana lo vais a conseguir. El sol dormido en las mejillas, la garganta pidiendo hielo. En la tienda de comestibles el pan nuestro de cada día, en la mercería los hilos que cosen el sentimiento, en el bar las cábalas con la alineación, en casa la sonrisa del abuelo que tumba todas las dudas. Las calles lo saben.

Los dedos que entrelazan los tuyos te aprietan fuerte para sostener ese instante. Todos quieren asaltar el césped, que llegue ese abrazo para el álbum de memorias. Tú con esa elástica pegada a los poros de tu piel te sientes Dios, y nadie puede decirte lo contrario. Decía Eduardo Galeano que “recordar, del latín re-cordis, es volver a pasar por el corazón”. Un montón de recuerdos apilados junto al balón. Esto es nuestro y no nos lo puede quitar nadie.

Editora en SpheraSports. Especialista en Scouting y análisis de juego por MBPSchool. Sport Social Media. Eventos Deportivos

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