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Roman Weidenfeller, punto y final

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 16-05-2018

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Se
marcha. Roman Weidenfeller fue homenajeado por la afición del Borussia Dortmund
en el último partido de la temporada en el Westfalenstadion porque en Alemania
son unos caballeros y se despide con honores a todos aquellos que dejan su
club, hayan estado el tiempo que hayan estado. Pero Roman no es ‘cualquiera’.
Hasta 18 años de carrera profesional le contemplan. Fue Otto Rehhagel quien
entrenaba al primer equipo del Kaiserslautern cuando pasó a ser tenido en
cuenta con los mayores y, Andreas Brehme, su sustituto, el que le hizo debutar
en la Bundesliga, en un partido ante el Schalke 04. Su única mancha negra en
aquella primera etapa fue una goleada encajada ante el Hertha BSC por 5-1, con
un tal Miroslav Klose en la delantera del Kaiserslautern. 

La
estancia de Roman en el club duró muy poco. Con tan solo seis partidos
disputados en la Bundesliga en tres años, estando a la sombra de Georg Koch, le
firmó el BVB, confiando en él tras haber conquistado la liga en 2002, para ser
el suplente de Jens Lehmann en su último año en Dortmund. Pero lo que vino
después no fue nada ilusionante. El conjunto entrenado en aquel momento por
Matthias Sammer acabó la temporada a 17 puntos del campeón, el Bayern, siendo
3º en la tabla. Weidenfeller fue titular en 10 encuentros aquel año y sustituyó
a Lehmann en el Revierderby, durante unos 10 minutos, tras ser el de Essen
expulsado por doble amarilla.

Lo
peor aún no había llegado. En otro Revierderby, el que abrió la temporada en
2003, Roman comenzó siendo el titular, por delante del francés Guillaume
Warmuz, que había llegado con la carta de libertad, procedente del Arsenal, el
club al que marchó Jens Lehmann tras conquistar la liga con los del Signal
Iduna Park. Y no fue nada bien. Tras finalizar la primera vuelta, el equipo
ocupaba la 6ª plaza, a 14 puntos del entonces líder, el Werder Bremen. Para el
resto de la temporada, Sammer decidió mandar a Roman al banquillo y darle el
puesto a Warmuz. Al final, mismo puesto que a mitad de temporada y 22 puntos de
diferencia respecto al campeón.

La
montaña rusa seguía en funcionamiento tras el título de 2002. A esa primera
temporada de Weidenfeller con la sensación de ser ‘titular’ le sucedieron otras
temporadas muy flojas en las que el BVB llegó hasta a acabar 13º en la
clasificación (aquel año fue a Europa por haber sido finalista en la DFB Pokal
y el Bayern haber conseguido el doblete). Esa temporada el portero tocó fondo a
nivel de clubes. Marc Ziegler jugó incluso más partidos que él en aquella
temporada, por decisión de Thomas Doll.

El
club decidió confiar el puesto de entrenador a un Jürgen Klopp desconocido por
una trayectoria amplia en los banquillos. Klopp pasó directamente del césped al
despacho, en las filas del Mainz 05, un club humilde que, por aquellos años,
disfrutaba de las mieles de la Bundesliga por primera vez. Klopp fue muy
importante en la 2.Bundesliga, pero nada más allá de la Segunda División. No obstante,
el que fuera defensa del equipo de Maguncia le cambió la cara a los de
Dortmund. En siete años en el banquillo conquistó dos ligas, una copa y dos
supercopas alemanas, además de ser finalista en una Liga de Campeones. Y, todo
eso, con Roman Weidenfeller como portero. 

Aquellos
grandes momentos a nivel de clubes contrastaban con los datos a nivel
internacional. La temporada del 13º puesto del BVB fue, también, la del retiro
de Oliver Kahn del fútbol profesional. Pero Kahn ya tenía sustituto y no era
Roman Weidenfeller, sino Manuel Neuer. El de Gelsenkirchen eclipsó por completo
al portero del Dortmund a nivel internacional. Tanto, que a pesar de aquellas
enormes temporadas del conjunto del Signal Iduna Park, la presencia de
Weidenfeller en la absoluta se reduce a unos cinco partidos. Lo que habla a las
claras de la relevancia que ha tenido Neuer en el combinado nacional. Nuestro
protagonista tuvo su primera gran oportunidad muy pronto. De cara al Mundial de
2006, la DFB decidió hacer una convocatoria ‘B’ para probar a jugadores de cara
al gran torneo, que se disputaba en tierras teutonas. En aquel combinado
estaban hombres como Robert Enke, Mario Gómez, Kevin Kurányi, Patrick Helmes,
Simon Rolfes, Stefan Kiessling, Tim Borowski, Timo Hildebrand o Clemens Fritz.
De aquellos futbolistas que formaron parte de la Alemania B, solo cuatro
formaron parte de la lista final que fue al Mundial y, entre ellos, no estaba
Roman Weidenfeller.

Apareció
tras la conquista de una liga en el BVB y vivió una mala época que precedió a
una muy grande. Pero, después de los éxitos llegó, de nuevo, una etapa negra.
El Bayern ganaba Bundesligas con récords de puntos y con muchas jornadas de
antelación. El BVB, superado, llegó incluso a finalizar en 7ª posición, a 33
puntos del conjunto bávaro, en la última temporada de Klopp al frente del club
y, como no, con Roman Weidenfeller ocupando la portería, aunque ya con 35 años
a sus espaldas.

La
salida de Klopp coincidió con el declive de Weidenfeller. Con Tuchel llegó
Roman Bürki, procedente del SC Freiburg, que se convirtió en el nuevo dueño de
la portería del Dortmund. Uno de los grandes porteros alemanes de los últimos
años había sido relegado a un segundo plano y, cada vez que jugaba, sus
actuaciones le daban la razón a aquel que le había dejado como suplente, puesto
que había perdido confianza y seguridad. La estrella de Roman Weidenfeller se
había acabado y era cuestión de tiempo que su carrera se diera por concluida.
Su último partido en liga fue, precisamente, el Revierderby de la remontada
minera. Al descanso el BVB se las prometía felices con un 4-0 a favor, pero
tras la reanudación, todo fue un infierno. Domenico Tedesco y los suyos
consiguieron remontar y acabar empatando.

Final
cruel para la carrera de un portero que, de la nada, se convirtió en un hombre
importante y acabó contagiándose del rendimiento de su equipo. Un hombre que
vivió sin rival en la portería del BVB, pero que tenía la selección como un
sueño imposible, por culpa de Manuel Neuer, que le hacía sombra, y muy larga.
Se va Roman Weidenfeller tras 18 años de carrera profesional. Su montaña rusa
se detuvo.

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Se
marcha. Roman Weidenfeller fue homenajeado por la afición del Borussia Dortmund
en el último partido de la temporada en el Westfalenstadion porque en Alemania
son unos caballeros y se despide con honores a todos aquellos que dejan su
club, hayan estado el tiempo que hayan estado. Pero Roman no es ‘cualquiera’.
Hasta 18 años de carrera profesional le contemplan. Fue Otto Rehhagel quien
entrenaba al primer equipo del Kaiserslautern cuando pasó a ser tenido en
cuenta con los mayores y, Andreas Brehme, su sustituto, el que le hizo debutar
en la Bundesliga, en un partido ante el Schalke 04. Su única mancha negra en
aquella primera etapa fue una goleada encajada ante el Hertha BSC por 5-1, con
un tal Miroslav Klose en la delantera del Kaiserslautern. 

La
estancia de Roman en el club duró muy poco. Con tan solo seis partidos
disputados en la Bundesliga en tres años, estando a la sombra de Georg Koch, le
firmó el BVB, confiando en él tras haber conquistado la liga en 2002, para ser
el suplente de Jens Lehmann en su último año en Dortmund. Pero lo que vino
después no fue nada ilusionante. El conjunto entrenado en aquel momento por
Matthias Sammer acabó la temporada a 17 puntos del campeón, el Bayern, siendo
3º en la tabla. Weidenfeller fue titular en 10 encuentros aquel año y sustituyó
a Lehmann en el Revierderby, durante unos 10 minutos, tras ser el de Essen
expulsado por doble amarilla.

Lo
peor aún no había llegado. En otro Revierderby, el que abrió la temporada en
2003, Roman comenzó siendo el titular, por delante del francés Guillaume
Warmuz, que había llegado con la carta de libertad, procedente del Arsenal, el
club al que marchó Jens Lehmann tras conquistar la liga con los del Signal
Iduna Park. Y no fue nada bien. Tras finalizar la primera vuelta, el equipo
ocupaba la 6ª plaza, a 14 puntos del entonces líder, el Werder Bremen. Para el
resto de la temporada, Sammer decidió mandar a Roman al banquillo y darle el
puesto a Warmuz. Al final, mismo puesto que a mitad de temporada y 22 puntos de
diferencia respecto al campeón.

La
montaña rusa seguía en funcionamiento tras el título de 2002. A esa primera
temporada de Weidenfeller con la sensación de ser ‘titular’ le sucedieron otras
temporadas muy flojas en las que el BVB llegó hasta a acabar 13º en la
clasificación (aquel año fue a Europa por haber sido finalista en la DFB Pokal
y el Bayern haber conseguido el doblete). Esa temporada el portero tocó fondo a
nivel de clubes. Marc Ziegler jugó incluso más partidos que él en aquella
temporada, por decisión de Thomas Doll.

El
club decidió confiar el puesto de entrenador a un Jürgen Klopp desconocido por
una trayectoria amplia en los banquillos. Klopp pasó directamente del césped al
despacho, en las filas del Mainz 05, un club humilde que, por aquellos años,
disfrutaba de las mieles de la Bundesliga por primera vez. Klopp fue muy
importante en la 2.Bundesliga, pero nada más allá de la Segunda División. No obstante,
el que fuera defensa del equipo de Maguncia le cambió la cara a los de
Dortmund. En siete años en el banquillo conquistó dos ligas, una copa y dos
supercopas alemanas, además de ser finalista en una Liga de Campeones. Y, todo
eso, con Roman Weidenfeller como portero. 

Aquellos
grandes momentos a nivel de clubes contrastaban con los datos a nivel
internacional. La temporada del 13º puesto del BVB fue, también, la del retiro
de Oliver Kahn del fútbol profesional. Pero Kahn ya tenía sustituto y no era
Roman Weidenfeller, sino Manuel Neuer. El de Gelsenkirchen eclipsó por completo
al portero del Dortmund a nivel internacional. Tanto, que a pesar de aquellas
enormes temporadas del conjunto del Signal Iduna Park, la presencia de
Weidenfeller en la absoluta se reduce a unos cinco partidos. Lo que habla a las
claras de la relevancia que ha tenido Neuer en el combinado nacional. Nuestro
protagonista tuvo su primera gran oportunidad muy pronto. De cara al Mundial de
2006, la DFB decidió hacer una convocatoria ‘B’ para probar a jugadores de cara
al gran torneo, que se disputaba en tierras teutonas. En aquel combinado
estaban hombres como Robert Enke, Mario Gómez, Kevin Kurányi, Patrick Helmes,
Simon Rolfes, Stefan Kiessling, Tim Borowski, Timo Hildebrand o Clemens Fritz.
De aquellos futbolistas que formaron parte de la Alemania B, solo cuatro
formaron parte de la lista final que fue al Mundial y, entre ellos, no estaba
Roman Weidenfeller.

Apareció
tras la conquista de una liga en el BVB y vivió una mala época que precedió a
una muy grande. Pero, después de los éxitos llegó, de nuevo, una etapa negra.
El Bayern ganaba Bundesligas con récords de puntos y con muchas jornadas de
antelación. El BVB, superado, llegó incluso a finalizar en 7ª posición, a 33
puntos del conjunto bávaro, en la última temporada de Klopp al frente del club
y, como no, con Roman Weidenfeller ocupando la portería, aunque ya con 35 años
a sus espaldas.

La
salida de Klopp coincidió con el declive de Weidenfeller. Con Tuchel llegó
Roman Bürki, procedente del SC Freiburg, que se convirtió en el nuevo dueño de
la portería del Dortmund. Uno de los grandes porteros alemanes de los últimos
años había sido relegado a un segundo plano y, cada vez que jugaba, sus
actuaciones le daban la razón a aquel que le había dejado como suplente, puesto
que había perdido confianza y seguridad. La estrella de Roman Weidenfeller se
había acabado y era cuestión de tiempo que su carrera se diera por concluida.
Su último partido en liga fue, precisamente, el Revierderby de la remontada
minera. Al descanso el BVB se las prometía felices con un 4-0 a favor, pero
tras la reanudación, todo fue un infierno. Domenico Tedesco y los suyos
consiguieron remontar y acabar empatando.

Final
cruel para la carrera de un portero que, de la nada, se convirtió en un hombre
importante y acabó contagiándose del rendimiento de su equipo. Un hombre que
vivió sin rival en la portería del BVB, pero que tenía la selección como un
sueño imposible, por culpa de Manuel Neuer, que le hacía sombra, y muy larga.
Se va Roman Weidenfeller tras 18 años de carrera profesional. Su montaña rusa
se detuvo.

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