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Atado y encañonado: la ausencia de Johan Cruyff en Argentina 78

José Miguel Arcos @JMArcosRuiz7 19-06-2020

Johan Cruyff, uno de los mejores jugadores de la historia, sólo disputó un Mundial y tuvo un final amargo: el de Alemania 74. El Flaco perdió su gran oportunidad de convertirse en campeón del mundo en 1978 por una situación extradeportiva complicada: sanciones, Hacienda, renovaciones millonarias y un asalto a su casa en el que fue atado y encañonado.

Johan Cruyff, el Flaco, aquel neerlandés fino y elástico que marcó época en el deporte rey. Nacido en Amsterdam el 25 de abril de 1947, siempre fue un tipo precoz. A los 17 años debutó en primera división con el Ajax y no tuvo que pasar más que un año para debutar con la selección nacional. Hoy en día lo tenemos fácil para recuperar archivos audiovisuales que nos ayudan a conocer al deportista; para un centennial como yo, que le gusta ojear los archivos, tampoco ha sido muy difícil conocer a Johan: “Un magnífico regate, una carrera rápida y elegante, un cambio de ritmo asombroso y una eficacia ofensiva poco vista anteriormente” le describen en Fútbol de la A a la Z, un abecedario del fútbol que recogió nombres, torneos, reglas y fotografías con motivo del Mundial de 1982. 

Entre las anotaciones a bolígrafo -heredadas- de campeones posteriores y el ojeo de las figuras de las que siempre me han hablado, me he podido documentar sobre aquel gran tipo, catalán por adopción, que consiguió tres Copas de Europa y un Balón de Oro con el Ajax antes de llegar a España. En la temporada 1973/74 firmó por el FC Barcelona a cambio de 100 millones de pesetas de la época. Con los azulgrana consiguió una Liga en su primera temporada -que junto al Mundial le valió el Balón de Oro- y una Copa del Rey en su última temporada, en 1978. Su legado como entrenador después fue rompedor, y de eso podemos hablar otro día.

La famosa Naranja Mecánica luchó por su orgullo sin un espíritu revanchista en el 74. Sabían que eran los mejores, las más vistosos. Y eso les valió para rozar la gloria. Johan Cruyff tuvo en sus manos aquel campeonato, probablemente el más importante de todos, en la final que perdió ante Alemania Federal. Todo parecía indicar que, por edad y generación, Johan podría tener una nueva oportunidad para redimirse en 1978, en el Mundial de Argentina. Sin embargo, Johan Cruyff nunca acudió a la cita mundialista disputada en Sudamérica. 

Argentina 1978: la gran cita a la que Cruyff no acudió por un asalto a su casa

Una figura como Johan Cruyff, la estrella del futbol neerlandés y del FC Barcelona, no podía llevar una vida mansa. Especialmente en su último año y medio, las páginas de archivo recogen más situaciones extradeportivas y sanciones que tinta sobre su fútbol.

A comienzos de 1977 se sucedieron atropelladamente los sucesos en torno a Johan. A comienzos de año, la prensa hablaba de la millonaria renovación de Johan con el FC Barcelona (“Cruyff, cuestión de millones” recogía el ABC), mientras en pocos días se comentaba la posibilidad de dejar directamente España a final de la temporada 1977/78. Clubes como el Hamburgo o la vuelta a su país eran serias opciones para El Flaco. En febrero, unos incidentes en el Camp Nou provocaron la suspensión temporal del jugador neerlandés. Nunca se pudo probar que Johan se acordara de la madre de Melero, árbitro que le expulsó aquel día. Esa roja se llegó a debatir en el Consejo de Ministros, del que se recoge la preocupación de Adolfo Suárez por “las consecuencias socio-político-deportivas” de aquella suspensión. Agosto fue el mes en que tuvo que lidiar con Hacienda, o al menos con su salto a las páginas del periódico. 

Johan Cruyff durante un partido de la temporada 1977/78

Para noviembre, Johan ya tenía clara su postura de cara al mundial argentino: no iba a ir. Algunas historias que se han dicho sobre su ausencia hablaban de un acto de protesta contra el régimen militar de Videla en Argentina. Sin embargo, según declaró en 1977 y reiteró años después en Catalunya Radio, en abril de 2008, el hecho que realmente provocó su negativa fue el violento suceso que sufrió en septiembre de 1977: Cruyff fue asaltado en su propia casa por un individuo que ató a su esposa e incluso encañonó al futbolista con una escopeta. “Nos hizo poner en el suelo, boca abajo, y me ató y colocó esparadrapo en boca y ojos”, recoge en titular del ABC del 22 de septiembre de aquel año, tras las declaraciones que hizo el neerlandés. 

Pese a declarar ser un tipo habituado a recibir paquetes con animales venenosos, amenazas telefónicas o avisos bomba, el futbolista se mostró realmente asustado ante la situación. “En esos momentos no sientes nada, estás helado. En lo único que piensas es en los niños”confesóJohan desconocía el objetivo del asaltante, que entró al interior de la vivienda tras insistir a la esposa de Cruyff acerca de un sobre que debía entregar personalmente al futbolista. Fue entonces cuando sacó el arma y amenazó a la pareja.

Los aficionados neerlandeses se volcaron con Johan para que reconsiderara su decisión: 40.000 cartas en apoyo al astro y un país repleto de adhesivos que rezaban: “Ayuda, Cruyff, a pasar esta prueba”. Finalmente, Cruyff jamás se presentó con su selección en aquel Mundial de 1978. La selección Oranje perdió su segunda final consecutiva ante la anfitriona. A Johan se le han dedicado portadas preciosas en Sphera Sports. También se ha escrito mucho y muy bien en esta casa. En marzo de 2016 nos dejó por el maldito cáncer y entonces Borja Pardo le dedicó esta gran despedida que certeramente voy a usar como recomendación para cerrar este texto: Johan Cruyff: la leyenda, el ‘influencer’ y el cáncer.

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Johan Cruyff, uno de los mejores jugadores de la historia, sólo disputó un Mundial y tuvo un final amargo: el de Alemania 74. El Flaco perdió su gran oportunidad de convertirse en campeón del mundo en 1978 por una situación extradeportiva complicada: sanciones, Hacienda, renovaciones millonarias y un asalto a su casa en el que fue atado y encañonado.

Johan Cruyff, el Flaco, aquel neerlandés fino y elástico que marcó época en el deporte rey. Nacido en Amsterdam el 25 de abril de 1947, siempre fue un tipo precoz. A los 17 años debutó en primera división con el Ajax y no tuvo que pasar más que un año para debutar con la selección nacional. Hoy en día lo tenemos fácil para recuperar archivos audiovisuales que nos ayudan a conocer al deportista; para un centennial como yo, que le gusta ojear los archivos, tampoco ha sido muy difícil conocer a Johan: “Un magnífico regate, una carrera rápida y elegante, un cambio de ritmo asombroso y una eficacia ofensiva poco vista anteriormente” le describen en Fútbol de la A a la Z, un abecedario del fútbol que recogió nombres, torneos, reglas y fotografías con motivo del Mundial de 1982. 

Entre las anotaciones a bolígrafo -heredadas- de campeones posteriores y el ojeo de las figuras de las que siempre me han hablado, me he podido documentar sobre aquel gran tipo, catalán por adopción, que consiguió tres Copas de Europa y un Balón de Oro con el Ajax antes de llegar a España. En la temporada 1973/74 firmó por el FC Barcelona a cambio de 100 millones de pesetas de la época. Con los azulgrana consiguió una Liga en su primera temporada -que junto al Mundial le valió el Balón de Oro- y una Copa del Rey en su última temporada, en 1978. Su legado como entrenador después fue rompedor, y de eso podemos hablar otro día.

La famosa Naranja Mecánica luchó por su orgullo sin un espíritu revanchista en el 74. Sabían que eran los mejores, las más vistosos. Y eso les valió para rozar la gloria. Johan Cruyff tuvo en sus manos aquel campeonato, probablemente el más importante de todos, en la final que perdió ante Alemania Federal. Todo parecía indicar que, por edad y generación, Johan podría tener una nueva oportunidad para redimirse en 1978, en el Mundial de Argentina. Sin embargo, Johan Cruyff nunca acudió a la cita mundialista disputada en Sudamérica. 

Argentina 1978: la gran cita a la que Cruyff no acudió por un asalto a su casa

Una figura como Johan Cruyff, la estrella del futbol neerlandés y del FC Barcelona, no podía llevar una vida mansa. Especialmente en su último año y medio, las páginas de archivo recogen más situaciones extradeportivas y sanciones que tinta sobre su fútbol.

A comienzos de 1977 se sucedieron atropelladamente los sucesos en torno a Johan. A comienzos de año, la prensa hablaba de la millonaria renovación de Johan con el FC Barcelona (“Cruyff, cuestión de millones” recogía el ABC), mientras en pocos días se comentaba la posibilidad de dejar directamente España a final de la temporada 1977/78. Clubes como el Hamburgo o la vuelta a su país eran serias opciones para El Flaco. En febrero, unos incidentes en el Camp Nou provocaron la suspensión temporal del jugador neerlandés. Nunca se pudo probar que Johan se acordara de la madre de Melero, árbitro que le expulsó aquel día. Esa roja se llegó a debatir en el Consejo de Ministros, del que se recoge la preocupación de Adolfo Suárez por “las consecuencias socio-político-deportivas” de aquella suspensión. Agosto fue el mes en que tuvo que lidiar con Hacienda, o al menos con su salto a las páginas del periódico. 

Johan Cruyff durante un partido de la temporada 1977/78

Para noviembre, Johan ya tenía clara su postura de cara al mundial argentino: no iba a ir. Algunas historias que se han dicho sobre su ausencia hablaban de un acto de protesta contra el régimen militar de Videla en Argentina. Sin embargo, según declaró en 1977 y reiteró años después en Catalunya Radio, en abril de 2008, el hecho que realmente provocó su negativa fue el violento suceso que sufrió en septiembre de 1977: Cruyff fue asaltado en su propia casa por un individuo que ató a su esposa e incluso encañonó al futbolista con una escopeta. “Nos hizo poner en el suelo, boca abajo, y me ató y colocó esparadrapo en boca y ojos”, recoge en titular del ABC del 22 de septiembre de aquel año, tras las declaraciones que hizo el neerlandés. 

Pese a declarar ser un tipo habituado a recibir paquetes con animales venenosos, amenazas telefónicas o avisos bomba, el futbolista se mostró realmente asustado ante la situación. “En esos momentos no sientes nada, estás helado. En lo único que piensas es en los niños”confesóJohan desconocía el objetivo del asaltante, que entró al interior de la vivienda tras insistir a la esposa de Cruyff acerca de un sobre que debía entregar personalmente al futbolista. Fue entonces cuando sacó el arma y amenazó a la pareja.

Los aficionados neerlandeses se volcaron con Johan para que reconsiderara su decisión: 40.000 cartas en apoyo al astro y un país repleto de adhesivos que rezaban: “Ayuda, Cruyff, a pasar esta prueba”. Finalmente, Cruyff jamás se presentó con su selección en aquel Mundial de 1978. La selección Oranje perdió su segunda final consecutiva ante la anfitriona. A Johan se le han dedicado portadas preciosas en Sphera Sports. También se ha escrito mucho y muy bien en esta casa. En marzo de 2016 nos dejó por el maldito cáncer y entonces Borja Pardo le dedicó esta gran despedida que certeramente voy a usar como recomendación para cerrar este texto: Johan Cruyff: la leyenda, el ‘influencer’ y el cáncer.