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Landon Donovan, el icono apartado por Klinsmann

Borja Pardo @Borja_Pardo 29-05-2014

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Paco LÓPEZ

Paco LÓPEZ – “Ha sido la decisión más dura de mi carrera” explicaba Jurgen Klinsmann tras omitir el nombre de Landon Donovan de la lista definitiva para el Mundial.

La noticia conmocionó dentro y fuera de Estados Unidos. Supuso echar a un lado al futbolista más importante que ha dado Norteamérica. En una zona donde el empujón del Mundial 1994 no había sido suficiente, fueron Donovan-McBride en 2002 quienes con sus goles estrecharon el lazo con la afición, poniendo contra las cuerdas a Alemania en cuartos de final –mano incluida de Torsten Frings en la línea con Kahn ya batido- tras dejar por el camino a México y Portugal.

El torneo de Landon maravilló, él todavía tenía flequillo y corría a todo lo que McBride peinaba, destilando gotas de genialidad en el uno contra uno. Así se llevó el premio al Mejor Jugador Joven del Mundial 2002.

Su elección sorprendió. Europa no importaba, pues su reino siempre ha sido la MLS –aunque con delegación en Goodison Park-. A buen seguro Landon ahora mismo habría llegado más alto de haberse desarrollado en ligas más competitivas, pero eligió quedarse. El atacante de los Galaxy será para siempre el icono de la generación que cambió los campos de fútbol americano pintados por estadios en propiedad. Ídolo y profeta en su tierra sin bajar el listón cuando salía con la casaca blanca de la selección. La misma personalidad que le hizo quedarse en California le llevó a tomarse un periodo sabático en 2013: “Necesito un tiempo fuera de los terrenos de juego para pensar en mi familia y en mí”.

El máximo exponente del soccer tenía otras prioridades y mientras tanto Klinsmann, y los capitanes de la selección, prefirieron no pronunciarse. El malestar estaba ya instalado. El regreso de Donovan llegó antes de lo esperado, en abril. Para entonces había pasado demasiado tiempo para el seleccionador. Klinsmann le dio los galones en ese trofeo menor que es la Copa Oro –más aun en 2013 que no significó clasificarse para la Confederaciones– y Landon respondió, como cada vez que llega un momento importante. Él sabe adelantarse al momento decisivo, ha compaginado temporadas mediocres con Play-Offs estelares, fases de clasificación irregulares con actuaciones mundialistas decisivas:

Mundiales 12 partidos 5 goles 1 asistencia
MLS Play-Offs: 35 partidos 20 goles 11 asistencias

Ya en 2014, Klinsmann comenzó con declaraciones algo ambiguas respecto al ‘10’. La relación estaba muy deteriorada y él ya no le veía necesario, además el jugador sufría una sequía goleadora desde octubre. Comenzó a planear su rol como suplente y justo llegó Julian Green a la selección, un diamante en bruto con sólo 156 minutos de experiencia al más alto nivel. Klinsmann y Donovan acordaron el papel de ‘super-sub’ para que el máximo goleador, máximo asistente y jugador con más internacionalidades para Estados Unidos fuera el revulsivo.

Lo extraño llegó en la convocatoria previa, 30 hombres. Se caía Eddie Johnson que salvó a Klinsmann del descalabro varias veces, Julian Green entraba y Landon Donovan no veía peligrar su puesto. Entonces el seleccionador advirtió que “veía a Donovan como un delantero”. Sorprendente cuanto menos, de las 20 veces que el alemán ha usado a Donovan en sus tres años en el cargo ninguna había sido en ese puesto.

Finalmente se dio la lista definitiva, el descontento se generalizó: Goodson y Donovan no entendían sus ausencias después de ver cómo habían entrenado. Por su parte, Parkhurst (comodín para cualquier puesto de la zaga) caía en desgracia porque Timmy Chandler, del Nuremberg,  decía estar preparado para el reto mundialista. El lateral nacido en Alemania argumenta problemas de identidad nacional tan ambiguos que sus convocatorias coinciden con los partidos más trascendentes.

No hay que perder perspectiva. El trabajo de Jurgen Klinsmann está siendo tremendamente positivo para una selección cada día más exigente. El cambio mental que han experimentado sus hombres es tal que llegan a Brasil presionados. Estados Unidos con exigencias frente a Ghana, Portugal y Alemania. Algo novedoso. Los dos goles de Donovan contra Philadelphia Union sólo echan más leña al fuego, su puntualidad para los choques grandes le hace ser máximo goleador histórico de la MLS a los tres días de quedarse sin Mundial. Un jugador completo que se ha reinventado en asistente y generador de oportunidades pero con capacidad para marcar. El caso es que, salvo anomalía, verá el Mundial en casa con una selección cuyo punta titular ha marcado un gol en 31 partidos de liga. Con su anotador más en forma, Dempsey, entre algodones. Arriesgado es poco.

La decisión “más dura” de Jürgen Klinsmann tiene escasos argumentos deportivos, es cierto que Donovan no está en su mejor momento, pero sobran motivos ajenos a Brasil 2014. En primer lugar, los enfrentamientos entre ambos se han sucedido con otros estandartes como Dempsey o Howard del lado del alemán (él no se pilló excedencia de casi medio año) pero se explica mejor con la extensión del contrato del seleccionador hasta 2018. El cuerpo técnico estadounidense no va con la urgencia de verse en la calle en dos meses si los resultados son malos, su plazo llega hasta 2018. Por eso dos de los más prometedores estarán ya en Brasil: DeAndre Yedlin y Julian Green. Jugadores todavía por hacer que ya tienen un puesto preferencial por delante de experimentados como Michael Parkhurst o Landon Donovan.

El 2014 supone el inicio del cambio generacional, la única sorpresa ha sido que se ha adelantado un par de meses. Para advertir de ello la gestión de Klinsmann ha optado por eliminar a Donovan, el ‘veterano’ que menos prestaciones estaba dando dentro de su potencial. Poco importa lo que pase en Brasil, pues Landon Donovan seguirá como abanderado de una cultura floreciente en torno al fútbol. De la misma forma que el trabajo del seleccionador hasta 2014 no merece descrédito, por primera vez Estados Unidos se siente capacitada para luchar contra rivales de primer nivel pese a estar claramente por debajo.

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Paco LÓPEZ – “Ha sido la decisión más dura de mi carrera” explicaba Jurgen Klinsmann tras omitir el nombre de Landon Donovan de la lista definitiva para el Mundial.

La noticia conmocionó dentro y fuera de Estados Unidos. Supuso echar a un lado al futbolista más importante que ha dado Norteamérica. En una zona donde el empujón del Mundial 1994 no había sido suficiente, fueron Donovan-McBride en 2002 quienes con sus goles estrecharon el lazo con la afición, poniendo contra las cuerdas a Alemania en cuartos de final –mano incluida de Torsten Frings en la línea con Kahn ya batido- tras dejar por el camino a México y Portugal.

El torneo de Landon maravilló, él todavía tenía flequillo y corría a todo lo que McBride peinaba, destilando gotas de genialidad en el uno contra uno. Así se llevó el premio al Mejor Jugador Joven del Mundial 2002.

Su elección sorprendió. Europa no importaba, pues su reino siempre ha sido la MLS –aunque con delegación en Goodison Park-. A buen seguro Landon ahora mismo habría llegado más alto de haberse desarrollado en ligas más competitivas, pero eligió quedarse. El atacante de los Galaxy será para siempre el icono de la generación que cambió los campos de fútbol americano pintados por estadios en propiedad. Ídolo y profeta en su tierra sin bajar el listón cuando salía con la casaca blanca de la selección. La misma personalidad que le hizo quedarse en California le llevó a tomarse un periodo sabático en 2013: “Necesito un tiempo fuera de los terrenos de juego para pensar en mi familia y en mí”.

El máximo exponente del soccer tenía otras prioridades y mientras tanto Klinsmann, y los capitanes de la selección, prefirieron no pronunciarse. El malestar estaba ya instalado. El regreso de Donovan llegó antes de lo esperado, en abril. Para entonces había pasado demasiado tiempo para el seleccionador. Klinsmann le dio los galones en ese trofeo menor que es la Copa Oro –más aun en 2013 que no significó clasificarse para la Confederaciones– y Landon respondió, como cada vez que llega un momento importante. Él sabe adelantarse al momento decisivo, ha compaginado temporadas mediocres con Play-Offs estelares, fases de clasificación irregulares con actuaciones mundialistas decisivas:

Mundiales 12 partidos 5 goles 1 asistencia
MLS Play-Offs: 35 partidos 20 goles 11 asistencias

Ya en 2014, Klinsmann comenzó con declaraciones algo ambiguas respecto al ‘10’. La relación estaba muy deteriorada y él ya no le veía necesario, además el jugador sufría una sequía goleadora desde octubre. Comenzó a planear su rol como suplente y justo llegó Julian Green a la selección, un diamante en bruto con sólo 156 minutos de experiencia al más alto nivel. Klinsmann y Donovan acordaron el papel de ‘super-sub’ para que el máximo goleador, máximo asistente y jugador con más internacionalidades para Estados Unidos fuera el revulsivo.

Lo extraño llegó en la convocatoria previa, 30 hombres. Se caía Eddie Johnson que salvó a Klinsmann del descalabro varias veces, Julian Green entraba y Landon Donovan no veía peligrar su puesto. Entonces el seleccionador advirtió que “veía a Donovan como un delantero”. Sorprendente cuanto menos, de las 20 veces que el alemán ha usado a Donovan en sus tres años en el cargo ninguna había sido en ese puesto.

Finalmente se dio la lista definitiva, el descontento se generalizó: Goodson y Donovan no entendían sus ausencias después de ver cómo habían entrenado. Por su parte, Parkhurst (comodín para cualquier puesto de la zaga) caía en desgracia porque Timmy Chandler, del Nuremberg,  decía estar preparado para el reto mundialista. El lateral nacido en Alemania argumenta problemas de identidad nacional tan ambiguos que sus convocatorias coinciden con los partidos más trascendentes.

No hay que perder perspectiva. El trabajo de Jurgen Klinsmann está siendo tremendamente positivo para una selección cada día más exigente. El cambio mental que han experimentado sus hombres es tal que llegan a Brasil presionados. Estados Unidos con exigencias frente a Ghana, Portugal y Alemania. Algo novedoso. Los dos goles de Donovan contra Philadelphia Union sólo echan más leña al fuego, su puntualidad para los choques grandes le hace ser máximo goleador histórico de la MLS a los tres días de quedarse sin Mundial. Un jugador completo que se ha reinventado en asistente y generador de oportunidades pero con capacidad para marcar. El caso es que, salvo anomalía, verá el Mundial en casa con una selección cuyo punta titular ha marcado un gol en 31 partidos de liga. Con su anotador más en forma, Dempsey, entre algodones. Arriesgado es poco.

La decisión “más dura” de Jürgen Klinsmann tiene escasos argumentos deportivos, es cierto que Donovan no está en su mejor momento, pero sobran motivos ajenos a Brasil 2014. En primer lugar, los enfrentamientos entre ambos se han sucedido con otros estandartes como Dempsey o Howard del lado del alemán (él no se pilló excedencia de casi medio año) pero se explica mejor con la extensión del contrato del seleccionador hasta 2018. El cuerpo técnico estadounidense no va con la urgencia de verse en la calle en dos meses si los resultados son malos, su plazo llega hasta 2018. Por eso dos de los más prometedores estarán ya en Brasil: DeAndre Yedlin y Julian Green. Jugadores todavía por hacer que ya tienen un puesto preferencial por delante de experimentados como Michael Parkhurst o Landon Donovan.

El 2014 supone el inicio del cambio generacional, la única sorpresa ha sido que se ha adelantado un par de meses. Para advertir de ello la gestión de Klinsmann ha optado por eliminar a Donovan, el ‘veterano’ que menos prestaciones estaba dando dentro de su potencial. Poco importa lo que pase en Brasil, pues Landon Donovan seguirá como abanderado de una cultura floreciente en torno al fútbol. De la misma forma que el trabajo del seleccionador hasta 2014 no merece descrédito, por primera vez Estados Unidos se siente capacitada para luchar contra rivales de primer nivel pese a estar claramente por debajo.

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