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Los cromos de la ilusión

David Orenes @david_lrl 19-06-2018

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En la sociedad española
se ha establecido como normal que las futbolistas cobren mucho menos que los
futbolistas. Que sus partidos se jueguen en campos anexos de la ciudad
deportiva en lugar de en un estadio (cuando les dan la oportunidad, se
considera un momento histórico). Que reciban primas y premios insignificantes.
Que se haya tardado una eternidad en que al menos tres partidos por jornada se
puedan ver en la televisión. Que los medios de comunicación les dediquen 10
segundos en el telediario y una página en el periódico.

La mayor explicación que
te darán es “que la repercusión de un mundo respecto al otro es gigantesca”.
Que el fútbol masculino mueve masas y el femenino minorías. Tal vez sea verdad.
El problema de todo esto es que no nos hemos ido a la raíz de la cuestión. ¿Por
qué me gusta el fútbol? En mi caso (y el de muchos otros), por los cromos que
compraba en el quiosco con los jugadores que militaban en la Liga española. Así
me aprendí los nombres y demarcaciones de todos los futbolistas, despertando en
mí una pasión que hasta ahora sigue latente.

Por entonces corría el
año 2002 y el Levante conquistaba su tercer título de Liga femenina en el más
absoluto anonimato. Ni televisión, ni periódicos, ni cromos. 16 años después,
el crecimiento es constante, aunque lento. Sin embargo, quizá hayamos buscado
el interés del público general cuando tendríamos que haberlo enfocado a los más
pequeños, los que viven de la cultura de la imagen, los primeros que no entienden
una desigualdad entre el hombre y la mujer. El mayor ejemplo lo encontramos en
las hijas de María Vázquez.

En una familia donde se
respira el fútbol por los cuatro costados, no hay mayor placer que el de
disfrutar de un partido al aire libre en tu pueblo, en este caso Montijo
(Badajoz). María, sevillista de corazón, llevó a una de sus pequeñas a ver al
Sevilla femenino frente a la Peña El Valle, que por entonces militaba en
Segunda División. “Se le abrió el mundo”, cuenta María. Fue entonces cuando le empezaron
a preguntar por qué no había cromos de las chicas. “Para ellas no era
entendible. Así que, como tengo algo de manejo de photoshop,  fijándome en
algún cromo de ellas y buscando fotos e información, empecé a hacerlos”. Empezó
en octubre de 2017 y acabó hace pocos meses. 16 equipos, 368 fotos. “Lo merecen
las jugadoras, lo merecemos los aficionados, lo merecen tantas niñas que buscan
referentes donde mirarse. Lo merece el deporte” escribió María en el tweet
donde compartió su trabajo.

La pasión por el futfem

El álbum, como no podía
ser de otra forma, se hizo viral cuando pidió ayuda para completarlo. Encontrar
fotos de Barça, Atlético o Valencia no es difícil, pero sí de clubes como
Madrid CFF, Zaragoza CFF, Rayo Vallecano, Albacete o Sporting de Huelva. La
respuesta fue inmediata. Fotógrafos, jefes de prensa, clubes y periodistas se
volcaron con la iniciativa. La Liga compartió el mensaje e Iberdrola invitó a
la familia a vivir el Barcelona-Sevilla (La madre y una de las hijas son sevillistas, el padre y otra hija son culés) en el
Mini-Estadi con todos los gastos pagados. Al final, solo dos jugadoras se han
quedado fuera: “Carolina, del Zaragoza, dorsal 23. Y Candela Andújar, del
Barcelona, que como no es del primer equipo no tiene ficha en la página web”.
Desde aquí hacemos un llamamiento a estas dos jugadoras por si tuvieran alguna
foto que compartir.

La dedicación para
realizar este álbum ha sido inmensa. Incluso la portada, totalmente
personalizada con las dos jugadoras favoritas de las niñas: Alexia Putellas
(Barça) y Jenni Morilla (Sevilla). Por detrás, las dos futbolistas de la
provincia que militan en Primera (Carmen Menayo y Alba Merino) e incluso
imágenes de sus hijas jugando al fútbol. Además, María ha duplicado algunos
cromos y los ha plastificado para que se los puedan firmar in situ las
protagonistas: “Mis hijas han disfrutado este año porque la mayoría de
jugadoras se han volcado. Nos movemos a ver partidos de la Liga femenina
(aunque la gente se piense que es una locura), y a ellas les gusta saludarlas,
porque las ven por la tele y tienen esa ilusión”.

Esta temporada han
vivido partidos en Badajoz, Sevilla, Barcelona y Mérida, donde disfrutaron de
la final de la Copa de la Reina que se llevó el club azulgrana. “A nosotros nos
gusta el fútbol femenino, así que no nos cuesta movernos 200 kilómetros. El año
que viene nos gustaría ver un Atlético-Barcelona, pero habrá que encajarlo con
el trabajo y el colegio”, nos cuenta María, que sueña con ver un
Sevilla-Barcelona en la próxima edición de la Copa. Su equipo acaba de fichar a
la chilena Francisca Lara y a la prometedora portera Noelia Ramos. “Parece que
va bien la cosa en fichajes. A ver qué sorpresa nos llevamos con las salidas.
Que no se vaya Jenny, que mi hija dice que se cambia de equipo”.

Es innegable que el
fútbol femenino está interiorizado en la familia. La mediana, de cinco años,
juega en un equipo mixto de la Unión Deportiva Montijo, con quien acaba de
ganar a Liga Mini. Aunque sobre todo juegan mucho en la plaza del pueblo. Es
obligado preguntar si imagina a alguna de ellas jugando en Primera División
algún día: “Son muy pequeñas. Yo las apoyaré en lo que quieran ser. Lo más
importante es que se dediquen a lo que quieran. Y lo que la gente no entiende
es que las jugadoras deben tener un sueldo con el que puedan mantenerse y que
no tengan que buscar otras salidas porque profesionalmente no se puedan dedicar
a un deporte. No me parece justo”.

La clave: El merchandising

Lo que está claro es que
María ha demostrado que desde la base se puede crear interés por el fútbol
femenino. “Los niños viven de la imagen, siempre están con los móviles, la
televisión. Si no les das información de deporte femenino, no se interesan. En
nuestra comarca, Carmen Menayo es una institución. En los medios de aquí se
habla de su trayectoria, y en otros sitios no habrá conocimiento alguno. El
merchandising (como los cromos) alrededor de los equipos es importante sí o
sí”.

María lo tiene claro:
Cuanto más interés, más nivel para las jugadoras y, por ende, más interés
todavía. Es un pez que se muerde la cola. Y aunque el crecimiento es mayor año
tras año, se puede hacer mucho más. Apela a la inventiva de RFEF, clubes e
Iberdrola. “Por ejemplo, que en las tiendas de equipos como Sevilla o Betis te
encuentres las camisetas de las jugadoras principales, Aunque no vendan tantas
como las de masculino, pero que sirvan de reclamo”, añade.

Por lo pronto, Panini ya
está barajando la posibilidad de hacer un álbum de cromos de la Liga Iberdrola.
Esta temporada quizá se incluyan los escudos de los 16 equipos, tal y como se
hace con los de la Liga 123, en el álbum masculino. Algunos, como Íñigo, están
recogiendo firmas para ello (ya se han alcanzado las 37.000). La
clave es ponerse de acuerdo con la federación, que cuenta con los derechos de
imagen de las jugadoras.

Mientras, algunas
empresas han contactado con María para sopesar la idea de realizar alguna
tirada de cromos. También coleccionistas. “Te pago lo que quieras por los
cromos” le han llegado a decir. Lo que está claro es que esta iniciativa es
importantísima para despertar el interés del fútbol femenino entre los jóvenes.
Por eso, el próximo año hay un proyecto en mente sobre la visibilidad e
igualdad de las deportistas femeninas en la escuela, donde las hijas de María
mostrarán con orgullo su álbum. Quizá el nuevo, porque ya le han pedido el de
la temporada 2018-19. “Y lo haré con gusto, no te voy a engañar”.

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En la sociedad española
se ha establecido como normal que las futbolistas cobren mucho menos que los
futbolistas. Que sus partidos se jueguen en campos anexos de la ciudad
deportiva en lugar de en un estadio (cuando les dan la oportunidad, se
considera un momento histórico). Que reciban primas y premios insignificantes.
Que se haya tardado una eternidad en que al menos tres partidos por jornada se
puedan ver en la televisión. Que los medios de comunicación les dediquen 10
segundos en el telediario y una página en el periódico.

La mayor explicación que
te darán es “que la repercusión de un mundo respecto al otro es gigantesca”.
Que el fútbol masculino mueve masas y el femenino minorías. Tal vez sea verdad.
El problema de todo esto es que no nos hemos ido a la raíz de la cuestión. ¿Por
qué me gusta el fútbol? En mi caso (y el de muchos otros), por los cromos que
compraba en el quiosco con los jugadores que militaban en la Liga española. Así
me aprendí los nombres y demarcaciones de todos los futbolistas, despertando en
mí una pasión que hasta ahora sigue latente.

Por entonces corría el
año 2002 y el Levante conquistaba su tercer título de Liga femenina en el más
absoluto anonimato. Ni televisión, ni periódicos, ni cromos. 16 años después,
el crecimiento es constante, aunque lento. Sin embargo, quizá hayamos buscado
el interés del público general cuando tendríamos que haberlo enfocado a los más
pequeños, los que viven de la cultura de la imagen, los primeros que no entienden
una desigualdad entre el hombre y la mujer. El mayor ejemplo lo encontramos en
las hijas de María Vázquez.

En una familia donde se
respira el fútbol por los cuatro costados, no hay mayor placer que el de
disfrutar de un partido al aire libre en tu pueblo, en este caso Montijo
(Badajoz). María, sevillista de corazón, llevó a una de sus pequeñas a ver al
Sevilla femenino frente a la Peña El Valle, que por entonces militaba en
Segunda División. “Se le abrió el mundo”, cuenta María. Fue entonces cuando le empezaron
a preguntar por qué no había cromos de las chicas. “Para ellas no era
entendible. Así que, como tengo algo de manejo de photoshop,  fijándome en
algún cromo de ellas y buscando fotos e información, empecé a hacerlos”. Empezó
en octubre de 2017 y acabó hace pocos meses. 16 equipos, 368 fotos. “Lo merecen
las jugadoras, lo merecemos los aficionados, lo merecen tantas niñas que buscan
referentes donde mirarse. Lo merece el deporte” escribió María en el tweet
donde compartió su trabajo.

La pasión por el futfem

El álbum, como no podía
ser de otra forma, se hizo viral cuando pidió ayuda para completarlo. Encontrar
fotos de Barça, Atlético o Valencia no es difícil, pero sí de clubes como
Madrid CFF, Zaragoza CFF, Rayo Vallecano, Albacete o Sporting de Huelva. La
respuesta fue inmediata. Fotógrafos, jefes de prensa, clubes y periodistas se
volcaron con la iniciativa. La Liga compartió el mensaje e Iberdrola invitó a
la familia a vivir el Barcelona-Sevilla (La madre y una de las hijas son sevillistas, el padre y otra hija son culés) en el
Mini-Estadi con todos los gastos pagados. Al final, solo dos jugadoras se han
quedado fuera: “Carolina, del Zaragoza, dorsal 23. Y Candela Andújar, del
Barcelona, que como no es del primer equipo no tiene ficha en la página web”.
Desde aquí hacemos un llamamiento a estas dos jugadoras por si tuvieran alguna
foto que compartir.

La dedicación para
realizar este álbum ha sido inmensa. Incluso la portada, totalmente
personalizada con las dos jugadoras favoritas de las niñas: Alexia Putellas
(Barça) y Jenni Morilla (Sevilla). Por detrás, las dos futbolistas de la
provincia que militan en Primera (Carmen Menayo y Alba Merino) e incluso
imágenes de sus hijas jugando al fútbol. Además, María ha duplicado algunos
cromos y los ha plastificado para que se los puedan firmar in situ las
protagonistas: “Mis hijas han disfrutado este año porque la mayoría de
jugadoras se han volcado. Nos movemos a ver partidos de la Liga femenina
(aunque la gente se piense que es una locura), y a ellas les gusta saludarlas,
porque las ven por la tele y tienen esa ilusión”.

Esta temporada han
vivido partidos en Badajoz, Sevilla, Barcelona y Mérida, donde disfrutaron de
la final de la Copa de la Reina que se llevó el club azulgrana. “A nosotros nos
gusta el fútbol femenino, así que no nos cuesta movernos 200 kilómetros. El año
que viene nos gustaría ver un Atlético-Barcelona, pero habrá que encajarlo con
el trabajo y el colegio”, nos cuenta María, que sueña con ver un
Sevilla-Barcelona en la próxima edición de la Copa. Su equipo acaba de fichar a
la chilena Francisca Lara y a la prometedora portera Noelia Ramos. “Parece que
va bien la cosa en fichajes. A ver qué sorpresa nos llevamos con las salidas.
Que no se vaya Jenny, que mi hija dice que se cambia de equipo”.

Es innegable que el
fútbol femenino está interiorizado en la familia. La mediana, de cinco años,
juega en un equipo mixto de la Unión Deportiva Montijo, con quien acaba de
ganar a Liga Mini. Aunque sobre todo juegan mucho en la plaza del pueblo. Es
obligado preguntar si imagina a alguna de ellas jugando en Primera División
algún día: “Son muy pequeñas. Yo las apoyaré en lo que quieran ser. Lo más
importante es que se dediquen a lo que quieran. Y lo que la gente no entiende
es que las jugadoras deben tener un sueldo con el que puedan mantenerse y que
no tengan que buscar otras salidas porque profesionalmente no se puedan dedicar
a un deporte. No me parece justo”.

La clave: El merchandising

Lo que está claro es que
María ha demostrado que desde la base se puede crear interés por el fútbol
femenino. “Los niños viven de la imagen, siempre están con los móviles, la
televisión. Si no les das información de deporte femenino, no se interesan. En
nuestra comarca, Carmen Menayo es una institución. En los medios de aquí se
habla de su trayectoria, y en otros sitios no habrá conocimiento alguno. El
merchandising (como los cromos) alrededor de los equipos es importante sí o
sí”.

María lo tiene claro:
Cuanto más interés, más nivel para las jugadoras y, por ende, más interés
todavía. Es un pez que se muerde la cola. Y aunque el crecimiento es mayor año
tras año, se puede hacer mucho más. Apela a la inventiva de RFEF, clubes e
Iberdrola. “Por ejemplo, que en las tiendas de equipos como Sevilla o Betis te
encuentres las camisetas de las jugadoras principales, Aunque no vendan tantas
como las de masculino, pero que sirvan de reclamo”, añade.

Por lo pronto, Panini ya
está barajando la posibilidad de hacer un álbum de cromos de la Liga Iberdrola.
Esta temporada quizá se incluyan los escudos de los 16 equipos, tal y como se
hace con los de la Liga 123, en el álbum masculino. Algunos, como Íñigo, están
recogiendo firmas para ello (ya se han alcanzado las 37.000). La
clave es ponerse de acuerdo con la federación, que cuenta con los derechos de
imagen de las jugadoras.

Mientras, algunas
empresas han contactado con María para sopesar la idea de realizar alguna
tirada de cromos. También coleccionistas. “Te pago lo que quieras por los
cromos” le han llegado a decir. Lo que está claro es que esta iniciativa es
importantísima para despertar el interés del fútbol femenino entre los jóvenes.
Por eso, el próximo año hay un proyecto en mente sobre la visibilidad e
igualdad de las deportistas femeninas en la escuela, donde las hijas de María
mostrarán con orgullo su álbum. Quizá el nuevo, porque ya le han pedido el de
la temporada 2018-19. “Y lo haré con gusto, no te voy a engañar”.

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