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Los pecados de Alemania

José Gavilán @futbol_internac 27-06-2018

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Catástrofe en Alemania. Un país hundido tras una humillación
mundial. Un país que cuenta con cuatro estrellas en su camiseta y que nunca
había sido eliminado en fase de grupos de una cita mundialista. Un país que
hace 4 años protagonizó una de las exhibiciones más recordadas de la historia
antes de conseguir su última Copa del Mundo. Desde entonces, la regeneración
germana se dosificaba para evitar lo que finalmente ha sucedido. Ahora, es
inevitable un cambio radical.

Los pecados de Alemania comienzan en los partidos
preparativos antes de viajar a Rusia. Tras una ronda de clasificación perfecta
(10 partidos, 10 victorias, 43 goles a favor y 4 en contra), los amistosos
disputados desde el pasado mes de noviembre alertaban de un problema interno que
podrían deparar en consecuencias negativas. Los de Joachim Löw no pudieron
vencer a selecciones como Inglaterra, Francia, España, Brasil o Austria. Tan
solo pudo ganar a Arabia Saudí (2-1). Algo pasaba. La ACTITUD no parecía ser la
correcta y la MOTIVACIÓN brillaba por su ausencia.

Antes de viajar a Rusia, las DECISIONES de Löw fueron
duramente criticadas por un sector de la prensa. El seleccionador alemán
siempre mostró preferencia por futbolistas de su confianza. Por ello, Sandro
Wagner o Leroy Sané se quedaron fuera de la lista de 23. El primero, un
delantero que aprovechó cada minuto con el Bayern para hacer goles. El segundo,
el futbolista con mayor proyección de Alemania. Diferente, con desborde,
desparpajo y verticalidad. La falta de feeling entre el técnico y ambos jugadores
dejaron a éstos sin Mundial. Joachim Löw ganó con sus hombres y morirá con sus
hombres.

La POLÉMICA volvió a su punto más álgido cuando Ilkay
Gündogan y Mesut Özil se dejaron ver junto a Erdogan, presidente de Turquía. El
centrocampista del Manchester City, además, le regaló una camiseta en la que se
podía leer un mensaje que no gustó en Alemania: “A mi presidente”. Los pitos en
el amistoso ante Arabia Saudí cada vez que Gündogan tocaba la pelota manifestaba
un ambiente tenso. Tanto que Frank Wlater Steinmeier, presidente alemán, se vio
obligado a recibir a ambos futbolistas en su residencia para calmar los ánimos.

Ya en Rusia, el equipo evidenció un ESTADO FÍSICO más que
preocupante. Jugadores como Neuer, Boateng, Hummels, Müller, Khedira o el
propio Mesut Özil no llegaban en un momento óptimo. Titulares en los que debían
recaer el peso del equipo y que acabaron siendo un lastre. Las soluciones desde
el banquillo llegaron en cuenta gotas y siempre con el viento en contra. Brandt
mereció más minutos, Goretzka solo disputó el último encuentro.

La falta de LIDERAZGO también quedó patente en el seno de la
Mannschaft. Los que debían asumir ese rol, se escondieron. El único que dio un
paso al frente –Toni Kroos- no pudo hacer más que ganar un partido en el último
minuto ante Suecia. El centrocampista del Real Madrid no encontraba socios
sobre el terreno de juego y su posición le impedía ser más determinante en el
resultado final.

Alemania se marcha de Rusia siendo el equipo con más
disparos (67) en la fase de grupos. Sin embargo, la EFECTIVIDAD ha sido otro de
los motivos por los que los de Joachim Löw han quedado eliminados. Solo dos
goles en tres partidos. O lo que es lo mismo, un 2.9% de acierto de cara a gol.
La peor marca de la Mannschaft en un Mundial. Muy por debajo del 10,8% de
efectividad de Chile’62. La sombra de Miro Klose, máximo goleador de la
historia de los mundiales, es alargada.

El último pecado es el más mediático y a la vez, el menos
crítico. La MALDICIÓN. Los 3 últimos campeones del mundo quedaron eliminados en
la fase de grupos 4 años después de levantar la Copa. Italia, España y ahora,
Alemania. Antes, en el 98, le pasó lo mismo a Francia, que no pudo pasar de la
primera fase de la competición en el Mundial de 2002. No es más que un dato
incontrolable que puede dejar una reflexión a largo plazo. ¿Por qué sucede?

La Mannschaft se sustenta en la generación campeona de la
Eurocopa U21 en 2009. Un grupo que alcanzó su culmen en el Mundial de Brasil
2014. Manuel Neuer, Mesut Özil, Sami Khedira, Jerome Boateng o Mats Hummels,
acompañados de futbolistas como Thomas Müller o Toni Kroos. La mayoría de
ellos, ya no estarán en la próxima Eurocopa. Si éstos cuatro años han sido los
de ‘transición dulce’, ahora el cambio será radical. Joachim Löw, renovado hace
unas semanas hasta 2022, será cesado de su cargo en los próximos días. Comienza
una nueva era en Alemania. 

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Catástrofe en Alemania. Un país hundido tras una humillación
mundial. Un país que cuenta con cuatro estrellas en su camiseta y que nunca
había sido eliminado en fase de grupos de una cita mundialista. Un país que
hace 4 años protagonizó una de las exhibiciones más recordadas de la historia
antes de conseguir su última Copa del Mundo. Desde entonces, la regeneración
germana se dosificaba para evitar lo que finalmente ha sucedido. Ahora, es
inevitable un cambio radical.

Los pecados de Alemania comienzan en los partidos
preparativos antes de viajar a Rusia. Tras una ronda de clasificación perfecta
(10 partidos, 10 victorias, 43 goles a favor y 4 en contra), los amistosos
disputados desde el pasado mes de noviembre alertaban de un problema interno que
podrían deparar en consecuencias negativas. Los de Joachim Löw no pudieron
vencer a selecciones como Inglaterra, Francia, España, Brasil o Austria. Tan
solo pudo ganar a Arabia Saudí (2-1). Algo pasaba. La ACTITUD no parecía ser la
correcta y la MOTIVACIÓN brillaba por su ausencia.

Antes de viajar a Rusia, las DECISIONES de Löw fueron
duramente criticadas por un sector de la prensa. El seleccionador alemán
siempre mostró preferencia por futbolistas de su confianza. Por ello, Sandro
Wagner o Leroy Sané se quedaron fuera de la lista de 23. El primero, un
delantero que aprovechó cada minuto con el Bayern para hacer goles. El segundo,
el futbolista con mayor proyección de Alemania. Diferente, con desborde,
desparpajo y verticalidad. La falta de feeling entre el técnico y ambos jugadores
dejaron a éstos sin Mundial. Joachim Löw ganó con sus hombres y morirá con sus
hombres.

La POLÉMICA volvió a su punto más álgido cuando Ilkay
Gündogan y Mesut Özil se dejaron ver junto a Erdogan, presidente de Turquía. El
centrocampista del Manchester City, además, le regaló una camiseta en la que se
podía leer un mensaje que no gustó en Alemania: “A mi presidente”. Los pitos en
el amistoso ante Arabia Saudí cada vez que Gündogan tocaba la pelota manifestaba
un ambiente tenso. Tanto que Frank Wlater Steinmeier, presidente alemán, se vio
obligado a recibir a ambos futbolistas en su residencia para calmar los ánimos.

Ya en Rusia, el equipo evidenció un ESTADO FÍSICO más que
preocupante. Jugadores como Neuer, Boateng, Hummels, Müller, Khedira o el
propio Mesut Özil no llegaban en un momento óptimo. Titulares en los que debían
recaer el peso del equipo y que acabaron siendo un lastre. Las soluciones desde
el banquillo llegaron en cuenta gotas y siempre con el viento en contra. Brandt
mereció más minutos, Goretzka solo disputó el último encuentro.

La falta de LIDERAZGO también quedó patente en el seno de la
Mannschaft. Los que debían asumir ese rol, se escondieron. El único que dio un
paso al frente –Toni Kroos- no pudo hacer más que ganar un partido en el último
minuto ante Suecia. El centrocampista del Real Madrid no encontraba socios
sobre el terreno de juego y su posición le impedía ser más determinante en el
resultado final.

Alemania se marcha de Rusia siendo el equipo con más
disparos (67) en la fase de grupos. Sin embargo, la EFECTIVIDAD ha sido otro de
los motivos por los que los de Joachim Löw han quedado eliminados. Solo dos
goles en tres partidos. O lo que es lo mismo, un 2.9% de acierto de cara a gol.
La peor marca de la Mannschaft en un Mundial. Muy por debajo del 10,8% de
efectividad de Chile’62. La sombra de Miro Klose, máximo goleador de la
historia de los mundiales, es alargada.

El último pecado es el más mediático y a la vez, el menos
crítico. La MALDICIÓN. Los 3 últimos campeones del mundo quedaron eliminados en
la fase de grupos 4 años después de levantar la Copa. Italia, España y ahora,
Alemania. Antes, en el 98, le pasó lo mismo a Francia, que no pudo pasar de la
primera fase de la competición en el Mundial de 2002. No es más que un dato
incontrolable que puede dejar una reflexión a largo plazo. ¿Por qué sucede?

La Mannschaft se sustenta en la generación campeona de la
Eurocopa U21 en 2009. Un grupo que alcanzó su culmen en el Mundial de Brasil
2014. Manuel Neuer, Mesut Özil, Sami Khedira, Jerome Boateng o Mats Hummels,
acompañados de futbolistas como Thomas Müller o Toni Kroos. La mayoría de
ellos, ya no estarán en la próxima Eurocopa. Si éstos cuatro años han sido los
de ‘transición dulce’, ahora el cambio será radical. Joachim Löw, renovado hace
unas semanas hasta 2022, será cesado de su cargo en los próximos días. Comienza
una nueva era en Alemania. 

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