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El sainete de Thomas Partey

Diego G. Argota @Diego21Garcia 28-04-2020

Thomas se ha convertido en una pieza fundamental en los esquemas de Simeone. Y los números avalan esta afirmación. Es, tras Saúl, el segundo jugador de campo más utilizado por el técnico argentino en lo que va de temporada. El mediocentro ghanés ha jugado todos los encuentros esta campaña, salvo tres: ante Real Sociedad, por estar lesionado, y frente a Sevilla y Granada, por acumulación de tarjetas. Es por eso que su situación, en un deporte que no entiende prácticamente una temporada sin que el futbolista ponga al club entre la espada y la pared para aumentar sus emolumentos, chirría. Thomas está en la parte baja de la plantilla en cuanto a salarios.

El Cholo le considera imprescindible y le tiene especial apego porque es un muchacho que, si bien no ha hecho todas las inferiores en la entidad, llegó al filial con 17 años y ha crecido de la mano del club. Siempre le ha puesto a la altura de Koke, Saúl o Lucas, antes de irse. “Si Thomas llegara del Manchester City o del United…” ha señalado el argentino en numerosas ocasiones, dejando caer que está infravalorado. El aterrizaje de Thomas fue prácticamente paralelo a la llegada del propio Simeone, que le ha visto jugar desde el primer día, le ha pulido y le ha dado una identidad de juego. En sus primeros días en el filial, Thomas era un jugador radicalmente distinto al que es hoy. Cortaba y la soltaba. Parecía que lo suyo era lo del pivote clásico que llegaba a todo y no se complicaba demasiado. Quizás un clon de Assunçao, que entonces acababa de dejar el club, pero con muchas más aptitudes físicas.

Hoy, Thomas es todo lo contrario. Mucho más liviano de lo que proyectaba en el aspecto puramente físico (buena zancada, facilidad para romper líneas e incansable, pero corto aún en el aspecto de fuerza), ha ganado un gusto por amasar el balón que no parecía llevar en el ADN en sus primeros días. Tanto, que incluso, tras una primera cesión en Mallorca donde actuó puramente de stopperen el Almería le usaron como un llegador desde segunda línea y en Ghana ha jugado casi siempre detrás de un punta e, incluso, en momentos puntuales, ha llegado a actuar de hombre más adelantado. Las complicaciones que a veces se le dan (cada día menos) a la hora de enredarse con el balón, jugando como primer generador de juego, eran fatídicas.

Thomas ha ido ganando en importancia con el paso de las temporadas. Si bien en la temporada 2015-2016 ni siquiera entraba en las convocatorias (debutó en noviembre, tras una grave lesión de Tiago que dejó huérfano al equipo en la medular), en la 2016-2017 jugó más porque Simeone le descubrió como un parche para el lateral derecho cuando Vrsaljko cayó gravemente lesionado y Juanfran no pasaba por su mejor momento de forma física. Ese verano de 2017 su destino era salir para seguir ganando experiencia como mediocentro, pero, tras renovar, el Atlético se topó con la sanción FIFA, la imposibilidad de fichar, y la necesidad de sacar el máximo rendimiento a sus efectivos. Y Thomas explotó en un equipo en el que faltaba algo de músculo en la medular mientras Gabi hacía el último servicio antes de marcharse por la puerta grande.

El testigo parecía recogerlo el ghanés, pero el fichaje de Rodrigo, que llegaba para disputarle un puesto, le dolió. Tanto, que Thomas no dudó en hacer público su malestar. “A veces, me siento infeliz en el equipo. Cuando no juegas no estás feliz”, llegó a afirmar, sin ton ni son, sin que viniera a cuento, tras una victoria frente al Eibar en las Navidades de 2018. Y sobre todo, porque el ghanés venía siendo habitual en las últimas jornadas, venía siendo importante. Fue un patinazo que no gustó y del que se retractó en sus redes sociales un día después.

Pero sea cual sea la situación de Thomas, desconcierta la fiesta que parece haber montada a su alrededor, con un entorno que sale cada dos por tres a desmentir rumores que no tendrían demasiada importancia si no fuera porque vienen directamente desde su propia familia. Es sabido que la afición que se tiene en África entera por la Premier League es desmedida, sobre todo en los últimos años gracias a la presencia de jugadores como Drogba, Adebayor o los hermanos Touré. Y en Ghana, de manera especial, hay cierta admiración por el Arsenal, hasta el punto de tener una peña oficial que ofrece descuentos en las compras online de productos del club y ofertas para viajes al Emirates, así como diferentes packs para hacerse socio del club. Decenas de equipos amateur imponen el nombre ‘Arsenal’ en sus inscripciones e incluso futbolistas como Pirés han llegado a ir de visita a diferentes puntos del país como imagen de los gunners. Y es curioso, porque en la historia reciente del club, sólo Emmanuel Frimpong y Quincy Owusu-Abeyie han vestido la camiseta del club londinés. Dos jugadores de dudosa reputación.

Los rumores de Thomas y un interés por el Arsenal son constantes, pero en los últimos días han cogido algo más de altura. “He llamado a mi hijo y me ha dicho que son ciertos. Que está negociando con el Arsenal y que depende del precio que exija el Atlético. Estaré muy feliz si mi hijo se va al Arsenal”, señalaba el propio padre de Thomas en unas afirmaciones recogidas por la prensa de Ghana. Unas negociaciones que no dudó en desmentir la agencia de representación de Thomas un día después. Cuando el sainete parecía terminado, el padre volvió a contraatacar. “Le aconsejaré a mi hijo que se mude cualquier día. Será prudente que haga un movimiento que lo haga rico y también pueda hacer inversiones”, destacaba en otras declaraciones atribuidas, que volvía a tener que desmentir la agencia del futbolista. Sea como fuere, no se trata de una situación nueva, pues el pasado verano, la dirección del progenitor era la misma. “A mi hijo le gustaría mudarse a Inglaterra. Si no le valoran en el lugar en el que se encuentra, le pueden valorar en otro lugar”, decía en 2019.

La temporada del ghanés ha tenido luces y sombras. Auténticas exhibiciones, como la que realizó en el primer derbi de la temporada frente al Real Madrid, y otras en las que ha pasado muy desapercibido. Se trata del futbolista de La Liga con el mejor porcentaje de regates efectuados con éxito. Algo que le facilita su gran zancada para superar rivales y que hace pensar que, con un ‘5’ más posicional a su lado, podría liberarle mucho más en ataque y hacerle brillar por completo. Se sitúa en la parte baja de los salarios de la plantilla por una simple razón: le toca renovar y no lo ha hecho. Prácticamente todos los jugadores del club han firmado su contrato después de él, que lo hizo hace ya más de dos años. Su oferta de renovación llevaba meses encima de la mesa, pero ahora, con todo paralizado, parece que se retomará cuando se sepa bien qué va a pasar con la economía mundial. Y aunque acaba contrato en 2023, su cláusula de rescisión, de 50 millones de euros, parece accesible para posibles clubes interesados.

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Thomas se ha convertido en una pieza fundamental en los esquemas de Simeone. Y los números avalan esta afirmación. Es, tras Saúl, el segundo jugador de campo más utilizado por el técnico argentino en lo que va de temporada. El mediocentro ghanés ha jugado todos los encuentros esta campaña, salvo tres: ante Real Sociedad, por estar lesionado, y frente a Sevilla y Granada, por acumulación de tarjetas. Es por eso que su situación, en un deporte que no entiende prácticamente una temporada sin que el futbolista ponga al club entre la espada y la pared para aumentar sus emolumentos, chirría. Thomas está en la parte baja de la plantilla en cuanto a salarios.

El Cholo le considera imprescindible y le tiene especial apego porque es un muchacho que, si bien no ha hecho todas las inferiores en la entidad, llegó al filial con 17 años y ha crecido de la mano del club. Siempre le ha puesto a la altura de Koke, Saúl o Lucas, antes de irse. “Si Thomas llegara del Manchester City o del United…” ha señalado el argentino en numerosas ocasiones, dejando caer que está infravalorado. El aterrizaje de Thomas fue prácticamente paralelo a la llegada del propio Simeone, que le ha visto jugar desde el primer día, le ha pulido y le ha dado una identidad de juego. En sus primeros días en el filial, Thomas era un jugador radicalmente distinto al que es hoy. Cortaba y la soltaba. Parecía que lo suyo era lo del pivote clásico que llegaba a todo y no se complicaba demasiado. Quizás un clon de Assunçao, que entonces acababa de dejar el club, pero con muchas más aptitudes físicas.

Hoy, Thomas es todo lo contrario. Mucho más liviano de lo que proyectaba en el aspecto puramente físico (buena zancada, facilidad para romper líneas e incansable, pero corto aún en el aspecto de fuerza), ha ganado un gusto por amasar el balón que no parecía llevar en el ADN en sus primeros días. Tanto, que incluso, tras una primera cesión en Mallorca donde actuó puramente de stopperen el Almería le usaron como un llegador desde segunda línea y en Ghana ha jugado casi siempre detrás de un punta e, incluso, en momentos puntuales, ha llegado a actuar de hombre más adelantado. Las complicaciones que a veces se le dan (cada día menos) a la hora de enredarse con el balón, jugando como primer generador de juego, eran fatídicas.

Thomas ha ido ganando en importancia con el paso de las temporadas. Si bien en la temporada 2015-2016 ni siquiera entraba en las convocatorias (debutó en noviembre, tras una grave lesión de Tiago que dejó huérfano al equipo en la medular), en la 2016-2017 jugó más porque Simeone le descubrió como un parche para el lateral derecho cuando Vrsaljko cayó gravemente lesionado y Juanfran no pasaba por su mejor momento de forma física. Ese verano de 2017 su destino era salir para seguir ganando experiencia como mediocentro, pero, tras renovar, el Atlético se topó con la sanción FIFA, la imposibilidad de fichar, y la necesidad de sacar el máximo rendimiento a sus efectivos. Y Thomas explotó en un equipo en el que faltaba algo de músculo en la medular mientras Gabi hacía el último servicio antes de marcharse por la puerta grande.

El testigo parecía recogerlo el ghanés, pero el fichaje de Rodrigo, que llegaba para disputarle un puesto, le dolió. Tanto, que Thomas no dudó en hacer público su malestar. “A veces, me siento infeliz en el equipo. Cuando no juegas no estás feliz”, llegó a afirmar, sin ton ni son, sin que viniera a cuento, tras una victoria frente al Eibar en las Navidades de 2018. Y sobre todo, porque el ghanés venía siendo habitual en las últimas jornadas, venía siendo importante. Fue un patinazo que no gustó y del que se retractó en sus redes sociales un día después.

Pero sea cual sea la situación de Thomas, desconcierta la fiesta que parece haber montada a su alrededor, con un entorno que sale cada dos por tres a desmentir rumores que no tendrían demasiada importancia si no fuera porque vienen directamente desde su propia familia. Es sabido que la afición que se tiene en África entera por la Premier League es desmedida, sobre todo en los últimos años gracias a la presencia de jugadores como Drogba, Adebayor o los hermanos Touré. Y en Ghana, de manera especial, hay cierta admiración por el Arsenal, hasta el punto de tener una peña oficial que ofrece descuentos en las compras online de productos del club y ofertas para viajes al Emirates, así como diferentes packs para hacerse socio del club. Decenas de equipos amateur imponen el nombre ‘Arsenal’ en sus inscripciones e incluso futbolistas como Pirés han llegado a ir de visita a diferentes puntos del país como imagen de los gunners. Y es curioso, porque en la historia reciente del club, sólo Emmanuel Frimpong y Quincy Owusu-Abeyie han vestido la camiseta del club londinés. Dos jugadores de dudosa reputación.

Los rumores de Thomas y un interés por el Arsenal son constantes, pero en los últimos días han cogido algo más de altura. “He llamado a mi hijo y me ha dicho que son ciertos. Que está negociando con el Arsenal y que depende del precio que exija el Atlético. Estaré muy feliz si mi hijo se va al Arsenal”, señalaba el propio padre de Thomas en unas afirmaciones recogidas por la prensa de Ghana. Unas negociaciones que no dudó en desmentir la agencia de representación de Thomas un día después. Cuando el sainete parecía terminado, el padre volvió a contraatacar. “Le aconsejaré a mi hijo que se mude cualquier día. Será prudente que haga un movimiento que lo haga rico y también pueda hacer inversiones”, destacaba en otras declaraciones atribuidas, que volvía a tener que desmentir la agencia del futbolista. Sea como fuere, no se trata de una situación nueva, pues el pasado verano, la dirección del progenitor era la misma. “A mi hijo le gustaría mudarse a Inglaterra. Si no le valoran en el lugar en el que se encuentra, le pueden valorar en otro lugar”, decía en 2019.

La temporada del ghanés ha tenido luces y sombras. Auténticas exhibiciones, como la que realizó en el primer derbi de la temporada frente al Real Madrid, y otras en las que ha pasado muy desapercibido. Se trata del futbolista de La Liga con el mejor porcentaje de regates efectuados con éxito. Algo que le facilita su gran zancada para superar rivales y que hace pensar que, con un ‘5’ más posicional a su lado, podría liberarle mucho más en ataque y hacerle brillar por completo. Se sitúa en la parte baja de los salarios de la plantilla por una simple razón: le toca renovar y no lo ha hecho. Prácticamente todos los jugadores del club han firmado su contrato después de él, que lo hizo hace ya más de dos años. Su oferta de renovación llevaba meses encima de la mesa, pero ahora, con todo paralizado, parece que se retomará cuando se sepa bien qué va a pasar con la economía mundial. Y aunque acaba contrato en 2023, su cláusula de rescisión, de 50 millones de euros, parece accesible para posibles clubes interesados.

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