_Italia

Las grandes promesas de la Serie B italiana

En la última década han dado el salto directo desde la Serie B a la Serie A del Calcio varios futbolistas que han acabado llegando a grandes clubes europeos como Radja Nainggolan (Piacenza), Marco Verratti (Pescara), Bruno Fernandes (Novara), Stefano Sensi (Cesena), Lucas Torreira (Pescara), Gianluca Mancini (Perugia), Christian Kouamé (Cittadella) o Gaetano Castrovilli (Bari y Cremonese), por citar algunos ejemplos relevantes. Un trasvase cada vez más habitual debido a la proliferación en la apuesta por el talento joven que están haciendo los clubes de la categoría de plata en Italia, ya sea fichando, apostando por los cedidos o incluso formando ellos mismos a futuros internacionales, lo que no era tan habitual hace pocos años.

Por ese motivo, en la actualidad los ojos de los departamentos de scouting de los grandes clubes transalpinos se posan con gran detenimiento sobre la Serie B. Sin ir más lejos, de la temporada pasada a la actual han encontrado acomodo en Serie A nombres muy interesantes como Gabriele Zappa (del Pescara al Cagliari), Emanuel Vignato (del Chievo al Bologna) o Tommaso Pobega (del Pordenone al Spezia), llamados a ser importantes en sus respectivos clubes desde ya. Es el turno ahora del siguiente grupo, de los diez jóvenes más destacados en la presente Serie B, de las diez promesas mejor preparadas para dar el próximo verano ese salto adelante tan importante para sus carreras. Los repasamos y los analizamos brevemente a continuación. Coged libreta y bolígrafo porque son diez “recuerda mi nombre” de manual.

Salvatore ESPOSITO (SPAL, 2000, mediocentro)

Ha tenido menos focos que su hermano pequeño Sebastiano, pero le bastó la pasada temporada en el Chievo para erigirse en uno de los mediocentros más importantes de toda la Serie B. Con esa condición lo ha recuperado de su cesión la SPAL, que tiene la plantilla más potente de la categoría junto al Empoli y al Monza, aunque eso no quiera decir demasiado en la serie cadetta. Delante de la defensa muestra una enorme capacidad para girar y orientarse en fase de construcción y un excelente control de balón, por lo que no tiene ningún problema a la hora de recibir de espaldas de los centrales para iniciar. Más allá de esa agilidad, es un centrocampista compacto, potente y con un golpeo de pelota a balón parado capaz de marcar las diferencias, tanto en libres directos como en saques de esquina. Aunque sabe proteger muy bien su posición con el cuerpo, es solidario con las ayudas laterales y tiene un gran sentido táctico, no destaca sobremanera en los duelos defensivos, ya que su fútbol se centra más en la gestión de los mandos de su equipo a través de la posesión. Veremos cómo le sienta tener que pasar de actuar en un 4-3-3 como mediocentro único a hacerlo en el 3-4-2-1 de Pasquale Marino, compartiendo las riendas con otro eficaz organizador como es el veterano Simone Missiroli, pero estamos ante uno de los directores de juego más prometedores que tiene Italia.

Sebastiano ESPOSITO (SPAL, 2002, delantero centro)

Su impacto inicial en el primer equipo del Inter fue tan llamativo como fugaz tras haber maravillado en la Primavera nerazzurra y en la sub-17. Necesita encontrar su medida, crecer, demostrar que lo que apunta a ser es sólido y real. Esposito ya es un delantero muy especial, con una gran creatividad y manejo en espacios reducidos y con la lesión de Nicolò Zaniolo y la incertidumbre sobre el estado a su vuelta tras dos lesiones tan graves de rodilla —ojalá lo haga al mismo nivel— podría ser el próximo fenómeno que Italia lleva tiempo esperando. Golpes de genio, de esos que se tienen o no se tienen, potencia en carrera, caída a los costados, autosuficiencia, calidad escurridiza, cuerpo a cuerpo, personalidad y determinación máxima. Debe mejorar a nivel colectivo, no ser tan individualista en ocasiones y estar con su hermano mayor en Ferrara le vendrá bien para madurar, incluso aunque por cifras y rendimiento, en una categoría tan dura para los jóvenes y los distintos como él, no logre un impacto enorme.

Sebastiano Esposito tuvo un gran impacto en Serie A con el Inter. (Alessandro Sabattini/Getty Images)

Davide FRATTESI (Monza, 1999, interior o extremo derecho)

El futbolista propiedad del Sassuolo encara su tercera campaña en Serie B en el tercer club diferente. La falta de continuidad, sumada al hecho de que este tipo de perfiles, que requieren una cuota considerable de balón en los últimos treinta metros, suelen tenerlo más complicado para brillar en Serie B, ha provocado que Cristian Brocchi lo haya movido unos pasos atrás para actuar en el 4-3-2-1 de su Monza como interior diestro, aunque su recorrido vertical hacia zonas de extremo se mantiene. El internacional sub-21 tiene un gran golpeo con ambas piernas, regate en carrera y en parado, una diagonal interior altamente peligrosa, es técnico con el balón en los pies y tiene un olfato notable para llegar al segundo palo desde el lado débil. Además, contar con jugadores tan destacados desde el pase como el español José Machín o tan ricos en sus movimientos de apoyo como Kevin-Prince Boateng deberían permitirle muchas incursiones por los pasillos interiores o recepciones en pico de área para sumar cifras, crecer definitivamente y pasar al fin a jugar en la élite desde el próximo curso.

Gianluca GAETANO (Cremonese, 2000, mediapunta o extremo izquierdo)

El napolitano, al que ya hizo debutar Carlo Ancelotti en Serie A y en Champions al inicio de la pasada temporada, lleva perteneciendo al club partenopeo desde que era alevín y hay muchas expectativas puestas en él. Muy sedoso con el balón controlado, con un enorme dominio del esférico, un fantástico regate y un excelente golpeo de rosca al palo largo, Gaetano puede jugar como segundo punta o como extremo izquierdo a pie cambiado para potenciar su definición a portería, aunque su lugar predilecto está en la mediapunta, contando con mucha libertad de movimientos. Es un número diez muy técnico y bonito de ver, letal a balón parado, dueño de una facilidad productiva bastante elevada para no ser un goleador y con ciertos movimientos en su juego que recuerdan a un Lorenzo Insigne al que puede estar llamado a relevar como fantasista y figura identitaria para el Nápoles y su tifoseria, siempre escasos de referentes llegados al primer equipo desde la cantera. Aterrizó en Cremona a préstamo el pasado mercado invernal y ha caído de pie en la Serie B y en uno de los tapados de la categoría, repleto además de otros jóvenes interesantes (Nadir Zortea, Zan Celar, Alessandro Fiordaliso o Luca Valzania). Queda por ver si encontrará acomodo en el Napoli a corto plazo o si volverá a salir cedido, pero lo que está claro es que el lugar para su talento está en la Serie A.

Youssef MALEH (Venezia, 1998, interior izquierdo)

Internacional sub-21 de nuevo cuño y sin haber participado nunca antes en ninguna otra categoría inferior de la Nazionale italiana. El centrocampista de origen marroquí y surgido del vivaio del Cesena —salió libre del Dino Manuzzi tras su quiebra en 2018— es una de las más recientes sensaciones de la Serie B. Zurdo cerrado y muy completo en su compendio de virtudes técnicas y físicas, puede desenvolverse de maravilla tanto en el interior como también en posiciones más pegadas a la línea de banda, a modo de volante, en sistemas como por ejemplo el 4-4-2 en rombo. Recorrido, sentido vertical del juego, conducción de balón, inteligencia, llegada a zonas de finalización en el balcón del área y lectura para atacar el segundo palo, salida interior y exterior, cierta creatividad, compromiso en fase defensiva, buen pie para el centro lateral o para botar el balón parado… Acaba contrato el próximo mes de junio y hasta el momento no ha renovado con el Venezia, por lo que su atractivo para los clubes de la Serie A, ya de por sí alto debido a sus obvias virtudes futbolísticas, se multiplica.

Andrea PAPETTI (Brescia, 2002, defensa central)

Las lesiones de Andrea Cistana le han abierto las puertas de la titularidad en el puesto de central diestro y el defensor lombardo, que alternó alguna gran actuación en la pasada Serie A desde el regreso tras el parón con algunos límites debido a su edad y al estado ya desahuciado de su equipo en la tabla, ha aprovechado la ocasión para asentarse en el equipo biancazzurro, demostrando en este inicio de la Serie B 2020/2021 que necesitaba dar este pasito atrás para poder dar en el futuro a medio plazo dos o tres o cuatro saltos hacia adelante en su carrera. Es un marcador destacado, aguerrido y expeditivo y un zaguero con muy buena planta, anticipador, contundente por alto y que prefiere defender hacia adelante y mantener la línea defensiva alta, como la inmensa mayoría de los defensores centrales contemporáneos. Formado primero como extremo y luego como lateral, le gusta asumir la responsabilidad en la salida desde atrás, cuenta con un gran nivel de acierto con el primer pase y posee además un atractivo desplazamiento de pelota en largo para encontrar a los alejados y propiciar de esta forma ataques más directos, rápidos y dañinos desde esos primeros metros. Veremos si la inestabilidad deportiva y en el banquillo que atraviesa el club de Massimo Cellino no termina por poner algunos palos en las ruedas a su crecimiento, pero en Andrea Papetti hay central.

Lorenzo PIROLA (Monza, 2002, defensa central)

Otra de las grandes promesas con los que se ha hecho el Monza, en este caso desde el Inter, y que se suma en el club lombardo a otro central muy prometedor como Davide Bettella, también a préstamo desde la Atalanta. Zurdo, su puesto en el once de Brocchi está ocupado por el experimentadísimo Gabriel Paletta, por lo que no tendrá fácil ganarse la titularidad, aún así estamos ante uno de los mejores proyectos de central con los que cuenta Italia, ya internacional sub-21 pese a su extrema juventud. Muy estimado por Antonio Conte, que lo hizo debutar con el primer equipo nerazzurro, por ser un defensor moderno, agresivo y atrevido desde la conducción para romper las líneas de presión rivales. Es preciso y técnico con el balón en fase de salida, versátil para jugar en línea de cuatro o de cinco y para salir a defender con muchos metros a su espalda o lateralmente, mantiene la cabeza levantada cuando gestiona la posesión, anticipador, muy férreo en la marca, con personalidad, muy poco propenso al fallo, con una destacadísima capacidad para ir al corte en el suelo y, a la vez, muy solvente por arriba en el área y capaz de rayar habitualmente a un alto nivel de concentración.

Alessio RICCARDI (Pescara, 2001, Mediapunta)

El canterano romanista es un proyecto todavía por testar en un club profesional. Tiene un gran remate con rosca desde fuera del área con su diestra, pero presenta también algunos límites físicos, sobre todo en cuanto a su velocidad en carrera. Pese a ello, es un talento muy destacado para jugar en la zona de la mediapunta —preferiblemente escorándose hacia la izquierda—, por su visión de juego, porque sabe infiltrarse hacia el área y porque en esas llegadas sorpresivas desde segunda línea ha demostrado tener temple, definición y gol. Además, contar con un regista puro como Mirko Valdifiori por detrás de su teórica posición a priori le beneficia para acumular recepciones en su zona predilecta. Regate en corto, último pase, vuelo, elegancia con el balón controlado, capacidad asistente y buena zancada en conducción, aunque no tenga esa potencia demoledora que le permita partir hacia zonas de finalización desde muchos metros atrás, son sus características. Como añadido, demostró un gran liderazgo en la Primavera de la Roma, donde era el capitano, para comandar ataques y asumir la toma de decisiones en los metros finales. Veremos si el Pescara de Massimo Oddo, que ha empezado la liga con un solo punto de 15 posibles, era o no el mejor destino posible.

Samuele RICCI (Empoli, 2001, mediocentro o interior derecho)

Fue la gran revelación de la pasada Serie B con tan solo 18 años. El canterano del Empoli es un centrocampista muy técnico, organizador, fino y cerebral al que ahora estamos viendo también ocupar zonas un poco más laterales y más avanzadas en la medular con la llegada de Alessio Dionisi al banquillo del club toscano. Protege el balón como un tesoro, asienta la posesión, tiene una precisión extrema en cada una de sus entregas, aporta una fluidez valiosísima en la circulación del balón, sabe salir de presiones con suma facilidad, es dinámico y sabe soltarse hacia tres cuartos en conducción tras una finta que eluda al rival, cuenta con una visión de juego vertical muy destacada y un muy buen pie derecho para los cambios de orientación y los envíos en largo. No tardará mucho en salir del Carlo Castellani con destino a uno de los mejores equipos italianos. Fiorentina, Parma y Sassuolo —donde encajaría de maravilla en el juego de posición de Roberto De Zerbi por su sentido del juego y su fútbol basado en la distribución y la técnica de pase— ya se interesaron por sus servicios el pasado verano. Además, acaba contrato en 2022. Una joya en el mercato para simplemente ser pulida.

Marco VARNIER (Pisa, 1998, Defensa central)

Tras surgir y destacar en el Cittadella de la mano de un maestro de fútbol como es Roberto Venturato, fue fichado en el verano de 2018 por la Atalanta, a la que todavía pertenece su pase, debido a su proyección y a que era un defensor que encajaba perfectamente con las características de la idea de juego de Gian Piero Gasperini. Sin embargo, nunca llegó a debutar por una rotura de ligamento cruzado anterior producida tan solo una semana después de firmar y que se repitió en la rodilla contraria quince meses después. Es un central ambidiestro y que se desenvuelve en el perfil zurdo del centro de la zaga, más que aseado con la pelota y con un marcado afán de protagonismo en la salida. Bueno anticipando, muy eficaz por alto, con una gran planta para defender el área, inteligente y de una lectura sobresaliente en la toma de decisiones con y sin la pelota. A sus 22 años, y a pesar de las dos traumáticas roturas de cruzado que ha superado, sigue siendo uno de los defensas centrales más relevantes y más solventes de toda la categoría. Sin ellas, hace ya tiempo que estaría perfectamente asentado en la Serie A, pero si no vuelve a ocurrir una desgracia en forma de lesión y no se resiente demasiado a medio plazo de la merma en la explosividad que conllevan, debería estarlo más pronto que tarde, aunque llegue a la cita unas cuantas temporadas más tarde de lo esperado.

Imagen de cabecera: Marco M. Mantovani/Getty Images for Lega Serie B

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En la última década han dado el salto directo desde la Serie B a la Serie A del Calcio varios futbolistas que han acabado llegando a grandes clubes europeos como Radja Nainggolan (Piacenza), Marco Verratti (Pescara), Bruno Fernandes (Novara), Stefano Sensi (Cesena), Lucas Torreira (Pescara), Gianluca Mancini (Perugia), Christian Kouamé (Cittadella) o Gaetano Castrovilli (Bari y Cremonese), por citar algunos ejemplos relevantes. Un trasvase cada vez más habitual debido a la proliferación en la apuesta por el talento joven que están haciendo los clubes de la categoría de plata en Italia, ya sea fichando, apostando por los cedidos o incluso formando ellos mismos a futuros internacionales, lo que no era tan habitual hace pocos años.

Por ese motivo, en la actualidad los ojos de los departamentos de scouting de los grandes clubes transalpinos se posan con gran detenimiento sobre la Serie B. Sin ir más lejos, de la temporada pasada a la actual han encontrado acomodo en Serie A nombres muy interesantes como Gabriele Zappa (del Pescara al Cagliari), Emanuel Vignato (del Chievo al Bologna) o Tommaso Pobega (del Pordenone al Spezia), llamados a ser importantes en sus respectivos clubes desde ya. Es el turno ahora del siguiente grupo, de los diez jóvenes más destacados en la presente Serie B, de las diez promesas mejor preparadas para dar el próximo verano ese salto adelante tan importante para sus carreras. Los repasamos y los analizamos brevemente a continuación. Coged libreta y bolígrafo porque son diez “recuerda mi nombre” de manual.

Salvatore ESPOSITO (SPAL, 2000, mediocentro)

Ha tenido menos focos que su hermano pequeño Sebastiano, pero le bastó la pasada temporada en el Chievo para erigirse en uno de los mediocentros más importantes de toda la Serie B. Con esa condición lo ha recuperado de su cesión la SPAL, que tiene la plantilla más potente de la categoría junto al Empoli y al Monza, aunque eso no quiera decir demasiado en la serie cadetta. Delante de la defensa muestra una enorme capacidad para girar y orientarse en fase de construcción y un excelente control de balón, por lo que no tiene ningún problema a la hora de recibir de espaldas de los centrales para iniciar. Más allá de esa agilidad, es un centrocampista compacto, potente y con un golpeo de pelota a balón parado capaz de marcar las diferencias, tanto en libres directos como en saques de esquina. Aunque sabe proteger muy bien su posición con el cuerpo, es solidario con las ayudas laterales y tiene un gran sentido táctico, no destaca sobremanera en los duelos defensivos, ya que su fútbol se centra más en la gestión de los mandos de su equipo a través de la posesión. Veremos cómo le sienta tener que pasar de actuar en un 4-3-3 como mediocentro único a hacerlo en el 3-4-2-1 de Pasquale Marino, compartiendo las riendas con otro eficaz organizador como es el veterano Simone Missiroli, pero estamos ante uno de los directores de juego más prometedores que tiene Italia.

Sebastiano ESPOSITO (SPAL, 2002, delantero centro)

Su impacto inicial en el primer equipo del Inter fue tan llamativo como fugaz tras haber maravillado en la Primavera nerazzurra y en la sub-17. Necesita encontrar su medida, crecer, demostrar que lo que apunta a ser es sólido y real. Esposito ya es un delantero muy especial, con una gran creatividad y manejo en espacios reducidos y con la lesión de Nicolò Zaniolo y la incertidumbre sobre el estado a su vuelta tras dos lesiones tan graves de rodilla —ojalá lo haga al mismo nivel— podría ser el próximo fenómeno que Italia lleva tiempo esperando. Golpes de genio, de esos que se tienen o no se tienen, potencia en carrera, caída a los costados, autosuficiencia, calidad escurridiza, cuerpo a cuerpo, personalidad y determinación máxima. Debe mejorar a nivel colectivo, no ser tan individualista en ocasiones y estar con su hermano mayor en Ferrara le vendrá bien para madurar, incluso aunque por cifras y rendimiento, en una categoría tan dura para los jóvenes y los distintos como él, no logre un impacto enorme.

Sebastiano Esposito tuvo un gran impacto en Serie A con el Inter. (Alessandro Sabattini/Getty Images)

Davide FRATTESI (Monza, 1999, interior o extremo derecho)

El futbolista propiedad del Sassuolo encara su tercera campaña en Serie B en el tercer club diferente. La falta de continuidad, sumada al hecho de que este tipo de perfiles, que requieren una cuota considerable de balón en los últimos treinta metros, suelen tenerlo más complicado para brillar en Serie B, ha provocado que Cristian Brocchi lo haya movido unos pasos atrás para actuar en el 4-3-2-1 de su Monza como interior diestro, aunque su recorrido vertical hacia zonas de extremo se mantiene. El internacional sub-21 tiene un gran golpeo con ambas piernas, regate en carrera y en parado, una diagonal interior altamente peligrosa, es técnico con el balón en los pies y tiene un olfato notable para llegar al segundo palo desde el lado débil. Además, contar con jugadores tan destacados desde el pase como el español José Machín o tan ricos en sus movimientos de apoyo como Kevin-Prince Boateng deberían permitirle muchas incursiones por los pasillos interiores o recepciones en pico de área para sumar cifras, crecer definitivamente y pasar al fin a jugar en la élite desde el próximo curso.

Gianluca GAETANO (Cremonese, 2000, mediapunta o extremo izquierdo)

El napolitano, al que ya hizo debutar Carlo Ancelotti en Serie A y en Champions al inicio de la pasada temporada, lleva perteneciendo al club partenopeo desde que era alevín y hay muchas expectativas puestas en él. Muy sedoso con el balón controlado, con un enorme dominio del esférico, un fantástico regate y un excelente golpeo de rosca al palo largo, Gaetano puede jugar como segundo punta o como extremo izquierdo a pie cambiado para potenciar su definición a portería, aunque su lugar predilecto está en la mediapunta, contando con mucha libertad de movimientos. Es un número diez muy técnico y bonito de ver, letal a balón parado, dueño de una facilidad productiva bastante elevada para no ser un goleador y con ciertos movimientos en su juego que recuerdan a un Lorenzo Insigne al que puede estar llamado a relevar como fantasista y figura identitaria para el Nápoles y su tifoseria, siempre escasos de referentes llegados al primer equipo desde la cantera. Aterrizó en Cremona a préstamo el pasado mercado invernal y ha caído de pie en la Serie B y en uno de los tapados de la categoría, repleto además de otros jóvenes interesantes (Nadir Zortea, Zan Celar, Alessandro Fiordaliso o Luca Valzania). Queda por ver si encontrará acomodo en el Napoli a corto plazo o si volverá a salir cedido, pero lo que está claro es que el lugar para su talento está en la Serie A.

Youssef MALEH (Venezia, 1998, interior izquierdo)

Internacional sub-21 de nuevo cuño y sin haber participado nunca antes en ninguna otra categoría inferior de la Nazionale italiana. El centrocampista de origen marroquí y surgido del vivaio del Cesena —salió libre del Dino Manuzzi tras su quiebra en 2018— es una de las más recientes sensaciones de la Serie B. Zurdo cerrado y muy completo en su compendio de virtudes técnicas y físicas, puede desenvolverse de maravilla tanto en el interior como también en posiciones más pegadas a la línea de banda, a modo de volante, en sistemas como por ejemplo el 4-4-2 en rombo. Recorrido, sentido vertical del juego, conducción de balón, inteligencia, llegada a zonas de finalización en el balcón del área y lectura para atacar el segundo palo, salida interior y exterior, cierta creatividad, compromiso en fase defensiva, buen pie para el centro lateral o para botar el balón parado… Acaba contrato el próximo mes de junio y hasta el momento no ha renovado con el Venezia, por lo que su atractivo para los clubes de la Serie A, ya de por sí alto debido a sus obvias virtudes futbolísticas, se multiplica.

Andrea PAPETTI (Brescia, 2002, defensa central)

Las lesiones de Andrea Cistana le han abierto las puertas de la titularidad en el puesto de central diestro y el defensor lombardo, que alternó alguna gran actuación en la pasada Serie A desde el regreso tras el parón con algunos límites debido a su edad y al estado ya desahuciado de su equipo en la tabla, ha aprovechado la ocasión para asentarse en el equipo biancazzurro, demostrando en este inicio de la Serie B 2020/2021 que necesitaba dar este pasito atrás para poder dar en el futuro a medio plazo dos o tres o cuatro saltos hacia adelante en su carrera. Es un marcador destacado, aguerrido y expeditivo y un zaguero con muy buena planta, anticipador, contundente por alto y que prefiere defender hacia adelante y mantener la línea defensiva alta, como la inmensa mayoría de los defensores centrales contemporáneos. Formado primero como extremo y luego como lateral, le gusta asumir la responsabilidad en la salida desde atrás, cuenta con un gran nivel de acierto con el primer pase y posee además un atractivo desplazamiento de pelota en largo para encontrar a los alejados y propiciar de esta forma ataques más directos, rápidos y dañinos desde esos primeros metros. Veremos si la inestabilidad deportiva y en el banquillo que atraviesa el club de Massimo Cellino no termina por poner algunos palos en las ruedas a su crecimiento, pero en Andrea Papetti hay central.

Lorenzo PIROLA (Monza, 2002, defensa central)

Otra de las grandes promesas con los que se ha hecho el Monza, en este caso desde el Inter, y que se suma en el club lombardo a otro central muy prometedor como Davide Bettella, también a préstamo desde la Atalanta. Zurdo, su puesto en el once de Brocchi está ocupado por el experimentadísimo Gabriel Paletta, por lo que no tendrá fácil ganarse la titularidad, aún así estamos ante uno de los mejores proyectos de central con los que cuenta Italia, ya internacional sub-21 pese a su extrema juventud. Muy estimado por Antonio Conte, que lo hizo debutar con el primer equipo nerazzurro, por ser un defensor moderno, agresivo y atrevido desde la conducción para romper las líneas de presión rivales. Es preciso y técnico con el balón en fase de salida, versátil para jugar en línea de cuatro o de cinco y para salir a defender con muchos metros a su espalda o lateralmente, mantiene la cabeza levantada cuando gestiona la posesión, anticipador, muy férreo en la marca, con personalidad, muy poco propenso al fallo, con una destacadísima capacidad para ir al corte en el suelo y, a la vez, muy solvente por arriba en el área y capaz de rayar habitualmente a un alto nivel de concentración.

Alessio RICCARDI (Pescara, 2001, Mediapunta)

El canterano romanista es un proyecto todavía por testar en un club profesional. Tiene un gran remate con rosca desde fuera del área con su diestra, pero presenta también algunos límites físicos, sobre todo en cuanto a su velocidad en carrera. Pese a ello, es un talento muy destacado para jugar en la zona de la mediapunta —preferiblemente escorándose hacia la izquierda—, por su visión de juego, porque sabe infiltrarse hacia el área y porque en esas llegadas sorpresivas desde segunda línea ha demostrado tener temple, definición y gol. Además, contar con un regista puro como Mirko Valdifiori por detrás de su teórica posición a priori le beneficia para acumular recepciones en su zona predilecta. Regate en corto, último pase, vuelo, elegancia con el balón controlado, capacidad asistente y buena zancada en conducción, aunque no tenga esa potencia demoledora que le permita partir hacia zonas de finalización desde muchos metros atrás, son sus características. Como añadido, demostró un gran liderazgo en la Primavera de la Roma, donde era el capitano, para comandar ataques y asumir la toma de decisiones en los metros finales. Veremos si el Pescara de Massimo Oddo, que ha empezado la liga con un solo punto de 15 posibles, era o no el mejor destino posible.

Samuele RICCI (Empoli, 2001, mediocentro o interior derecho)

Fue la gran revelación de la pasada Serie B con tan solo 18 años. El canterano del Empoli es un centrocampista muy técnico, organizador, fino y cerebral al que ahora estamos viendo también ocupar zonas un poco más laterales y más avanzadas en la medular con la llegada de Alessio Dionisi al banquillo del club toscano. Protege el balón como un tesoro, asienta la posesión, tiene una precisión extrema en cada una de sus entregas, aporta una fluidez valiosísima en la circulación del balón, sabe salir de presiones con suma facilidad, es dinámico y sabe soltarse hacia tres cuartos en conducción tras una finta que eluda al rival, cuenta con una visión de juego vertical muy destacada y un muy buen pie derecho para los cambios de orientación y los envíos en largo. No tardará mucho en salir del Carlo Castellani con destino a uno de los mejores equipos italianos. Fiorentina, Parma y Sassuolo —donde encajaría de maravilla en el juego de posición de Roberto De Zerbi por su sentido del juego y su fútbol basado en la distribución y la técnica de pase— ya se interesaron por sus servicios el pasado verano. Además, acaba contrato en 2022. Una joya en el mercato para simplemente ser pulida.

Marco VARNIER (Pisa, 1998, Defensa central)

Tras surgir y destacar en el Cittadella de la mano de un maestro de fútbol como es Roberto Venturato, fue fichado en el verano de 2018 por la Atalanta, a la que todavía pertenece su pase, debido a su proyección y a que era un defensor que encajaba perfectamente con las características de la idea de juego de Gian Piero Gasperini. Sin embargo, nunca llegó a debutar por una rotura de ligamento cruzado anterior producida tan solo una semana después de firmar y que se repitió en la rodilla contraria quince meses después. Es un central ambidiestro y que se desenvuelve en el perfil zurdo del centro de la zaga, más que aseado con la pelota y con un marcado afán de protagonismo en la salida. Bueno anticipando, muy eficaz por alto, con una gran planta para defender el área, inteligente y de una lectura sobresaliente en la toma de decisiones con y sin la pelota. A sus 22 años, y a pesar de las dos traumáticas roturas de cruzado que ha superado, sigue siendo uno de los defensas centrales más relevantes y más solventes de toda la categoría. Sin ellas, hace ya tiempo que estaría perfectamente asentado en la Serie A, pero si no vuelve a ocurrir una desgracia en forma de lesión y no se resiente demasiado a medio plazo de la merma en la explosividad que conllevan, debería estarlo más pronto que tarde, aunque llegue a la cita unas cuantas temporadas más tarde de lo esperado.

Imagen de cabecera: Marco M. Mantovani/Getty Images for Lega Serie B

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