_Inglaterra

Trileros

La lógica, mala compañera en un deporte como el fútbol, nos dice que podríamos hacer un viaje en el tiempo cada vez que se nos presenta un encuentro del sempiterno Crystal Palace de Roy Hodgson en televisión. Para nada. El antiguo seleccionador de Inglaterra es cada vez menos espectacular en el área técnica ya que deja que los suyos, los de su staff, hablen por él. Precisamente lo hace para demostrar que no es tan anacrónico como parece. Y aunque los de Londres, viendo la gran camada de futbolistas callejeros que están poniéndose su zamarra, piensen que Europa no es una quimera, las salvaciones tranquilas siempre son bienvenidas para una entidad que hace no mucho ni se acordaba de recibir a los grandes de la Premier League en su coqueto Selhust Park. Quién lo iba a decir en la actualidad.

Era impresionante ver el calor de su gente antes de la pandemia. El Palace, desde su llegada a la élite, siempre fue aquel equipo incómodo que todo futbolista quería evitar a toda costa. Un pequeño pinchazo en un entrenamiento era una buena excusa para tirarse del barco y no tener que sufrir allí. No fue casualidad lo del Liverpool de Brendan Rodgers; que perdió media liga con un 3-0 en contra en menos de diez minutos. La ilusión, aunque su gente haya desaparecido por la pandemia, permanece intacta.

Los londinenses, tras un curso malo de su mejor futbolista, Wilfried Zaha, cambiaron su esquema para favorecerle. Esta temporada ha destapado el tarro de las esencias gracias a la llegada de un Eberechi Eze que refleja perfectamente lo que es el Crystal Palace: un conjunto encantado de poseer trileros del balompié. Lo dice su historia. Su aparición en los onces desplazó a Zaha a una punta de ataque compartida con algún nombre ilustre: Michy Batshuayi o Christian Benteke. Quitas a un centrocampista por un atacante más. Si eso no es ser más ofensivo que venga Paco Jémez y me lo diga a la cara.

Su gente, desgraciadamente, desconoce qué sucederá con el bueno de Hodgson. Cada vez que le cuestionan por su futuro regatea como sus mejores futbolistas. Nadie sabe nada. La única realidad es que el Crystal Palace, además de su técnico, tiene once jugadores que acaban contrato en junio. Quedan ocho jornadas para disfrutar de un conjunto distinto en Inglaterra. Este verano, lo más seguro, es que sufra una metamorfosis definitiva. A no ser que los cantos de un retiro tranquilo en Mallorca, como la gran mayoría de profesionales del Reino Unido, se pospongan un poco más para regocijo de todo amante de la Premier League. Ojalá regatee a la jubilación. No entenderíamos esta liga sin el bueno de Roy Hodgson.

Imagen de cabecera: Imago

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La lógica, mala compañera en un deporte como el fútbol, nos dice que podríamos hacer un viaje en el tiempo cada vez que se nos presenta un encuentro del sempiterno Crystal Palace de Roy Hodgson en televisión. Para nada. El antiguo seleccionador de Inglaterra es cada vez menos espectacular en el área técnica ya que deja que los suyos, los de su staff, hablen por él. Precisamente lo hace para demostrar que no es tan anacrónico como parece. Y aunque los de Londres, viendo la gran camada de futbolistas callejeros que están poniéndose su zamarra, piensen que Europa no es una quimera, las salvaciones tranquilas siempre son bienvenidas para una entidad que hace no mucho ni se acordaba de recibir a los grandes de la Premier League en su coqueto Selhust Park. Quién lo iba a decir en la actualidad.

Era impresionante ver el calor de su gente antes de la pandemia. El Palace, desde su llegada a la élite, siempre fue aquel equipo incómodo que todo futbolista quería evitar a toda costa. Un pequeño pinchazo en un entrenamiento era una buena excusa para tirarse del barco y no tener que sufrir allí. No fue casualidad lo del Liverpool de Brendan Rodgers; que perdió media liga con un 3-0 en contra en menos de diez minutos. La ilusión, aunque su gente haya desaparecido por la pandemia, permanece intacta.

Los londinenses, tras un curso malo de su mejor futbolista, Wilfried Zaha, cambiaron su esquema para favorecerle. Esta temporada ha destapado el tarro de las esencias gracias a la llegada de un Eberechi Eze que refleja perfectamente lo que es el Crystal Palace: un conjunto encantado de poseer trileros del balompié. Lo dice su historia. Su aparición en los onces desplazó a Zaha a una punta de ataque compartida con algún nombre ilustre: Michy Batshuayi o Christian Benteke. Quitas a un centrocampista por un atacante más. Si eso no es ser más ofensivo que venga Paco Jémez y me lo diga a la cara.

Su gente, desgraciadamente, desconoce qué sucederá con el bueno de Hodgson. Cada vez que le cuestionan por su futuro regatea como sus mejores futbolistas. Nadie sabe nada. La única realidad es que el Crystal Palace, además de su técnico, tiene once jugadores que acaban contrato en junio. Quedan ocho jornadas para disfrutar de un conjunto distinto en Inglaterra. Este verano, lo más seguro, es que sufra una metamorfosis definitiva. A no ser que los cantos de un retiro tranquilo en Mallorca, como la gran mayoría de profesionales del Reino Unido, se pospongan un poco más para regocijo de todo amante de la Premier League. Ojalá regatee a la jubilación. No entenderíamos esta liga sin el bueno de Roy Hodgson.

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Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
18-05-2021