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Zona Mixta: desarrollo del potencial individual y de equipo

Zaïra Flores @zairafn 09-12-2022

En nuestra profesión buscamos constantemente conseguir desarrollar nuestro potencial, estrechar el espacio entre lo que ahora somos y lo que podríamos llegar a ser.

Para ello, plantearse el cómo actuar y pensar son claves para alcanzar ese desarrollo.

Hay quien dice que si uno se esfuerza por adquirir conocimiento, trata bien a los demás, actúa a pesar del miedo y supera los obstáculos y tentaciones, seguramente le vaya bien en la vida. Algunos filósofos, ven estas características como virtudes que ayudan a sobrellevar todos los acontecimientos de la vida.

A la hora de desarrollar nuestro potencial existen muchos obstáculos que dificultan este objetivo. Uno de ellos es nuestra interpretación de lo que nos ocurre. Nuestra capacidad de observar la realidad de manera objetiva y racional determinará nuestra reacción.

Para ello, debemos atender a que todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho; y que todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad.

Con esto, debemos entender y aceptar que no todo está bajo nuestro control. Debemos distinguir lo que podemos controlar y lo que no. Por lo tanto, aceptemos que lo que ocurre a nuestro alrededor es algo que no podemos controlar, mientras que nuestra reacción ante eso que nos ocurre depende totalmente de nosotros.

No obstante, no quiero olvidar que las personas somos individuos que formamos parte de un conjunto. En el fútbol la jugadora es parte de un equipo, es decir, de un grupo de jugadoras, staff técnico y club. De manera, que nuestras acciones para conseguir desarrollar nuestro propio potencial deben ir de la mano del beneficio del grupo.

Pero en muchas ocasiones se tiene miedo al fracaso, sobre todo cuando implica al colectivo, pues nos vemos expuestos como individuos y señalados por el fallo. No obstante, aquí es donde debemos mirar de aprender de los errores cometidos (como jugadora y como equipo) y actuar de nuevo pese al miedo a volver a fallar.

La acción como tal es la que determinará nuestro avance hacia el desarrollo del potencial individual y, en consecuencia, el desarrollo del potencial colectivo. Pues adquirir el conocimiento tras haber aprendido del fallo no sirve de nada si no se actúa.

Esto se puede relacionar con nuestro foco. Si ponemos nuestra atención en nuestros hábitos, estaremos poniendo ese foco en nuestro comportamiento inmediato. Pensar menos en el resultado lejano nos ayudará a focalizar en nuestra acción inmediata, la cual crea el hábito. Y será éste el que determinará el beneficio o no beneficio futuro.

Para que esto tenga cabida, es importante dar espacio a la expresión de la emoción. Para actuar con serenidad necesitamos una mente calmada y un desarrollo emocional sano.

Nuestras emociones y pensamientos impactan de forma directa en nuestro organismo y en nuestra percepción de la realidad, por ello su expresión es tan importante para actuar atendiendo al presente y buscando desarrollar nuestro potencial.

Actualmente vivimos en una sociedad en la que se tiende a pensar que sentir y/o emocionarse implica debilidad. De igual modo, expresar lo que se siente con componente emotivo, suele verse como algo inadecuado. Como resultado, tenemos un bloqueo (o anulación) de la expresión emocional y, en consecuencia, un impacto negativo en nuestra mente y en nuestro organismo.

Dicha alteración emocional implica una alteración en nuestro pensamiento y, a su vez, esto afectará a las acciones que llevemos a cabo ante las adversidades del contexto en busca de nuestros objetivos.

Las personas que se mueven en ambientes donde priman conductas y cualidades positivas como lo son la amabilidad, el afecto, la compasión y el amor son personas con mayor capacidad para desarrollar su potencial individual y, por lo tanto, tendrán mayor capacidad para aportar en el desarrollo del grupo.

Es cierto que se trata de valores que no siempre se han relacionado con el rendimiento deportivo, al igual que la expresión de emociones (relacionado con debilidad) pero en cambio, se trata de los valores que mayores beneficios aportan a las personas y, por lo tanto, al rendimiento de los equipos.

Imagen de cabecera: LaLiga

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En nuestra profesión buscamos constantemente conseguir desarrollar nuestro potencial, estrechar el espacio entre lo que ahora somos y lo que podríamos llegar a ser.

Para ello, plantearse el cómo actuar y pensar son claves para alcanzar ese desarrollo.

Hay quien dice que si uno se esfuerza por adquirir conocimiento, trata bien a los demás, actúa a pesar del miedo y supera los obstáculos y tentaciones, seguramente le vaya bien en la vida. Algunos filósofos, ven estas características como virtudes que ayudan a sobrellevar todos los acontecimientos de la vida.

A la hora de desarrollar nuestro potencial existen muchos obstáculos que dificultan este objetivo. Uno de ellos es nuestra interpretación de lo que nos ocurre. Nuestra capacidad de observar la realidad de manera objetiva y racional determinará nuestra reacción.

Para ello, debemos atender a que todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho; y que todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad.

Con esto, debemos entender y aceptar que no todo está bajo nuestro control. Debemos distinguir lo que podemos controlar y lo que no. Por lo tanto, aceptemos que lo que ocurre a nuestro alrededor es algo que no podemos controlar, mientras que nuestra reacción ante eso que nos ocurre depende totalmente de nosotros.

No obstante, no quiero olvidar que las personas somos individuos que formamos parte de un conjunto. En el fútbol la jugadora es parte de un equipo, es decir, de un grupo de jugadoras, staff técnico y club. De manera, que nuestras acciones para conseguir desarrollar nuestro propio potencial deben ir de la mano del beneficio del grupo.

Pero en muchas ocasiones se tiene miedo al fracaso, sobre todo cuando implica al colectivo, pues nos vemos expuestos como individuos y señalados por el fallo. No obstante, aquí es donde debemos mirar de aprender de los errores cometidos (como jugadora y como equipo) y actuar de nuevo pese al miedo a volver a fallar.

La acción como tal es la que determinará nuestro avance hacia el desarrollo del potencial individual y, en consecuencia, el desarrollo del potencial colectivo. Pues adquirir el conocimiento tras haber aprendido del fallo no sirve de nada si no se actúa.

Esto se puede relacionar con nuestro foco. Si ponemos nuestra atención en nuestros hábitos, estaremos poniendo ese foco en nuestro comportamiento inmediato. Pensar menos en el resultado lejano nos ayudará a focalizar en nuestra acción inmediata, la cual crea el hábito. Y será éste el que determinará el beneficio o no beneficio futuro.

Para que esto tenga cabida, es importante dar espacio a la expresión de la emoción. Para actuar con serenidad necesitamos una mente calmada y un desarrollo emocional sano.

Nuestras emociones y pensamientos impactan de forma directa en nuestro organismo y en nuestra percepción de la realidad, por ello su expresión es tan importante para actuar atendiendo al presente y buscando desarrollar nuestro potencial.

Actualmente vivimos en una sociedad en la que se tiende a pensar que sentir y/o emocionarse implica debilidad. De igual modo, expresar lo que se siente con componente emotivo, suele verse como algo inadecuado. Como resultado, tenemos un bloqueo (o anulación) de la expresión emocional y, en consecuencia, un impacto negativo en nuestra mente y en nuestro organismo.

Dicha alteración emocional implica una alteración en nuestro pensamiento y, a su vez, esto afectará a las acciones que llevemos a cabo ante las adversidades del contexto en busca de nuestros objetivos.

Las personas que se mueven en ambientes donde priman conductas y cualidades positivas como lo son la amabilidad, el afecto, la compasión y el amor son personas con mayor capacidad para desarrollar su potencial individual y, por lo tanto, tendrán mayor capacidad para aportar en el desarrollo del grupo.

Es cierto que se trata de valores que no siempre se han relacionado con el rendimiento deportivo, al igual que la expresión de emociones (relacionado con debilidad) pero en cambio, se trata de los valores que mayores beneficios aportan a las personas y, por lo tanto, al rendimiento de los equipos.

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