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Porque sí

Juan Carlos González Guerrero @jcgonzalez87 26-04-2018

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El año pasado, cuando el
Bayern ganaba 1-0 en el partido de ida, Arturo Vidal falló un penalti al borde
del descanso. El Madrid quedó con vida y acabó ganando el partido (1-2). Ayer,
con el equipo alemán ya en ventaja en el marcador, Thiago dejó solo a Ribery
delante de Keylor, el francés controló, dio otro toque para acomodarse el
disparo y se le fue tan largo que entregó el balón a Navas. Hay asistencias que
no aparecen en las estadísticas, pero en ese momento Ribery hizo más que nadie
por que marcara el Madrid: lo dejó respirando. Pocos minutos después llegó el gol del miedo: el que tuvo Javi Martínez a
que Cristiano intentara una chilena al borde del área.
Carvajal puso de
cabeza un balón a esa zona y el portugués pareció prepararse para otro remate
como el de Turín. En condiciones normales nadie pensaría que ese balón era
idóneo para ello, pero Javi Martínez, como ya lo ha visto por la tele, pensó
que Cristiano podría arriesgarse. El luso desistió y su movimiento fue una maniobra de distracción: el balón pasó por
el lado del centrocampista del Bayern y siguió deambulando en busca de la mejor
compañía, la zurda de Marcelo.

Hay
cosas que no tienen más explicación que la que se aprenden los padres para que
no se discuta su autoridad: porque sí, porque lo digo yo.
Así ganó el Madrid al Bayern, con menos ocasiones,
menos posesión y más eficacia, como la Juve venció al Madrid en el Bernabéu.
Nos esforzamos en analizar las causas de lo que pasa en el fútbol y a veces el
único misterio es que nada tiene explicación. Cuando Lucas pasa el balón a
Asensio, el balear tiene que rectificar la carrera y escorarse más hacia su
izquierda. Ya no estaba en una posición tan cómoda para rematar y cruzar el
balón y sin embargo lo hizo como si fuera fácil. Era una contra que estaba escrita para que Asensio le enseñara su nombre
al mundo.
En la celebración del banquillo, Zidane e Isco, que había sido
sustituido por Asensio en el descanso, se encontraron en mitad de la felicidad
y se abrazaron. No hay mejor definición
de equipo: el sustituido celebrando el gol del sustituto junto al
sustituidor. 

La suplencia de Benzema frente a la Juventus fue el
prólogo de lo que estaba por venir, Zidane ya no sostiene a su compatriota en
el once. A veces la vida nos hace esperar un poco más. En su lugar puso a Lucas
Vázquez. Si el paso de Benítez por el
Madrid mereció la pena fue porque pidió recomprar al canterano blanco
,
que había sido jugado en el Espanyol la temporada anterior. La principal virtud de Lucas es la que más ha
valorado históricamente el madridismo: sacrificio.
Nada se puede
reprochar a quien se pasa el partido corriendo con y sin balón: quien da todo
lo que tiene no está obligado a más. En la segunda parte, todo el peligro del
Bayern llegaba desde las botas de Ribery. Hasta que se lesionó Carvajal y Lucas
se puso de lateral derecho. Ribery no volvió a aparecer. Lo meritorio no fueron
sólo los efectos que produjo, sino también la capacidad de cambiar el chip de
un jugador que suele correr hacia la portería contraria.

El resultado es perfecto y
sin embargo parece corto:
el Bernabéu las ha visto
de todos los colores, no sólo blanco.

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El año pasado, cuando el
Bayern ganaba 1-0 en el partido de ida, Arturo Vidal falló un penalti al borde
del descanso. El Madrid quedó con vida y acabó ganando el partido (1-2). Ayer,
con el equipo alemán ya en ventaja en el marcador, Thiago dejó solo a Ribery
delante de Keylor, el francés controló, dio otro toque para acomodarse el
disparo y se le fue tan largo que entregó el balón a Navas. Hay asistencias que
no aparecen en las estadísticas, pero en ese momento Ribery hizo más que nadie
por que marcara el Madrid: lo dejó respirando. Pocos minutos después llegó el gol del miedo: el que tuvo Javi Martínez a
que Cristiano intentara una chilena al borde del área.
Carvajal puso de
cabeza un balón a esa zona y el portugués pareció prepararse para otro remate
como el de Turín. En condiciones normales nadie pensaría que ese balón era
idóneo para ello, pero Javi Martínez, como ya lo ha visto por la tele, pensó
que Cristiano podría arriesgarse. El luso desistió y su movimiento fue una maniobra de distracción: el balón pasó por
el lado del centrocampista del Bayern y siguió deambulando en busca de la mejor
compañía, la zurda de Marcelo.

Hay
cosas que no tienen más explicación que la que se aprenden los padres para que
no se discuta su autoridad: porque sí, porque lo digo yo.
Así ganó el Madrid al Bayern, con menos ocasiones,
menos posesión y más eficacia, como la Juve venció al Madrid en el Bernabéu.
Nos esforzamos en analizar las causas de lo que pasa en el fútbol y a veces el
único misterio es que nada tiene explicación. Cuando Lucas pasa el balón a
Asensio, el balear tiene que rectificar la carrera y escorarse más hacia su
izquierda. Ya no estaba en una posición tan cómoda para rematar y cruzar el
balón y sin embargo lo hizo como si fuera fácil. Era una contra que estaba escrita para que Asensio le enseñara su nombre
al mundo.
En la celebración del banquillo, Zidane e Isco, que había sido
sustituido por Asensio en el descanso, se encontraron en mitad de la felicidad
y se abrazaron. No hay mejor definición
de equipo: el sustituido celebrando el gol del sustituto junto al
sustituidor. 

La suplencia de Benzema frente a la Juventus fue el
prólogo de lo que estaba por venir, Zidane ya no sostiene a su compatriota en
el once. A veces la vida nos hace esperar un poco más. En su lugar puso a Lucas
Vázquez. Si el paso de Benítez por el
Madrid mereció la pena fue porque pidió recomprar al canterano blanco
,
que había sido jugado en el Espanyol la temporada anterior. La principal virtud de Lucas es la que más ha
valorado históricamente el madridismo: sacrificio.
Nada se puede
reprochar a quien se pasa el partido corriendo con y sin balón: quien da todo
lo que tiene no está obligado a más. En la segunda parte, todo el peligro del
Bayern llegaba desde las botas de Ribery. Hasta que se lesionó Carvajal y Lucas
se puso de lateral derecho. Ribery no volvió a aparecer. Lo meritorio no fueron
sólo los efectos que produjo, sino también la capacidad de cambiar el chip de
un jugador que suele correr hacia la portería contraria.

El resultado es perfecto y
sin embargo parece corto:
el Bernabéu las ha visto
de todos los colores, no sólo blanco.

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