_Otros

Una página más

Miguel Ángel Ruiz @migruizruiz 03-10-2018

etiquetas:

El idilio entre Bayern y Ajax nos regala este año un nuevo capítulo de la historia. Pero no es nueva. El proyecto que se ha dado cita esta semana en Múnich no es más que una página de un tomo enorme que sigue creciendo año a año, entre dos entidades que lejos de odiarse, se tienen el respeto mutuo de los viejos enemigos, tratando de sus temas con la mirada desconfiada. 

Dos rivales épicos de la historia de este deporte. Dos autores geniales de algunas de esas historias que merece la pena contar. Hasta sus países tienen esa relación intensa de haber dejado cabos sueltos. De tenerse ganas. De sentir que esa guerra no ha acabado. Representada ante todo por los éxitos a nivel continental en dos épocas muy cercanas, tanto Ajax como Bayern de Múnich han sabido liderar durante largos años el panorama nacional, pero también tener presencia en el internacional. Este año, la UEFA Champions League nos regala un nuevo encuentro. O dos, mejor dicho. El primero, ha acabado en tablas. El segundo, no perderá la magia. 

Dos enemigos íntimos, que evocan a la perfección el disco que Páez y Sabina nos regalaron declarándose la guerra. Así como se la declararon, en silencio, dos figuras clave en la historia de ambos conjuntos: Franz Beckenbauer y Johann Cruyff. Escogidos siempre en las encuestas de mejores jugadores de la historia, sus nombres evocan, más que el duelo, la sensación de representar, con su legado, a sus dos clubes. Uno se crió entre los pasillos del estadio de su club, que hoy lleva su nombre. El otro, cambió a los catorce años un club de Múnich, por otro. El uno, fue balón de oro tres veces, en 1971, 1973 y 1974. El otro, en dos ocasiones, en 1972 y 1976. Para mí, es el caso más parecido que ha habido y habrá a la “rencilla” que existe entre Messi y Cristiano Ronaldo. La trascendencia de este choque de jugadores alcanzaría a ser entendida si pusiéramos, hoy por hoy, a la Argentina de Messi frente a la Portugal de Cristiano Ronaldo en la final de un Mundial de Fútbol. El Mundial de 1974, ese en el que la final los puso el uno frente al otro, dio rienda suelta a su fútbol y quedó siempre como una de las finales más apasionantes, con remontada incluida. En pocas ocasiones dos genios del balón se han dado cita en la misma época para copar las portadas del panorama mundial. 

Sus figuras trascenderán siempre de lo que es el equipo, para dejar clara la jerarquía, tan injusta a veces, de un resultado. Bayern de Múnich y Ajax, trascendidos por sus estrellas, se parecen en todo y en nada, por ser, como dije, enemigos íntimos. Cerca en la cuestión de títulos y honores a nivel nacional, no pueden estar más alejados en lo futbolístico. El Ajax bebe de la escuela holandesa y aplica, con rigor enfermizo, el sistema desde infantil y hasta el primer equipo. El 4-3-3 y el ataque por bandera, creyendo en aquel fútbol total setentero que les puso en la cima del mundo. El Bayern de Múnich, siendo alemán de la cabeza a los pies, garantizando antes los resultados que la fidelidad a un modelo, aplica con gran efectividad, el modelo que les acerque, de la mejor manera y, a ser posible de la más rápida, al resultado favorable. Un pragmatismo por bandera que le ha servido para ser el equipo más regular durante los últimos años. 

Hoy, Alemania y Países Bajos, Múnich y Amsterdam, miran de nuevo al rival con los ojos desconfiados, sabiendo que el duelo sigue, que no ha parado, que no hay tregua… que los jugadores lo saben y que esta “guerra fría” entre clubes no cesa. Que el resultado de hoy solo es una página, que la aventura sigue y nos puede faltar tinta para seguir escribiendo capítulos. Ojalá.

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

El idilio entre Bayern y Ajax nos regala este año un nuevo capítulo de la historia. Pero no es nueva. El proyecto que se ha dado cita esta semana en Múnich no es más que una página de un tomo enorme que sigue creciendo año a año, entre dos entidades que lejos de odiarse, se tienen el respeto mutuo de los viejos enemigos, tratando de sus temas con la mirada desconfiada. 

Dos rivales épicos de la historia de este deporte. Dos autores geniales de algunas de esas historias que merece la pena contar. Hasta sus países tienen esa relación intensa de haber dejado cabos sueltos. De tenerse ganas. De sentir que esa guerra no ha acabado. Representada ante todo por los éxitos a nivel continental en dos épocas muy cercanas, tanto Ajax como Bayern de Múnich han sabido liderar durante largos años el panorama nacional, pero también tener presencia en el internacional. Este año, la UEFA Champions League nos regala un nuevo encuentro. O dos, mejor dicho. El primero, ha acabado en tablas. El segundo, no perderá la magia. 

Dos enemigos íntimos, que evocan a la perfección el disco que Páez y Sabina nos regalaron declarándose la guerra. Así como se la declararon, en silencio, dos figuras clave en la historia de ambos conjuntos: Franz Beckenbauer y Johann Cruyff. Escogidos siempre en las encuestas de mejores jugadores de la historia, sus nombres evocan, más que el duelo, la sensación de representar, con su legado, a sus dos clubes. Uno se crió entre los pasillos del estadio de su club, que hoy lleva su nombre. El otro, cambió a los catorce años un club de Múnich, por otro. El uno, fue balón de oro tres veces, en 1971, 1973 y 1974. El otro, en dos ocasiones, en 1972 y 1976. Para mí, es el caso más parecido que ha habido y habrá a la “rencilla” que existe entre Messi y Cristiano Ronaldo. La trascendencia de este choque de jugadores alcanzaría a ser entendida si pusiéramos, hoy por hoy, a la Argentina de Messi frente a la Portugal de Cristiano Ronaldo en la final de un Mundial de Fútbol. El Mundial de 1974, ese en el que la final los puso el uno frente al otro, dio rienda suelta a su fútbol y quedó siempre como una de las finales más apasionantes, con remontada incluida. En pocas ocasiones dos genios del balón se han dado cita en la misma época para copar las portadas del panorama mundial. 

Sus figuras trascenderán siempre de lo que es el equipo, para dejar clara la jerarquía, tan injusta a veces, de un resultado. Bayern de Múnich y Ajax, trascendidos por sus estrellas, se parecen en todo y en nada, por ser, como dije, enemigos íntimos. Cerca en la cuestión de títulos y honores a nivel nacional, no pueden estar más alejados en lo futbolístico. El Ajax bebe de la escuela holandesa y aplica, con rigor enfermizo, el sistema desde infantil y hasta el primer equipo. El 4-3-3 y el ataque por bandera, creyendo en aquel fútbol total setentero que les puso en la cima del mundo. El Bayern de Múnich, siendo alemán de la cabeza a los pies, garantizando antes los resultados que la fidelidad a un modelo, aplica con gran efectividad, el modelo que les acerque, de la mejor manera y, a ser posible de la más rápida, al resultado favorable. Un pragmatismo por bandera que le ha servido para ser el equipo más regular durante los últimos años. 

Hoy, Alemania y Países Bajos, Múnich y Amsterdam, miran de nuevo al rival con los ojos desconfiados, sabiendo que el duelo sigue, que no ha parado, que no hay tregua… que los jugadores lo saben y que esta “guerra fría” entre clubes no cesa. Que el resultado de hoy solo es una página, que la aventura sigue y nos puede faltar tinta para seguir escribiendo capítulos. Ojalá.

etiquetas:

_Otros

Proyectos que suman

Sara Giménez @_SaraGimenez
22-12-2021

_Otros

La mentira de Serdar Çoban

Diego G. Argota @DiegoGArgota21
17-12-2021