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¿Qué pasa con las mujeres?

Edu Rodríguez @EduRodri1996 16-05-2018

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Ver mundo, hacer lo que te gusta
y ganar dinero a raudales. ¿Puede haber un plan mejor? Seguro que sí, pero no
hay duda de que la oferta de la Fórmula 1 es más que atractiva para aquellos
amantes del motor, la gasolina y la adrenalina. 
En ella debería competir la crème de la crème, pero no siempre es así.

A la Fórmula 1 se puede llegar de
dos formas. Por un lado, está el camino del talento; por el otro, el del
dinero. Este segundo factor puede condicionar el primero y cerrar, así, puerta
a otros. No obstante, no quiero centrarme hoy en este punto. Quiero fijarme más
bien en el hecho de que en una parrilla de 20 pilotos no haya ninguna mujer.
¿Por qué? ¿De verdad no hay ni una en todo el mundo que merezca una
oportunidad? ¿No la ha habido en los últimos 42 años? En 1976, Lella Lombardi
se convirtió en la primera y única mujer en puntuar en un Gran Premio.

El ‘Gran Circo’ sigue sin  arriesgarse con ellas. No será por falta de
ambición. Ellas llaman a la puerta sin respuesta. Trabajo, sacrificio y
dedicación para optar como máximo a unos test de pretemporada o unos libres. En
un mundo globalizado, en el que se supone que las diferencias entre hombres y
mujeres se difuminan cada día que pasa, hablamos de algo que la Fórmula 1 debe
corregir. Y pronto. Cuanto antes mejor. La colombiana Tatiana Calderón
afirmaba, recientemente, que podría llegar en dos o tres años: veremos si lo
consigue, pero sería un gran paso adelante. Un ejemplo de que se puede.

No es cuestión de dar la
oportunidad por darla. No hay que regalarle nada a nadie y menos en una de las
competiciones más prestigiosas. Pero sí es cierto que chirría el hecho que en
42 años no haya habido una sola que haya hecho méritos suficientes como para
colarse entre los 20 ni que sea una carrera. ¿Físico? No hay nada que a base de
trabajo no pueda solucionarse. 

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y ganar dinero a raudales. ¿Puede haber un plan mejor? Seguro que sí, pero no
hay duda de que la oferta de la Fórmula 1 es más que atractiva para aquellos
amantes del motor, la gasolina y la adrenalina. 
En ella debería competir la crème de la crème, pero no siempre es así.

A la Fórmula 1 se puede llegar de
dos formas. Por un lado, está el camino del talento; por el otro, el del
dinero. Este segundo factor puede condicionar el primero y cerrar, así, puerta
a otros. No obstante, no quiero centrarme hoy en este punto. Quiero fijarme más
bien en el hecho de que en una parrilla de 20 pilotos no haya ninguna mujer.
¿Por qué? ¿De verdad no hay ni una en todo el mundo que merezca una
oportunidad? ¿No la ha habido en los últimos 42 años? En 1976, Lella Lombardi
se convirtió en la primera y única mujer en puntuar en un Gran Premio.

El ‘Gran Circo’ sigue sin  arriesgarse con ellas. No será por falta de
ambición. Ellas llaman a la puerta sin respuesta. Trabajo, sacrificio y
dedicación para optar como máximo a unos test de pretemporada o unos libres. En
un mundo globalizado, en el que se supone que las diferencias entre hombres y
mujeres se difuminan cada día que pasa, hablamos de algo que la Fórmula 1 debe
corregir. Y pronto. Cuanto antes mejor. La colombiana Tatiana Calderón
afirmaba, recientemente, que podría llegar en dos o tres años: veremos si lo
consigue, pero sería un gran paso adelante. Un ejemplo de que se puede.

No es cuestión de dar la
oportunidad por darla. No hay que regalarle nada a nadie y menos en una de las
competiciones más prestigiosas. Pero sí es cierto que chirría el hecho que en
42 años no haya habido una sola que haya hecho méritos suficientes como para
colarse entre los 20 ni que sea una carrera. ¿Físico? No hay nada que a base de
trabajo no pueda solucionarse. 

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