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El Tiburón amarillo también muerde en los Alpes

Enrique JULIÁN GÓMEZEl Tiburón tiene hambre y no va a dejar escapar ninguna presa. 'Lo Squalo' siciliano es con diferencia el mejor ciclista de este Tour de Francia, superioridad acentuada con los comentados abandonos de Contador y Froome, y no deja pasar una oportunidad para demostrarlo. Tras su gran victoria en Sheffield, en la 'Lieja' inglesa, cuando cogió el maillot amarillo en la segunda etapa, el golpe sobre la mesa en La Planche des Belles Filles, donde lo recuperó, llega su tercer triunfo en esta edición del Tour de Francia, el primero vestido de oro, en el primer final en alto alpino.

La etapa transcurrió tranquila desde Saint-Etiènne hasta el puerto final, que se alcanzaba tras casi 200 kilómetros de recorrido. Antes del ascenso a la estación de esquí de Chamrousse se superó el inédito Col de Palaquit, que más allá del poco desgaste en el pelotón sirvió para seleccionar la fuga, dejando a Alessandro De Marchi solo en cabeza, con Jan Bakelants un minuto por detrás y el resto -Kadri, Feillu, Oss, Visconti, Molard, Huzarski y Durasek- sin opciones. El español Maté atacó desde el grupo principal, y se mantuvo intercalado hasta el inicio del puerto final.

Movistar dio inicio a los 18 kilómetros de ascenso con un extraño y criticable movimiento táctico. Sin Intxausti, ya descolgado, Rojas e Izagirre se quemaron en apenas unos metros tirando del grupo con más ímpetu que cabeza, y Gadret apenas duró un par de kilómetros. Valverde se quedó solo a 15 kilómetros, pero no lanzó su ataque y se mantuvo en el grupo que ya estaba reducido a 21 ciclistas, con todos los favoritos acompañados por algún gregario. Efecto cero.

Como fruta madura, sin embargo, cayó poco después Richie Porte, demostrando que no está al nivel del podio del Tour de Francia, después de caerle en gracia el liderato del equipo Sky tras la marcha de Froome. Mikel Nieve se descolgó con él para ayudarle, y ambos llegaron junto a Geraint Thomas a cerca de nueve minutos del líder Nibali.

Alejandro Valverde sí se movió bien a falta de 10 kilómetros de meta, con un duro ataque que solo pudieron seguir Thibaut Pinot y, faltaría más, Vincenzo Nibali. El terceto alcanzó a Ten Dam y aguantó unido hasta que a seis y medio de meta, el Tiburón decidió abandonar su calma y marchó hacia adelante. Cazó al prometedor checo Leopold König y a Rafal Majka, que habían atacado poco antes, y lo soltó de rueda sin mayor esfuerzo a falta de tres kilómetros. Mordisco a mordisco, el escualo amarillo hizo camino para alzar los brazos una vez más en meta, confirmando todavía más su liderato del Tour de Francia.

Valverde, que no paró de discutir con Pinot, esprintó al final para dejar la desventaja con Nibali en 50 segundos y aumentarla con Pinot en tres. Así, el murciano se coloca segundo en la general, aunque a 3:37 del líder, pero más de un minuto sobre el propio Pinot, cuarto. Intercalado, el joven Bardet, todavía con el maillot blanco, que tras una desorganizada persecución -su compañero Peraud ayudó más bien poco-, llegó a 1:23 junto al americano Van Garderen, que completa el top-5 de la general. Más atrás, a dos minutos llegaron el mismo Peraud, Frank Schleck, Zubeldia, Van den Broeck y Mollema, y a tres minutos Rui Costa y Pierre Rolland.

Nadie puede hacerle frente a Nibali, mientras Valverde se destaca en su objetivo, el podio. Mañana, segunda y última etapa alpina, con final en Risoul tras superar dos colosos por encima de los dos mil metros, Lautaret e Izoard.

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Enrique JULIÁN GÓMEZEl Tiburón tiene hambre y no va a dejar escapar ninguna presa. 'Lo Squalo' siciliano es con diferencia el mejor ciclista de este Tour de Francia, superioridad acentuada con los comentados abandonos de Contador y Froome, y no deja pasar una oportunidad para demostrarlo. Tras su gran victoria en Sheffield, en la 'Lieja' inglesa, cuando cogió el maillot amarillo en la segunda etapa, el golpe sobre la mesa en La Planche des Belles Filles, donde lo recuperó, llega su tercer triunfo en esta edición del Tour de Francia, el primero vestido de oro, en el primer final en alto alpino.

La etapa transcurrió tranquila desde Saint-Etiènne hasta el puerto final, que se alcanzaba tras casi 200 kilómetros de recorrido. Antes del ascenso a la estación de esquí de Chamrousse se superó el inédito Col de Palaquit, que más allá del poco desgaste en el pelotón sirvió para seleccionar la fuga, dejando a Alessandro De Marchi solo en cabeza, con Jan Bakelants un minuto por detrás y el resto -Kadri, Feillu, Oss, Visconti, Molard, Huzarski y Durasek- sin opciones. El español Maté atacó desde el grupo principal, y se mantuvo intercalado hasta el inicio del puerto final.

Movistar dio inicio a los 18 kilómetros de ascenso con un extraño y criticable movimiento táctico. Sin Intxausti, ya descolgado, Rojas e Izagirre se quemaron en apenas unos metros tirando del grupo con más ímpetu que cabeza, y Gadret apenas duró un par de kilómetros. Valverde se quedó solo a 15 kilómetros, pero no lanzó su ataque y se mantuvo en el grupo que ya estaba reducido a 21 ciclistas, con todos los favoritos acompañados por algún gregario. Efecto cero.

Como fruta madura, sin embargo, cayó poco después Richie Porte, demostrando que no está al nivel del podio del Tour de Francia, después de caerle en gracia el liderato del equipo Sky tras la marcha de Froome. Mikel Nieve se descolgó con él para ayudarle, y ambos llegaron junto a Geraint Thomas a cerca de nueve minutos del líder Nibali.

Alejandro Valverde sí se movió bien a falta de 10 kilómetros de meta, con un duro ataque que solo pudieron seguir Thibaut Pinot y, faltaría más, Vincenzo Nibali. El terceto alcanzó a Ten Dam y aguantó unido hasta que a seis y medio de meta, el Tiburón decidió abandonar su calma y marchó hacia adelante. Cazó al prometedor checo Leopold König y a Rafal Majka, que habían atacado poco antes, y lo soltó de rueda sin mayor esfuerzo a falta de tres kilómetros. Mordisco a mordisco, el escualo amarillo hizo camino para alzar los brazos una vez más en meta, confirmando todavía más su liderato del Tour de Francia.

Valverde, que no paró de discutir con Pinot, esprintó al final para dejar la desventaja con Nibali en 50 segundos y aumentarla con Pinot en tres. Así, el murciano se coloca segundo en la general, aunque a 3:37 del líder, pero más de un minuto sobre el propio Pinot, cuarto. Intercalado, el joven Bardet, todavía con el maillot blanco, que tras una desorganizada persecución -su compañero Peraud ayudó más bien poco-, llegó a 1:23 junto al americano Van Garderen, que completa el top-5 de la general. Más atrás, a dos minutos llegaron el mismo Peraud, Frank Schleck, Zubeldia, Van den Broeck y Mollema, y a tres minutos Rui Costa y Pierre Rolland.

Nadie puede hacerle frente a Nibali, mientras Valverde se destaca en su objetivo, el podio. Mañana, segunda y última etapa alpina, con final en Risoul tras superar dos colosos por encima de los dos mil metros, Lautaret e Izoard.