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La Tri Armada se funde en Hamburgo

Desde que Javier Gómez Noya subiera a la segunda plaza del cajón en 2007, España ha sido la gran amenaza temporada tras temporada en el Campeonato Mundial de Triatlón. Personalizando en la figura del gallego, cinco veces campeón (no hay nadie con más títulos), Gómez Noya recogió el testigo del pionero de este deporte tan nuevo, un Iván Raña (desde hace años dedicándose a la larga distancia) que fue el mejor del mundo en 2002 y los dos siguientes años fue segundo. El dominio absoluto de Gómez Noya, siempre en pelea con los hermanos Brownlee, lo recogió Mario Mola, candidato llamado incluso a superar la marca del mejor de todos los tiempos cuando logró tres entorchados consecutivos entre 2016 y 2018 y siendo segundo en 2019, tras un pequeño despiste en un par de pruebas que le costó un disgusto en forma de plata.

A los dos grandes triatletas nacionales de la década se les sumó Fernando Alarza, una nueva esperanza, siempre a remolque de sus compatriotas, pero que hacía soñar al deporte español con un triplete a final de año en alguna de estas temporadas. Pero si 2019 supuso el fin del reinado absoluto español, que duraba seis temporadas (con tres títulos para Noya y tres para Mola), 2020 ha sido la estocada final en un año en el que todo se ha decidido muy deprisa, sobre la marcha y quizás de manera precipitada.

Desde 2007 hasta 2019, España ha sido ocho veces campeona del mundo y ha ocupado 19 de los 36 cajones del podio, más de la mitad, y más que ningún otro país. Gómez Noya ha estado en los puestos de honor en 11 ediciones, Mario Mola en siete y Alarza solo lo hizo en una ocasión. 

La cancelación de prácticamente todos los eventos de esta temporada hizo que, para no dejar el título desierto, la Federación decidiera que en vez de en unas Series Mundiales, el campeonato se jugara en una sola prueba en Hamburgo que se celebró el domingo y a modalidad sprint. Sin margen de error, sin guardar un gramo de fuerza, el título fue nuevamente para Vincent Luis, campeón ya en 2019, que demostró ser el triatleta del momento. 

Mario Mola y Javier Gómez Noya en el podio junto a Vincent Luis en el Campeonato del Mundo de Triatlón de 2019 (FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images)

Gómez Noya rechazó siquiera acudir a la competición, entendiendo que no era normal que algunos triatletas (canadienses, neozelandeses y australianos) no pudieran ir por las restricciones de movilidad en sus países. La decisión salomónica de la Federación, que apenas se sentó a hablar con los participantes, no gustó al gallego, que no encontró el respaldo de ningún compañero en un deporte que precisamente aboga por todo tipo de valores de compañerismo. 

Así, la modalidad de la prueba parecía una mala baza para la armada española, pues tanto Alarza como Mario Mola suelen sufrir más en la natación y recuperar en el terreno a pie, por lo que prefieren pruebas más largas. Pero con 5km de carrera en lugar de 10km, la prueba se seleccionó apenas al salir del agua, donde Vincent Luis se marchó con dos ‘poco habituales’ (el portugués Vilaça, de apenas 20 años y el francés Bergere, más acostumbrado a las pruebas de relevos) además de ilustres como los hermanos británicos, y con ellos voló en bicicleta y llegó a la línea de meta tras un cambio de ritmo en la carrera a pie que no pudieron responder.

Mal día para los españoles

El mejor de los españoles fue Antonio Serrat Seoane, que cruzó la línea de meta en 24ª posición y muy cerca llegó Alarza, a solo ocho segundos y tres posiciones por detrás. Genis Grau llegó en la posición número 43, seguido de Mario Mola, que fue sin duda la gran decepción de la jornada. Con el número 2 al ser subcampeón, Mola era uno de los grandes favoritos (en los últimos seis años, había sido tres veces campeón y tres veces subcampeón) siempre y cuando hiciera una buena natación, pero ni por esas, fue de menos a mucho menos y acabó fundido, quizás fruto de haberle dedicado demasiados entrenamientos y competiciones en los últimos tiempos a la pista y la carrera a pie, donde se le ha podido ver últimamente con los mejores atletas de fondo españoles.

2021 será una nueva oportunidad de redención, aunque también con cierta miga y con posibles distracciones. Con Gómez Noya pensando en los Ironman de larga distancia a largo plazo (aunque quiere estar en Tokio) y con los Juegos Olímpicos en el horizonte, España tendrá que dar un golpe encima de la mesa para recuperar el terreno perdido en este tiempo.

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Desde que Javier Gómez Noya subiera a la segunda plaza del cajón en 2007, España ha sido la gran amenaza temporada tras temporada en el Campeonato Mundial de Triatlón. Personalizando en la figura del gallego, cinco veces campeón (no hay nadie con más títulos), Gómez Noya recogió el testigo del pionero de este deporte tan nuevo, un Iván Raña (desde hace años dedicándose a la larga distancia) que fue el mejor del mundo en 2002 y los dos siguientes años fue segundo. El dominio absoluto de Gómez Noya, siempre en pelea con los hermanos Brownlee, lo recogió Mario Mola, candidato llamado incluso a superar la marca del mejor de todos los tiempos cuando logró tres entorchados consecutivos entre 2016 y 2018 y siendo segundo en 2019, tras un pequeño despiste en un par de pruebas que le costó un disgusto en forma de plata.

A los dos grandes triatletas nacionales de la década se les sumó Fernando Alarza, una nueva esperanza, siempre a remolque de sus compatriotas, pero que hacía soñar al deporte español con un triplete a final de año en alguna de estas temporadas. Pero si 2019 supuso el fin del reinado absoluto español, que duraba seis temporadas (con tres títulos para Noya y tres para Mola), 2020 ha sido la estocada final en un año en el que todo se ha decidido muy deprisa, sobre la marcha y quizás de manera precipitada.

Desde 2007 hasta 2019, España ha sido ocho veces campeona del mundo y ha ocupado 19 de los 36 cajones del podio, más de la mitad, y más que ningún otro país. Gómez Noya ha estado en los puestos de honor en 11 ediciones, Mario Mola en siete y Alarza solo lo hizo en una ocasión. 

La cancelación de prácticamente todos los eventos de esta temporada hizo que, para no dejar el título desierto, la Federación decidiera que en vez de en unas Series Mundiales, el campeonato se jugara en una sola prueba en Hamburgo que se celebró el domingo y a modalidad sprint. Sin margen de error, sin guardar un gramo de fuerza, el título fue nuevamente para Vincent Luis, campeón ya en 2019, que demostró ser el triatleta del momento. 

Mario Mola y Javier Gómez Noya en el podio junto a Vincent Luis en el Campeonato del Mundo de Triatlón de 2019 (FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images)

Gómez Noya rechazó siquiera acudir a la competición, entendiendo que no era normal que algunos triatletas (canadienses, neozelandeses y australianos) no pudieran ir por las restricciones de movilidad en sus países. La decisión salomónica de la Federación, que apenas se sentó a hablar con los participantes, no gustó al gallego, que no encontró el respaldo de ningún compañero en un deporte que precisamente aboga por todo tipo de valores de compañerismo. 

Así, la modalidad de la prueba parecía una mala baza para la armada española, pues tanto Alarza como Mario Mola suelen sufrir más en la natación y recuperar en el terreno a pie, por lo que prefieren pruebas más largas. Pero con 5km de carrera en lugar de 10km, la prueba se seleccionó apenas al salir del agua, donde Vincent Luis se marchó con dos ‘poco habituales’ (el portugués Vilaça, de apenas 20 años y el francés Bergere, más acostumbrado a las pruebas de relevos) además de ilustres como los hermanos británicos, y con ellos voló en bicicleta y llegó a la línea de meta tras un cambio de ritmo en la carrera a pie que no pudieron responder.

Mal día para los españoles

El mejor de los españoles fue Antonio Serrat Seoane, que cruzó la línea de meta en 24ª posición y muy cerca llegó Alarza, a solo ocho segundos y tres posiciones por detrás. Genis Grau llegó en la posición número 43, seguido de Mario Mola, que fue sin duda la gran decepción de la jornada. Con el número 2 al ser subcampeón, Mola era uno de los grandes favoritos (en los últimos seis años, había sido tres veces campeón y tres veces subcampeón) siempre y cuando hiciera una buena natación, pero ni por esas, fue de menos a mucho menos y acabó fundido, quizás fruto de haberle dedicado demasiados entrenamientos y competiciones en los últimos tiempos a la pista y la carrera a pie, donde se le ha podido ver últimamente con los mejores atletas de fondo españoles.

2021 será una nueva oportunidad de redención, aunque también con cierta miga y con posibles distracciones. Con Gómez Noya pensando en los Ironman de larga distancia a largo plazo (aunque quiere estar en Tokio) y con los Juegos Olímpicos en el horizonte, España tendrá que dar un golpe encima de la mesa para recuperar el terreno perdido en este tiempo.