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Luka Dončić, más allá del éxito y del fracaso

Juan Díaz @JuandiRgz 09-06-2021

A su corta edad Luka Dončić ya ha sido el mejor muchas veces. Casi tantas como fracasado. Estas sentencias habitualmente están reservadas para los jugadores más curtidos, pero el esloveno es precoz hasta para las catalogaciones. Luka se ha acostumbrado a que después de los elogios lleguen las críticas, y luego más elogios. Aun así, no existen evidencias que indiquen que sea excesivamente distinto entre el triunfo y la derrota.

Si uno le presta atención y analiza su forma de moverse por la pista, con ese tempo calmado pero tenso que debería llevar implícito el sello “made in Yugoslavia”, comprobará como deja de alto el listón de la grandeza. Entiende el juego y la esencia del mismo. Solo es cuestión de los espectadores que, en función de si gana o pierde, lo miran de una u otra manera. Como apuntaba Gonzalo Vázquez hace unos días en Twitter, después de que el esloveno quedase eliminado ante los Clippers a pesar de una nueva exhibición, básicamente “ha forzado para jugar 13 de 14 partidos posibles en dos eliminatorias -en los últimos dos playoffs-. Todo lo demás es discutible”. 

Cada vez que alguien se dispone a juzgar a Dončić, lo hace desde el prisma del aficionado o peor aún, del apasionado. Como si a sus 22 años una victoria más o menos le convirtiese en un jugador distinto. Sin embargo, el de Liubliana conserva intacta la identidad que lo catapultó muy joven a la élite, y el espíritu competitivo que le ha sostenido. Para darnos cuenta de la magnitud del personaje basta con comprobar el tipo de discusión que suscita su figura. Que esté socialmente aceptado sentarle en la mesa de los mejores de la liga cuando todavía no ha pasado una ronda de playoffs indica que su dimensión trasciende más allá del éxito. No existe victoria alguna que conquiste al aficionado tanto como su propio juego. 

A quienes se preocupan por el número de triunfos que necesita el base de los Mavericks para igualar o superar a uno u otro jugador les diría que el tiempo juega en su contra. Solamente es cuestión de que pasen las temporadas para que Dončić encuentre su ecosistema. Hay quien, igual que él, pasó sus tres primeras temporadas en la liga sin superar la primera ronda de playoffs y después, cuando por fin logró llegar a lo más alto, nunca consiguieron bajarle de ahí. Existe un futuro brillante para Luka


Imagen de cabecera: ImagoImages

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A su corta edad Luka Dončić ya ha sido el mejor muchas veces. Casi tantas como fracasado. Estas sentencias habitualmente están reservadas para los jugadores más curtidos, pero el esloveno es precoz hasta para las catalogaciones. Luka se ha acostumbrado a que después de los elogios lleguen las críticas, y luego más elogios. Aun así, no existen evidencias que indiquen que sea excesivamente distinto entre el triunfo y la derrota.

Si uno le presta atención y analiza su forma de moverse por la pista, con ese tempo calmado pero tenso que debería llevar implícito el sello “made in Yugoslavia”, comprobará como deja de alto el listón de la grandeza. Entiende el juego y la esencia del mismo. Solo es cuestión de los espectadores que, en función de si gana o pierde, lo miran de una u otra manera. Como apuntaba Gonzalo Vázquez hace unos días en Twitter, después de que el esloveno quedase eliminado ante los Clippers a pesar de una nueva exhibición, básicamente “ha forzado para jugar 13 de 14 partidos posibles en dos eliminatorias -en los últimos dos playoffs-. Todo lo demás es discutible”. 

Cada vez que alguien se dispone a juzgar a Dončić, lo hace desde el prisma del aficionado o peor aún, del apasionado. Como si a sus 22 años una victoria más o menos le convirtiese en un jugador distinto. Sin embargo, el de Liubliana conserva intacta la identidad que lo catapultó muy joven a la élite, y el espíritu competitivo que le ha sostenido. Para darnos cuenta de la magnitud del personaje basta con comprobar el tipo de discusión que suscita su figura. Que esté socialmente aceptado sentarle en la mesa de los mejores de la liga cuando todavía no ha pasado una ronda de playoffs indica que su dimensión trasciende más allá del éxito. No existe victoria alguna que conquiste al aficionado tanto como su propio juego. 

A quienes se preocupan por el número de triunfos que necesita el base de los Mavericks para igualar o superar a uno u otro jugador les diría que el tiempo juega en su contra. Solamente es cuestión de que pasen las temporadas para que Dončić encuentre su ecosistema. Hay quien, igual que él, pasó sus tres primeras temporadas en la liga sin superar la primera ronda de playoffs y después, cuando por fin logró llegar a lo más alto, nunca consiguieron bajarle de ahí. Existe un futuro brillante para Luka


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