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Vivir con el murmullo

David Orenes @david_lrl 23-06-2018

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Es lo habitual que el
mejor jugador de todo un país sea famoso por sus goles, por su desequilibrio,
por echarse el equipo a la espalda. Por ser un depredador del área o un
virtuoso del balón. Por ser Messi en Argentina, Cristiano Ronaldo en Portugal o
James en Colombia. Pasa en casi las 32 selecciones que disputan el Mundial de
Rusia. Solo en una de ellas la estrella figura bajo palos defendiendo el
orgullo de millones de habitantes. Y ese es Keylor Navas.

Lo curioso de Keylor es
que parece cualquier cosa menos una estrella. Siempre en el ojo del huracán,
siempre dando gracias a Dios, siempre humilde. Siempre querido allá a donde va,
no destaca por su vida fuera del campo, ni por su estilo de ropa, ni el color
de su cabello. Si es protagonista, lo es sobre el césped, donde ha sido el
portero de las tres Champions consecutivas del Real Madrid.

Decisivo en cada una de
las conquistas, Navas ha aprendido a vivir con el murmullo, con los constantes
rumores que le sitúan lejos de donde siempre soñó jugar. Si cumple ya cuatro
temporadas en el club blanco es porque un fax llegó tarde. Y porque cada vez
que suena un meta para sustituirle, acaba dejándolo en evidencia.

Con el fichaje de Kepa
prácticamente cerrado en invierno, Zidane paralizó la operación y dio plenas
garantías al tico, que se ha salido en el tramo final de temporada. El Mundial
era una nueva oportunidad para lucirse. De Gea, el gran deseado por Florentino
Pérez (y quizá ahora por Julen Lopetegui, su meta desde las categorías
inferiores con la Selección), fallaba estrepitosamente en el debut ante
Portugal, al tiempo que Navas firmaba una notable actuación ante Serbia. Solo
un golazo de falta de Kolarov derribó el muro costarricense.

Pero ahora el que suena
con más fuerza es Alisson, meta de la Roma semifinalista de Champions y el
portero más fiable de Brasil en la última década. Se habla de un traspaso de 60
millones de euros. El destino quiso que Alisson y Keylor se enfrentaran en el
Estadio Krestovski de San Petersburgo, en un partido a vida o muerte.

El actual meta del
Madrid se salió ante el aspirante a sucederle con una actuación portentosa.
Hizo siete paradas, algunas de extrema dificultad, otras de una seguridad
felina que poco o nada ha cambiado en los últimos cuatro años. Sin embargo, dos
goles de la canarinha en el descuento mandó para casa a los ticos, que en 2014
firmaron la hazaña de alcanzar los cuartos de final con Navas como artífice. Un
escaparate inmejorable tras una temporada de ensueño en el Levante fue
suficiente para que el Madrid ejecutara los 10 millones de su cláusula de
rescisión.

En esta ocasión, Keylor
se despide de Rusia tras dos grandes partidos y la sensación de que la estancia
se ha hecho corta, demasiado corta para aquellos que le quieren fuera del Real
Madrid. “Yo como futbolista no tengo que cambiar nada, lo que he hecho siempre
es lo que voy a seguir haciendo, que es tratar de esforzarme al máximo, pedirle
a Dios salud para ganarme un puesto y sobre todo demostrar que tengo las
condiciones para seguir jugando en el Madrid muchos años”.

A sus 31 años, nadie
puede discutir su gran estado de forma, ni siquiera aquellos que criticaron los
seis goles encajados en los dos amistosos previos al torneo. Los enésimos
rumores sobre su salida, el fichaje de un joven portero ucraniano, las
acusaciones en Costa Rica de que es un ‘divo’ y que ha causado una ruptura en
el vestuario… Han sido muchas las presiones, pero Navas ha podido con todas. Se
va pronto de Rusia, pero con los deberes hechos. Como siempre.

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Es lo habitual que el
mejor jugador de todo un país sea famoso por sus goles, por su desequilibrio,
por echarse el equipo a la espalda. Por ser un depredador del área o un
virtuoso del balón. Por ser Messi en Argentina, Cristiano Ronaldo en Portugal o
James en Colombia. Pasa en casi las 32 selecciones que disputan el Mundial de
Rusia. Solo en una de ellas la estrella figura bajo palos defendiendo el
orgullo de millones de habitantes. Y ese es Keylor Navas.

Lo curioso de Keylor es
que parece cualquier cosa menos una estrella. Siempre en el ojo del huracán,
siempre dando gracias a Dios, siempre humilde. Siempre querido allá a donde va,
no destaca por su vida fuera del campo, ni por su estilo de ropa, ni el color
de su cabello. Si es protagonista, lo es sobre el césped, donde ha sido el
portero de las tres Champions consecutivas del Real Madrid.

Decisivo en cada una de
las conquistas, Navas ha aprendido a vivir con el murmullo, con los constantes
rumores que le sitúan lejos de donde siempre soñó jugar. Si cumple ya cuatro
temporadas en el club blanco es porque un fax llegó tarde. Y porque cada vez
que suena un meta para sustituirle, acaba dejándolo en evidencia.

Con el fichaje de Kepa
prácticamente cerrado en invierno, Zidane paralizó la operación y dio plenas
garantías al tico, que se ha salido en el tramo final de temporada. El Mundial
era una nueva oportunidad para lucirse. De Gea, el gran deseado por Florentino
Pérez (y quizá ahora por Julen Lopetegui, su meta desde las categorías
inferiores con la Selección), fallaba estrepitosamente en el debut ante
Portugal, al tiempo que Navas firmaba una notable actuación ante Serbia. Solo
un golazo de falta de Kolarov derribó el muro costarricense.

Pero ahora el que suena
con más fuerza es Alisson, meta de la Roma semifinalista de Champions y el
portero más fiable de Brasil en la última década. Se habla de un traspaso de 60
millones de euros. El destino quiso que Alisson y Keylor se enfrentaran en el
Estadio Krestovski de San Petersburgo, en un partido a vida o muerte.

El actual meta del
Madrid se salió ante el aspirante a sucederle con una actuación portentosa.
Hizo siete paradas, algunas de extrema dificultad, otras de una seguridad
felina que poco o nada ha cambiado en los últimos cuatro años. Sin embargo, dos
goles de la canarinha en el descuento mandó para casa a los ticos, que en 2014
firmaron la hazaña de alcanzar los cuartos de final con Navas como artífice. Un
escaparate inmejorable tras una temporada de ensueño en el Levante fue
suficiente para que el Madrid ejecutara los 10 millones de su cláusula de
rescisión.

En esta ocasión, Keylor
se despide de Rusia tras dos grandes partidos y la sensación de que la estancia
se ha hecho corta, demasiado corta para aquellos que le quieren fuera del Real
Madrid. “Yo como futbolista no tengo que cambiar nada, lo que he hecho siempre
es lo que voy a seguir haciendo, que es tratar de esforzarme al máximo, pedirle
a Dios salud para ganarme un puesto y sobre todo demostrar que tengo las
condiciones para seguir jugando en el Madrid muchos años”.

A sus 31 años, nadie
puede discutir su gran estado de forma, ni siquiera aquellos que criticaron los
seis goles encajados en los dos amistosos previos al torneo. Los enésimos
rumores sobre su salida, el fichaje de un joven portero ucraniano, las
acusaciones en Costa Rica de que es un ‘divo’ y que ha causado una ruptura en
el vestuario… Han sido muchas las presiones, pero Navas ha podido con todas. Se
va pronto de Rusia, pero con los deberes hechos. Como siempre.

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