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Óscar Arias, culpable

José Gavilán @futbol_internac 24-04-2018

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Hace unas semanas comentaba que las formas eran fundamentales para salvar
la temporada. Alcanzar la Europa League no debe ser suficiente. Tienen que
“rodar cabezas” por respeto al sevillismo. Un paso atrás en un club con
crecimiento exponencial no debe ser gratis. Sin títulos, sin conseguir plaza
para la próxima Champions League, y disputando una final con los brazos abajo
durante 90 minutos. Inadmisible.

La palabra “Monchi” sigue –y seguirá- planeando en Nervión. La figura de
Ramón Rodríguez Verdejo encarnaba algo más que a un simple director deportivo.
Su implicación con el club iba más allá de estar en la oficina de la secretaría
técnica. Ejercía de pegamento entre los que vestían de chaqueta y los que iban
con calzonas. Él también fallaba, pero su autocrítica le permitía acertar en
las segundas oportunidades. Las comparaciones son odiosas. Sobre todo si no
eres Monchi. El foco ilumina a Óscar Arias. Es la primera persona que debe dar
un paso al lado después de lo que ha sucedido esta temporada. Y digo “ha
sucedido” porque realmente ya no es relevante alcanzar la séptima posición o no
para que Arias de un paso al lado. Según el actual director deportivo del
Sevilla Fútbol Club, “si entramos en Europa, la temporada ha sido buena”. No,
Óscar. Esa frase demuestra la falta de autocrítica y sobre todo, la falta de
ambición. Y eso no es sevillismo. El hambre es fundamental. Es lo que ha
llevado al club a la élite del fútbol mundial en los últimos años y no se puede
permitir el lujo de prescindir de ello.

Pero más allá del mensaje, equivocado, si el primer señalado es Óscar Arias
es porque el balance de su trabajo no ha sido positivo. Sus fichajes no han
dado la talla, las renovaciones de Carriço o Pareja no tienen justificación,
las incorporaciones de invierno no mejoraron al equipo, se han firmado dos
entrenadores esta temporada para que probablemente, se empiece la próxima con
uno nuevo. Su mensaje no ha calado. No niego que el listón estaba muy alto, no
niego que la papeleta no era fácil, pero el cómputo global de su gestión al
frente de la dirección deportiva no llega ni tan siquiera al “suficiente”. Pepe
Castro ya anunció tras la debacle del Wanda que “se tomarán las medidas
oportunas”. El culpable tiene nombre y apellidos. Su adiós debe ser inminente.
Su sustituto ya debería estar trabajando de cara a la próxima temporada. El
Sevilla no puede permitir seguir dando pasos atrás. 

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Hace unas semanas comentaba que las formas eran fundamentales para salvar
la temporada. Alcanzar la Europa League no debe ser suficiente. Tienen que
“rodar cabezas” por respeto al sevillismo. Un paso atrás en un club con
crecimiento exponencial no debe ser gratis. Sin títulos, sin conseguir plaza
para la próxima Champions League, y disputando una final con los brazos abajo
durante 90 minutos. Inadmisible.

La palabra “Monchi” sigue –y seguirá- planeando en Nervión. La figura de
Ramón Rodríguez Verdejo encarnaba algo más que a un simple director deportivo.
Su implicación con el club iba más allá de estar en la oficina de la secretaría
técnica. Ejercía de pegamento entre los que vestían de chaqueta y los que iban
con calzonas. Él también fallaba, pero su autocrítica le permitía acertar en
las segundas oportunidades. Las comparaciones son odiosas. Sobre todo si no
eres Monchi. El foco ilumina a Óscar Arias. Es la primera persona que debe dar
un paso al lado después de lo que ha sucedido esta temporada. Y digo “ha
sucedido” porque realmente ya no es relevante alcanzar la séptima posición o no
para que Arias de un paso al lado. Según el actual director deportivo del
Sevilla Fútbol Club, “si entramos en Europa, la temporada ha sido buena”. No,
Óscar. Esa frase demuestra la falta de autocrítica y sobre todo, la falta de
ambición. Y eso no es sevillismo. El hambre es fundamental. Es lo que ha
llevado al club a la élite del fútbol mundial en los últimos años y no se puede
permitir el lujo de prescindir de ello.

Pero más allá del mensaje, equivocado, si el primer señalado es Óscar Arias
es porque el balance de su trabajo no ha sido positivo. Sus fichajes no han
dado la talla, las renovaciones de Carriço o Pareja no tienen justificación,
las incorporaciones de invierno no mejoraron al equipo, se han firmado dos
entrenadores esta temporada para que probablemente, se empiece la próxima con
uno nuevo. Su mensaje no ha calado. No niego que el listón estaba muy alto, no
niego que la papeleta no era fácil, pero el cómputo global de su gestión al
frente de la dirección deportiva no llega ni tan siquiera al “suficiente”. Pepe
Castro ya anunció tras la debacle del Wanda que “se tomarán las medidas
oportunas”. El culpable tiene nombre y apellidos. Su adiós debe ser inminente.
Su sustituto ya debería estar trabajando de cara a la próxima temporada. El
Sevilla no puede permitir seguir dando pasos atrás. 

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