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Un mundo plagado de “Pedris”

Con sus medias bajas, su aspecto endeble y enfermizo y con la cara de un niño aún por madurar. Así ha irrumpido Pedri ante el foco mediático más potente y, así, con naturalidad, se ha ganado un espacio entre los elegidos. Hoy, ese canario que se divertía inventando travesuras junto a Jonathan Viera en la categoría de plata, se erige en una de las grandes promesas del panorama nacional y, a su vez, como gran esperanza para el futuro de un Barça que se desangra económicamente.

Es el caso de mayor trascendencia, pero no el único de futbolistas que irrumpen en La Liga Santander procedentes de un hábitat de menor estruendo, sin las estridencias del ruido ensordecedor, pero en el que se alimentan los sueños y se forjan talentos. De reciente aterrizaje en la máxima categoría podríamos citar unos cuantos, como el mismo Edgar Badía, que incluso ha sonado ya para la selección nacional. También ascendiendo con su equipo desde el escalón inferior encontramos a un Fali que fue protagonista en tiempos de máxima expresión de la crisis sanitaria y que con el Cádiz ha mostrado su capacidad para destacar en las alturas. Otros, han debido abandonar los colores que vestían en Segunda para dar el salto a Primera. Es el caso de Luis Milla, desde Tenerife; o Luis Suárez, desde Zaragoza, ambos con destino Granada. Jugadores como Guridi o Marcos André hicieron valer sus cesiones para mostrar un potencial que les lleva a regresar a sus clubes de origen con protagonismo. Y después esta el caso de un Mickael Malsa que no era útil en Albacete y tras romperla en Miranda de Ebro termina estallando en un Levante que apuesta por la categoría de plata como fuente de talento para su causa.

Ahora son estos, como antes lo fueron otros. Borja Iglesias desde La Romareda deslumbró en su salto a Primera. Pau Torres ya es carne de selección, pero cabe recordar que no hace tanto despegaba como futbolista en un Málaga que luchaba por regresar a lo más alto. Rubén García tuvo que armarse de confianza en el subsuelo; Rui Silva y Germán ascendieron con el Granada y se quedaron para continuar mostrando un nivel que les basta y les sobra para triunfar. O Luis Rioja, caso diferente a los anteriores, que ascendió meteóricamente desde el bronce al oro haciendo escala en un Almería de plata. Si echamos la vista aún más hacia el pasado, encontraremos varios nombres recurrentes: Melero, Campaña, Cucho, Aitor Fernández, Dmitrovic, Carlos Clerc o Alejandro Pozo son algunos de esos futbolistas que tienen ya un nombre forjado entre los elegidos.

En situaciones complejas como lo es la actual, con una pandemia que debilita económicamente a los clubes, es inevitable arrastrar la mirada hacia mercados más asequibles en lo que a coste se refiere. Y en ese contexto, progresivamente aumenta el flujo de jugadores que recorren un camino cada vez menos empinado para gozar de la oportunidad de mostrar sus cualidades.

¿Cuáles son esos futbolistas que actualmente militan en Segunda y gozan de proyección para alcanzar esa oportunidad tan deseada? La oferta es variada. Para algunos el salto puede ser precipitado. O no. Ramón Enríquez es un talentoso mediocentro capaz de ofrecer equilibrio y a su vez desequilibrar, lo cual lo convierte en un jugador interesante y apetecible. Otros, como Melamed, ya llamó la atención con el Espanyol en su debut en Primera, aunque ahora está forjando personalidad y carácter en el barro. Rober González o Iván Martín se están ganando el retorno a Betis y Villarreal, respectivamente, a través de demostraciones de calidad continuadas. También el submarino amarillo debe estar satisfecho de comprobar las evoluciones de un Jorge Cuenca que sigue los pasos de Pau Torres o de un Manu Morlanes que imparte cátedra cada fin de semana en Almería. Y ojo, porque también  en la ciudad almeriense cuentan con el poderío asombroso del portugués Samú Costa y el carismático Umar Sadiq, por el que empiezan a luchar varios equipos, incluidos españoles.

El paseo por el talento de plata podría alargarse, con nombres de jóvenes perlas a las que quizá aún les falta algo más para dar el salto. Los Fran García, Alejandro Francés o Francho Serrano han irrumpido también con fuerza en una competición, la Liga SmartBank, que cobra cada vez mayor interés entre los conjuntos de Primera División. La calidad no entiende de categorías, empujando la puerta con intención de derribarla. De cruzar la puerta de la gloria.

Imagen de cabecera: Imago

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Con sus medias bajas, su aspecto endeble y enfermizo y con la cara de un niño aún por madurar. Así ha irrumpido Pedri ante el foco mediático más potente y, así, con naturalidad, se ha ganado un espacio entre los elegidos. Hoy, ese canario que se divertía inventando travesuras junto a Jonathan Viera en la categoría de plata, se erige en una de las grandes promesas del panorama nacional y, a su vez, como gran esperanza para el futuro de un Barça que se desangra económicamente.

Es el caso de mayor trascendencia, pero no el único de futbolistas que irrumpen en La Liga Santander procedentes de un hábitat de menor estruendo, sin las estridencias del ruido ensordecedor, pero en el que se alimentan los sueños y se forjan talentos. De reciente aterrizaje en la máxima categoría podríamos citar unos cuantos, como el mismo Edgar Badía, que incluso ha sonado ya para la selección nacional. También ascendiendo con su equipo desde el escalón inferior encontramos a un Fali que fue protagonista en tiempos de máxima expresión de la crisis sanitaria y que con el Cádiz ha mostrado su capacidad para destacar en las alturas. Otros, han debido abandonar los colores que vestían en Segunda para dar el salto a Primera. Es el caso de Luis Milla, desde Tenerife; o Luis Suárez, desde Zaragoza, ambos con destino Granada. Jugadores como Guridi o Marcos André hicieron valer sus cesiones para mostrar un potencial que les lleva a regresar a sus clubes de origen con protagonismo. Y después esta el caso de un Mickael Malsa que no era útil en Albacete y tras romperla en Miranda de Ebro termina estallando en un Levante que apuesta por la categoría de plata como fuente de talento para su causa.

Ahora son estos, como antes lo fueron otros. Borja Iglesias desde La Romareda deslumbró en su salto a Primera. Pau Torres ya es carne de selección, pero cabe recordar que no hace tanto despegaba como futbolista en un Málaga que luchaba por regresar a lo más alto. Rubén García tuvo que armarse de confianza en el subsuelo; Rui Silva y Germán ascendieron con el Granada y se quedaron para continuar mostrando un nivel que les basta y les sobra para triunfar. O Luis Rioja, caso diferente a los anteriores, que ascendió meteóricamente desde el bronce al oro haciendo escala en un Almería de plata. Si echamos la vista aún más hacia el pasado, encontraremos varios nombres recurrentes: Melero, Campaña, Cucho, Aitor Fernández, Dmitrovic, Carlos Clerc o Alejandro Pozo son algunos de esos futbolistas que tienen ya un nombre forjado entre los elegidos.

En situaciones complejas como lo es la actual, con una pandemia que debilita económicamente a los clubes, es inevitable arrastrar la mirada hacia mercados más asequibles en lo que a coste se refiere. Y en ese contexto, progresivamente aumenta el flujo de jugadores que recorren un camino cada vez menos empinado para gozar de la oportunidad de mostrar sus cualidades.

¿Cuáles son esos futbolistas que actualmente militan en Segunda y gozan de proyección para alcanzar esa oportunidad tan deseada? La oferta es variada. Para algunos el salto puede ser precipitado. O no. Ramón Enríquez es un talentoso mediocentro capaz de ofrecer equilibrio y a su vez desequilibrar, lo cual lo convierte en un jugador interesante y apetecible. Otros, como Melamed, ya llamó la atención con el Espanyol en su debut en Primera, aunque ahora está forjando personalidad y carácter en el barro. Rober González o Iván Martín se están ganando el retorno a Betis y Villarreal, respectivamente, a través de demostraciones de calidad continuadas. También el submarino amarillo debe estar satisfecho de comprobar las evoluciones de un Jorge Cuenca que sigue los pasos de Pau Torres o de un Manu Morlanes que imparte cátedra cada fin de semana en Almería. Y ojo, porque también  en la ciudad almeriense cuentan con el poderío asombroso del portugués Samú Costa y el carismático Umar Sadiq, por el que empiezan a luchar varios equipos, incluidos españoles.

El paseo por el talento de plata podría alargarse, con nombres de jóvenes perlas a las que quizá aún les falta algo más para dar el salto. Los Fran García, Alejandro Francés o Francho Serrano han irrumpido también con fuerza en una competición, la Liga SmartBank, que cobra cada vez mayor interés entre los conjuntos de Primera División. La calidad no entiende de categorías, empujando la puerta con intención de derribarla. De cruzar la puerta de la gloria.

Imagen de cabecera: Imago

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