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Un agricultor para labrar el futuro

José Gavilán @futbol_internac 30-05-2018

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Pistoletazo de salida para el nuevo proyecto del Sevilla
Fútbol Club. Con Joaquín Caparrós al frente, el anuncio del nuevo entrenador no
ha tardado en producirse. Pablo Machín aterriza en la capital hispalense con el
utrerano como principal valedor. Nacido en un pueblo de Soria de poco más de
300 habitantes, rodeado de campos de cultivos y carente de campos de fútbol.

Los orígenes de Pablo Machín no pueden ser más humildes. Su
padre, agricultor como prácticamente todos los habitantes de Gómara, no era un
amante del fútbol. Su objetivo siempre fue ver a su hijo trabajando en el campo,
cuidando el patrimonio familiar o al menos, adquiriendo valores necesarios para
ser un tipo de provecho en el futuro. Él no quería que Pablo fuese alguien
importante, él quería que fuese consciente del sacrificio que hay que hacer
para llevar un trozo de pan a casa, quería que supiese lo duro que es envejecer
con las manos quebrantadas de trabajar, pero con la tranquilidad de sentirse
realizado en la vida. Así creció Machín, en un pueblo donde 450 años antes,
nació Francisco López de Gómara. Historiador de las Indias y el Nuevo Mundo,
capellán de Hernán Cortés y homenajeado por la ciudad de Sevilla otorgándole su
apellido a una de las avenidas más transitadas de Triana. 

Pablo Machín llega al Ramón Sánchez-Pizjuán para labrar el
futuro de un nuevo proyecto para el Sevilla. Tras la salida de Emery, el club
cambió de rumbo apostando por el juego combinativo y la exquisitez técnica, por
encima del orden y el músculo. El equipo ganó en ciertos aspectos pero perdió
el gen competitivo y el ADN que le hizo marcar diferencias respecto al resto en
años anteriores. Con el técnico soriano, Joaquín Caparrós pretende recuperar
ése ADN. Un hombre que, como el propio club, tiene margen de mejora para
hacerse un hueco entre los más grandes. Dispuesto a trabajar 24 horas con
ilusión y ambición. Obsesionado con la estrategia, con un sistema fijo y una
idea clara. Todo ello, sin estar exento de talento. Todo puede convivir. Una
muestra de ello son los referentes del propio Pablo Machín. Desde Guardiola
hasta Simeone.

La primera persona que confió en Pablo Machín fue José Rojo
Martín, ‘Pacheta’. El que fuese futbolista del Espanyol era director deportivo
del Numancia cuando cesaron a Kresic. Entonces, el club decidió que el propio
Pacheta tomara el mando desde el banquillo. Según comentó el propio Machín a
‘El Periódico’, Pacheta, consciente de sus limitaciones, le dijo: “Tengo la
ventaja de haber sido jugador profesional y por eso quieren que coja el equipo.
Te diré lo que quiero y tú decides cómo lo hacemos”. Nació un entrenador.

En Girona conocían su trabajo realizado en Soria y no
dudaron en darle las riendas de un equipo que, por aquel entonces, luchaba por
no descender a Segunda División B. Desde entonces, todo han sido alegrías. Pablo
Machín ha conseguido dotar a su equipo de un sello propio, logrando ser el
conjunto que más goles ha anotado a balón parado gracias a las jugadas de
estrategia. Desde ahí, la carrera del soriano ha evolucionado a ritmo
exponencial hasta llegar a Sevilla. Hasta llegar a Europa. Un reto que toma con
la misma ambición con la que asumió el cargo de entrenador de las categorías
inferiores del Numancia. Porque su humildad, labrada en los campos de Soria, le
han convertido en una persona importante, y de provecho. Tal y como quería su
padre…

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Pistoletazo de salida para el nuevo proyecto del Sevilla
Fútbol Club. Con Joaquín Caparrós al frente, el anuncio del nuevo entrenador no
ha tardado en producirse. Pablo Machín aterriza en la capital hispalense con el
utrerano como principal valedor. Nacido en un pueblo de Soria de poco más de
300 habitantes, rodeado de campos de cultivos y carente de campos de fútbol.

Los orígenes de Pablo Machín no pueden ser más humildes. Su
padre, agricultor como prácticamente todos los habitantes de Gómara, no era un
amante del fútbol. Su objetivo siempre fue ver a su hijo trabajando en el campo,
cuidando el patrimonio familiar o al menos, adquiriendo valores necesarios para
ser un tipo de provecho en el futuro. Él no quería que Pablo fuese alguien
importante, él quería que fuese consciente del sacrificio que hay que hacer
para llevar un trozo de pan a casa, quería que supiese lo duro que es envejecer
con las manos quebrantadas de trabajar, pero con la tranquilidad de sentirse
realizado en la vida. Así creció Machín, en un pueblo donde 450 años antes,
nació Francisco López de Gómara. Historiador de las Indias y el Nuevo Mundo,
capellán de Hernán Cortés y homenajeado por la ciudad de Sevilla otorgándole su
apellido a una de las avenidas más transitadas de Triana. 

Pablo Machín llega al Ramón Sánchez-Pizjuán para labrar el
futuro de un nuevo proyecto para el Sevilla. Tras la salida de Emery, el club
cambió de rumbo apostando por el juego combinativo y la exquisitez técnica, por
encima del orden y el músculo. El equipo ganó en ciertos aspectos pero perdió
el gen competitivo y el ADN que le hizo marcar diferencias respecto al resto en
años anteriores. Con el técnico soriano, Joaquín Caparrós pretende recuperar
ése ADN. Un hombre que, como el propio club, tiene margen de mejora para
hacerse un hueco entre los más grandes. Dispuesto a trabajar 24 horas con
ilusión y ambición. Obsesionado con la estrategia, con un sistema fijo y una
idea clara. Todo ello, sin estar exento de talento. Todo puede convivir. Una
muestra de ello son los referentes del propio Pablo Machín. Desde Guardiola
hasta Simeone.

La primera persona que confió en Pablo Machín fue José Rojo
Martín, ‘Pacheta’. El que fuese futbolista del Espanyol era director deportivo
del Numancia cuando cesaron a Kresic. Entonces, el club decidió que el propio
Pacheta tomara el mando desde el banquillo. Según comentó el propio Machín a
‘El Periódico’, Pacheta, consciente de sus limitaciones, le dijo: “Tengo la
ventaja de haber sido jugador profesional y por eso quieren que coja el equipo.
Te diré lo que quiero y tú decides cómo lo hacemos”. Nació un entrenador.

En Girona conocían su trabajo realizado en Soria y no
dudaron en darle las riendas de un equipo que, por aquel entonces, luchaba por
no descender a Segunda División B. Desde entonces, todo han sido alegrías. Pablo
Machín ha conseguido dotar a su equipo de un sello propio, logrando ser el
conjunto que más goles ha anotado a balón parado gracias a las jugadas de
estrategia. Desde ahí, la carrera del soriano ha evolucionado a ritmo
exponencial hasta llegar a Sevilla. Hasta llegar a Europa. Un reto que toma con
la misma ambición con la que asumió el cargo de entrenador de las categorías
inferiores del Numancia. Porque su humildad, labrada en los campos de Soria, le
han convertido en una persona importante, y de provecho. Tal y como quería su
padre…

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