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La primera piedra

David Orenes @david_lrl 30-10-2018

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Corría el minuto seis y ya perdían 2-0. Contra pronóstico, en el 25’ ya
habían conseguido establecer el empate. Pero tras el descanso un gol del
Sevilla volvía a colocarles en una situación límite. El EDF Logroño llegaba a
la séptima jornada con dos puntos de 18 posibles, como colista y siendo el
único equipo junto al Sporting de Huelva sin conseguir una victoria hasta la
fecha.

 

Entonces llegaron dos goles. Uno en el 74’ y otro en el 87’, a solo tres
minutos del final. El Logroño acabó ganando 3-4, certificando su primera
victoria en la Liga Iberdrola en toda su historia. Estos meses han sido
muy complicados
ya que se estaba trabajando muy duro pero con no muy buenos
resultados y claro, no queda otra que seguir luchando por lo que quieres hasta
que finalmente todo llega. La clave de todo fue no bajar los brazos a
pesar de tener el marcador en contra hasta en dos ocasiones”,
explica
nuestra protagonista.

 

No es este un club cualquiera. Con una filosofía pura de cantera (más de
1000 jugadoras y jugadores están inscritos en sus escuelas), el equipo riojano
logró, con apenas diez años de vida, un ascenso histórico tras sumar 20
victorias en 26 partidos en la liga regular antes de superar el play-off.
Rápidamente, el club se puso las pilas y reforzó la plantilla con hasta 10
fichajes, la mayoría con experiencia en la élite, conscientes de que el salto
de calidad es mayúscula entre una división y otra.

 

Entre los refuerzos, una jugadora llamada a ser una de las voces de
autoridad en el vestuario y sobre el campo. Jade Boho, campeona de Liga en tres
ocasiones en las filas del Rayo Vallecano, militó las dos últimas temporadas en
un Madrid CFF que ascendió y se consolidó en Primera gracias al liderazgo de la
ecuatoguineana nacida en España. Para muchos fue una decisión sorprendente
cambiar el club blanco por el vinotinto. “Necesitaba cambiar de aires, no
por nada, no tenía ningún problema ni mucho menos. Pero creo que en el
Madrid cumplí mi objetivo.
La del Logroño era la mejor oportunidad que
tenía, y me tiré a la piscina”
, nos confiesa Jade, que tampoco se considera
una guía pese a formar parte de otro recién ascendido la temporada anterior. “No
me creo más que nadie por eso.Todas tenemos nuestras responsabilidad.
Puedo dar mi experiencia, eso sí”.


Para la ex del Madrid CFF es importante contar con jugadoras de experiencia
en un equipo recién ascendido, ya que el nivel de la Liga Iberdrola ha subido a
una velocidad de vértigo si lo comparamos con hace unos años. ”Cuando volví
de Inglaterra (jugó un año en el Reading) y luego ascendí con el Madrid CFF ya
habían pasado tres años desde que había jugado en Primera División en España
por última vez. La evolución había sido brutal, pero yo encantada de la vida.
En Inglaterra  me preguntaban las diferencias con España, y yo decía
que las únicas que veía eran la preparación y los medios.
Porque en cuanto
a jugadoras no tenemos absolutamente nada que envidiar. Tenemos muchas
jugadoras de muchísima calidad y nivel. Ahora es cuando se están empezando a
hacer las cosas bien. Falta compensar a la jugadora con un plus económico, pero
lo más importante era a nivel de medios. La gente competía en su
entrenamiento de cualquier manera.
Eso ha cambiado muchísimo. No hay un
solo club que ya no tenga medios para competir a buen nivel.


De entre todas las ofertas que disponía una futbolista que había destacado
sobremanera la temporada anterior, eligió la de un recién ascendido que
debutaba en Primera. ¿Por qué? “El valor que se me dio como jugadora, me hicieron
sentir bastante especial.
En todo momento el trato ha sido magnífico, no
tengo ningún pero. Antes que jugadora soy persona, y eso lo valoro muchísimo”

No fue fácil dejar la capital, pero el trato ha sido magnífico desde el
principio. ”La adaptación fue fácil porque la gente aquí es muy agradable y
las compañeras y cuerpo técnico me hicieron sentir como en casa en todo
momento. De cuando llegue a ahora hay un cambio pero es positivo, ahora toca
seguir por este camino”.
También se deshace en elogios con su técnico,
Héctor Blanco. “Me parece que sabe demasiado de fútbol. Curra
muchísimo, todo lo hace con mucha lógica, estudia todo al milímetro. Eso me
gusta, no pone el trabajo en otras personas”.


De Zidane a Saray García

 

Jade vive del gol, y aunque su objetivo era alcanzar los 15 tantos esta
temporada y todavía no ha visto puerta, asegura que no se obsesiona con esas
cosas. Por lo pronto ha disputado todas las jornadas como titular y ha causado
estragos gracias a su velocidad endiablada. Su juego se adapta a la perfección
al que quiere implementar Héctor Blanco, que busca la verticalidad siempre que
sea posible.

 

Un estilo de juego diametralmente opuesto al de su ídolo, Zinedine
Zidane
, de ahí que muchos se sorprendan cuando le preguntan. “Para mí
Zidane ha sido un escándalo. Ha sido mi Dios en el fútbol. Me parece un
jugador con muchísimo estilo, muy completo. Era la figura en la que yo me veía
cuando empecé. Yo veía jugar a Zidane se me caía la baba. Decía: “Ojalá pudiera
hacer algo así”. Y no se me ha pegado nada (risas)”.

 

Pero su gran modelo a seguir siempre fue Saray García, otra
futbolista veterana con la que Jade ha compartido vestuario en más de una
ocasión y que aterrizó en Logroño de su mano. “Cuando la veía jugar de
pequeña me parecía una pasada, como ver a Zidane pero en chica. La clase, la
rapidez, la inteligencia… Una jugadora muy completa. Cuando coincidimos en
Torrejón por primera vez estaba que no cabía en mí.
Era una referente.
Llegar a ese nivel con ella, compartir campo y vestuario, era una pasada”.


A sus 32 años, Jade es consciente de que vive el tramo final de su carrera,
aunque su notable estado de forma indique lo contrario. Creo que me
quedan tres años para dar guerra.
Espero llegar a esos tres años, no sé
cómo cambiará mi vida. Ahora me encuentro bien, me cuido bastante para competir
a buen nivel. Después quiero seguir vinculada en el deporte. El fútbol es lo
que más me gusta, pero puede ser cualquier otro deporte. Es lo que mejor sé
hacer”.


Al otro lado del vestuario
está Ana Tejada, campeona de Europa con la sub-17 y una de las mayores promesas
del fútbol español femenino. “Es una niña, podría ser su madre (risas). La
chavala trabaja muy bien, tiene cualidades para poder hacer grandes cosas. Yo
le deseo muchísima suerte, espero poder disfrutar de ella, y ella de mí esta
temporada. Ya tuvimos una mini-charla y le dije que Primera División iba a ser
una locura porque el nivel cambia muchísimo, pero que exprima cada segundo. Que
coja toda la experiencia que pueda. Va a aprender muchísimo”.

Tejada es la mejor demostración de lo bien que se está trabajando en las
categorías inferiores. Ahora con el ascenso, la ilusión de las pequeñas
futbolistas por alcanzar el primer equipo es incluso mayor, algo que repercute
de forma positiva tanto en el club como en una ciudad que poco a poco se
entrega al EDF Logroño. “Lo que han hecho tiene muchísima importancia en
todos los sectores. No solo el logro de alcanzar la Primera División. De
cara a las niñas, somos un espejo. Se dan cuenta de que pueden jugar en
Primera, contra un Barça o un Atlético.
El camino a seguir lo están
haciendo muy bien, son muy profesionales. Si logramos la permanencia y cada año
se suman cositas al club, se puede llegar muy lejos”.
La primera piedra ya
está puesta. Toca seguir construyendo.

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Corría el minuto seis y ya perdían 2-0. Contra pronóstico, en el 25’ ya
habían conseguido establecer el empate. Pero tras el descanso un gol del
Sevilla volvía a colocarles en una situación límite. El EDF Logroño llegaba a
la séptima jornada con dos puntos de 18 posibles, como colista y siendo el
único equipo junto al Sporting de Huelva sin conseguir una victoria hasta la
fecha.

 

Entonces llegaron dos goles. Uno en el 74’ y otro en el 87’, a solo tres
minutos del final. El Logroño acabó ganando 3-4, certificando su primera
victoria en la Liga Iberdrola en toda su historia. Estos meses han sido
muy complicados
ya que se estaba trabajando muy duro pero con no muy buenos
resultados y claro, no queda otra que seguir luchando por lo que quieres hasta
que finalmente todo llega. La clave de todo fue no bajar los brazos a
pesar de tener el marcador en contra hasta en dos ocasiones”,
explica
nuestra protagonista.

 

No es este un club cualquiera. Con una filosofía pura de cantera (más de
1000 jugadoras y jugadores están inscritos en sus escuelas), el equipo riojano
logró, con apenas diez años de vida, un ascenso histórico tras sumar 20
victorias en 26 partidos en la liga regular antes de superar el play-off.
Rápidamente, el club se puso las pilas y reforzó la plantilla con hasta 10
fichajes, la mayoría con experiencia en la élite, conscientes de que el salto
de calidad es mayúscula entre una división y otra.

 

Entre los refuerzos, una jugadora llamada a ser una de las voces de
autoridad en el vestuario y sobre el campo. Jade Boho, campeona de Liga en tres
ocasiones en las filas del Rayo Vallecano, militó las dos últimas temporadas en
un Madrid CFF que ascendió y se consolidó en Primera gracias al liderazgo de la
ecuatoguineana nacida en España. Para muchos fue una decisión sorprendente
cambiar el club blanco por el vinotinto. “Necesitaba cambiar de aires, no
por nada, no tenía ningún problema ni mucho menos. Pero creo que en el
Madrid cumplí mi objetivo.
La del Logroño era la mejor oportunidad que
tenía, y me tiré a la piscina”
, nos confiesa Jade, que tampoco se considera
una guía pese a formar parte de otro recién ascendido la temporada anterior. “No
me creo más que nadie por eso.Todas tenemos nuestras responsabilidad.
Puedo dar mi experiencia, eso sí”.


Para la ex del Madrid CFF es importante contar con jugadoras de experiencia
en un equipo recién ascendido, ya que el nivel de la Liga Iberdrola ha subido a
una velocidad de vértigo si lo comparamos con hace unos años. ”Cuando volví
de Inglaterra (jugó un año en el Reading) y luego ascendí con el Madrid CFF ya
habían pasado tres años desde que había jugado en Primera División en España
por última vez. La evolución había sido brutal, pero yo encantada de la vida.
En Inglaterra  me preguntaban las diferencias con España, y yo decía
que las únicas que veía eran la preparación y los medios.
Porque en cuanto
a jugadoras no tenemos absolutamente nada que envidiar. Tenemos muchas
jugadoras de muchísima calidad y nivel. Ahora es cuando se están empezando a
hacer las cosas bien. Falta compensar a la jugadora con un plus económico, pero
lo más importante era a nivel de medios. La gente competía en su
entrenamiento de cualquier manera.
Eso ha cambiado muchísimo. No hay un
solo club que ya no tenga medios para competir a buen nivel.


De entre todas las ofertas que disponía una futbolista que había destacado
sobremanera la temporada anterior, eligió la de un recién ascendido que
debutaba en Primera. ¿Por qué? “El valor que se me dio como jugadora, me hicieron
sentir bastante especial.
En todo momento el trato ha sido magnífico, no
tengo ningún pero. Antes que jugadora soy persona, y eso lo valoro muchísimo”

No fue fácil dejar la capital, pero el trato ha sido magnífico desde el
principio. ”La adaptación fue fácil porque la gente aquí es muy agradable y
las compañeras y cuerpo técnico me hicieron sentir como en casa en todo
momento. De cuando llegue a ahora hay un cambio pero es positivo, ahora toca
seguir por este camino”.
También se deshace en elogios con su técnico,
Héctor Blanco. “Me parece que sabe demasiado de fútbol. Curra
muchísimo, todo lo hace con mucha lógica, estudia todo al milímetro. Eso me
gusta, no pone el trabajo en otras personas”.


De Zidane a Saray García

 

Jade vive del gol, y aunque su objetivo era alcanzar los 15 tantos esta
temporada y todavía no ha visto puerta, asegura que no se obsesiona con esas
cosas. Por lo pronto ha disputado todas las jornadas como titular y ha causado
estragos gracias a su velocidad endiablada. Su juego se adapta a la perfección
al que quiere implementar Héctor Blanco, que busca la verticalidad siempre que
sea posible.

 

Un estilo de juego diametralmente opuesto al de su ídolo, Zinedine
Zidane
, de ahí que muchos se sorprendan cuando le preguntan. “Para mí
Zidane ha sido un escándalo. Ha sido mi Dios en el fútbol. Me parece un
jugador con muchísimo estilo, muy completo. Era la figura en la que yo me veía
cuando empecé. Yo veía jugar a Zidane se me caía la baba. Decía: “Ojalá pudiera
hacer algo así”. Y no se me ha pegado nada (risas)”.

 

Pero su gran modelo a seguir siempre fue Saray García, otra
futbolista veterana con la que Jade ha compartido vestuario en más de una
ocasión y que aterrizó en Logroño de su mano. “Cuando la veía jugar de
pequeña me parecía una pasada, como ver a Zidane pero en chica. La clase, la
rapidez, la inteligencia… Una jugadora muy completa. Cuando coincidimos en
Torrejón por primera vez estaba que no cabía en mí.
Era una referente.
Llegar a ese nivel con ella, compartir campo y vestuario, era una pasada”.


A sus 32 años, Jade es consciente de que vive el tramo final de su carrera,
aunque su notable estado de forma indique lo contrario. Creo que me
quedan tres años para dar guerra.
Espero llegar a esos tres años, no sé
cómo cambiará mi vida. Ahora me encuentro bien, me cuido bastante para competir
a buen nivel. Después quiero seguir vinculada en el deporte. El fútbol es lo
que más me gusta, pero puede ser cualquier otro deporte. Es lo que mejor sé
hacer”.


Al otro lado del vestuario
está Ana Tejada, campeona de Europa con la sub-17 y una de las mayores promesas
del fútbol español femenino. “Es una niña, podría ser su madre (risas). La
chavala trabaja muy bien, tiene cualidades para poder hacer grandes cosas. Yo
le deseo muchísima suerte, espero poder disfrutar de ella, y ella de mí esta
temporada. Ya tuvimos una mini-charla y le dije que Primera División iba a ser
una locura porque el nivel cambia muchísimo, pero que exprima cada segundo. Que
coja toda la experiencia que pueda. Va a aprender muchísimo”.

Tejada es la mejor demostración de lo bien que se está trabajando en las
categorías inferiores. Ahora con el ascenso, la ilusión de las pequeñas
futbolistas por alcanzar el primer equipo es incluso mayor, algo que repercute
de forma positiva tanto en el club como en una ciudad que poco a poco se
entrega al EDF Logroño. “Lo que han hecho tiene muchísima importancia en
todos los sectores. No solo el logro de alcanzar la Primera División. De
cara a las niñas, somos un espejo. Se dan cuenta de que pueden jugar en
Primera, contra un Barça o un Atlético.
El camino a seguir lo están
haciendo muy bien, son muy profesionales. Si logramos la permanencia y cada año
se suman cositas al club, se puede llegar muy lejos”.
La primera piedra ya
está puesta. Toca seguir construyendo.

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