_Real Madrid

Veteranos y noveles

Alberto López Frau @alberlopezfrau 25-11-2020

En pleno debate sobre la renovación de jugadores del calibre de Sergio Ramos, ausente hoy en Milán por lesión, o Luka Modric, el Madrid se juega su futuro europeo ante un viejo conocido de muchas batallas europeas.

Inter y Real Madrid escribieron varias páginas del apasionante viaje por el fútbol europeo en la primera mitad de los 80. El Madrid se impuso en las cuatro eliminatorias que se enfrentaron en 5 años, pero nunca ganó en la ida en San Siro. De todas, hay una muy especial que movió los cimientos de Chamartín y cambió el destino inmediato del club blanco.

El 10 de abril de 1985, el Madrid rindió visita al Inter en la ida de las ½ de la Copa de la UEFA. Fueron momentos complicados. La Liga se resistía desde el verano del 80 y no conquistaba título alguno desde la Copa del 82. Amancio llegó muy discutido en el banquillo. Subió del Castilla al primer equipo en el verano del 84 para sustituir a Di Stéfano, pero no consiguió la regularidad y el fútbol logrado en el Castilla.

El Madrid cayó 2-0 en Milán sin tirar a portería. El Inter, al mando de Brady, delicioso centrocampista irlandés, Rummenigge y Altobelli, superó al Madrid de principio a fin.

Aquel Madrid era una mezcla de veteranos y noveles, como recita su himno, y pocos jugadores en una edad intermedia. ¿Les suena?

Los veteranos estaban en el punto de mira y los noveles (Quinta del Buitre) no podían asumir de golpe el cambio generacional que demandaban prensa y afición. Por si faltaba algo, el club vivía inmerso en plena campaña electoral. Ramón Mendoza se postulaba como ganador y sucesor de Luis de Carlos.

En 15 días posteriores a la derrota en Milán, el club cambió radicalmente. Pasó de todo. Veteranos, noveles, sanciones, perdones, un cambio de técnico…

José María García, periodista y líder de la radio deportiva nocturna de aquellos años, destapó una noticia bomba la noche del 11/04/1985, un día después de la derrota en Milán.

García contó que Juanito y Lozano fueron descubiertos por Amancio trasnochando después del partido. Valdano y Butragueño salieron del hotel para que Emilio conociese a su admirado César Luis Menotti, técnico de Valdano en el Mundial 82. García lo interpretó como un intento de Valdano de colocar a Menotti en el banquillo y un desplante a Amancio.

Tres días después, el Madrid perdió por 1-0 en Valencia y la Directiva decidió sustituir a Amancio por otro hombre de club, Luis Molowny, que afrontó por 3ª vez la responsabilidad de asumir el banquillo. Antes lo había hecho con Muñoz y Miljanic, siempre con discreción y éxito.

En su primera intervención ante la prensa, junto a Amancio, el Mangas sentó cátedra: “Me siento muy triste por Amancio, es un excelente entrenador, compañero y amigo, confío plenamente en mis jugadores y esto lo vamos a sacar adelante”.

Molowny pacificó el club en los 10 días que transcurrieron entre su llegada y la vuelta en el Bernabéu. El Madrid perdió 0-1 ante un Hércules que evitó el descenso, en la última jornada de Liga, pero Molowny no varió su hoja de ruta.

Miguel Ángel, a sus 37 años, sabía que sería titular ante el Inter, y Molowny le animó a dar la cara y pedir disculpas por unas duras declaraciones en los días previos. Intercedió para el perdón de Juanito y Lozano por su desliz de Milán, previo pago de una multa, e incluyó a Juanito en la lista para la vuelta. Una remontada sin Juanito dentro era imposible, y Molowny lo sabía.

Con Sanchís sancionado, Butragueño y Ángel lesionados, el 11 estaba claro y en él, los veteranos eran pieza fundamental. Les hizo sentir importantes a todos. Zidane siempre bebe de la misma fuente que Molowny.

El Madrid levantó la eliminatoria con un partido descomunal. Ganó 3-0, Miguel Ángel estuvo extraordinario, Santillana hizo dos goles, el segundo de cabeza uno de los mejores en su carrera, y Míchel puso la guinda con otro gran tanto. Aquel día jugando por la izquierda.

Molowny se acordó de Juanito en el 76’ y el Bernabéu atronó en aplausos hacia él. No podía faltar y su técnico lo sabía.

En la rueda de prensa posterior al partido, Molowny organizó el club: “El mérito es sobre todo de Amancio y los jugadores, él lleva aquí toda la temporada, yo llevo cinco días, no he podido hacer casi nada”.

Unos días después Mendoza ganó las elecciones y el resto es historia…

Imagen de cabecera: Imago

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En pleno debate sobre la renovación de jugadores del calibre de Sergio Ramos, ausente hoy en Milán por lesión, o Luka Modric, el Madrid se juega su futuro europeo ante un viejo conocido de muchas batallas europeas.

Inter y Real Madrid escribieron varias páginas del apasionante viaje por el fútbol europeo en la primera mitad de los 80. El Madrid se impuso en las cuatro eliminatorias que se enfrentaron en 5 años, pero nunca ganó en la ida en San Siro. De todas, hay una muy especial que movió los cimientos de Chamartín y cambió el destino inmediato del club blanco.

El 10 de abril de 1985, el Madrid rindió visita al Inter en la ida de las ½ de la Copa de la UEFA. Fueron momentos complicados. La Liga se resistía desde el verano del 80 y no conquistaba título alguno desde la Copa del 82. Amancio llegó muy discutido en el banquillo. Subió del Castilla al primer equipo en el verano del 84 para sustituir a Di Stéfano, pero no consiguió la regularidad y el fútbol logrado en el Castilla.

El Madrid cayó 2-0 en Milán sin tirar a portería. El Inter, al mando de Brady, delicioso centrocampista irlandés, Rummenigge y Altobelli, superó al Madrid de principio a fin.

Aquel Madrid era una mezcla de veteranos y noveles, como recita su himno, y pocos jugadores en una edad intermedia. ¿Les suena?

Los veteranos estaban en el punto de mira y los noveles (Quinta del Buitre) no podían asumir de golpe el cambio generacional que demandaban prensa y afición. Por si faltaba algo, el club vivía inmerso en plena campaña electoral. Ramón Mendoza se postulaba como ganador y sucesor de Luis de Carlos.

En 15 días posteriores a la derrota en Milán, el club cambió radicalmente. Pasó de todo. Veteranos, noveles, sanciones, perdones, un cambio de técnico…

José María García, periodista y líder de la radio deportiva nocturna de aquellos años, destapó una noticia bomba la noche del 11/04/1985, un día después de la derrota en Milán.

García contó que Juanito y Lozano fueron descubiertos por Amancio trasnochando después del partido. Valdano y Butragueño salieron del hotel para que Emilio conociese a su admirado César Luis Menotti, técnico de Valdano en el Mundial 82. García lo interpretó como un intento de Valdano de colocar a Menotti en el banquillo y un desplante a Amancio.

Tres días después, el Madrid perdió por 1-0 en Valencia y la Directiva decidió sustituir a Amancio por otro hombre de club, Luis Molowny, que afrontó por 3ª vez la responsabilidad de asumir el banquillo. Antes lo había hecho con Muñoz y Miljanic, siempre con discreción y éxito.

En su primera intervención ante la prensa, junto a Amancio, el Mangas sentó cátedra: “Me siento muy triste por Amancio, es un excelente entrenador, compañero y amigo, confío plenamente en mis jugadores y esto lo vamos a sacar adelante”.

Molowny pacificó el club en los 10 días que transcurrieron entre su llegada y la vuelta en el Bernabéu. El Madrid perdió 0-1 ante un Hércules que evitó el descenso, en la última jornada de Liga, pero Molowny no varió su hoja de ruta.

Miguel Ángel, a sus 37 años, sabía que sería titular ante el Inter, y Molowny le animó a dar la cara y pedir disculpas por unas duras declaraciones en los días previos. Intercedió para el perdón de Juanito y Lozano por su desliz de Milán, previo pago de una multa, e incluyó a Juanito en la lista para la vuelta. Una remontada sin Juanito dentro era imposible, y Molowny lo sabía.

Con Sanchís sancionado, Butragueño y Ángel lesionados, el 11 estaba claro y en él, los veteranos eran pieza fundamental. Les hizo sentir importantes a todos. Zidane siempre bebe de la misma fuente que Molowny.

El Madrid levantó la eliminatoria con un partido descomunal. Ganó 3-0, Miguel Ángel estuvo extraordinario, Santillana hizo dos goles, el segundo de cabeza uno de los mejores en su carrera, y Míchel puso la guinda con otro gran tanto. Aquel día jugando por la izquierda.

Molowny se acordó de Juanito en el 76’ y el Bernabéu atronó en aplausos hacia él. No podía faltar y su técnico lo sabía.

En la rueda de prensa posterior al partido, Molowny organizó el club: “El mérito es sobre todo de Amancio y los jugadores, él lleva aquí toda la temporada, yo llevo cinco días, no he podido hacer casi nada”.

Unos días después Mendoza ganó las elecciones y el resto es historia…

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