_FC Barcelona

Todo por el balón

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 14-01-2020

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Quique Setién

El tipo de técnico para el el plan B es hacer mejor el plan A. Si hay un motivo que ha propiciado que Quique Setién haya sido el elegido para sustituir a Ernesto Valverde en el banquillo del FC Barcelona y se le haya presentado esta gran oportunidad en su carrera es precisamente la fidelidad a sí mismo. La fidelidad a su imagen de marca, a sus principios de juego, a su identidad, a su idea de fútbol y a una búsqueda sin paliativos y sin ningún tipo de especulación del dominio sobre los partidos y de cualquier tipo de solución o de ajuste táctico que requieran sus equipos a través de la gestión del balón desde que la jugada arranca con sus primeros pases en los pies del portero. Y es que la salida desde atrás es seguramente su gran seña de identidad en este momento.

Es cierto que el cántabro nunca antes se ha enfrentado a un panorama competitivo de tan alto nivel y que siempre es controvertido reencauzar el proyecto de otro a mitad de temporada, pero no es menos cierto que tampoco antes ha tenido entre manos una plantilla de tanta calidad y con tantos recursos para plasmar su estilo sobre el césped. Además, las posibles dudas sobre una gestión de vestuario que siempre es complicada en un gigante como es el Barça y en el epicentro de su aún más gigantesco entorno ya quedó más que demostrada positivamente en el Betis, en el que su manera de conducir al grupo en el día a día era una de sus grandes fortalezas, aderezada con una mano especial para dar entrada en el equipo a jóvenes y a canteros.

El gran reto de Setién será mantener los inmaculados resultados ligueros que ha cosechado Valverde en su periplo como entrenador culé mientras vira hacia un regreso a los orígenes más cruyffistas y guardiolistas, a través de un fútbol que encandile y cautive de nuevo a la grada del Camp Nou, que genere sentimiento de pertenencia en ese sentido, cuando a su alrededor el fútbol imperante entre la élite europea está caminando por los casi opuestos derroteros de una presión muy elevada y agresiva a todo campo, por la contrapresión como forma principal de generar peligro y por las continuas transiciones verticales a toda velocidad. Es decir, la obligación de tener que cuidar la transición defensiva que tanto daño hizo al equipo blaugrana en los batacazos europeos que todavía resuenan en Can Barça y un caballo de batalla constante de Setién en Sevilla, que acabó puliendo pero al que tendrá que volver a enfrentarse ahora.

Es imposible decir en este momento hacia donde se enfocará el Barça de Setién, pero algunos de sus principios son nítidos. El Barça construirá su maniobra ofensiva desde los primeros pases, buscando avanzar progresiva y escalonadamente desde el portero, atrayendo la presión del rival a su área para tratar de encontrar espacios más grandes tras la medular, donde el talento de sus mejores futbolistas pueda hallar vías más rápidas hacia el gol, juntando más adelante efectivos en un sector concreto para liberar el contrario antes de volcar el juego hacia allí y atacar con ventaja, amplitud y superioridad esa zona o elaborando ataques más largos en estático que sitúen al equipo en la frontal, que le permitan ordenarse mejor y recuperar la pelota a pocos metros del área rival y con los que, además, pueda defenderse a través de la posesión para gestionar ventajas en el marcador.

El Barça de Quique Setién puede mejorar al de Ernesto Valverde o puede no hacerlo, pero su concepción futbolística no tiene atajos, ni medias tintas y jamás va a establecerse desde planteamientos reactivos. Si de algo puede pecar, visto lo visto en el Betis, es de un exceso de control, de un exceso de paciencia y de la reiteración de los primeros pases, mientras busca la forma en la que quiere hacer progresar el balón y, por lo tanto, la forma en la que el equipo llega o se instala en campo rival. Por eso, en su forma de entender el juego es tan importante saber esperar, saber atraer, saber soltar, saber apoyar y saber ofrecerse para poder profundizar. Es decir, el cómo y el dónde muy por encima del cuánto.

El discurso y los recursos, el plan y las alternativas, el ataque y la defensa. Todo pasa por el balón para Quique Setién y por cómo se encuentran los espacios a través de él y dónde se sitúan sus piezas para crearlos y explotarlos desde el primer momento. Todo vuelve a pasar por el balón para el FC Barcelona.

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El tipo de técnico para el el plan B es hacer mejor el plan A. Si hay un motivo que ha propiciado que Quique Setién haya sido el elegido para sustituir a Ernesto Valverde en el banquillo del FC Barcelona y se le haya presentado esta gran oportunidad en su carrera es precisamente la fidelidad a sí mismo. La fidelidad a su imagen de marca, a sus principios de juego, a su identidad, a su idea de fútbol y a una búsqueda sin paliativos y sin ningún tipo de especulación del dominio sobre los partidos y de cualquier tipo de solución o de ajuste táctico que requieran sus equipos a través de la gestión del balón desde que la jugada arranca con sus primeros pases en los pies del portero. Y es que la salida desde atrás es seguramente su gran seña de identidad en este momento.

Es cierto que el cántabro nunca antes se ha enfrentado a un panorama competitivo de tan alto nivel y que siempre es controvertido reencauzar el proyecto de otro a mitad de temporada, pero no es menos cierto que tampoco antes ha tenido entre manos una plantilla de tanta calidad y con tantos recursos para plasmar su estilo sobre el césped. Además, las posibles dudas sobre una gestión de vestuario que siempre es complicada en un gigante como es el Barça y en el epicentro de su aún más gigantesco entorno ya quedó más que demostrada positivamente en el Betis, en el que su manera de conducir al grupo en el día a día era una de sus grandes fortalezas, aderezada con una mano especial para dar entrada en el equipo a jóvenes y a canteros.

El gran reto de Setién será mantener los inmaculados resultados ligueros que ha cosechado Valverde en su periplo como entrenador culé mientras vira hacia un regreso a los orígenes más cruyffistas y guardiolistas, a través de un fútbol que encandile y cautive de nuevo a la grada del Camp Nou, que genere sentimiento de pertenencia en ese sentido, cuando a su alrededor el fútbol imperante entre la élite europea está caminando por los casi opuestos derroteros de una presión muy elevada y agresiva a todo campo, por la contrapresión como forma principal de generar peligro y por las continuas transiciones verticales a toda velocidad. Es decir, la obligación de tener que cuidar la transición defensiva que tanto daño hizo al equipo blaugrana en los batacazos europeos que todavía resuenan en Can Barça y un caballo de batalla constante de Setién en Sevilla, que acabó puliendo pero al que tendrá que volver a enfrentarse ahora.

Es imposible decir en este momento hacia donde se enfocará el Barça de Setién, pero algunos de sus principios son nítidos. El Barça construirá su maniobra ofensiva desde los primeros pases, buscando avanzar progresiva y escalonadamente desde el portero, atrayendo la presión del rival a su área para tratar de encontrar espacios más grandes tras la medular, donde el talento de sus mejores futbolistas pueda hallar vías más rápidas hacia el gol, juntando más adelante efectivos en un sector concreto para liberar el contrario antes de volcar el juego hacia allí y atacar con ventaja, amplitud y superioridad esa zona o elaborando ataques más largos en estático que sitúen al equipo en la frontal, que le permitan ordenarse mejor y recuperar la pelota a pocos metros del área rival y con los que, además, pueda defenderse a través de la posesión para gestionar ventajas en el marcador.

El Barça de Quique Setién puede mejorar al de Ernesto Valverde o puede no hacerlo, pero su concepción futbolística no tiene atajos, ni medias tintas y jamás va a establecerse desde planteamientos reactivos. Si de algo puede pecar, visto lo visto en el Betis, es de un exceso de control, de un exceso de paciencia y de la reiteración de los primeros pases, mientras busca la forma en la que quiere hacer progresar el balón y, por lo tanto, la forma en la que el equipo llega o se instala en campo rival. Por eso, en su forma de entender el juego es tan importante saber esperar, saber atraer, saber soltar, saber apoyar y saber ofrecerse para poder profundizar. Es decir, el cómo y el dónde muy por encima del cuánto.

El discurso y los recursos, el plan y las alternativas, el ataque y la defensa. Todo pasa por el balón para Quique Setién y por cómo se encuentran los espacios a través de él y dónde se sitúan sus piezas para crearlos y explotarlos desde el primer momento. Todo vuelve a pasar por el balón para el FC Barcelona.

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Por fin

Cristina Caparrós @criscaparros
18-01-2020