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Larry Bird, el mejor NBA de la historia

César Martín @CesarMrtn 23-04-2018

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Muy pocos cuestionan a Michael
Jordan como mejor jugador de la historia de la NBA. Algunos propondrán a Kareem
Abdul-Jabbar, Wilt Chamberlain, Magic Johnson… pero en los rankings el primero
siempre es His Airness. De todas
formas… ¿y si vamos más allá de los méritos sobre el parqué? ¿Quién sería el
mejor NBA de todos los tiempos teniendo en cuenta su trayectoria como jugador,
entrenador y ejecutivo? La respuesta es clara: Larry Bird.

El Larry Bird jugador

Qué decir sobre el Larry Bird jugador.
Tres anillos, tres MVP, doce veces All-Star, diez veces incluido en los mejores
quintetos, Rookie del Año, oro olímpico en Barcelona 92 y un largo etcétera de
reconocimientos. Hasta la irrupción de LeBron James, Bird era el mejor alero de
la historia del baloncesto. Sin discusión.

El muchacho de Indiana no tenía un
físico privilegiado, pero lo compensaba con una inteligencia que le permitía
anticiparse a los movimientos de sus rivales. Iba tan sobrado en ese sentido, que se permitía el lujo de decirles a sus
adversarios qué iba a hacer antes de que el balón se pusiera en juego. Lo
anunciaba… y sucedía, ante la perplejidad de quienes estaban ante él.

Larry Legend fue el emblema de los legendarios Boston Celtics de
los ochenta, la némesis de Magic Johnson y sus Lakers del Showtime. Una
rivalidad que revitalizó a la NBA y que ayudó a que esta fuera un producto
vendible a nivel global. La carrera del 33 de los C’s sobre los parqués llegó a
su fin en 1992 tras unos años mermado por sus problemas crónicos de espalda.
Tan solo era el final del primer capítulo baloncestístico de su vida.

El Larry Bird entrenador

Tras retirarse, Bird siguió
vinculado a los Celtics ocupando cargos de asistente en la directiva de la
franquicia de Massachusetts. En el verano de 1997 recibió la llamada del equipo
de su Estado natal: los Indiana Pacers. Querían que The Hick from French Lick tomara las riendas del banquillo de los
de Indianápolis. Larry aceptó, pero señaló que no sería entrenador más de tres
años. Suficiente para ampliar su leyenda.

En su primera temporada dirigiendo
a los Pacers, Bird logró el premio al Entrenador del Año. No era para menos:
Indiana pasó del 39-43 de la campaña anterior (fuera de Playoffs) a un gran
58-24, en aquel entonces mejor balance de la historia del equipo. Avanzaron
hasta las Finales de Conferencia, donde se toparon a los Bulls de ese tal MJ.
Quedaron eliminados, no sin antes llevar la serie a un séptimo partido. Al año
siguiente también llegaron a las Finales del Este, y otra vez se quedaron a las
puertas de la lucha por el anillo, esta vez por culpa de los New York Knicks de
Allan Houston y Jeff Van Gundy.

En el año 2000, por fin, los
Indiana Pacers accedieron a las primeras Finales de la NBA de su historia.
Enfrente, la más fea: los Lakers de Shaq y Kobe. Los angelinos iniciaron su
dinastía de tres títulos consecutivos ante unos Pacers que vendieron cara su
piel (4-2). Larry Bird, fiel a su palabra, dejó el banquillo del Conseco
Fieldhouse al finalizar la temporada y no ha vuelto a entrenar desde entonces.

El Larry Bird ejecutivo

Bird se mantuvo tres años alejado
del tinglado de la NBA, hasta que en 2003 volvió a recibir una propuesta de los
Pacers: ser presidente de operaciones baloncestísticas. Aceptó. Su primera decisión
fue despedir a Isiah Thomas (su sucesor en el banquillo de Indiana) y poner a
los mandos a Rick Carlisle, quien había sido asistente suyo durante su trienio
como técnico de Indiana. Aquellos Pacers de Jermaine O’Neal, Ron Artest, Reggie
Miller y compañía fueron el mejor equipo de la NBA: 61-21 de balance (récord de
la franquicia). Lástima que los Pistons de Larry Brown les privaran de jugar
las Finales de la NBA.

En los años siguientes, los Pacers
se mantuvieron en la marte media-alta de la liga. Luego vinieron años duros de
reconstrucción que dieron sus frutos en la nueva década: Danny Granger, Paul
George, Roy Hibbert, Lance Stephenson… un equipo joven que llegó a poner contra
las cuerdas a los Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh. En el
año en el que floreció ese equipo (2012), Bird fue nombrado Ejecutivo del Año,
completando un logro único en la historia de la NBA: mejor jugador, mejor
entrenador y mejor directivo.

Habrá habido (pocos) mejores
jugadores que él, habrá habido unos cuantos mejores entrenadores que él y habrá
algunos mejores directivos que él, pero nadie más que él puede presumir de
haber tenido éxito en las tres facetas. Larry Joe Bird.

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Muy pocos cuestionan a Michael
Jordan como mejor jugador de la historia de la NBA. Algunos propondrán a Kareem
Abdul-Jabbar, Wilt Chamberlain, Magic Johnson… pero en los rankings el primero
siempre es His Airness. De todas
formas… ¿y si vamos más allá de los méritos sobre el parqué? ¿Quién sería el
mejor NBA de todos los tiempos teniendo en cuenta su trayectoria como jugador,
entrenador y ejecutivo? La respuesta es clara: Larry Bird.

El Larry Bird jugador

Qué decir sobre el Larry Bird jugador.
Tres anillos, tres MVP, doce veces All-Star, diez veces incluido en los mejores
quintetos, Rookie del Año, oro olímpico en Barcelona 92 y un largo etcétera de
reconocimientos. Hasta la irrupción de LeBron James, Bird era el mejor alero de
la historia del baloncesto. Sin discusión.

El muchacho de Indiana no tenía un
físico privilegiado, pero lo compensaba con una inteligencia que le permitía
anticiparse a los movimientos de sus rivales. Iba tan sobrado en ese sentido, que se permitía el lujo de decirles a sus
adversarios qué iba a hacer antes de que el balón se pusiera en juego. Lo
anunciaba… y sucedía, ante la perplejidad de quienes estaban ante él.

Larry Legend fue el emblema de los legendarios Boston Celtics de
los ochenta, la némesis de Magic Johnson y sus Lakers del Showtime. Una
rivalidad que revitalizó a la NBA y que ayudó a que esta fuera un producto
vendible a nivel global. La carrera del 33 de los C’s sobre los parqués llegó a
su fin en 1992 tras unos años mermado por sus problemas crónicos de espalda.
Tan solo era el final del primer capítulo baloncestístico de su vida.

El Larry Bird entrenador

Tras retirarse, Bird siguió
vinculado a los Celtics ocupando cargos de asistente en la directiva de la
franquicia de Massachusetts. En el verano de 1997 recibió la llamada del equipo
de su Estado natal: los Indiana Pacers. Querían que The Hick from French Lick tomara las riendas del banquillo de los
de Indianápolis. Larry aceptó, pero señaló que no sería entrenador más de tres
años. Suficiente para ampliar su leyenda.

En su primera temporada dirigiendo
a los Pacers, Bird logró el premio al Entrenador del Año. No era para menos:
Indiana pasó del 39-43 de la campaña anterior (fuera de Playoffs) a un gran
58-24, en aquel entonces mejor balance de la historia del equipo. Avanzaron
hasta las Finales de Conferencia, donde se toparon a los Bulls de ese tal MJ.
Quedaron eliminados, no sin antes llevar la serie a un séptimo partido. Al año
siguiente también llegaron a las Finales del Este, y otra vez se quedaron a las
puertas de la lucha por el anillo, esta vez por culpa de los New York Knicks de
Allan Houston y Jeff Van Gundy.

En el año 2000, por fin, los
Indiana Pacers accedieron a las primeras Finales de la NBA de su historia.
Enfrente, la más fea: los Lakers de Shaq y Kobe. Los angelinos iniciaron su
dinastía de tres títulos consecutivos ante unos Pacers que vendieron cara su
piel (4-2). Larry Bird, fiel a su palabra, dejó el banquillo del Conseco
Fieldhouse al finalizar la temporada y no ha vuelto a entrenar desde entonces.

El Larry Bird ejecutivo

Bird se mantuvo tres años alejado
del tinglado de la NBA, hasta que en 2003 volvió a recibir una propuesta de los
Pacers: ser presidente de operaciones baloncestísticas. Aceptó. Su primera decisión
fue despedir a Isiah Thomas (su sucesor en el banquillo de Indiana) y poner a
los mandos a Rick Carlisle, quien había sido asistente suyo durante su trienio
como técnico de Indiana. Aquellos Pacers de Jermaine O’Neal, Ron Artest, Reggie
Miller y compañía fueron el mejor equipo de la NBA: 61-21 de balance (récord de
la franquicia). Lástima que los Pistons de Larry Brown les privaran de jugar
las Finales de la NBA.

En los años siguientes, los Pacers
se mantuvieron en la marte media-alta de la liga. Luego vinieron años duros de
reconstrucción que dieron sus frutos en la nueva década: Danny Granger, Paul
George, Roy Hibbert, Lance Stephenson… un equipo joven que llegó a poner contra
las cuerdas a los Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh. En el
año en el que floreció ese equipo (2012), Bird fue nombrado Ejecutivo del Año,
completando un logro único en la historia de la NBA: mejor jugador, mejor
entrenador y mejor directivo.

Habrá habido (pocos) mejores
jugadores que él, habrá habido unos cuantos mejores entrenadores que él y habrá
algunos mejores directivos que él, pero nadie más que él puede presumir de
haber tenido éxito en las tres facetas. Larry Joe Bird.

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