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Los Buccaneers y el mayor reto de Tom Brady

César Martín @CesarMrtn 10-09-2020

A sus 43 años de edad y tras veinte de ellos en los New England Patriots, Tom Brady cambia la fría Massachusetts por la cálida Florida y los Tampa Bay Buccaneers. Con seis anillos de campeón de la Super Bowl, tres MVPs de la NFL y un sinfín de récords en su currículum, el quarterback no tiene que demostrarle nada a nadie… pero puede seguir aumentando su leyenda.

¿Quiénes son los Tampa Bay Buccaneers?

No son pocos quienes creen que el TB to TB será poco más que un retiro dorado. Si el hecho de dejar los Patriots tras toda una vida allí ya fue sorprendente, que su destino fuesen los Tampa Bay Buccaneers no lo fue menos. Porque la historia de los Bucs no es precisamente gloriosa.

Los Buccaneers aterrizaron en la National Football League en 1976 y son propiedad de los Glazer, la misma familia que controla el Manchester United desde 2005. El registro de victorias y derrotas de los Bucs es 267-424-1, un 38,7% de triunfos que los hace la franquicia menos ganadora de toda la NFL. A eso ha contribuido, entre otras cosas, que ningún quarterback haya durado más de cinco años como titular. En 2002, los de Tampa ganaron la Super Bowl XXXVII, hasta el momento el único título de su historia.

Jon Gruden con el trofeo Vince Lombardi tras conquistar la Super Bowl XXXVII (Ezra Shaw/Getty Images)

Desde que Jon Gruden (el entrenador jefe de aquel equipo), Warren Sapp, Keyshawn Johnson, Michael Pittman y compañía alzaron el Trofeo Vince Lombardi, los Bucs sólo han visitado dos veces los playoffs, la última en 2007. Una sequía de doce temporadas que actualmente es la segunda más larga en vigor, sólo por detrás de las diecisiete de los Cleveland Browns.

Un fichaje de impacto

La llegada de Brady a Tampa pondrá a los Buccaneers en un foco mediático en el que no han estado nunca. Prueba de ello es su calendario: les han programado un total de cinco partidos en horario de máxima audiencia para 2020. Entre 2005 y 2019, sólo jugaron quince partidos en prime time, los que menos de toda la liga durante ese lapso de tiempo. En 2020 estarán a la altura de Chiefs, Cowboys o Ravens en ese sentido.

La presencia del tres veces MVP también repercutirá en las gradas del Raymond James Stadium. El Ray Jay fue el segundo estadio con menor porcentaje de afluencia de público en 2019 de la NFL51.898 espectadores de 65.618 posibles, un 79,1%. Eso es muy poco hasta para tratarse de Florida, un Estado cuyos aficionados no destacan por la fidelidad a sus equipos precisamente. Los precios de las entradas han aumentado un 15% con respecto al año pasado, pero aun así no hay ninguna duda de que las cifras de espectadores mejorarán, y mucho, cuando pueda haber público en las gradas.

Y cómo no, los Buccaneers ingresarán mucho más dinero por la venta de productos, principalmente camisetas. El equipo estrena equipaciones y el fichaje de Brady ha sido un reclamo de lanzamiento inmejorable. Las tres variedades (roja, blanca y peltre) estaban entre las más vendidas en la tienda oficial de la NFL, sólo por detrás de las de Tua Tagovailoa, el prometedor QB de los Miami Dolphins. 

¿Hype justificado?

La Super Bowl LV tendrá lugar en el Raymond James Stadium. Ningún equipo ha sido capaz de disputar la Super Bowl en su estadio. Los Buccaneers podrían ser los primeros en hacerlo. ¿Es una posibilidad real o es más bien un sueño por mucho que ahora esté Tom Brady?

TB12 llega a un entorno muy distinto al que estaba acostumbrado. Para empezar, su nuevo entrenador jefe es Bruce Arians, un head coach de corte ofensivo cuyo lema es “No risk, no biscuit”. Es decir, el que no arriesga, no gana. Es todo lo contrario a Bill Belichick. Los equipos de Arians suelen ser de los que más puntos y yardas consiguen, pero también de los que más pérdidas cometen. Además, ese estilo agresivo castiga duramente a los quarterbacks en forma de recibir sacks.

Bruce Arians charlando con Tom Brady durante un entrenamiento (Mike Ehrmann/Getty Images)

Jameis Winston se zampó 47 en 2019. Andrew Luck, 41 en 2012. Y Carson Palmer, 41 y 40 en 2013 y 2016 respectivamente. No es lo mismo recibir golpes con 26 años que con 43, así que con el fin de proteger mejor a su nuevo QB, los Bucs han empleado su pick de primera ronda en un línea ofensivo como Tristan Wirfs.

En lo que se refiere a los receptores, Brady contará con dos armas del calibre de Mike Evans y Chris Godwin, posiblemente la mejor dupla de wide receivers que haya tenido en su carrera. Pero sin duda, el gran regalo es el regreso tras un año retirado de su mejor socio: Rob Gronkowski. Sin ser el Gronk de antaño, mejora al que hasta ahora era el tight end titular del equipo, un O.J. Howard que puede, eso sí, ser un segundo TE más que digno.

Brady tampoco podrá quejarse del juego terrestre. En principio, el running back titular será Ronald Jones, pero los refuerzos para el puesto han sido ni más ni menos que LeSean McCoy, uno de los mejores RB de la última década, y Leonard Fournette, todo un número cuatro del Draft de 2017 llegado a última hora desde Jacksonville. Lo dicho, un ataque con mucha artillería.

La defensa es donde los Bucs dejan más dudas, sobre todo en la línea secundaria. En 2019 la defensa de TB estuvo entre las peores de toda la NFL. Tienen mucho margen de mejora y cuenta con nombres como Vita Vea, Shaquil Barrett, Ndamukong Suh o Jason Pierre-Paul. Devin White, su pick 5 de 2019, tiene que seguir creciendo como ILB.

Así que dicho todo esto, el hype no puede hacer que metamos a los Buccaneers en el grupo de los candidatos al anillo. En la NFC hay equipos no sólo con más talento, sino también más trabajados como Saints, 49ers o Seahawks. Los Bucs de momento aspiran a meterse en playoffs y ser uno de los tapados (underdogs, como dicen allí) en enero. Ver a Tom Brady con la camiseta de los Buccaneers será extraño, pero en Florida podrá probar que puede ganar sin Bill Belichick y llevar a un equipo históricamente mediocre a cotas más altas. Pase lo que pase, la leyenda continúa.

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A sus 43 años de edad y tras veinte de ellos en los New England Patriots, Tom Brady cambia la fría Massachusetts por la cálida Florida y los Tampa Bay Buccaneers. Con seis anillos de campeón de la Super Bowl, tres MVPs de la NFL y un sinfín de récords en su currículum, el quarterback no tiene que demostrarle nada a nadie… pero puede seguir aumentando su leyenda.

¿Quiénes son los Tampa Bay Buccaneers?

No son pocos quienes creen que el TB to TB será poco más que un retiro dorado. Si el hecho de dejar los Patriots tras toda una vida allí ya fue sorprendente, que su destino fuesen los Tampa Bay Buccaneers no lo fue menos. Porque la historia de los Bucs no es precisamente gloriosa.

Los Buccaneers aterrizaron en la National Football League en 1976 y son propiedad de los Glazer, la misma familia que controla el Manchester United desde 2005. El registro de victorias y derrotas de los Bucs es 267-424-1, un 38,7% de triunfos que los hace la franquicia menos ganadora de toda la NFL. A eso ha contribuido, entre otras cosas, que ningún quarterback haya durado más de cinco años como titular. En 2002, los de Tampa ganaron la Super Bowl XXXVII, hasta el momento el único título de su historia.

Jon Gruden con el trofeo Vince Lombardi tras conquistar la Super Bowl XXXVII (Ezra Shaw/Getty Images)

Desde que Jon Gruden (el entrenador jefe de aquel equipo), Warren Sapp, Keyshawn Johnson, Michael Pittman y compañía alzaron el Trofeo Vince Lombardi, los Bucs sólo han visitado dos veces los playoffs, la última en 2007. Una sequía de doce temporadas que actualmente es la segunda más larga en vigor, sólo por detrás de las diecisiete de los Cleveland Browns.

Un fichaje de impacto

La llegada de Brady a Tampa pondrá a los Buccaneers en un foco mediático en el que no han estado nunca. Prueba de ello es su calendario: les han programado un total de cinco partidos en horario de máxima audiencia para 2020. Entre 2005 y 2019, sólo jugaron quince partidos en prime time, los que menos de toda la liga durante ese lapso de tiempo. En 2020 estarán a la altura de Chiefs, Cowboys o Ravens en ese sentido.

La presencia del tres veces MVP también repercutirá en las gradas del Raymond James Stadium. El Ray Jay fue el segundo estadio con menor porcentaje de afluencia de público en 2019 de la NFL51.898 espectadores de 65.618 posibles, un 79,1%. Eso es muy poco hasta para tratarse de Florida, un Estado cuyos aficionados no destacan por la fidelidad a sus equipos precisamente. Los precios de las entradas han aumentado un 15% con respecto al año pasado, pero aun así no hay ninguna duda de que las cifras de espectadores mejorarán, y mucho, cuando pueda haber público en las gradas.

Y cómo no, los Buccaneers ingresarán mucho más dinero por la venta de productos, principalmente camisetas. El equipo estrena equipaciones y el fichaje de Brady ha sido un reclamo de lanzamiento inmejorable. Las tres variedades (roja, blanca y peltre) estaban entre las más vendidas en la tienda oficial de la NFL, sólo por detrás de las de Tua Tagovailoa, el prometedor QB de los Miami Dolphins. 

¿Hype justificado?

La Super Bowl LV tendrá lugar en el Raymond James Stadium. Ningún equipo ha sido capaz de disputar la Super Bowl en su estadio. Los Buccaneers podrían ser los primeros en hacerlo. ¿Es una posibilidad real o es más bien un sueño por mucho que ahora esté Tom Brady?

TB12 llega a un entorno muy distinto al que estaba acostumbrado. Para empezar, su nuevo entrenador jefe es Bruce Arians, un head coach de corte ofensivo cuyo lema es “No risk, no biscuit”. Es decir, el que no arriesga, no gana. Es todo lo contrario a Bill Belichick. Los equipos de Arians suelen ser de los que más puntos y yardas consiguen, pero también de los que más pérdidas cometen. Además, ese estilo agresivo castiga duramente a los quarterbacks en forma de recibir sacks.

Bruce Arians charlando con Tom Brady durante un entrenamiento (Mike Ehrmann/Getty Images)

Jameis Winston se zampó 47 en 2019. Andrew Luck, 41 en 2012. Y Carson Palmer, 41 y 40 en 2013 y 2016 respectivamente. No es lo mismo recibir golpes con 26 años que con 43, así que con el fin de proteger mejor a su nuevo QB, los Bucs han empleado su pick de primera ronda en un línea ofensivo como Tristan Wirfs.

En lo que se refiere a los receptores, Brady contará con dos armas del calibre de Mike Evans y Chris Godwin, posiblemente la mejor dupla de wide receivers que haya tenido en su carrera. Pero sin duda, el gran regalo es el regreso tras un año retirado de su mejor socio: Rob Gronkowski. Sin ser el Gronk de antaño, mejora al que hasta ahora era el tight end titular del equipo, un O.J. Howard que puede, eso sí, ser un segundo TE más que digno.

Brady tampoco podrá quejarse del juego terrestre. En principio, el running back titular será Ronald Jones, pero los refuerzos para el puesto han sido ni más ni menos que LeSean McCoy, uno de los mejores RB de la última década, y Leonard Fournette, todo un número cuatro del Draft de 2017 llegado a última hora desde Jacksonville. Lo dicho, un ataque con mucha artillería.

La defensa es donde los Bucs dejan más dudas, sobre todo en la línea secundaria. En 2019 la defensa de TB estuvo entre las peores de toda la NFL. Tienen mucho margen de mejora y cuenta con nombres como Vita Vea, Shaquil Barrett, Ndamukong Suh o Jason Pierre-Paul. Devin White, su pick 5 de 2019, tiene que seguir creciendo como ILB.

Así que dicho todo esto, el hype no puede hacer que metamos a los Buccaneers en el grupo de los candidatos al anillo. En la NFC hay equipos no sólo con más talento, sino también más trabajados como Saints, 49ers o Seahawks. Los Bucs de momento aspiran a meterse en playoffs y ser uno de los tapados (underdogs, como dicen allí) en enero. Ver a Tom Brady con la camiseta de los Buccaneers será extraño, pero en Florida podrá probar que puede ganar sin Bill Belichick y llevar a un equipo históricamente mediocre a cotas más altas. Pase lo que pase, la leyenda continúa.

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