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Creer

Héctor Ruiz @HectorRuizPardo 26-10-2021

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RCD Espanyol

Parecieran las cofradías grupos de almas paralelas en torno a motivos religiosos, pero como lo divino trasciende, ahora tenemos muchas y muy plurales a lo largo y ancho del futbol patrio. Las hay de todos los colores, razas y edades. Las hay que basan su fe en lo suprahumano de su entrenador, otras en los partes médicos y, muchas, en torno al colectivo arbitral. Para mí hay una en particular de la que me considero ‘enemigo’ íntimo: la cofradía de los 25 puntos.

Sabrán los pericos a lo que me refiero, porque varios de sus congéneres todavía andan con el capirote a medio quitar, lo que les produce vista cansada. Aún retumban en sus cabezas los latigazos y por mera asociación de ideas al primer resbalón toca confesión y flagelación. Pues bien, para su sanación y tranquilidad existe la expiación. Es cuestión de creer.

Creer que quien se fue con 25 puntos no puede volver es falacia. Creer que quien volvió no pasaría de los 25 puntos es cómodo en el excusado. La parte divina del creer se basa en lo etéreo, la parte fundada en el trabajo. En eso lleva el equipo año y medio desbloqueando niveles. El de la ansiedad, el de la responsabilidad, el del castigo de la grada, el del apocalipsis, el del negativismo ilustrado y el del escepticismo. Ahora está en el último, la creencia.

Lo trabaja con argumentos de recorrido y resistentes a la cal. Si se pierde un partido, se traga veneno. Si se empata, no se buscan excusas baratas, se dan razones de fútbol. Si se gana, humildad. Los cinco primeros partidos tras la vuelta al ‘Star System’ fueron utilizados como homilías por la cofradía. Utilizaban los domingos como sectarios para atraer pericos a la miel.

En la acera de enfrente el Espanyol se fía de su Pastor, Dani, que los tiene como motos. A su vez Dani se fía de Dani, Pendín, que hace volar a los suyos en las dos áreas donde dicen que todo se iguala. Y si Dani se fía de Dani y viceversa, no iban a ser menos considerados con Vicente, que considera que a su lado tiene a dos de los que más saben y a 25 que quieren hacer creer a 40.000 cada quince días en misa.

Sería ventajista hablar de los últimos partidos, de cómo se destierran los tópicos y de cómo convencimos a la abuela para dejar de fumar. Así que mejor crean lo que quieran, que por suerte aún nos queda libertad para serle devotos a lo que nos de la real gana.

Imagen de cabecera: RCD Espanyol

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Parecieran las cofradías grupos de almas paralelas en torno a motivos religiosos, pero como lo divino trasciende, ahora tenemos muchas y muy plurales a lo largo y ancho del futbol patrio. Las hay de todos los colores, razas y edades. Las hay que basan su fe en lo suprahumano de su entrenador, otras en los partes médicos y, muchas, en torno al colectivo arbitral. Para mí hay una en particular de la que me considero ‘enemigo’ íntimo: la cofradía de los 25 puntos.

Sabrán los pericos a lo que me refiero, porque varios de sus congéneres todavía andan con el capirote a medio quitar, lo que les produce vista cansada. Aún retumban en sus cabezas los latigazos y por mera asociación de ideas al primer resbalón toca confesión y flagelación. Pues bien, para su sanación y tranquilidad existe la expiación. Es cuestión de creer.

Creer que quien se fue con 25 puntos no puede volver es falacia. Creer que quien volvió no pasaría de los 25 puntos es cómodo en el excusado. La parte divina del creer se basa en lo etéreo, la parte fundada en el trabajo. En eso lleva el equipo año y medio desbloqueando niveles. El de la ansiedad, el de la responsabilidad, el del castigo de la grada, el del apocalipsis, el del negativismo ilustrado y el del escepticismo. Ahora está en el último, la creencia.

Lo trabaja con argumentos de recorrido y resistentes a la cal. Si se pierde un partido, se traga veneno. Si se empata, no se buscan excusas baratas, se dan razones de fútbol. Si se gana, humildad. Los cinco primeros partidos tras la vuelta al ‘Star System’ fueron utilizados como homilías por la cofradía. Utilizaban los domingos como sectarios para atraer pericos a la miel.

En la acera de enfrente el Espanyol se fía de su Pastor, Dani, que los tiene como motos. A su vez Dani se fía de Dani, Pendín, que hace volar a los suyos en las dos áreas donde dicen que todo se iguala. Y si Dani se fía de Dani y viceversa, no iban a ser menos considerados con Vicente, que considera que a su lado tiene a dos de los que más saben y a 25 que quieren hacer creer a 40.000 cada quince días en misa.

Sería ventajista hablar de los últimos partidos, de cómo se destierran los tópicos y de cómo convencimos a la abuela para dejar de fumar. Así que mejor crean lo que quieran, que por suerte aún nos queda libertad para serle devotos a lo que nos de la real gana.

Imagen de cabecera: RCD Espanyol

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A todos los Diego López del mundo

Sara Giménez @_SaraGimenez
11-11-2021

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Héctor Ruiz @HectorRuizPardo
26-10-2021