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La cúspide de la pirámide

Primera semana de mayo. La gira de primavera de tierra batida entra en su quinto capítulo de los siete que tiene programados previos a Roland Garros. Tras pasar por Houston, Marrakech, Charleston, Monterrey, Monte-Carlo, Lugano, Bogotá, Barcelona, Budapest, Stuttgart, Estambul, Estoril, Múnich, Praga y Marruecos (circuitos ATP y WTA en 2019), chicos y chicas llegan a Madrid. A la Caja Mágica. A las orillas del Manzanares. Pero no siempre fue así.

Desde su creación en 2002, en sustitución de Stuttgart, hasta la actualidad, es el principal torneo que se organiza en España y la punta de la pirámide organizativa de tenis en nuestro país. Comenzó jugándose en pista dura bajo techo en el recinto deportivo Madrid Arena, en la tercera semana de octubre y sólo con cuadro masculino. Nada que ver con la actualidad. Sólo se parece la categoría: ya empezó como Masters 1000 (entonces Tennis Masters Series, el equivalente). En 2004 la categoría cambió de nombre (de Tennis Masters Series pasó a denominarse ATP Masters Series). Los primeros siete años (hasta 2008) el torneo no experimentó cambios.

En 2009, en la que era la octava edición, se produjo el gran lavado de cara del gran estandarte del tenis organizado en España. Cambió (casi) todo. De la tercera semana de octubre a la primera mitad de mayo; de pista dura cubierta a tierra batida; del complejo Madrid Arena al oeste de la ciudad en la Casa de Campo a la recién construida Caja Mágica en el sur de la capital (levantada con motivo de las diferentes candidaturas olímpicas); de un torneo masculino a un torneo con cuadro masculino y femenino.

Desde esta primera edición con doble cuadro, ambos tenían la máxima categoría: Masters 1000 ellos y WTA Premier Mandatory ellas. El torneo masculino se situaba en la semana de Hamburgo (pasó a ser ATP 500) y al desaparecido de Berlín.

En 2012, 11ª edición del torneo masculino y 4ª del femenino, se produjo el, hasta ahora, último gran cambio. Sin embargo, duró sólo aquel 2012. Ese año se hizo famoso por el uso de la tierra batida azul. La mejora de la visibilidad fue una de las banderas para instalar el nuevo color. Sin embargo, no duró más que aquel año y la ATP la prohibió un mes después de disputarse el torneo. Federer y Serena fueron los campeones.

Nueve campeones en 18 ediciones (Nadal cinco veces, Federer y Djokovic tres, Murray dos, Zverev, Nalbandian, Safin, Ferrero y Agassi una vez) y siete campeonas en 11 ediciones (Kvitova tricampeona, Halep y Serena bicampeonas, Bertens, Sharapova, Rezaï y Safina una corona). Un torneo que se aleja de ser predecible. Quizás porque, de las principales citas que conforman la gira de tierra, es el menos parecido a las condiciones de Roland Garros. La altura de Madrid (655 metros de media) no se puede comparar con los 37 de Roma (a dos semanas de Roland Garros) o la no altitud de Monte-Carlo, que se juega a orillas del Mediterráneo. París (33 metros de altitud media) hace que el torneo en el Foro Itálico sea el ideal en cuanto a condiciones similares.

Madrid es una de las paradas de referencia del calendario. Además de ser el principal torneo que se organiza en España, es uno de los únicos tres en el mundo que juntan las máximas categorías ordinarias de cada circuito: ATP Masters 1000 y WTA Premier Mandatory. Indian Wells y Miami son los otros dos casos. Gustos y preferencias aparte, por categoría, delante de Madrid sólo se sitúan los cuatro Grand Slam y los dos torneos de Maestros.

Este 2020, la crisis del COVID-19 que ha paralizado al mundo ha dejado vacía la Caja Mágica los 10 primeros días de mayo. La pista central Manolo Santana, el Estadio dos Arantxa Sánchez-Vicario y el Estadio tres (todos con techo retráctil), así como las seis pistas exteriores de juego. Se cuentan ya los días para el 30 de abril de 2021, fecha en que, si no hay cambios de calendario, levante el telón el Mutua Madrid Open 2021. La cúspide de la pirámide. Llegará.

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Primera semana de mayo. La gira de primavera de tierra batida entra en su quinto capítulo de los siete que tiene programados previos a Roland Garros. Tras pasar por Houston, Marrakech, Charleston, Monterrey, Monte-Carlo, Lugano, Bogotá, Barcelona, Budapest, Stuttgart, Estambul, Estoril, Múnich, Praga y Marruecos (circuitos ATP y WTA en 2019), chicos y chicas llegan a Madrid. A la Caja Mágica. A las orillas del Manzanares. Pero no siempre fue así.

Desde su creación en 2002, en sustitución de Stuttgart, hasta la actualidad, es el principal torneo que se organiza en España y la punta de la pirámide organizativa de tenis en nuestro país. Comenzó jugándose en pista dura bajo techo en el recinto deportivo Madrid Arena, en la tercera semana de octubre y sólo con cuadro masculino. Nada que ver con la actualidad. Sólo se parece la categoría: ya empezó como Masters 1000 (entonces Tennis Masters Series, el equivalente). En 2004 la categoría cambió de nombre (de Tennis Masters Series pasó a denominarse ATP Masters Series). Los primeros siete años (hasta 2008) el torneo no experimentó cambios.

En 2009, en la que era la octava edición, se produjo el gran lavado de cara del gran estandarte del tenis organizado en España. Cambió (casi) todo. De la tercera semana de octubre a la primera mitad de mayo; de pista dura cubierta a tierra batida; del complejo Madrid Arena al oeste de la ciudad en la Casa de Campo a la recién construida Caja Mágica en el sur de la capital (levantada con motivo de las diferentes candidaturas olímpicas); de un torneo masculino a un torneo con cuadro masculino y femenino.

Desde esta primera edición con doble cuadro, ambos tenían la máxima categoría: Masters 1000 ellos y WTA Premier Mandatory ellas. El torneo masculino se situaba en la semana de Hamburgo (pasó a ser ATP 500) y al desaparecido de Berlín.

En 2012, 11ª edición del torneo masculino y 4ª del femenino, se produjo el, hasta ahora, último gran cambio. Sin embargo, duró sólo aquel 2012. Ese año se hizo famoso por el uso de la tierra batida azul. La mejora de la visibilidad fue una de las banderas para instalar el nuevo color. Sin embargo, no duró más que aquel año y la ATP la prohibió un mes después de disputarse el torneo. Federer y Serena fueron los campeones.

Nueve campeones en 18 ediciones (Nadal cinco veces, Federer y Djokovic tres, Murray dos, Zverev, Nalbandian, Safin, Ferrero y Agassi una vez) y siete campeonas en 11 ediciones (Kvitova tricampeona, Halep y Serena bicampeonas, Bertens, Sharapova, Rezaï y Safina una corona). Un torneo que se aleja de ser predecible. Quizás porque, de las principales citas que conforman la gira de tierra, es el menos parecido a las condiciones de Roland Garros. La altura de Madrid (655 metros de media) no se puede comparar con los 37 de Roma (a dos semanas de Roland Garros) o la no altitud de Monte-Carlo, que se juega a orillas del Mediterráneo. París (33 metros de altitud media) hace que el torneo en el Foro Itálico sea el ideal en cuanto a condiciones similares.

Madrid es una de las paradas de referencia del calendario. Además de ser el principal torneo que se organiza en España, es uno de los únicos tres en el mundo que juntan las máximas categorías ordinarias de cada circuito: ATP Masters 1000 y WTA Premier Mandatory. Indian Wells y Miami son los otros dos casos. Gustos y preferencias aparte, por categoría, delante de Madrid sólo se sitúan los cuatro Grand Slam y los dos torneos de Maestros.

Este 2020, la crisis del COVID-19 que ha paralizado al mundo ha dejado vacía la Caja Mágica los 10 primeros días de mayo. La pista central Manolo Santana, el Estadio dos Arantxa Sánchez-Vicario y el Estadio tres (todos con techo retráctil), así como las seis pistas exteriores de juego. Se cuentan ya los días para el 30 de abril de 2021, fecha en que, si no hay cambios de calendario, levante el telón el Mutua Madrid Open 2021. La cúspide de la pirámide. Llegará.