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Real Madrid

Asensio, por unanimidad | Fondo blanco

Mirando al futuro a mitad de la temporada, veía a tres candidatos a suceder al binomio Messi-Cristiano (a punto de sumar 10 Balones de Oro consecutivos entre los dos): Neymar, Griezmann y Dybala. Si el brasileño no descarrila, asumirá los galones que vaya dejando Leo; el francés ha saboreado ya lo que es compartir podio con los dos terratenientes de la última década; y el juventino adopta la definición más elogiosa del mundo del fútbol: «Es lo más parecido a Messi, salvando las distancias». Pero en la segunda parte de la temporada, dos nombres se suman a esa lista de posibles sucesores: Kylian Mbappé y Marco Asensio.

Uno suena muy fuerte para el Real Madrid y el otro ya ha escrito el preámbulo de lo que está por venir con la camiseta blanca. Anunció sus intenciones en su primer partido como titular. Fue en la Supercopa de Europa contra el Sevilla. El Madrid tenía muchas bajas y Marco jugó de inicio con el 28 en la espalda, dorsal excluido de los de la primera plantilla. Un balón en zona de tres cuartos visitó su espacio y Asensio se sacó un zurdazo a la escuadra. Esa carta de presentación le sirvió para asegurarse un sitio en el primer equipo y ascender hasta el 20.

Marco aprovechó que algunos titulares se incorporaron más tarde para acumular minutos en las primeras jornadas. Sumó goles en Liga y Copa, pero con la BBC sana, sólo podía cazar algunos minutos sueltos. Con la lesión de Bale se abrió una oportunidad que no le fue concedida: Zidane eligió a Lucas. En el mes de febrero, Asensio desapareció de la convocatoria durante varias jornadas seguidas (octavos de la Champions incluidos). En marzo, cuando empieza el plazo de presentación de candidaturas, Asensio se sabía el temario. Zidane llevó las rotaciones al extremo y el mallorquín fue de los que mejor respondieron.

Dos partidazos contra Eibar y Leganés le abrieron las puertas del Allianz Arena, el partido que predice el futuro. Asensio salió en la segunda parte, justo cuando el Bayern se quedó con diez, y lo cambió todo. Con su velocidad, su capacidad de regate y asociación, ocupando el puesto que antes era de Cristiano. El portugués se fue al área para rematar el pase de Asensio. Así se vislumbra el Madrid a partir de agosto.

Luego vinieron más actuaciones para editar un bonito vídeo del primer año de Marco en el Madrid: gol al Bayern en la prórroga recorriendo todo el campo y driblando a Hummels, victorias con la segunda unidad para acabar ganando la Liga y el broche de oro, gol en la final de la Champions para cerrar la temporada como la empezó. 

Zidane se hartó de defender a la BBC durante toda la temporada, pero siempre añadía una coletilla: «El año que viene ya veremos». Quizás eso implique que Cristiano ejerza siempre de 9 y Asensio juegue en la izquierda, siendo Benzema el perjudicado. O que Isco supere definitivamente a Bale, aunque el galés no esté lesionado. O puede que haya salidas que a día de hoy no imaginamos. Lo que sí parece claro, por unanimidad, es que el protagonismo de Asensio crecerá en el Madrid del futuro. El futuro llega en agosto.

 

1987, Pinto (Madrid). Periodista deportivo. Un año en Marca y seis en La Sexta Deportes. Fútbol y ciclismo.

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