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Jonathan Faña: de goles trata la historia

La República Dominicana es uno de los tantos países que abundan dentro de ese enorme mar llamado Caribe y se encuentra pegado a Haití, una nación con una rica historia futbolística a sus espaldas, ya que sabe lo que es jugar un Mundial (lo hizo en 1974) o levantar trofeos. Muy distinta es la historia de los quisqueyanos, ya que estos ni siquiera pudieron ir a la Copa Oro, el máximo torneo organizado por la CONCACAF.

Sin embargo, en este siglo apareció un delantero letal, capaz de vulnerar las vallas de los mejores porteros del continente y de hacer soñar a toda una nación, no solo con sus anotaciones, sino también gracias a su depurada clase. Nacido en Moca un 11 de abril de 1987, Jonathan Rafael Faña Frías sería ese ángel venido del cielo que llegaría para llenar de ilusiones a los futboleros dominicanos, esos que se ven un poco relegados al ver que el deporte rey no es ni siquiera príncipe en la isla, pues el béisbol es la disciplina que se pone la corona allí.

Soy oriundo de Moca -en la provincia de Espaillat- la ciudad más tradicional en el fútbol y de pequeño miraba la liga mexicana y siempre me dije que deseaba jugar de manera profesional y en la TV, para que mi familia me viera” nos comenta Faña. Además resalta que, pese a ser el béisbol el deporte más popular, fue su familia la que lo introdujo al mundo de patear balones, sobre todo su padre y su tío.

Sus primeros pasos los dio justamente en el club de su ciudad y uno de los grandes de la República Dominicana, el Moca Fútbol Club, donde tuvo que atravesar las inferiores, siempre con el sueño de llegar al máximo escalafón. Y cuando le tocó debutar, dejó en claro que había arribado un serial killer al pueblo: “Llegar a primera (en el 2004) fue algo grandioso, un sueño hecho realidad. Jugar para tu ciudad, recibir el calor y el amor de tu pueblo era increíble. Mi primer partido fue impresionante: salí del banquillo a jugar 35 minutos y en donde gracias a Dios y a mis compañeros anoté dos goles y, desde ese entonces, pasé a jugar titular”. 

Jonathan Faña durante un partido con W Connection (JOHAN ORDONEZ/AFP via Getty Images)

Aquella primera campaña la completó siendo nada menos que el máximo goleador de la Liga Mayor con 16 tantos, algo que le valió para irse a la TT Pro League para jugar en el W Connection en el 2006, club en el que estuvo hasta el 2010 y en el que disfrutó de sus momentos más épicos. Entre los trofeos levantados se encuentran dos Campeonatos de Clubes del Caribe, uno en el 2006 y otro en el 2009, siendo más relevante en este último ya que fue el goleador de la edición y el hombre clave en la final, marcándole los dos goles en el 2-1 al Puerto Rico Islanders. 

Pese a todo, ganar el torneo no les sirvió para entrar de manera directa en la fase de grupos de la Champions de la CONCACAF, sino que debían disputar una ronda eliminatoria y el sorteo no pudo haber sido peor, ya que el rival a vencer sería el New York Red Bulls de Juan Pablo Ángel, Josy Altidore y Gabriel Cichero. En el estadio Manny Ramjohn de Marabella lograron un gran empate a dos, con Faña marcando el primer tanto del partido. Sin embargo, todo parecía derrumbarse en el Giants Stadium cuando John Wolyniec ponía en ventaja a los suyos, dado que obligaba a los trinidenses a anotar al menos dos tantos. Y eso fue lo que hizo Andre Toussaint para darle un sorprendente pase a los suyos.

En la fase de grupos, Faña volvió a salirse, marcándole incluso un hat-trick al Comunicaciones de Guatemala, pero lamentablemente, y pese al épico triunfo por 3-2 ante el Real España de Honduras, no podrían avanzar a los cuartos de final gracias a la sorprendente victoria de los guatemaltecos ante los Pumas de la UNAM. Sin embargo, estas actuaciones llamaron la atención de varios entrenadores, quienes buscaron hacerse con sus servicios.

Fueron años sorprendentes, ya que en ese partido ante el Red Bulls reconocía mi nombre su entrenador, Juan Carlos Osorio. Él sabía quién era mi persona y quiénes éramos nosotros. Hubo un interés en mí. Hubo un acercamiento para llegar a un gran equipo como el mismo Red Bulls, los Pumas o el Comunicaciones, entre otros de MLS, pero la cosa no se concretó. Lo que viví en Trinidad fue una experiencia única e inolvidable, ya que mi verdadero sueño de jugar profesional y que mi familia me viera en la TV se cumplió y fue lo mejor. Creo que cada etapa de mi carrera tuvo grandes momentos, pero siempre tendré presente mi etapa por el W Connection ya que fue la que me llevó al profesionalismo y el cual me abrió la puerta para seguir creciendo”.

Jonathan Faña como icono de su combinado nacional

Si bien Faña no pudo vivir su gran sueño de llegar a Europa o a la MLS, sí que pudo disfrutar de grandes momentos con su selección, de la cual es el máximo goleador (24) y también el jugador con más presencias (44), convirtiéndose en el buque insignia de los quisqueyanos y en un orgullo para toda la nación dominicana. Sus seis goles en las clasificatorias para la Copa del Caribe del 2012 sirvieron justamente para darle a su patria el pase al máximo torneo de la región, competición que solo habían podido disputar en 1991. Ya en el certamen disputado en Antigua y Barbuda, el local vencía a los dominicanos por 2-0, hasta que llegaron unos últimos 15 minutos de locura. Primero con César García marcando el descuento a los 74 minutos y luego siendo el propio Jonathan el autor del agónico empate a dos, con el cual todavía podían soñar con llegar a las semifinales, instancia que daba los pases para la Copa Oro. Sin embargo, y pese a su lucha, no pudieron ante los dos rivales más fuertes, Haití (0-1) y Trinidad y Tobago (1-2), quedándose en aquella primera instancia, aunque ya el objetivo estaba más que cumplido.

No clasificamos a la Copa Oro, estuvimos últimos en el grupo de clasificación y nos quedamos a 12 minutos de estar en la primera e histórica Copa Oro para la RD. Esa ha sido la mejor sensación y experiencia en la selección nacional, ya que pudimos enfrentar a todos los países e islas del Caribe y pudimos vencerles, perdiendo solo ante los grandes de la región, Trinidad y Tobago y Haití”.

Jonathan siguió ayudando a un seleccionado que, en los últimos años, comenzó a buscar talento extranjero, sobre todo trayendo a jugadores del ascenso español, siendo quizás el más destacado Carlos Julio Martínez, ex canterano del Villareal y que hace un par de años juega en el Mirandés. “El llamado de los dominicanos en el extranjero ayuda bastante, siempre y cuando esos convocados estén al nivel y por encima de los locales” expresa Faña, sabedor de que toda ayuda es más que recibida para que la República Dominicana dé ese tan esperando salto de calidad, aunque también entiende que se necesita trabajar más internamente: “A la selección le hace falta un proyecto serio, un proyecto con futuro, un trabajo desde la selecciones inferiores para que cuando lleguen a la absoluta ya tengan definidos el plan de trabajo. Debe haber un cuerpo técnico de trabajo capacitado y con conocimientos en el fútbol”.

El delantero dominicano, quien tiene como grandes pendientes ganar la liga local y disputar la Copa Oro, igualmente puede darse por satisfecho. Su carrera ha alegrado la vida de muchas personas, que se han ilusionado con sus goles y sus gambetas en espacios reducidos. Cuando decida retirarse, sabrá que no tendrá nada que envidiarle a los demás, porque lo ha dejado todo. Muchos arqueros pueden dar fe de aquello.

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La República Dominicana es uno de los tantos países que abundan dentro de ese enorme mar llamado Caribe y se encuentra pegado a Haití, una nación con una rica historia futbolística a sus espaldas, ya que sabe lo que es jugar un Mundial (lo hizo en 1974) o levantar trofeos. Muy distinta es la historia de los quisqueyanos, ya que estos ni siquiera pudieron ir a la Copa Oro, el máximo torneo organizado por la CONCACAF.

Sin embargo, en este siglo apareció un delantero letal, capaz de vulnerar las vallas de los mejores porteros del continente y de hacer soñar a toda una nación, no solo con sus anotaciones, sino también gracias a su depurada clase. Nacido en Moca un 11 de abril de 1987, Jonathan Rafael Faña Frías sería ese ángel venido del cielo que llegaría para llenar de ilusiones a los futboleros dominicanos, esos que se ven un poco relegados al ver que el deporte rey no es ni siquiera príncipe en la isla, pues el béisbol es la disciplina que se pone la corona allí.

Soy oriundo de Moca -en la provincia de Espaillat- la ciudad más tradicional en el fútbol y de pequeño miraba la liga mexicana y siempre me dije que deseaba jugar de manera profesional y en la TV, para que mi familia me viera” nos comenta Faña. Además resalta que, pese a ser el béisbol el deporte más popular, fue su familia la que lo introdujo al mundo de patear balones, sobre todo su padre y su tío.

Sus primeros pasos los dio justamente en el club de su ciudad y uno de los grandes de la República Dominicana, el Moca Fútbol Club, donde tuvo que atravesar las inferiores, siempre con el sueño de llegar al máximo escalafón. Y cuando le tocó debutar, dejó en claro que había arribado un serial killer al pueblo: “Llegar a primera (en el 2004) fue algo grandioso, un sueño hecho realidad. Jugar para tu ciudad, recibir el calor y el amor de tu pueblo era increíble. Mi primer partido fue impresionante: salí del banquillo a jugar 35 minutos y en donde gracias a Dios y a mis compañeros anoté dos goles y, desde ese entonces, pasé a jugar titular”. 

Jonathan Faña durante un partido con W Connection (JOHAN ORDONEZ/AFP via Getty Images)

Aquella primera campaña la completó siendo nada menos que el máximo goleador de la Liga Mayor con 16 tantos, algo que le valió para irse a la TT Pro League para jugar en el W Connection en el 2006, club en el que estuvo hasta el 2010 y en el que disfrutó de sus momentos más épicos. Entre los trofeos levantados se encuentran dos Campeonatos de Clubes del Caribe, uno en el 2006 y otro en el 2009, siendo más relevante en este último ya que fue el goleador de la edición y el hombre clave en la final, marcándole los dos goles en el 2-1 al Puerto Rico Islanders. 

Pese a todo, ganar el torneo no les sirvió para entrar de manera directa en la fase de grupos de la Champions de la CONCACAF, sino que debían disputar una ronda eliminatoria y el sorteo no pudo haber sido peor, ya que el rival a vencer sería el New York Red Bulls de Juan Pablo Ángel, Josy Altidore y Gabriel Cichero. En el estadio Manny Ramjohn de Marabella lograron un gran empate a dos, con Faña marcando el primer tanto del partido. Sin embargo, todo parecía derrumbarse en el Giants Stadium cuando John Wolyniec ponía en ventaja a los suyos, dado que obligaba a los trinidenses a anotar al menos dos tantos. Y eso fue lo que hizo Andre Toussaint para darle un sorprendente pase a los suyos.

En la fase de grupos, Faña volvió a salirse, marcándole incluso un hat-trick al Comunicaciones de Guatemala, pero lamentablemente, y pese al épico triunfo por 3-2 ante el Real España de Honduras, no podrían avanzar a los cuartos de final gracias a la sorprendente victoria de los guatemaltecos ante los Pumas de la UNAM. Sin embargo, estas actuaciones llamaron la atención de varios entrenadores, quienes buscaron hacerse con sus servicios.

Fueron años sorprendentes, ya que en ese partido ante el Red Bulls reconocía mi nombre su entrenador, Juan Carlos Osorio. Él sabía quién era mi persona y quiénes éramos nosotros. Hubo un interés en mí. Hubo un acercamiento para llegar a un gran equipo como el mismo Red Bulls, los Pumas o el Comunicaciones, entre otros de MLS, pero la cosa no se concretó. Lo que viví en Trinidad fue una experiencia única e inolvidable, ya que mi verdadero sueño de jugar profesional y que mi familia me viera en la TV se cumplió y fue lo mejor. Creo que cada etapa de mi carrera tuvo grandes momentos, pero siempre tendré presente mi etapa por el W Connection ya que fue la que me llevó al profesionalismo y el cual me abrió la puerta para seguir creciendo”.

Jonathan Faña como icono de su combinado nacional

Si bien Faña no pudo vivir su gran sueño de llegar a Europa o a la MLS, sí que pudo disfrutar de grandes momentos con su selección, de la cual es el máximo goleador (24) y también el jugador con más presencias (44), convirtiéndose en el buque insignia de los quisqueyanos y en un orgullo para toda la nación dominicana. Sus seis goles en las clasificatorias para la Copa del Caribe del 2012 sirvieron justamente para darle a su patria el pase al máximo torneo de la región, competición que solo habían podido disputar en 1991. Ya en el certamen disputado en Antigua y Barbuda, el local vencía a los dominicanos por 2-0, hasta que llegaron unos últimos 15 minutos de locura. Primero con César García marcando el descuento a los 74 minutos y luego siendo el propio Jonathan el autor del agónico empate a dos, con el cual todavía podían soñar con llegar a las semifinales, instancia que daba los pases para la Copa Oro. Sin embargo, y pese a su lucha, no pudieron ante los dos rivales más fuertes, Haití (0-1) y Trinidad y Tobago (1-2), quedándose en aquella primera instancia, aunque ya el objetivo estaba más que cumplido.

No clasificamos a la Copa Oro, estuvimos últimos en el grupo de clasificación y nos quedamos a 12 minutos de estar en la primera e histórica Copa Oro para la RD. Esa ha sido la mejor sensación y experiencia en la selección nacional, ya que pudimos enfrentar a todos los países e islas del Caribe y pudimos vencerles, perdiendo solo ante los grandes de la región, Trinidad y Tobago y Haití”.

Jonathan siguió ayudando a un seleccionado que, en los últimos años, comenzó a buscar talento extranjero, sobre todo trayendo a jugadores del ascenso español, siendo quizás el más destacado Carlos Julio Martínez, ex canterano del Villareal y que hace un par de años juega en el Mirandés. “El llamado de los dominicanos en el extranjero ayuda bastante, siempre y cuando esos convocados estén al nivel y por encima de los locales” expresa Faña, sabedor de que toda ayuda es más que recibida para que la República Dominicana dé ese tan esperando salto de calidad, aunque también entiende que se necesita trabajar más internamente: “A la selección le hace falta un proyecto serio, un proyecto con futuro, un trabajo desde la selecciones inferiores para que cuando lleguen a la absoluta ya tengan definidos el plan de trabajo. Debe haber un cuerpo técnico de trabajo capacitado y con conocimientos en el fútbol”.

El delantero dominicano, quien tiene como grandes pendientes ganar la liga local y disputar la Copa Oro, igualmente puede darse por satisfecho. Su carrera ha alegrado la vida de muchas personas, que se han ilusionado con sus goles y sus gambetas en espacios reducidos. Cuando decida retirarse, sabrá que no tendrá nada que envidiarle a los demás, porque lo ha dejado todo. Muchos arqueros pueden dar fe de aquello.

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Gracias por todo, Eurocopa

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
09-07-2021

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Una Eurocopa que se nos va

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
01-07-2021