_FC Barcelona

Johan Cruyff, cinco años después

Borja Pardo @Borja_Pardo 24-03-2021

Hoy le he dicho a Alessandra (mi esposa) que debería escribir sobre los cinco años de la muerte de Johan Cruyff y la cantidad de cosas, ya sean importantes o cuestiones mundanas, que pueden llegar a cambiar en un lustro.

La señora me ha mirado con una condescendencia preocupante y me ha espetado un demoledor: ‘cinco años no es tiempo suficiente para que cambien tantas cosas’.

Reconozco que esperaba otra respuesta, hasta el punto que he estado cerca de abortar estas líneas. Sin embargo, aquí ando picando a las 18.30 de la tarde. Imagino que tener personalidad es esto. Esto y llevar una zapatilla de cada color. El caso es que me he puesto a pensar, algo bastante impropio en mi, y he llegado a estas sesudas conclusiones que paso a compartir con el abnegado lector.

Hace cinco años tenía más pelo y mi hija era un proyecto de pocos meses. Hoy ya es una realidad. Hasta el punto que pico esto rápido porque debo hacerle la cena, acostarla y con suerte tendré un par de horas para seguir enculebrado con ‘New Amsterdam’.  

Hace cinco años las mascarillas solo se usaban por médicos y pintores. Nos besábamos, nos abrazábamos. Unos más que otros. Sonreíamos y el futuro nos preocupaba poco o nada porque siempre había una risa que pegar o una cerveza que beber. La vida se hacía en la calle. Planificábamos viajes y el tirar la basura era una mera rutina.

Hoy en día la mascarilla es una prenda más, como los calzoncillos o las bragas. Si no llevas ropa interior… ¡enhorabuena!, eso también es tener personalidad. ¿Los besos?, solo en casa y depende del día. Hoy es miércoles, igual cae alguno. ¿Viajar? ya se divisa en el horizonte, sí, pero hoy por hoy aún parece lejos. Eso sí, os aseguro que cuando se nos permita viajar lo vamos a disfrutar el triple, por si acaso. Es lo que tiene estar avisados. Sobre lo de tirar la basura, ha pasado de ser un mero trámite a ser catalogado por el OMS como una potencial situación de contagio por la pandemia que sufrimos desde hace un año. Sí, Johan. Una pandemia. Increíble, ¿eh?

El 24 de marzo de 2016, cuando Johan Cruyff se nos fue, Portugal estaba a tres meses de ganar la Eurocopa de Francia y el FC Barcelona era el vigente campeón de Liga, Copa y Champions. Neymar, Luis Suárez y Lionel Messi venían de tiranizar al balompié europeo y Luis Enrique, triplete en mano, parecía que podría devenir en un nuevo Guardiola, con menos lírica y un punto elevado de carácter y mala hostia, que para eso es asturiano. Muy asturiano. Johan igual ya lo intuía, pero sin hacer ruido Luka Modric y Toni Kroos calentaban la banda para desplazar al Barça de la gloria europea e iniciar una dictadura blanca que aún no está claro si ya se acabó. Veremos qué tiene que decir el Liverpool en dos semanas.

Hoy, 24 de marzo de 2021, cinco años después que el puto cáncer se llevara al mayor influencer del balompié mundial, el Barça aún se relame de las duras cornadas sufridas en Roma, Liverpool y Lisboa y la directiva saliente tiene día y hora en los Juzgados. Lo cierto es que el barcelonismo mata por un título al que agarrarse para darle continuidad a una revolución que motiva mucho, sí, pero que necesita un trofeo cuanto antes sobre el que sustentar el valiente camino que Ronald Koeman ha iniciado y que Jan Laporta le acaba de asfaltar.

Johan, que sepas que el fútbol de los próximos años lo va a guionizar un ciborg noruego creado en un laboratorio, una tortuga ninja francesa a la que Florentino Pérez va loco por darle de comer, y con suerte, un chico canario con el que hubieras disfrutado una barbaridad y al que bien podrían apodar ‘El Flaco’. Esta no la vimos venir, querido.


18.47 ‘¡Alessandra, cariño! Alguna cosa sí ha cambiado en estos cinco años’

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Hoy le he dicho a Alessandra (mi esposa) que debería escribir sobre los cinco años de la muerte de Johan Cruyff y la cantidad de cosas, ya sean importantes o cuestiones mundanas, que pueden llegar a cambiar en un lustro.

La señora me ha mirado con una condescendencia preocupante y me ha espetado un demoledor: ‘cinco años no es tiempo suficiente para que cambien tantas cosas’.

Reconozco que esperaba otra respuesta, hasta el punto que he estado cerca de abortar estas líneas. Sin embargo, aquí ando picando a las 18.30 de la tarde. Imagino que tener personalidad es esto. Esto y llevar una zapatilla de cada color. El caso es que me he puesto a pensar, algo bastante impropio en mi, y he llegado a estas sesudas conclusiones que paso a compartir con el abnegado lector.

Hace cinco años tenía más pelo y mi hija era un proyecto de pocos meses. Hoy ya es una realidad. Hasta el punto que pico esto rápido porque debo hacerle la cena, acostarla y con suerte tendré un par de horas para seguir enculebrado con ‘New Amsterdam’.  

Hace cinco años las mascarillas solo se usaban por médicos y pintores. Nos besábamos, nos abrazábamos. Unos más que otros. Sonreíamos y el futuro nos preocupaba poco o nada porque siempre había una risa que pegar o una cerveza que beber. La vida se hacía en la calle. Planificábamos viajes y el tirar la basura era una mera rutina.

Hoy en día la mascarilla es una prenda más, como los calzoncillos o las bragas. Si no llevas ropa interior… ¡enhorabuena!, eso también es tener personalidad. ¿Los besos?, solo en casa y depende del día. Hoy es miércoles, igual cae alguno. ¿Viajar? ya se divisa en el horizonte, sí, pero hoy por hoy aún parece lejos. Eso sí, os aseguro que cuando se nos permita viajar lo vamos a disfrutar el triple, por si acaso. Es lo que tiene estar avisados. Sobre lo de tirar la basura, ha pasado de ser un mero trámite a ser catalogado por el OMS como una potencial situación de contagio por la pandemia que sufrimos desde hace un año. Sí, Johan. Una pandemia. Increíble, ¿eh?

El 24 de marzo de 2016, cuando Johan Cruyff se nos fue, Portugal estaba a tres meses de ganar la Eurocopa de Francia y el FC Barcelona era el vigente campeón de Liga, Copa y Champions. Neymar, Luis Suárez y Lionel Messi venían de tiranizar al balompié europeo y Luis Enrique, triplete en mano, parecía que podría devenir en un nuevo Guardiola, con menos lírica y un punto elevado de carácter y mala hostia, que para eso es asturiano. Muy asturiano. Johan igual ya lo intuía, pero sin hacer ruido Luka Modric y Toni Kroos calentaban la banda para desplazar al Barça de la gloria europea e iniciar una dictadura blanca que aún no está claro si ya se acabó. Veremos qué tiene que decir el Liverpool en dos semanas.

Hoy, 24 de marzo de 2021, cinco años después que el puto cáncer se llevara al mayor influencer del balompié mundial, el Barça aún se relame de las duras cornadas sufridas en Roma, Liverpool y Lisboa y la directiva saliente tiene día y hora en los Juzgados. Lo cierto es que el barcelonismo mata por un título al que agarrarse para darle continuidad a una revolución que motiva mucho, sí, pero que necesita un trofeo cuanto antes sobre el que sustentar el valiente camino que Ronald Koeman ha iniciado y que Jan Laporta le acaba de asfaltar.

Johan, que sepas que el fútbol de los próximos años lo va a guionizar un ciborg noruego creado en un laboratorio, una tortuga ninja francesa a la que Florentino Pérez va loco por darle de comer, y con suerte, un chico canario con el que hubieras disfrutado una barbaridad y al que bien podrían apodar ‘El Flaco’. Esta no la vimos venir, querido.


18.47 ‘¡Alessandra, cariño! Alguna cosa sí ha cambiado en estos cinco años’

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