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El peor equipo de la historia de la NBA

César Martín @CesarMrtn 02-10-2018

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En los últimos años el gran debate
de la NBA está en cuál es el mejor equipo de la historia, si los Chicago Bulls
de Michael Jordan o los actuales Golden State Warriors. Muy pocos plantean un
debate totalmente opuesto: el del peor conjunto de la historia. Tal vez sea
porque no hay discusión: los Charlotte Bobcats de la temporada 2011-12 se
llevan la palma.

Los Bobcats fueron creados en 2004
para llenar el vacío que habían dejado los Hornets dos años antes con su
traslado a Nueva Orleans. Como todo equipo de expansión, las primeras
temporadas del nuevo equipo fueron un cúmulo de derrotas, pero año a año se volvieron
más competitivos. El culmen llegó en 2010. Con el mítico Larry Brown en el banquillo,
Gerald Wallace, Tyson Chandler, Boris Diaw, Stephen Jackson y compañía lograron
la primera campaña por encima del 50% de victorias (44-38). Vale que luego
fueron barridos en primera ronda ante los Orlando Magic, pero el salto ya
estaba dado.

Lo que parecía el inicio de un
ciclo ganador (entiéndase por esto equipo habitual en Playoffs) fue en cambio
el principio del fin. Mientras los Bobcats estaban a un paso de entrar en la
primera postemporada de su historia, Michael Jordan se convirtió en el dueño
principal de la franquicia. Previamente había sido presidente de operaciones de
baloncesto en los Washington Wizards. Con decir Kwame Brown está todo resumido.
En los propios Bobcats también fue accionista minoritario y hombre fuerte en la
toma de decisiones (Adam Morrison).

Poco a poco, MJ deshizo la base del
equipo: en año y medio, fuera Chandler, fuera Jackson, fuera Wallace, fuera
Brown… llegados a finales de 2011, el entrenador es Paul Silas, la estrella es
Gerald Henderson y otros jugadores de referencia (por así decirlo) son Byron
Mullens, D.J. Augustin o Derrick Brown. Ingredientes ideales para un año
eterno, y eso que la temporada 2011-12 fue más corta (66 partidos) debido al
lockout.

Los Bobcats empezaron la campaña
ganando en casa a los Bucks. Por un punto, pero ganaron, que es lo que importa.
A partir de ahí comenzó la comedia: de 66 partidos, los de Carolina del Norte
ganaron ¡7!, un paupérrimo 10’6%, el peor de la toda la historia de la NBA. Dieciséis
derrotas consecutivas entre enero y febrero y veintitrés entre marzo y abril
(0-16 en el último mes de competición) contribuyeron para lograr ese récord. No
es ya solo el hecho de perder, sino cómo lo hicieron, ya que en más de una
veintena de ocasiones las derrotas oscilaron los treinta puntos de desventaja.
Ni siquiera Silas se tomó en serio a su equipo y dejó a su hijo Stephen al
mando en varios partidos.

Para desviar la atención, desde las
oficinas de la franquicia empezaron a filtrar la intención de recuperar la denominación
Hornets. Lo consiguieron dos años después, cuando el equipo de Nueva Orleans
pasó a llamarse Pelicans.

En la temporada 2014-15 regresaron
los Charlotte Hornets. La ciudad recuperó la historia del equipo original
(1988-2002)… pero también absorbió el mediocre historial de los Bobcats
(2004-2014). De todas formas, con el rebranding
muy pocos se acuerdan, o no quieren acordarse, de esos felinos que hicieron
historia -negativa- en la NBA.

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En los últimos años el gran debate
de la NBA está en cuál es el mejor equipo de la historia, si los Chicago Bulls
de Michael Jordan o los actuales Golden State Warriors. Muy pocos plantean un
debate totalmente opuesto: el del peor conjunto de la historia. Tal vez sea
porque no hay discusión: los Charlotte Bobcats de la temporada 2011-12 se
llevan la palma.

Los Bobcats fueron creados en 2004
para llenar el vacío que habían dejado los Hornets dos años antes con su
traslado a Nueva Orleans. Como todo equipo de expansión, las primeras
temporadas del nuevo equipo fueron un cúmulo de derrotas, pero año a año se volvieron
más competitivos. El culmen llegó en 2010. Con el mítico Larry Brown en el banquillo,
Gerald Wallace, Tyson Chandler, Boris Diaw, Stephen Jackson y compañía lograron
la primera campaña por encima del 50% de victorias (44-38). Vale que luego
fueron barridos en primera ronda ante los Orlando Magic, pero el salto ya
estaba dado.

Lo que parecía el inicio de un
ciclo ganador (entiéndase por esto equipo habitual en Playoffs) fue en cambio
el principio del fin. Mientras los Bobcats estaban a un paso de entrar en la
primera postemporada de su historia, Michael Jordan se convirtió en el dueño
principal de la franquicia. Previamente había sido presidente de operaciones de
baloncesto en los Washington Wizards. Con decir Kwame Brown está todo resumido.
En los propios Bobcats también fue accionista minoritario y hombre fuerte en la
toma de decisiones (Adam Morrison).

Poco a poco, MJ deshizo la base del
equipo: en año y medio, fuera Chandler, fuera Jackson, fuera Wallace, fuera
Brown… llegados a finales de 2011, el entrenador es Paul Silas, la estrella es
Gerald Henderson y otros jugadores de referencia (por así decirlo) son Byron
Mullens, D.J. Augustin o Derrick Brown. Ingredientes ideales para un año
eterno, y eso que la temporada 2011-12 fue más corta (66 partidos) debido al
lockout.

Los Bobcats empezaron la campaña
ganando en casa a los Bucks. Por un punto, pero ganaron, que es lo que importa.
A partir de ahí comenzó la comedia: de 66 partidos, los de Carolina del Norte
ganaron ¡7!, un paupérrimo 10’6%, el peor de la toda la historia de la NBA. Dieciséis
derrotas consecutivas entre enero y febrero y veintitrés entre marzo y abril
(0-16 en el último mes de competición) contribuyeron para lograr ese récord. No
es ya solo el hecho de perder, sino cómo lo hicieron, ya que en más de una
veintena de ocasiones las derrotas oscilaron los treinta puntos de desventaja.
Ni siquiera Silas se tomó en serio a su equipo y dejó a su hijo Stephen al
mando en varios partidos.

Para desviar la atención, desde las
oficinas de la franquicia empezaron a filtrar la intención de recuperar la denominación
Hornets. Lo consiguieron dos años después, cuando el equipo de Nueva Orleans
pasó a llamarse Pelicans.

En la temporada 2014-15 regresaron
los Charlotte Hornets. La ciudad recuperó la historia del equipo original
(1988-2002)… pero también absorbió el mediocre historial de los Bobcats
(2004-2014). De todas formas, con el rebranding
muy pocos se acuerdan, o no quieren acordarse, de esos felinos que hicieron
historia -negativa- en la NBA.

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