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¿Cómo equipararse en el fútbol moderno?

 

«Pez grande come pez pequeño», dice el refrán popular, el cual está más vigente que nunca en tiempos recientes en el que los clubes más poderosos del mundo dominan sin mayores contratiempos sus ligas y los torneos internacionales, sobre todo en Europa, gracias a cifras astronómicas que han convertido al fútbol moderno en un deporte poco equitativo en muchas ocasiones. Sin embargo, proyectos y el buen trabajo efectuado por las especializaciones de los cuerpos técnicos hacen que las diferencias disminuyan, lo que queda refrendado en algunos casos.

Un ejemplo de que los proyectos dan resultados, se efectuó en Bélgica. Los ‘Diablos Rojos’ fracasaron en la Eurocopa 2000 y desarrollaron un proyecto que dio dividendos espléndidos. Tras configurar un plan piloto que buscó que miles de niños practicaran el fútbol bajo el esquema 4-3-3 para nutrir eventualmente a la selección nacional, y en forjar alianzas para que las jóvenes promesas tuvieran minutos en ligas de mayor nivel, la selección de este país se convirtió en una auténtica potencia. Hoy por hoy, Bélgica se jacta de tener a una de las mejores selecciones del Viejo Continente, incluso postulándose como favorita en numerosas competencias internacionales.

Otro ejemplo a valorar es el del fútbol venezolano. Una vez iniciado el segundo milenio, el país organizó la Copa América 2007 que dotó infraestructura a la nación, implantó una norma del juvenil, la cual obliga a todos los clubes de primera división a alinear, por lo menos, a un jugador de las categorías Sub 20 o Sub 17, fomentando de este modo el trabajo de bases. Aunado a esto, se edificó un Centro de Alto Rendimiento y se instauró el trabajo de módulos, buscando que los jugadores cedan a sus futbolistas a la selección nacional en tiempos competitivos. Esto arrojó resultados espléndidos. Sin haber nunca ido a un Mundial en ninguna categoría, a partir de 2009, la Vinotinto obtuvo un cuarto puesto en Copa América y asistió a un Mundial Sub 17 y a dos Sub 20, ubicándose incluso en el segundo lugar del más reciente.

Marinangeli y el caso de Guinea Ecuatorial

En 2015, Guinea Ecuatorial pudo demostrarle al mundo del fútbol que el buen trabajo rinde frutos. Pese a coger el timón días antes de la competencia, el cuerpo técnico comandado por Esteban Becker logró posicionar a la selección de dicho país en un inédito cuarto puesto en la Copa Africana de Naciones. Andrés Marinangeli, pieza angular en el cuerpo técnico que obró la proeza, narró algunos de los secretos para superarse en este nivel de exigencia contra selecciones de mayor nivel competitivo.

«Para igualar a nuestros rivales primero hubo un estudio previo de los mismos, que fueron Congo, Burkina Faso y Gabón. En cuanto al primero nos proporcionaron videos de sus últimos tres o cuatro partidos y de ahí sacamos las fortalezas y debilidades, sabiendo que iban a plantear el partido con contraataques. Tomamos los recaudos para no quedar descompensados en nuestras acciones ofensivas y tener un cierto equilibrio para contrarrestar la velocidad de sus figuras y las incorporaciones que ellos hacían por las bandas. Eso en cuanto a un estudio y análisis del rival. Luego, hay una idea previa en el desarrollo del partido en el que nosotros volcamos a los jugadores en una idea previa para que asumieran el protagonismo ya que era nuestra Copa. Esa realidad de que nosotros en cuanto a nombre éramos inferiores, fue equilibrada con los conceptos y con la motivación de unos jugadores que podían ver a 40.000 personas para estar al nivel de Congo. Burkina Faso y Gabón en primera instancia. Después, en cuanto a desarrollo del partido, tenemos una visión y una idea de fútbol que pudimos llevar a cabo en nuestros entrenamientos. Conceptualmente los jugadores sabían a qué jugaban ofensiva, defensivamente y en transiciones. Esto fue lo que nos dio un plus para equilibrar la fuerza. Un buen estudio del rival, ser locales, el entrenamiento y el desarrollo de una idea de juego nos ayudó, y después también un cierto grado de fortuna», recuerda Marinangeli.

El rosarino analiza la relevancia que da tener recursos económicos en el fútbol de primer nivel. «La diferencia es casi decisiva. Los equipos con poderío económico contratan a los mejores de cada país, por ejemplo Real Madrid o Barcelona. Son selecciones ya que tienen a los mejores del mundo en cada puesto. Después, los equipos de mitad de tabla para abajo se refuerzan pero en ocasiones, hasta con jugadores del filial. No hay liga y no hay competencia. Es muy difícil que un equipo con 18 millones de euros puedan tener resultados para pelear un campeonato con los de arriba. En cuanto a selecciones no es tan decisivo para desplegar su fútbol. Cada selección dispone de una determinada cantidad de jugadores en su medio local e internacional, y los seleccionadores eligen a su gusto», puntualizó el joven pero experimentado estratega, histórico en el desarrollo del balompié de la pequeña nación africana.

Guell y cómo sacar diferencia en el mismo nivel

El balompié dominicano apenas empieza a mostrarse en el mundo. En la isla caribeña se ha invertido dinero en el fútbol, buscando crecer y competir internacionalmente, así como para poder hacer una liga equitativa. Los resultados han estado a la vista: subcampeonato en la Copa del Caribe Sub 15, triunfo en la Copa Quisqueya y una mayor producción de futbolistas avalan en renacimiento de un deporte que parecía condenado a vivir en el ostracismo en la isla. En el crecimiento se destaca el buen desempeño de los estrategas aventajados, y es allí donde aparece Jean Guell. El DT venezolano salió campeón con Barcelona Atlético y fue finalista en el Atlántico FC, consolidándose como el entrenador más destacado del rentado. El oriundo de Maracay demostró que en una competencia en el que no abundan los presupuestos astronómicos, el buen trabajo hace diferencia.

«Estamos trabajando con el mayor profesionalismo posible, sabemos que tenemos que ser creativos y trabajar con lo poco que tenemos. La liga ha comenzado muy bien, con un pie muy fuerte, y siendo estables económicamente. Todavía hay carencias ya que es un fútbol que está comenzando en el profesionalismo, pero tenemos que ir de la mano con ellos, tratando de adaptarnos y enseñar todo el profesionalismo con el que vivimos en Sudamérica y en otros países. Esto ha traído resultados. Ya un equipo dominicano fue campeón en el Caribe, compitiendo con equipos campeones de la liga jamaiquina, de la liga de Trinidad y Tobago. Nosotros como Barcelona, campeones del país en 2016, asistimos y logramos venirnos invictos de ese torneo. El trabajo ha sido producto de la planificación, orientado en mejorar al jugador integralmente y trabajando pensando en las bases para armar esa pirámide con bases fuertes hacia arriba como debe ser», apunta el timonel.

Guell asegura que para competir, es indispensable trabajar en todos los aspectos del jugador dominicano. «Debemos trabajar en la responsabilidad del jugador y en los demás aspectos integrales del fútbol: en la parte técnica, en la parte física, en la parte táctica, mental y en el temperamento y en la condición ganadora, la cual hay que inculcar», estipula el oriundo de Maracay.

El fútbol exige que en los países con menos presupuestos se trabaje mejor. Bélgica y Venezuela son solo algunos de los ejemplos de proyectos que han dado resultados, mientras que Guinea y República Dominicana enseñan como los buenos cuerpos técnicos le dan un plus a los equipos para competir. En el deporte rey no todo es dinero.

 

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