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Las cuatro estrellas de Die Mannschaft

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 24-03-2020

Aprovechando que no hay competición y que este verano se cumplen 30 años del Mundial de Italia, el tercero conquistado por Alemania en la historia de los Mundiales, apetece recordar cómo fueron conseguidas las cuatro estrellas que adornan el escudo de la Federación: Suiza (1954), Alemania (1974), Italia (1990) y Brasil (2014). Aunque pudieron ser más, porque llegaron a ser subcampeones hasta en otras cuatro ocasiones. ¿Cómo fue cada uno de esos cuatro títulos? Lo recordamos en las siguientes líneas.

Suiza 1954

Hasta ese momento, Alemania sólo había participado en dos de los cuatro torneos anteriores. Se perdieron el de 1930 en Uruguay, como otras selecciones europeas, por negarse a viajar; el de 1950 se lo perdió por temas políticos. A Suiza se clasificaron como Alemania Federal, estaba dividido en dos el territorio germano y, además, en la fase de clasificación participaron junto al Protectorado del Sarre, territorio que había alternado Francia y Alemania a lo largo de su historia

Dirigidos por Sepp Herberger y capitaneados por Fritz Walter, atacante del Kaiserslautern, se enfrentaron en la primera fase a la Hungría de Puskás, Kocsis y Czibor; además de las debutantes Turquía y Corea del Sur. Se estrenaron en Berna con un 4-1 ante los turcos y cayeron con un contundente 8-3 ante los húngaros. No jugaron ante Corea del Sur en esa fase. ¿Por qué? El formato solo contemplaba cuatro partidos por grupo. Se había designado a dos cabezas de serie en cada uno de los cuatro grupos y entre ellos nunca se llegaron a enfrentar. Y no, Alemania Federal no fue elegida como cabeza de serie. Lo fueron Hungría y Turquía. 

Los de Herberger se clasificaron para cuartos de final como segundos de grupo y se cruzaron en las siguientes rondas con Yugoslavia y Austria, a las que vencieron por 2-0 y 6-1, respectivamente. Para la final tocaba, de nuevo, Hungría, un rival que ya les había hecho mucho daño al inicio de la competición. Con goles de Puskás y Czibor, los magiares ya se habían puesto por delante a los 8’ de partido, dejando de cara el título. Sin embargo, Max Morlock primero y, sobre todo, Helmut Rahn, con un doblete, le dieron la vuelta al marcador y consumaron la revancha, dando el primer título al combinado germano. 

Alemania 1974

Tuvieron que pasar dos décadas para ver a Die Mannschaft, de nuevo, campeona del Mundo. Fue en casa. Lo habían rozado en 1966 cayendo en la final ante Inglaterra y el tercer puesto de México 1970 también les dejó con la miel en los labios. En 1974 jugaban ante su público. En la fase grupal se iban a encontrar con Chile y Australia, además de Alemania Occidental, que se clasificó desde la previa. Los Müller, Breitner y compañía pasaron como subcampeones de grupo por la derrota ante sus vecinos, por la mínima, en el último partido, con gol de Jürgen Sparwasser.

Hubo luego una segunda fase, formada por dos grupos de cuatro selecciones cada uno, en la que los campeones iban a la final y los subcampeones a la lucha por el tercer y cuarto puesto. Las victorias ante Yugoslavia (0-2), Suecia (4-2) y Polonia (0-1) les plantaron en la final ante los Países Bajos, la famosa Naranja Mecánica. 

Como ya ocurriera en la final de 1954, no fue Alemania la que marcó el primer gol de la final. Johan Neeskens, desde el punto de penalti, adelantaba al combinado neerlandés a los 2’ del inicio del encuentro. Breitner, también de penalti y “Torpedo” Müller, poco antes del descanso, le dieron la vuelta al partido y la mantuvieron hasta el pitido final, haciéndose con la segunda estrella que les reconocía como campeones mundiales.

Italia 1990

Tras un flojo campeonato en 1978 y dos subcampeonatos consecutivos en 1982 y 1986, Alemania volvió a vencer en 1990, esta vez en tierras italianas. En la fase previa se había clasificado en segunda posición, por detrás de Países Bajos, el rival en la final de “su Mundial”. También se vio las caras con Finlandia y Gales. La Alemania del Este no pudo pasar de esa fase de clasificación. 

El sorteo deparó un grupo para Alemania Federal con Yugoslavia, Colombia y Emiratos Árabes. San Siro, estadio en el que jugaban habitualmente tres de los futbolistas de aquel combinado (Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Jürgen Klinsmann, del Inter de Milán) fue la sede de los partidos del conjunto germano en esa fase. Dos victorias y un empate les colocaron en la cabeza del grupo. Sólo un gol de Freddy Rincón en el 93’ les impidió pasar con pleno de victorias a la fase eliminatoria. 

A partir de ahí, triunfos ante Países Bajos, Checoslovaquia y en la tanda de penaltis ante Inglaterra, los metieron, de nuevo, en una final. En las eliminatorias no habían ganado ninguno de los partidos por más de un gol de diferencia y, como ya sucediera en las finales ganadas anteriormente, después de Puskás o Cruyff tocaba verse las caras con Diego Armando Maradona. El partido tuvo intriga hasta los minutos finales. El título lo decidió Andreas Brehme, desde el punto de penalti, a falta de cinco minutos para el final. Alemania ya tenía en su poder la tercera estrella. 

Brasil 2014

Mucho tiempo volvió a pasar para ver, otra vez, a Alemania levantar el título de campeones del mundo. Lo rozaron en Corea y Japón 2002, pero Ronaldo Nazario les estropeó la final. Luego, otra vez en Alemania como sede y en el primero disputado en África, no pudieron pasar más allá del tercer puesto. 

El éxito llegó en Brasil, la cuna del “Jogo Bonito”. Después de años de dominio de España, la selección dirigida por Joachim Löw contaba con una gran generación de jugadores que años atrás había triunfado en categorías inferiores. Su fase de clasificación fue prácticamente brillante, cediendo un empate en diez partidos, ante Suecia, que igualó el marcador en el 93’, para dejarlo 4-4. Los suecos disputaron la repesca y cayeron ante Portugal.

Un empate ante Ghana (2-2), en el que se vivió, entre otras cosas, el duelo entre los hermanos Boateng, Jerome y Kevin Prince, fue lo único que separó a los de Löw del pleno de victorias, que sí llegaron ante Portugal (4-0) y Estados Unidos (0-1), dirigida por Jürgen Klinsmann, y con varios “alemanes” entre los convocados, como John Brooks, Jermaine Jones, Julian Green, Timothy Chandler o Fabian Johnson. 

El cruce de octavos les enfrentó a Argelia y se llegó al final de los 90’ con 0-0 en el marcador. En la prórroga hubo tres goles que dejaron el resultado final en 2-1 y con el pase a cuartos conseguido. Un solitario gol de Mats Hummels dio el pase a semifinales ante Francia. Alemania volvía a encontrarse con Brasil como hizo en la final de 2002. Una canarinha de nivel más bajo que la de aquella ocasión, que jugaba en casa y había perdido a Neymar Jr., su mejor jugador, por lesión días antes. Aquel encuentro es considerado uno de los mejores encuentros de la historia de los Mundiales. El mayor bombazo desde el Maracanazo, aquel en el que Uruguay conquistó el título ante los brasileños. El conjunto de Joachim Löw fue una apisonadora y se impuso por 1-7, con goles de Thomas Müller, Miroslav Klose, Toni Kroos (2), Sami Khedira y André Schürrle (2). Una inyección de moral que les dejaba en una nueva final, ante otro de los grandes nombres de la historia del fútbol, Leo Messi. En aquella final, el héroe fue Mario Götze, con un gol en el 113’. 

Una de las grandes potencias

Esos cuatro títulos Mundiales y tres Eurocopas convierten a Die Mannschaft en una de las mejores selecciones de la historia. Pero no le hacen grande sólo los títulos. El combinado germano ha acabado entre los tres primeros clasificados hasta en doce Mundiales y nueve Eurocopas, algo al alcance de muy pocos. Ahora, en un proceso de cambio, con nuevos futbolistas, Joachim Löw tiene como objetivo los próximos torneos y, quién sabe si con él al frente, el disputar un torneo, nuevamente en casa, como la Eurocopa de 2024. 

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Aprovechando que no hay competición y que este verano se cumplen 30 años del Mundial de Italia, el tercero conquistado por Alemania en la historia de los Mundiales, apetece recordar cómo fueron conseguidas las cuatro estrellas que adornan el escudo de la Federación: Suiza (1954), Alemania (1974), Italia (1990) y Brasil (2014). Aunque pudieron ser más, porque llegaron a ser subcampeones hasta en otras cuatro ocasiones. ¿Cómo fue cada uno de esos cuatro títulos? Lo recordamos en las siguientes líneas.

Suiza 1954

Hasta ese momento, Alemania sólo había participado en dos de los cuatro torneos anteriores. Se perdieron el de 1930 en Uruguay, como otras selecciones europeas, por negarse a viajar; el de 1950 se lo perdió por temas políticos. A Suiza se clasificaron como Alemania Federal, estaba dividido en dos el territorio germano y, además, en la fase de clasificación participaron junto al Protectorado del Sarre, territorio que había alternado Francia y Alemania a lo largo de su historia

Dirigidos por Sepp Herberger y capitaneados por Fritz Walter, atacante del Kaiserslautern, se enfrentaron en la primera fase a la Hungría de Puskás, Kocsis y Czibor; además de las debutantes Turquía y Corea del Sur. Se estrenaron en Berna con un 4-1 ante los turcos y cayeron con un contundente 8-3 ante los húngaros. No jugaron ante Corea del Sur en esa fase. ¿Por qué? El formato solo contemplaba cuatro partidos por grupo. Se había designado a dos cabezas de serie en cada uno de los cuatro grupos y entre ellos nunca se llegaron a enfrentar. Y no, Alemania Federal no fue elegida como cabeza de serie. Lo fueron Hungría y Turquía. 

Los de Herberger se clasificaron para cuartos de final como segundos de grupo y se cruzaron en las siguientes rondas con Yugoslavia y Austria, a las que vencieron por 2-0 y 6-1, respectivamente. Para la final tocaba, de nuevo, Hungría, un rival que ya les había hecho mucho daño al inicio de la competición. Con goles de Puskás y Czibor, los magiares ya se habían puesto por delante a los 8’ de partido, dejando de cara el título. Sin embargo, Max Morlock primero y, sobre todo, Helmut Rahn, con un doblete, le dieron la vuelta al marcador y consumaron la revancha, dando el primer título al combinado germano. 

Alemania 1974

Tuvieron que pasar dos décadas para ver a Die Mannschaft, de nuevo, campeona del Mundo. Fue en casa. Lo habían rozado en 1966 cayendo en la final ante Inglaterra y el tercer puesto de México 1970 también les dejó con la miel en los labios. En 1974 jugaban ante su público. En la fase grupal se iban a encontrar con Chile y Australia, además de Alemania Occidental, que se clasificó desde la previa. Los Müller, Breitner y compañía pasaron como subcampeones de grupo por la derrota ante sus vecinos, por la mínima, en el último partido, con gol de Jürgen Sparwasser.

Hubo luego una segunda fase, formada por dos grupos de cuatro selecciones cada uno, en la que los campeones iban a la final y los subcampeones a la lucha por el tercer y cuarto puesto. Las victorias ante Yugoslavia (0-2), Suecia (4-2) y Polonia (0-1) les plantaron en la final ante los Países Bajos, la famosa Naranja Mecánica. 

Como ya ocurriera en la final de 1954, no fue Alemania la que marcó el primer gol de la final. Johan Neeskens, desde el punto de penalti, adelantaba al combinado neerlandés a los 2’ del inicio del encuentro. Breitner, también de penalti y “Torpedo” Müller, poco antes del descanso, le dieron la vuelta al partido y la mantuvieron hasta el pitido final, haciéndose con la segunda estrella que les reconocía como campeones mundiales.

Italia 1990

Tras un flojo campeonato en 1978 y dos subcampeonatos consecutivos en 1982 y 1986, Alemania volvió a vencer en 1990, esta vez en tierras italianas. En la fase previa se había clasificado en segunda posición, por detrás de Países Bajos, el rival en la final de “su Mundial”. También se vio las caras con Finlandia y Gales. La Alemania del Este no pudo pasar de esa fase de clasificación. 

El sorteo deparó un grupo para Alemania Federal con Yugoslavia, Colombia y Emiratos Árabes. San Siro, estadio en el que jugaban habitualmente tres de los futbolistas de aquel combinado (Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Jürgen Klinsmann, del Inter de Milán) fue la sede de los partidos del conjunto germano en esa fase. Dos victorias y un empate les colocaron en la cabeza del grupo. Sólo un gol de Freddy Rincón en el 93’ les impidió pasar con pleno de victorias a la fase eliminatoria. 

A partir de ahí, triunfos ante Países Bajos, Checoslovaquia y en la tanda de penaltis ante Inglaterra, los metieron, de nuevo, en una final. En las eliminatorias no habían ganado ninguno de los partidos por más de un gol de diferencia y, como ya sucediera en las finales ganadas anteriormente, después de Puskás o Cruyff tocaba verse las caras con Diego Armando Maradona. El partido tuvo intriga hasta los minutos finales. El título lo decidió Andreas Brehme, desde el punto de penalti, a falta de cinco minutos para el final. Alemania ya tenía en su poder la tercera estrella. 

Brasil 2014

Mucho tiempo volvió a pasar para ver, otra vez, a Alemania levantar el título de campeones del mundo. Lo rozaron en Corea y Japón 2002, pero Ronaldo Nazario les estropeó la final. Luego, otra vez en Alemania como sede y en el primero disputado en África, no pudieron pasar más allá del tercer puesto. 

El éxito llegó en Brasil, la cuna del “Jogo Bonito”. Después de años de dominio de España, la selección dirigida por Joachim Löw contaba con una gran generación de jugadores que años atrás había triunfado en categorías inferiores. Su fase de clasificación fue prácticamente brillante, cediendo un empate en diez partidos, ante Suecia, que igualó el marcador en el 93’, para dejarlo 4-4. Los suecos disputaron la repesca y cayeron ante Portugal.

Un empate ante Ghana (2-2), en el que se vivió, entre otras cosas, el duelo entre los hermanos Boateng, Jerome y Kevin Prince, fue lo único que separó a los de Löw del pleno de victorias, que sí llegaron ante Portugal (4-0) y Estados Unidos (0-1), dirigida por Jürgen Klinsmann, y con varios “alemanes” entre los convocados, como John Brooks, Jermaine Jones, Julian Green, Timothy Chandler o Fabian Johnson. 

El cruce de octavos les enfrentó a Argelia y se llegó al final de los 90’ con 0-0 en el marcador. En la prórroga hubo tres goles que dejaron el resultado final en 2-1 y con el pase a cuartos conseguido. Un solitario gol de Mats Hummels dio el pase a semifinales ante Francia. Alemania volvía a encontrarse con Brasil como hizo en la final de 2002. Una canarinha de nivel más bajo que la de aquella ocasión, que jugaba en casa y había perdido a Neymar Jr., su mejor jugador, por lesión días antes. Aquel encuentro es considerado uno de los mejores encuentros de la historia de los Mundiales. El mayor bombazo desde el Maracanazo, aquel en el que Uruguay conquistó el título ante los brasileños. El conjunto de Joachim Löw fue una apisonadora y se impuso por 1-7, con goles de Thomas Müller, Miroslav Klose, Toni Kroos (2), Sami Khedira y André Schürrle (2). Una inyección de moral que les dejaba en una nueva final, ante otro de los grandes nombres de la historia del fútbol, Leo Messi. En aquella final, el héroe fue Mario Götze, con un gol en el 113’. 

Una de las grandes potencias

Esos cuatro títulos Mundiales y tres Eurocopas convierten a Die Mannschaft en una de las mejores selecciones de la historia. Pero no le hacen grande sólo los títulos. El combinado germano ha acabado entre los tres primeros clasificados hasta en doce Mundiales y nueve Eurocopas, algo al alcance de muy pocos. Ahora, en un proceso de cambio, con nuevos futbolistas, Joachim Löw tiene como objetivo los próximos torneos y, quién sabe si con él al frente, el disputar un torneo, nuevamente en casa, como la Eurocopa de 2024. 

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