_Otros

LA RIBERA NO SE RINDE, SE REINVENTA

Dani López @gremplu 23-05-2018

etiquetas:

Primero la ocuparon los celtíberos. Hasta el siglo V fueron
los romanos y posteriormente los visigodos quienes se asentaron allí. En el año
802 se fortificó y refundó como Al-Tutili,
y así permanecería, bajo dominio musulmán, durante cuatro siglos, hasta la conocida
Reconquista. Pero Tudela, aún cambiando de manos y de nomenclatura, siempre
existió. De ese espíritu se nutre el equipo de fútbol sala que representa la
ciudad, un Aspil Vidal Ribera Navarra que ha vuelto a enamorar, pese a caer
eliminados en cuartos, al mundo del futbol sala.

Con un presupuesto ajustado, un patrocinador modesto que
permite al club subsistir pero sin alardes, con una plantilla de guerreros con
más hambre que nombre, pero sobre todo, con un entrenador que siente el escudo
como nadie y que sabe maximizar los recursos que le dan. El equipo se renueva cada
año. Los que se van suelen hacerlo convertidos en jugadores de primer orden, a
equipos más grandes. Los que vienen lo hacen con discreción. Suelen ser jugadores
más modestos –muchos incluso de categorías inferiores – pero que se transforman
al pasar por las manos de José Lucas Mena, ‘Pato’.

Este entrenador de 51 años llegó en 2012 a Tudela procedente
de Fisiomedia Manacor, en el que había trabajado durante nueve temporadas. Era
la primera temporada del club en Primera División, y desde entonces no conoce
otra categoría. De mano del técnico alicantino consiguió permanecer sin apuros
en la 2012-13 y a partir de ahí ha conseguido enlazar un milagro con otro:
cuatro temporadas consecutivas entrando en puestos de playoff. Solo en la temporada inaugural y en la 2016-17 se quedaron
sin participar. Pato ha convencido a casi todos sus jugadores − y han pasado
muchos por Tudela − de que son buenos. Y no solo les hace creérselo, sino que
lo demuestran sobre el 40×20.

De allí han salido jugones como Roger Serrano, Andresito,
Molina, Joselito o Lolo. Este año no será una excepción y saldrán dos de los
puntales, uno en defensa (Hamza) y otro en ataque (Rubi). Los analistas
volverán a pronosticar un año complicado: poco presupuesto, no siempre se va a
acertar con los fichajes… No somos conscientes que si siempre funcionan los
jugadores no es por buena fortuna, sino porque hay un entrenador que sabe
imprimirles el carácter que tiene y que demuestra desde la banda.

Este año se presentaba de nuevo complicado. Con uno de los
presupuestos más bajos de la competición (aproximadamente el 12 de 16 equipos) ha
superado a equipos como Catgas Energía, Plásticos Romero Cartagena o Peñíscola
RehabMedic, más capacitados para entrar en los puestos de honor. Sin embargo
los tres han quedado fuera, y ha sido Ribera Navarra el que ha conseguido, una
vez más, entrar en playoff. Se
enfrentaba con Inter: cuatro títulos consecutivos de liga, bicampeón de Europa…
Un equipazo al que ni siquiera Barça o ElPozo consiguen meterle mano en los
últimos años.

Para otro equipo estar en las eliminatorias sería un premio.
Para este Aspil-Vidal no. En el primer partido, en casa, consiguieron marcharse
al descanso con un 2-0 a favor que hizo sudar a los de Velasco. Tanto, que solo
dos goles de 10 metros doblegaron al equipo tudelano en los minutos finales.
Seis días más tarde eran los chicos de Pato quienes devolvían la visita. Si
vencían – gesta que solo han conseguido dos equipos en los 21 partidos que
había disputado Inter hasta entonces como local – tendrían que jugar un tercer
partido, nuevamente en Torrejón.

¿Rendirse? ¿Conformarse con dar buena imagen? Nada de eso.
Como bien canta su afición en la caldera del Ciudad de Tudela, “la Ribera nunca
se rinde”. Y eso hizo, luchar contra un gigante. Con 3-1 en contra se fue al
ataque, usó el portero jugador, acortó distancias y a falta de literalmente un
segundo, pudieron empatar un encuentro que les hubiese llevado a la prórroga.
La imagen que dejaron de equipo aguerrido, con toque de balón, saliendo al
ataque y combinando como pocos se atrevieron en cancha del campeón, quedará en
la retina. El aplauso del público interista no fue más que el merecido reconocimiento
a un equipo con identidad propia: la que pone, y seguirá poniendo, Pato.

Porque aunque se vayan unos jugadores y vengan otros menos
experimentados no se preocupen, el entrenador seguirá. Y porque si algo está
claro es que la Ribera no se rinde, se reinventa.

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Primero la ocuparon los celtíberos. Hasta el siglo V fueron
los romanos y posteriormente los visigodos quienes se asentaron allí. En el año
802 se fortificó y refundó como Al-Tutili,
y así permanecería, bajo dominio musulmán, durante cuatro siglos, hasta la conocida
Reconquista. Pero Tudela, aún cambiando de manos y de nomenclatura, siempre
existió. De ese espíritu se nutre el equipo de fútbol sala que representa la
ciudad, un Aspil Vidal Ribera Navarra que ha vuelto a enamorar, pese a caer
eliminados en cuartos, al mundo del futbol sala.

Con un presupuesto ajustado, un patrocinador modesto que
permite al club subsistir pero sin alardes, con una plantilla de guerreros con
más hambre que nombre, pero sobre todo, con un entrenador que siente el escudo
como nadie y que sabe maximizar los recursos que le dan. El equipo se renueva cada
año. Los que se van suelen hacerlo convertidos en jugadores de primer orden, a
equipos más grandes. Los que vienen lo hacen con discreción. Suelen ser jugadores
más modestos –muchos incluso de categorías inferiores – pero que se transforman
al pasar por las manos de José Lucas Mena, ‘Pato’.

Este entrenador de 51 años llegó en 2012 a Tudela procedente
de Fisiomedia Manacor, en el que había trabajado durante nueve temporadas. Era
la primera temporada del club en Primera División, y desde entonces no conoce
otra categoría. De mano del técnico alicantino consiguió permanecer sin apuros
en la 2012-13 y a partir de ahí ha conseguido enlazar un milagro con otro:
cuatro temporadas consecutivas entrando en puestos de playoff. Solo en la temporada inaugural y en la 2016-17 se quedaron
sin participar. Pato ha convencido a casi todos sus jugadores − y han pasado
muchos por Tudela − de que son buenos. Y no solo les hace creérselo, sino que
lo demuestran sobre el 40×20.

De allí han salido jugones como Roger Serrano, Andresito,
Molina, Joselito o Lolo. Este año no será una excepción y saldrán dos de los
puntales, uno en defensa (Hamza) y otro en ataque (Rubi). Los analistas
volverán a pronosticar un año complicado: poco presupuesto, no siempre se va a
acertar con los fichajes… No somos conscientes que si siempre funcionan los
jugadores no es por buena fortuna, sino porque hay un entrenador que sabe
imprimirles el carácter que tiene y que demuestra desde la banda.

Este año se presentaba de nuevo complicado. Con uno de los
presupuestos más bajos de la competición (aproximadamente el 12 de 16 equipos) ha
superado a equipos como Catgas Energía, Plásticos Romero Cartagena o Peñíscola
RehabMedic, más capacitados para entrar en los puestos de honor. Sin embargo
los tres han quedado fuera, y ha sido Ribera Navarra el que ha conseguido, una
vez más, entrar en playoff. Se
enfrentaba con Inter: cuatro títulos consecutivos de liga, bicampeón de Europa…
Un equipazo al que ni siquiera Barça o ElPozo consiguen meterle mano en los
últimos años.

Para otro equipo estar en las eliminatorias sería un premio.
Para este Aspil-Vidal no. En el primer partido, en casa, consiguieron marcharse
al descanso con un 2-0 a favor que hizo sudar a los de Velasco. Tanto, que solo
dos goles de 10 metros doblegaron al equipo tudelano en los minutos finales.
Seis días más tarde eran los chicos de Pato quienes devolvían la visita. Si
vencían – gesta que solo han conseguido dos equipos en los 21 partidos que
había disputado Inter hasta entonces como local – tendrían que jugar un tercer
partido, nuevamente en Torrejón.

¿Rendirse? ¿Conformarse con dar buena imagen? Nada de eso.
Como bien canta su afición en la caldera del Ciudad de Tudela, “la Ribera nunca
se rinde”. Y eso hizo, luchar contra un gigante. Con 3-1 en contra se fue al
ataque, usó el portero jugador, acortó distancias y a falta de literalmente un
segundo, pudieron empatar un encuentro que les hubiese llevado a la prórroga.
La imagen que dejaron de equipo aguerrido, con toque de balón, saliendo al
ataque y combinando como pocos se atrevieron en cancha del campeón, quedará en
la retina. El aplauso del público interista no fue más que el merecido reconocimiento
a un equipo con identidad propia: la que pone, y seguirá poniendo, Pato.

Porque aunque se vayan unos jugadores y vengan otros menos
experimentados no se preocupen, el entrenador seguirá. Y porque si algo está
claro es que la Ribera no se rinde, se reinventa.

etiquetas:

_Fútbol

3 preguntas sobre LaLiga 22-23

Adrià Campmany @campmany_adria
12-08-2022

_Fórmula 1

La Misión

Abraham Marqués @AbrahamMarques_
11-08-2022