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El abuelo del Granada

Antonio Callejón @Calleti_Antonio 24-02-2021

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Granada CF

“No teníamos un duro. Entonces nos íbamos tu tío y yo a la espalda del viejo Los Cármenes, entre el fondo norte y la tapia de la cárcel, a escuchar los ‘uisss’. Y aunque no veíamos nada… ¡vaya nervios pasábamos! A veces incluso nos caía algún balón y nos poníamos locos de contentos”.

Recuerdo cuando era un niño y el Granada era un habitual de la Segunda B, cómo mi abuelo Manolo me narraba las épicas andanzas de un equipo que llegó a ser conocido por entonces como el ‘Matagigantes’.

La Guerra no hacía mucho que había terminado. Mi abuelo, natural de Víznar, localidad granadina donde años antes fue fusilado el escritor Federico García Lorca, era de familia humilde, como la mayoría. Pese a las dificultades de aquella dura época, desarrolló una pasión por el fútbol y el equipo de su ciudad, que medio siglo más tarde intentó con orgullo transmitir a su nieto.

Sobre las 17 temporadas que el Granada jugó en Primera hasta entonces, todas ellas en blanco y negro, mi abuelo me contaba algunas de las gestas más importantes de los rojiblancos: la final de la Copa del 59 ante el FC Barcelona; cómo Real Madrid y culés hincaban la rodilla en sus visitas ligueras a la ciudad nazarí; el desfile de figuras históricas como Di Stéfano, Gento o Cruyff por los Cármenes; o la sexta plaza en las ligas del 72 y 74.

En cada relato, observaba extrañado cómo sus clarísimos ojos azules brillaban con fuerza para terminar siempre cada historia con un desanimado y largo suspiro, cual bofetada de nostalgia. Desde el sofá de su casa, bajo ese gran reloj de péndulo, a mí todo aquello me parecía lejano y heroico, casi fantasioso. Pensaba que nunca más volvería a repetirse algo similar. Y creo que mi abuelo también.

En 2011 el Granada volvió a Primera tras 36 años lejos de la élite pero mi abuelo ya no estaba para verlo. Él pensaba que ese tiempo de nostalgia que tan humildemente había vivido junto a su equipo ya no se repetiría… pero por suerte se equivocó. Su equipo no solo regresó, sino que una década después, y por primera vez en su historia, juega, gana y lleva el nombre del Granada y de Granada por toda Europa. Casi nada.

Han pasado 12 años desde que él se marchó pero estoy convencido de que allá donde esté, al abuelo Manolo le vuelven a brillar los ojos orgulloso viendo a su equipo triunfar, pero sobre todo de ver cómo ahora es su nieto quién cuenta a los demás las historias de su Granada CF.

Imagen de cabecera: JORGE GUERRERO/AFP via Getty Images

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“No teníamos un duro. Entonces nos íbamos tu tío y yo a la espalda del viejo Los Cármenes, entre el fondo norte y la tapia de la cárcel, a escuchar los ‘uisss’. Y aunque no veíamos nada… ¡vaya nervios pasábamos! A veces incluso nos caía algún balón y nos poníamos locos de contentos”.

Recuerdo cuando era un niño y el Granada era un habitual de la Segunda B, cómo mi abuelo Manolo me narraba las épicas andanzas de un equipo que llegó a ser conocido por entonces como el ‘Matagigantes’.

La Guerra no hacía mucho que había terminado. Mi abuelo, natural de Víznar, localidad granadina donde años antes fue fusilado el escritor Federico García Lorca, era de familia humilde, como la mayoría. Pese a las dificultades de aquella dura época, desarrolló una pasión por el fútbol y el equipo de su ciudad, que medio siglo más tarde intentó con orgullo transmitir a su nieto.

Sobre las 17 temporadas que el Granada jugó en Primera hasta entonces, todas ellas en blanco y negro, mi abuelo me contaba algunas de las gestas más importantes de los rojiblancos: la final de la Copa del 59 ante el FC Barcelona; cómo Real Madrid y culés hincaban la rodilla en sus visitas ligueras a la ciudad nazarí; el desfile de figuras históricas como Di Stéfano, Gento o Cruyff por los Cármenes; o la sexta plaza en las ligas del 72 y 74.

En cada relato, observaba extrañado cómo sus clarísimos ojos azules brillaban con fuerza para terminar siempre cada historia con un desanimado y largo suspiro, cual bofetada de nostalgia. Desde el sofá de su casa, bajo ese gran reloj de péndulo, a mí todo aquello me parecía lejano y heroico, casi fantasioso. Pensaba que nunca más volvería a repetirse algo similar. Y creo que mi abuelo también.

En 2011 el Granada volvió a Primera tras 36 años lejos de la élite pero mi abuelo ya no estaba para verlo. Él pensaba que ese tiempo de nostalgia que tan humildemente había vivido junto a su equipo ya no se repetiría… pero por suerte se equivocó. Su equipo no solo regresó, sino que una década después, y por primera vez en su historia, juega, gana y lleva el nombre del Granada y de Granada por toda Europa. Casi nada.

Han pasado 12 años desde que él se marchó pero estoy convencido de que allá donde esté, al abuelo Manolo le vuelven a brillar los ojos orgulloso viendo a su equipo triunfar, pero sobre todo de ver cómo ahora es su nieto quién cuenta a los demás las historias de su Granada CF.

Imagen de cabecera: JORGE GUERRERO/AFP via Getty Images

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