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El milagro chino

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 21-03-2019

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Después de tantos y tantos años oyendo hablar del crecimiento del fútbol del gigante asiático, de su inmenso impulso a nivel estatal desde los primeros años en las escuelas, de su ingente cantidad de recursos humanos para empezar a forjar y exportar talento, por fin parece haber llegado el momento de tener un eco en el balompié occidental a la altura de las expectativas, más allá de los años de Sun Jihai en el Manchester City, donde el central chino acumuló más de 130 partidos en la Premier League en la década de los 2000. Por la inmediatez de su impacto al máximo nivel en una gran liga tras haber aterrizado hace menos de dos meses en el Espanyol, ese eco lleva sin duda el nombre de Wu Lei.

El exjugador del Shanghai SIPG es un atacante solidario, rápido, descarado, enérgico, con una personalidad atrevida y decidida bastante poco habitual en futbolistas asiáticos, y menos aún para llevar tan pocos partidos en el Viejo Continente. Un delantero hiperactivo, que se pasa el partido trazando constantes desmarques de ruptura y que está moviéndose muy bien también a lo ancho por toda la zona de tres cuartos por detrás de la figura de un Borja Iglesias que saca muy bien de su guarida a los centrales, que posee un amplio ratio de actuación en campo rival, inyectando con ello a partes iguales en el equipo de Rubi mucha profundidad en los últimos metros y una valiosa amplitud en toda la fase ofensiva perica, sus dos grandes señas de identidad hasta el momento.

Partiendo habitualmente desde el perfil izquierdo, Wu Lei es un futbolista que provoca que pasen cosas, que tiene calidad técnica para el regate, aunque es sensiblemente menos fino para el último toque, especialmente a través del pase. Al chino también le falta ser un poco más concreto con el balón al pie, sobre todo cuando recibe cerca del costado, ya que repite a menudo la diagonal hacia fuera, alejándose de la portería y dando la espalda al juego, en lugar de intentar tirar un apoyo y oxigenar la acción para facilitar las internadas de sus compañeros por el carril central. Una maniobra que le conduce en algunos momentos a precipitarse y a desordenar no al rival, sino a su propio equipo, a pesar de que es evidente que tiene materia prima de jugador de primera categoría de una gran liga y de que ya ha demostrado entender el juego desde una mentalidad colectiva e inteligente, como demostró con la fantástica dejada de cabeza para el Chucky Ferreyra en San Mamés.

Después de que Leo Baptistao nunca llegara a consolidarse como un punta con pólvora suficiente y de que tampoco pudiese desprenderse del todo de esa etiqueta de conductor de transiciones que caracterizó sin llegar a eclosionar su carrera en La Liga, Wu Lei era un perfil de jugador que Rubi necesitaba para su estructura, con un añadido en forma de ciertas dosis de genialidad, de momento solo incipiente, que el hispano-brasileño no tenía. Con sus fantásticas y demoledoras rupturas cortas, lo mejor de su repertorio, y contando con notables pasadores por detrás de su posición como son Óscar Melendo, Sergi Darder o Esteban Granero, que además frecuentan el uso del pase por elevación por encima de la zaga rival que parece estar perdiéndose en líneas generales y que Wu Lei sabe aprovechar a las mil maravillas; el ‘24’ blanquiazul se ha convertido rápidamente en el segundo espada ofensiva del equipo tras el ‘Panda’, con quien tiene mucho potencial para complementarse a las mil maravillas a medida que vayan compartiendo minutos sobre el terreno de juego.

Wu Lei ha caído de pie en el Espanyol, en La Liga y en el fútbol de primer nivel europeo. Y eso ya es un pequeño hito. Si, como añadido, resulta ser un futbolista receptivo cada día en los entrenamientos y si asimila los conceptos de su técnico del mismo modo que ha adaptado su rendimiento, el chino puede dar muchas alegrías a la parroquia perica más allá de estos primeros meses de adaptación que pueden catalogarse ya de todo un éxito en ese sentido. Y es que un fichaje que podía parecer únicamente estratégico a nivel económico para los que apenas lo conocíamos previamente, está realmente demostrando ser estratégico a nivel exclusivamente deportivo. No hay mejor noticia posible para el crecimiento del fútbol chino que esa y no hay mejor representante del crecimiento del fútbol chino que él. Quién sabe si el milagro futbolístico chino, cuarenta años después del económico iniciado a finales de los setenta, no acaba de comenzar ya con la figura de Wu Lei. Quién sabe.

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Después de tantos y tantos años oyendo hablar del crecimiento del fútbol del gigante asiático, de su inmenso impulso a nivel estatal desde los primeros años en las escuelas, de su ingente cantidad de recursos humanos para empezar a forjar y exportar talento, por fin parece haber llegado el momento de tener un eco en el balompié occidental a la altura de las expectativas, más allá de los años de Sun Jihai en el Manchester City, donde el central chino acumuló más de 130 partidos en la Premier League en la década de los 2000. Por la inmediatez de su impacto al máximo nivel en una gran liga tras haber aterrizado hace menos de dos meses en el Espanyol, ese eco lleva sin duda el nombre de Wu Lei.

El exjugador del Shanghai SIPG es un atacante solidario, rápido, descarado, enérgico, con una personalidad atrevida y decidida bastante poco habitual en futbolistas asiáticos, y menos aún para llevar tan pocos partidos en el Viejo Continente. Un delantero hiperactivo, que se pasa el partido trazando constantes desmarques de ruptura y que está moviéndose muy bien también a lo ancho por toda la zona de tres cuartos por detrás de la figura de un Borja Iglesias que saca muy bien de su guarida a los centrales, que posee un amplio ratio de actuación en campo rival, inyectando con ello a partes iguales en el equipo de Rubi mucha profundidad en los últimos metros y una valiosa amplitud en toda la fase ofensiva perica, sus dos grandes señas de identidad hasta el momento.

Partiendo habitualmente desde el perfil izquierdo, Wu Lei es un futbolista que provoca que pasen cosas, que tiene calidad técnica para el regate, aunque es sensiblemente menos fino para el último toque, especialmente a través del pase. Al chino también le falta ser un poco más concreto con el balón al pie, sobre todo cuando recibe cerca del costado, ya que repite a menudo la diagonal hacia fuera, alejándose de la portería y dando la espalda al juego, en lugar de intentar tirar un apoyo y oxigenar la acción para facilitar las internadas de sus compañeros por el carril central. Una maniobra que le conduce en algunos momentos a precipitarse y a desordenar no al rival, sino a su propio equipo, a pesar de que es evidente que tiene materia prima de jugador de primera categoría de una gran liga y de que ya ha demostrado entender el juego desde una mentalidad colectiva e inteligente, como demostró con la fantástica dejada de cabeza para el Chucky Ferreyra en San Mamés.

Después de que Leo Baptistao nunca llegara a consolidarse como un punta con pólvora suficiente y de que tampoco pudiese desprenderse del todo de esa etiqueta de conductor de transiciones que caracterizó sin llegar a eclosionar su carrera en La Liga, Wu Lei era un perfil de jugador que Rubi necesitaba para su estructura, con un añadido en forma de ciertas dosis de genialidad, de momento solo incipiente, que el hispano-brasileño no tenía. Con sus fantásticas y demoledoras rupturas cortas, lo mejor de su repertorio, y contando con notables pasadores por detrás de su posición como son Óscar Melendo, Sergi Darder o Esteban Granero, que además frecuentan el uso del pase por elevación por encima de la zaga rival que parece estar perdiéndose en líneas generales y que Wu Lei sabe aprovechar a las mil maravillas; el ‘24’ blanquiazul se ha convertido rápidamente en el segundo espada ofensiva del equipo tras el ‘Panda’, con quien tiene mucho potencial para complementarse a las mil maravillas a medida que vayan compartiendo minutos sobre el terreno de juego.

Wu Lei ha caído de pie en el Espanyol, en La Liga y en el fútbol de primer nivel europeo. Y eso ya es un pequeño hito. Si, como añadido, resulta ser un futbolista receptivo cada día en los entrenamientos y si asimila los conceptos de su técnico del mismo modo que ha adaptado su rendimiento, el chino puede dar muchas alegrías a la parroquia perica más allá de estos primeros meses de adaptación que pueden catalogarse ya de todo un éxito en ese sentido. Y es que un fichaje que podía parecer únicamente estratégico a nivel económico para los que apenas lo conocíamos previamente, está realmente demostrando ser estratégico a nivel exclusivamente deportivo. No hay mejor noticia posible para el crecimiento del fútbol chino que esa y no hay mejor representante del crecimiento del fútbol chino que él. Quién sabe si el milagro futbolístico chino, cuarenta años después del económico iniciado a finales de los setenta, no acaba de comenzar ya con la figura de Wu Lei. Quién sabe.

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Thriller

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10-05-2019

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Joel Sierra @_JoeLSierra_
21-03-2019