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Las mil y una noches de Venus Williams

Hablar de Venus Williams es hablar de éxito. Sofisticación, garra,
poderío y elegancia se fusionan para crear a una de las jugadoras más
maravillosas que hayamos podido ver sobre una pista de tenis. Si de verdad hay algo
que define a Venus es su carácter competitivo y su deseo de ganar y seguir ofreciendo
horas y horas de tenis. Tanto es así que, tras los dos encuentros disputados en
la primera ronda de la Copa Federación, la americana alcanzó la increíble cifra
de 1.001 partidos oficiales disputados en categoría individual.

A sus 37 años – en junio cumplirá 38 – se mantiene en lo más alto
del tenis mundial (número 8 del ranking WTA) después de 25 temporadas
ofreciendo la mejor versión de sí misma, la de una tenista cuyos méritos
quedarán marcados a fuego en el corazón de los verdaderos amantes de este
deporte. Porque con Venus Williams ocurre algo muy parecido a lo que se vive
con Roger Federer. Es algo que se puede definir simple y llanamente con una
palabra: respeto.

Porque no importa la nacionalidad, no importa el sexo ni la edad, lo
que queda es la unanimidad del público ante jugadores como Roger y Venus. La
mayor de las Williams se ganó el respeto y la admiración de la afición hace ya
muchos años y su firmeza y ganas de seguir disfrutando con una raqueta en la
mano han hecho el resto para que los seguidores del tenis solo puedan
levantarse y aplaudir ante una leyenda del tal altura. No sólo es su metro
ochenta y cinco de estatura (6′ 1″) lo que hace grande la figura de Venus
Williams, son sus éxitos y sus números los que apabullan y extienden la sombra
de su silueta hasta casi lograr tapar el sol. 

25 años de carrera dan para mucho y en el caso de la norteamericana
dan para algo extraordinario. 49 títulos individuales – siete de ellos en Grand
Slam (5 Wimbledon y 2 Abiertos de Estados Unidos) – y 22 en categoría de dobles
en el circuito WTA, 5 medallas olímpicas – cuatro oros y una plata –, número
uno del mundo durante once semanas (2002), dos títulos en el WTA Finals, 20 partidos
ganados en 22 encuentros de Copa Federación y, finalmente, un total de 777 victorias
a lo largo de toda su carrera (frente a 224 derrotas). Números increíbles para
una jugadora que, pudiendo haberse retirado hace tiempo con la satisfacción del
trabajo bien hecho, confía en su juego y en su capacidad para luchar y seguir
dando guerra.


En 2017 se volvió a meter al público en el bolsillo y maravilló al
mundo entero con su presencia en las finales del Abierto de Australia – cayó
ante Serena –, Wimbledon – perdió frente a Muguruza – y el WTA Finals –
sucumbió ante Wozniacki –. Las derrotas forman parte del juego, pero su sola
presencia en dichas finales sienta las bases de una tenista de leyenda que supo
reinventarse y salir adelante después incluso de haber sido diagnosticada con
el Síndrome de Sjögren en 2011. Un trastorno crónico autoinmune que provoca,
entre otras cosas, una fatiga extrema, fiebre, dolor y/o inflamación articular,
síntomas incompatibles con la carrera de una tenista profesional.

Porque no todo en la carrera de Venus Williams ha sido un camino
de rosas. Desde su primera aparición, allá por 1994 y con sólo 14 años, en un
partido oficial (donde derrotó a su compatriota Shaun Stafford por 6-3 y 6-4), una
montaña rusa de emociones, victorias y derrotas, alegrías y tristezas, han
marcado la vida de Venus Williams. Una vida dedicada al tenis, una vida de
entrega, fortaleza y pasión por un deporte que no puede definirse con una sola
imagen, ni siquiera con 1.000 palabras, solo puede hacerse a través de sus 1.001
partidos…

Periodista deportivo. También estudié Comunicación Audiovisual. Actualmente colaboro en @SpheraSports. Antes estuve en @ColpisaDeportes, Grada360 y @EFEdeportes.

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