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Miami disparó a Ashleigh Barty

Alejandro Pérez @aperezgom 02-04-2020

Miami (FL) debía estar esta semana disfrutando del mejor tenis del planeta. El segundo Masters 1000 y Premier Mandatory de la temporada debían estar avanzando en sus respectivos cuadros para conocer los segundos campeones en la nueva sede, el Hard Rock Stadium. Pero no es así. La pandemia del COVID-19 ha parado todo. Y el tenis, al menos hasta mitad de julio desde finales de febrero (cuatro meses y medio al menos).

Sin tenis, sin partidos, tiramos de memorias. Y para la australiana Ashleigh Barty, hace 12 meses fue un momento para recordar en su carrera tenística. Entonces alcanzó su mayor éxito profesional individual hasta la fecha y el cual tardaría nueve semanas en superar. Sin embargo, en dobles ya llevaba tiempo siendo referente: campeona WTA desde 2013 y del US Open en 2018.

Barty llegaba a Miami a las puertas del top10 (11), con dos títulos de categoría International, habiendo acabado 2018 por todo lo alto llevándose el torneo WTA Elite Trophy y rozando el título de Copa Federación (ganó Francia en el quinto punto de la final en Perth). En 2019 había alcanzado la final de Sydney, cuartofinalista en Melbourne y octavos en Indian Wells. Buen rendimiento, aspirante a entrar en el top10 durante la temporada.

La cita tenística en Florida, estrenando sede, no defraudó en su cuadro femenino. Cinco de las ocho primeras favoritas llegaron a octavos. Y cuatro lo hicieron a cuartos. Nombres poco habituales mezclados con las grandes favoritas que cuajaban varios partidos positivos. No fue un buen torneo para el tenis femenino español: las tres representantes se quedaron en segunda ronda (Muguruza, Carla y Sorribes). La gran cita de los cuartos de final la firmaron Petra Kvitova y Ashleigh Barty. Dos horas y 32 minutos de batalla tenística con tres sets y triunfo final de Barty, que ya no era sorpresa. Fueron tres top10 a las que superaría durante la semana (Bertens en octavos, Kvitova en cuartos y Pliskova en la final).

Las semifinales dejaron dos enfrentamientos singulares. Por una parte, las aspirantes Ashleigh Barty y Anett Kontaveit (ninguna había superado antes los octavos en un Mandatory y sólo Barty había jugado cuartos en un Grand Slam semanas antes). Segundo enfrentamiento (el primero en un cuadro final WTA). Un doble 6-3 metió a Barty en su primera final a este nivel. La parte baja del cuadro enfrentó a dos jugadoras favoritas y muy consagradas: Simona Halep y Karolina Pliskova. Segunda y quinta favorita respectivamente en el momento. Con menos suspense del esperado, Pliskova cerraba el encuentro en 78 minutos y dos sets (7-5 6-1).

Para Ashleigh Barty, el partido más importante hasta entonces de su carrera individual. Para Pliskova, su 26ª final WTA en busca de su 12ª título. La australiana no era ninguna novata (ya con el top10 asegurado), pero en la final, Pliskova contaba con un punto más de favoritismo. Hasta que empezó el partido. El primer set tuvo un intercambio de roturas (1-3 al 3-3) pero ninguna de las dos pudo asegurar la manga antes del desempate. A la mejor de siete puntos no hubo color: tras el 1-1, Barty sumó seis puntos seguidos para cerrar el parcial y quedarse más cerca del título.

En el segundo set, Barty empezó con la inercia del primero y rompió el servicio checo a la quinta opción. Confirmó (2-0) y pudo ponerse 3-0 y saque (tuvo dos bolas de set). Pliskova lo evitó, pero no tuvo una sola oportunidad de asaltar el saque australiano. Barty firmó un parcial perfecto al saque perdiendo sólo dos puntos de 18 disputados. El partido lo cerró la tenista australiana con una rotura en blanco (0-40).

Pliskova perdía su 12ª final profesional (y hasta ahora, la última) y Barty ganaba su primer gran título profesional. Primer WTA Premier Mandatory y estreno en el top10. De la cita en Florida, Barty no frenó en toda la temporada. Seis partidos en tierra preparando Roland Garros donde se coronó como campeona para llegar al número 2 WTA. Dos semanas después, en la hierba de Birmingham, el título le dio el número 1 WTA, siendo la segunda tenista australiana en liderar la clasificación tras Evonne Goolagong en 1976 (duró dos semanas).

Ashleigh Barty llegó a Miami como una promesa con buenos resultados y salió como una realidad y disparada hacia las cotas más altas del tenis femenino. Barty nunca olvidará Miami y Miami nunca olvidará a Barty.

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Miami (FL) debía estar esta semana disfrutando del mejor tenis del planeta. El segundo Masters 1000 y Premier Mandatory de la temporada debían estar avanzando en sus respectivos cuadros para conocer los segundos campeones en la nueva sede, el Hard Rock Stadium. Pero no es así. La pandemia del COVID-19 ha parado todo. Y el tenis, al menos hasta mitad de julio desde finales de febrero (cuatro meses y medio al menos).

Sin tenis, sin partidos, tiramos de memorias. Y para la australiana Ashleigh Barty, hace 12 meses fue un momento para recordar en su carrera tenística. Entonces alcanzó su mayor éxito profesional individual hasta la fecha y el cual tardaría nueve semanas en superar. Sin embargo, en dobles ya llevaba tiempo siendo referente: campeona WTA desde 2013 y del US Open en 2018.

Barty llegaba a Miami a las puertas del top10 (11), con dos títulos de categoría International, habiendo acabado 2018 por todo lo alto llevándose el torneo WTA Elite Trophy y rozando el título de Copa Federación (ganó Francia en el quinto punto de la final en Perth). En 2019 había alcanzado la final de Sydney, cuartofinalista en Melbourne y octavos en Indian Wells. Buen rendimiento, aspirante a entrar en el top10 durante la temporada.

La cita tenística en Florida, estrenando sede, no defraudó en su cuadro femenino. Cinco de las ocho primeras favoritas llegaron a octavos. Y cuatro lo hicieron a cuartos. Nombres poco habituales mezclados con las grandes favoritas que cuajaban varios partidos positivos. No fue un buen torneo para el tenis femenino español: las tres representantes se quedaron en segunda ronda (Muguruza, Carla y Sorribes). La gran cita de los cuartos de final la firmaron Petra Kvitova y Ashleigh Barty. Dos horas y 32 minutos de batalla tenística con tres sets y triunfo final de Barty, que ya no era sorpresa. Fueron tres top10 a las que superaría durante la semana (Bertens en octavos, Kvitova en cuartos y Pliskova en la final).

Las semifinales dejaron dos enfrentamientos singulares. Por una parte, las aspirantes Ashleigh Barty y Anett Kontaveit (ninguna había superado antes los octavos en un Mandatory y sólo Barty había jugado cuartos en un Grand Slam semanas antes). Segundo enfrentamiento (el primero en un cuadro final WTA). Un doble 6-3 metió a Barty en su primera final a este nivel. La parte baja del cuadro enfrentó a dos jugadoras favoritas y muy consagradas: Simona Halep y Karolina Pliskova. Segunda y quinta favorita respectivamente en el momento. Con menos suspense del esperado, Pliskova cerraba el encuentro en 78 minutos y dos sets (7-5 6-1).

Para Ashleigh Barty, el partido más importante hasta entonces de su carrera individual. Para Pliskova, su 26ª final WTA en busca de su 12ª título. La australiana no era ninguna novata (ya con el top10 asegurado), pero en la final, Pliskova contaba con un punto más de favoritismo. Hasta que empezó el partido. El primer set tuvo un intercambio de roturas (1-3 al 3-3) pero ninguna de las dos pudo asegurar la manga antes del desempate. A la mejor de siete puntos no hubo color: tras el 1-1, Barty sumó seis puntos seguidos para cerrar el parcial y quedarse más cerca del título.

En el segundo set, Barty empezó con la inercia del primero y rompió el servicio checo a la quinta opción. Confirmó (2-0) y pudo ponerse 3-0 y saque (tuvo dos bolas de set). Pliskova lo evitó, pero no tuvo una sola oportunidad de asaltar el saque australiano. Barty firmó un parcial perfecto al saque perdiendo sólo dos puntos de 18 disputados. El partido lo cerró la tenista australiana con una rotura en blanco (0-40).

Pliskova perdía su 12ª final profesional (y hasta ahora, la última) y Barty ganaba su primer gran título profesional. Primer WTA Premier Mandatory y estreno en el top10. De la cita en Florida, Barty no frenó en toda la temporada. Seis partidos en tierra preparando Roland Garros donde se coronó como campeona para llegar al número 2 WTA. Dos semanas después, en la hierba de Birmingham, el título le dio el número 1 WTA, siendo la segunda tenista australiana en liderar la clasificación tras Evonne Goolagong en 1976 (duró dos semanas).

Ashleigh Barty llegó a Miami como una promesa con buenos resultados y salió como una realidad y disparada hacia las cotas más altas del tenis femenino. Barty nunca olvidará Miami y Miami nunca olvidará a Barty.