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Sociedad Ilimitada

José Gavilán @futbol_internac 12-02-2019

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No hay nada como buscarse un compañero de viaje. Alguien con quien cruzarse la mirada sea suficiente para saber qué necesita. Un cómplice en tu vida. Un alma gemela, que sin tener demasiado que ver contigo, se convierte en imprescindible para subsistir. Un hermano sin la misma sangre.

En Leverkusen existe esta sociedad. Kai Havertz y Julian Brandt han coincidido en el tiempo para hacer soñar a los aficionados del Bayer 04. El primero, un futbolista capaz de batir cualquier récord de precocidad existente en Alemania. El segundo, un jugador impredecible y determinante con más internacionalidades (23) que años (22). Juntos, una pareja que se entiende a la perfección y que lidera el resurgir de Los Obreros en la Bundesliga bajo las órdenes de Peter Bosz.

Si algún día recibes las llaves de un club y 70 millones de euros, Kai Havertz es tu hombre. Una apuesta segura. Un tipo de 19 años que ya ha disputado más de 75 partidos en la Bundesliga (el más joven en hacerlo) cuya elegancia con el balón en los pies podría ser elogiada por el propio Zinedine Zidane. Havertz es un chico maduro, con los pies sobre la tierra y la mente puesta en el fútbol. Mediapunta, volante u organizador. Un zurdo capaz de utilizar ambas piernas como recurso, con talento, exquisita conducción y brillantez táctica. Con calidad y don para el oportunismo, su interpretación espacial lo convierte en un virtuoso en la creación de juego.

Al igual que su compañero, Julian Brandt es un fantástico futbolista manejando ambas piernas. Hábil en los espacios reducidos, explosivo en el uno contra uno, volátil y explorador de espacios. El futbolista nacido en Bremen busca constantemente apoyos para trazar paredes y socios para proyectar su verticalidad.

Juntos forman una dupla perfecta. Con un escolta -en este caso Charles Aránguiz- la libertad y creatividad de ambos producen el fútbol que Peter Bosz imagina en su mente. Velocidad en la transición, visión ofensiva, creación de espacios y uso inteligente de éstos. Cuando el balón está en posesión de Havertz o Brandt, Bellarabi, Bailey y Volland aceleran sabiendo que uno de los dos le encontrarán.

La sociedad formada por dos de los jóvenes con más talento de Europa es ilimitada. El Bayer 04 Leverkusen está en buenas piernas.

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No hay nada como buscarse un compañero de viaje. Alguien con quien cruzarse la mirada sea suficiente para saber qué necesita. Un cómplice en tu vida. Un alma gemela, que sin tener demasiado que ver contigo, se convierte en imprescindible para subsistir. Un hermano sin la misma sangre.

En Leverkusen existe esta sociedad. Kai Havertz y Julian Brandt han coincidido en el tiempo para hacer soñar a los aficionados del Bayer 04. El primero, un futbolista capaz de batir cualquier récord de precocidad existente en Alemania. El segundo, un jugador impredecible y determinante con más internacionalidades (23) que años (22). Juntos, una pareja que se entiende a la perfección y que lidera el resurgir de Los Obreros en la Bundesliga bajo las órdenes de Peter Bosz.

Si algún día recibes las llaves de un club y 70 millones de euros, Kai Havertz es tu hombre. Una apuesta segura. Un tipo de 19 años que ya ha disputado más de 75 partidos en la Bundesliga (el más joven en hacerlo) cuya elegancia con el balón en los pies podría ser elogiada por el propio Zinedine Zidane. Havertz es un chico maduro, con los pies sobre la tierra y la mente puesta en el fútbol. Mediapunta, volante u organizador. Un zurdo capaz de utilizar ambas piernas como recurso, con talento, exquisita conducción y brillantez táctica. Con calidad y don para el oportunismo, su interpretación espacial lo convierte en un virtuoso en la creación de juego.

Al igual que su compañero, Julian Brandt es un fantástico futbolista manejando ambas piernas. Hábil en los espacios reducidos, explosivo en el uno contra uno, volátil y explorador de espacios. El futbolista nacido en Bremen busca constantemente apoyos para trazar paredes y socios para proyectar su verticalidad.

Juntos forman una dupla perfecta. Con un escolta -en este caso Charles Aránguiz- la libertad y creatividad de ambos producen el fútbol que Peter Bosz imagina en su mente. Velocidad en la transición, visión ofensiva, creación de espacios y uso inteligente de éstos. Cuando el balón está en posesión de Havertz o Brandt, Bellarabi, Bailey y Volland aceleran sabiendo que uno de los dos le encontrarán.

La sociedad formada por dos de los jóvenes con más talento de Europa es ilimitada. El Bayer 04 Leverkusen está en buenas piernas.

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