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KOHFELDT, SANGRE WERDERANER

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 09-10-2018

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No hablamos de un club cualquiera. Actualmente, el Werder Bremen ocupa el segundo lugar en la clasificación histórica de la Bundesliga, y eso no es fácil. En parte, ese meritorio segundo puesto lo han conseguido gracias a las últimas malas temporadas de sus vecinos del HSV, que descendieron por primera vez la pasada temporada y que les permitirá aumentar algo la ventaja respecto a ellos. Pero no se engañen, porque la situación no está para tirar cohetes. Si la del club de Hamburgo era mala, la de los inquilinos del Weserstadion ha sido igual, o peor, con la única diferencia de que, en ciertos tramos, han podido salir adelante.

El Bremen está lejos de ser aquel que tenía en los despachos a Klaus Allofs y, en el banquillo, a Thomas Schaaf. Los últimos títulos llegaron con ellos y, también con ellos, llegó el inicio del declive. Sin embargo, como cada año todo cambia, ahora son otros los que llevan el timón y, en esta ocasión, el gran culpable de ese cambio de rumbo es, nada más y nada menos, que Florian Kohfeldt, otro hombre ‘de la casa’ con el que las altas esferas buscan revertir la situación y, por ahora, lo están consiguiendo. Kohfeldt se ha unido a la moda que últimamente ha dado alas a la Bundesliga, que es la de los entrenadores jóvenes. Se unió a los Nagelsmann, Tedesco, Manuel Baum, etc, como técnicos menores de 40 años que ya dirigían un club en la máxima categoría. Auque lejos del técnico del Hoffenheim y el minero, Kohfeldt se había labrado una carrera en los banquillos, en silencio, con más de una década dirigiendo en la cantera del Werder Bremen, hasta que le tocó su oportunidad. Pero no fue fácil. Florian era el entrenador del ‘filial’ y, tras el mal inicio de Alexander Nouri la temporada pasada, con cinco puntos de 30 posibles, la directiva decidió cambiar de aires y colocar sangre nueva en el banquillo. Lo que vino después fue una reacción heroica, con unos resultados entre febrero y marzo que les hicieron escalar muchas posiciones, sumando 16 puntos de 21 disputados.

Kohfeldt era una apuesta del club, como lo fueron en su día Schaaf, Skrypnyk o Alexander Nouri. Si el primero estuvo en los últimos éxitos del club, los demás han sido parches que se han ido colocando cuando la situación iba mal. Todos ellos, tienen en común con él que llevan en las venas la sangre del Werder Bremen, tanto cuando fueron futbolistas, como en los banquillos. Sin embargo, la situación del actual entrenador es similar a la de Schaaf, puesto que con ellos, ha habido mejores resultados. Eso sí, a Kohfeldt aún le queda mucho para igualar al técnico que llevó a Bremen a conquistar sus últimos títulos.

Pero la clave de este Werder Bremen no es solamente el técnico, ni Marco Bode, el presidente, también ex jugador, sino también los jugadores. El cambio de imagen que se le ha dado a la plantilla en los últimos tiempos ha sido más que interesante, desde la portería, hasta el ataque. Jiri Pavlenka ha cogido experiencia y ha cuajado muy buenas actuaciones. En defensa, la pareja Veljkovic-Moisander, joven y veterano, se complementa bastante bien y cada vez se les ve mejor compactados atrás. El Mundial de Rusia fue un gran escaparate para el sueco Ludwig Augustinsson, que antes de la cita rusa no había tenido un papel importante, pero tras el gran torneo, se ha convertido en un indiscutible para su técnico.

Dos de las grandes noticias del equipo comparten el mismo apellido. Los hermanos Eggestein, Maximilian y Johannes. Uno, en el centro del campo y, el otro, en ataque. Los dos aportan. Si bien es Maximilian el que más titularidades o más minutos está acaparando, el pequeño de los hermanos lleva ya dos goles, uno en liga y otro en copa, habiendo jugado no más de media parte en lo que va de temporada.

De los nuevos, el que está dando mejor rendimiento es el neerlandés Davy Klaassen, que llegó tras pasar desapercibido en la Premier League, en el Everton. Ahora, Klaassen es importante, es una de las piezas claves del proyecto de Kohfeldt, tanto a la hora de fabricar, como al contribuir para marcar. Friedl, el canterano del Bayern, está entrando poco a poco y Osako es una de las referencias ofensivas. El que también será una pieza destacada a lo largo de la competición, será Nuri Sahin, que tras su largo periplo entre algodones, vuelve, por fin, a sentirse futbolista. Poco a poco, con la temporada ya en marcha, los resultados llegan y las sensaciones son cada vez mejores. Aún no hay nada ganado, pero Florian Kohfeldt está ayudando a dar los pasos que, en su día, dio el club con Thomas Schaaf, consiguiendo títulos y recibiendo elogios. No hay mejor sangre que la tuya propia. Eso lo demuestra el Werder Bremen, que en los últimos tiempos ha decidido tirar para casa y contar con gente de la casa para llevar adelante el equipo. No todos los que lleguen serán como Thomas Schaaf. No se pretende eso con el nuevo técnico, ni mucho menos. Pero lo que está claro es que el joven entrenador querrá empezar a hacerse un nombre como técnico y, como ya se sabe, como en casa, en ningún sitio.

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No hablamos de un club cualquiera. Actualmente, el Werder Bremen ocupa el segundo lugar en la clasificación histórica de la Bundesliga, y eso no es fácil. En parte, ese meritorio segundo puesto lo han conseguido gracias a las últimas malas temporadas de sus vecinos del HSV, que descendieron por primera vez la pasada temporada y que les permitirá aumentar algo la ventaja respecto a ellos. Pero no se engañen, porque la situación no está para tirar cohetes. Si la del club de Hamburgo era mala, la de los inquilinos del Weserstadion ha sido igual, o peor, con la única diferencia de que, en ciertos tramos, han podido salir adelante.

El Bremen está lejos de ser aquel que tenía en los despachos a Klaus Allofs y, en el banquillo, a Thomas Schaaf. Los últimos títulos llegaron con ellos y, también con ellos, llegó el inicio del declive. Sin embargo, como cada año todo cambia, ahora son otros los que llevan el timón y, en esta ocasión, el gran culpable de ese cambio de rumbo es, nada más y nada menos, que Florian Kohfeldt, otro hombre ‘de la casa’ con el que las altas esferas buscan revertir la situación y, por ahora, lo están consiguiendo. Kohfeldt se ha unido a la moda que últimamente ha dado alas a la Bundesliga, que es la de los entrenadores jóvenes. Se unió a los Nagelsmann, Tedesco, Manuel Baum, etc, como técnicos menores de 40 años que ya dirigían un club en la máxima categoría. Auque lejos del técnico del Hoffenheim y el minero, Kohfeldt se había labrado una carrera en los banquillos, en silencio, con más de una década dirigiendo en la cantera del Werder Bremen, hasta que le tocó su oportunidad. Pero no fue fácil. Florian era el entrenador del ‘filial’ y, tras el mal inicio de Alexander Nouri la temporada pasada, con cinco puntos de 30 posibles, la directiva decidió cambiar de aires y colocar sangre nueva en el banquillo. Lo que vino después fue una reacción heroica, con unos resultados entre febrero y marzo que les hicieron escalar muchas posiciones, sumando 16 puntos de 21 disputados.

Kohfeldt era una apuesta del club, como lo fueron en su día Schaaf, Skrypnyk o Alexander Nouri. Si el primero estuvo en los últimos éxitos del club, los demás han sido parches que se han ido colocando cuando la situación iba mal. Todos ellos, tienen en común con él que llevan en las venas la sangre del Werder Bremen, tanto cuando fueron futbolistas, como en los banquillos. Sin embargo, la situación del actual entrenador es similar a la de Schaaf, puesto que con ellos, ha habido mejores resultados. Eso sí, a Kohfeldt aún le queda mucho para igualar al técnico que llevó a Bremen a conquistar sus últimos títulos.

Pero la clave de este Werder Bremen no es solamente el técnico, ni Marco Bode, el presidente, también ex jugador, sino también los jugadores. El cambio de imagen que se le ha dado a la plantilla en los últimos tiempos ha sido más que interesante, desde la portería, hasta el ataque. Jiri Pavlenka ha cogido experiencia y ha cuajado muy buenas actuaciones. En defensa, la pareja Veljkovic-Moisander, joven y veterano, se complementa bastante bien y cada vez se les ve mejor compactados atrás. El Mundial de Rusia fue un gran escaparate para el sueco Ludwig Augustinsson, que antes de la cita rusa no había tenido un papel importante, pero tras el gran torneo, se ha convertido en un indiscutible para su técnico.

Dos de las grandes noticias del equipo comparten el mismo apellido. Los hermanos Eggestein, Maximilian y Johannes. Uno, en el centro del campo y, el otro, en ataque. Los dos aportan. Si bien es Maximilian el que más titularidades o más minutos está acaparando, el pequeño de los hermanos lleva ya dos goles, uno en liga y otro en copa, habiendo jugado no más de media parte en lo que va de temporada.

De los nuevos, el que está dando mejor rendimiento es el neerlandés Davy Klaassen, que llegó tras pasar desapercibido en la Premier League, en el Everton. Ahora, Klaassen es importante, es una de las piezas claves del proyecto de Kohfeldt, tanto a la hora de fabricar, como al contribuir para marcar. Friedl, el canterano del Bayern, está entrando poco a poco y Osako es una de las referencias ofensivas. El que también será una pieza destacada a lo largo de la competición, será Nuri Sahin, que tras su largo periplo entre algodones, vuelve, por fin, a sentirse futbolista. Poco a poco, con la temporada ya en marcha, los resultados llegan y las sensaciones son cada vez mejores. Aún no hay nada ganado, pero Florian Kohfeldt está ayudando a dar los pasos que, en su día, dio el club con Thomas Schaaf, consiguiendo títulos y recibiendo elogios. No hay mejor sangre que la tuya propia. Eso lo demuestra el Werder Bremen, que en los últimos tiempos ha decidido tirar para casa y contar con gente de la casa para llevar adelante el equipo. No todos los que lleguen serán como Thomas Schaaf. No se pretende eso con el nuevo técnico, ni mucho menos. Pero lo que está claro es que el joven entrenador querrá empezar a hacerse un nombre como técnico y, como ya se sabe, como en casa, en ningún sitio.

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