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Hans-Dieter Flick, el nuevo héroe bávaro

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 19-05-2020

Ha vuelto la Bundesliga y pocas cosas han cambiado. Ahora no hay público en los campos y los equipos pueden hacer hasta cinco cambios, eso sí, en tres turnos. Pero en el tema deportivo, todo sigue igual o, al menos, la tabla no ha cambiado mucho. El líder sigue siendo el Bayern, que ha cogido la directa. Tras muchos años de dominio, en esta temporada se le presentaron a los bávaros varios competidores que le estaban poniendo las cosas complicadas. El Borussia Dortmund, el RB Leipzig, el Borussia Mönchengladbach… Equipos que, transcurridos casi tres meses de Bundesliga, se habían colocado por delante del Bayern Munich, entrenado, en aquel entonces, por Niko Kovac.

Tras un fatídico día en el Commerzbank Arena en el que el Eintracht Frankfurt se impuso a los bávaros por 5-1, los muniqueses decidieron relevar de su cargo a Kovac. El último entrenador en quitarle un título en tierras alemanas al Bayern había sido destituido del cargo ante su ex equipo. Para sustituirle cogió las riendas Hans-Dieter Flick, un ex jugador bávaro que había llegado a Múnich tras pasar por la selección como asistente de Joachim Löw e, incluso, llegó a dirigir al combinado nacional en un partido de la Eurocopa 2008, puesto que Löw no pudo sentarse en el banquillo aquel día. Ese partido, ante Portugal, cayó del lado germano.

Flick pasó de la selección al Bayern en noviembre de 2019, justo después de aquel día de mal recuerdo en Frankfurt, pero en principio estaría como interino. Tras el cambio, muchos fueron los nombres que se barajaron desde la prensa para hacerse cargo del banquillo de un Bayern en horas bajas. Se vinculó a Arsène Wenger, José Mourinho, Erik ten Hag, Mauricio Pochettino, Massimiliano Allegri, Ralf Rangnick y hasta Miroslav Klose. Pero ninguno llegaba y, mientras tanto, Flick seguía dirigiendo al club. Le habían dado margen hasta el parón invernal para así encontrar un técnico adecuado. Flick no desaprovechó su oportunidad y, en sus primeros partidos, no sólo no encajaba goles, sino que goleaba. Claro ejemplo fue el primer encuentro de Bundesliga que dirigió después de haber caído 5-1 en Frankfurt, teniendo que recibir al Borussia Dortmund en el Allianz Arena. Aquel día se desquitaron con una goleada, con doblete de Lewandowski, un gol de Serge Gnabry y uno más, de Hummels en propia puerta. Aquel día, la historia volvió a sonreír a los bávaros.

Vuelta a la normalidad con Flick en el banquillo

Aunque los duelos ante Leverkusen y Borussia Mönchengladbach supusieran dos derrotas consecutivas, volviendo a despertar los fantasmas del inicio de la liga, aquello significó, más bien, el impulso para lo que se vino después. El Bayern (y hablamos sólo de Bundesliga), no ha perdido desde el 7 de diciembre, día en el que los jugadores bávaros hincaron la rodilla en el Borussia Park. Ese día se vieron, por última vez, síntomas de debilidad a un conjunto acostumbrado a estar en lo más alto del campeonato de liga. Después de aquello llegaron once victorias y un empate. Desde la derrota en Mönchengladbach, sólo Julian Nagelsmann y el RB Leipzig le han quitado puntos. Esta racha les permitió pasar a ser líderes con una ventaja de hasta cuatro puntos con respecto al segundo. Daba la sensación de que, aunque había más competidores, el Bayern volvía a ser el Bayern, algo que hacía más difícil a sus rivales la lucha por el título.

¿Y qué ha pasado ahora en Múnich? Son sensaciones. Recuperación de jugadores, imagen de cara al rival, contundencia… El Bayern de Flick recordaba al Bayern de siempre. Hansi recuperó a un valioso Thomas Müller, ese jugador que no destaca pero que siempre cumple y que había apagado su llama en los últimos tiempos. También reforzó el centro del campo con una pareja ya inamovible, la formada por Joshua Kimmich y Thiago Alcántara. El alemán ya casi no recuerda lo que es aquello de jugar de lateral y el español se siente muy cómodo con su compañero al lado a la hora de poder hacer llegar el balón arriba.

Joshua Kimmich, Thiago Alcántara y Alphonso Davies celebrando un gol del Bayern
(Alex Grimm/Bongarts/Getty Images)

Sin embargo, una de las decisiones más llamativas de Hans-Dieter Flick ha sido la de colocar a la pareja Alaba-Davies en el lado izquierdo de la defensa. El canadiense, extremo reconvertido a lateral, se ha acostumbrado a jugar en esa posición más retrasada y su nivel ha crecido muchísimo. Por otra parte, David Alaba volvió al centro de la defensa, una posición que no le era desconocida, pero que, desde luego, ha sido un soplo de aire fresco para los bávaros. La pareja Alaba-Davies ha dejado fuera a un jugador como Lucas Hernández, que no acaba de entrar en el equipo a pesar de recuperarse de problemas físicos. Y más le va a costar ahora, viendo el rendimiento de los dos jugadores. Quizás, y aquí viene la parte negativa del Bayern en los últimos meses, el único que desentone en el equipo o que está mostrando su peor cara es Jerome Boateng, un jugador que siempre suena para salir, pero que acaba manteniéndose en el equipo y sumando partidos.

De técnico interino a técnico permanente

Hans-Dieter Flick, el interino, se ha ganado el respeto de los suyos y este deporte profesional, puramente resultadista, le ha dado la capacidad de ampliar su estancia en Múnich como máximo responsable del equipo. Tal vez sea porque no hubo un candidato claro para ocupar el puesto o porque las pretensiones de estos eran muy altas. Lo que sí está claro es que a Flick le dieron la mano y él se ha cogido el brazo entero. De dirigir unos partidos pasó a “durante el parón invernal encontraremos al que será nuestro nuevo técnico” y, de ahí, a ser el nuevo técnico que ha firmado una ampliación de contrato por tres temporadas más. Así son los equipos ganadores. Si la cosa no va tan bien como era de esperar, la sangre nueva a veces arregla entuertos y, si es de tu propia casa, mejor aún. Que se lo digan al Barça de Pep Guardiola.

La misión de Flick era clara: recuperar jugadores, mejorar resultados y sensaciones y devolver al Bayern a lo más alto. Por lo tanto, la renovación es merecida. Ahora habrá que ver hasta dónde es capaz de llegar. De momento, el liderato de la Bundesliga lo ha cogido y parece que no lo va a soltar, aunque lo que se le viene no es fácil. Los bávaros deben enfrentarse aún a sus rivales directos. Deben visitar al Dortmund de Haaland y el Leverkusen de Kai Havertz o recibir en el Allianz Arena al Gladbach de Marco Rose. Esos partidos definirán si finalmente el equipo bávaro suma su 30º título liguero o si, en cambio, debe esperar un año más para celebrar esa cifra tan redonda.

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Ha vuelto la Bundesliga y pocas cosas han cambiado. Ahora no hay público en los campos y los equipos pueden hacer hasta cinco cambios, eso sí, en tres turnos. Pero en el tema deportivo, todo sigue igual o, al menos, la tabla no ha cambiado mucho. El líder sigue siendo el Bayern, que ha cogido la directa. Tras muchos años de dominio, en esta temporada se le presentaron a los bávaros varios competidores que le estaban poniendo las cosas complicadas. El Borussia Dortmund, el RB Leipzig, el Borussia Mönchengladbach… Equipos que, transcurridos casi tres meses de Bundesliga, se habían colocado por delante del Bayern Munich, entrenado, en aquel entonces, por Niko Kovac.

Tras un fatídico día en el Commerzbank Arena en el que el Eintracht Frankfurt se impuso a los bávaros por 5-1, los muniqueses decidieron relevar de su cargo a Kovac. El último entrenador en quitarle un título en tierras alemanas al Bayern había sido destituido del cargo ante su ex equipo. Para sustituirle cogió las riendas Hans-Dieter Flick, un ex jugador bávaro que había llegado a Múnich tras pasar por la selección como asistente de Joachim Löw e, incluso, llegó a dirigir al combinado nacional en un partido de la Eurocopa 2008, puesto que Löw no pudo sentarse en el banquillo aquel día. Ese partido, ante Portugal, cayó del lado germano.

Flick pasó de la selección al Bayern en noviembre de 2019, justo después de aquel día de mal recuerdo en Frankfurt, pero en principio estaría como interino. Tras el cambio, muchos fueron los nombres que se barajaron desde la prensa para hacerse cargo del banquillo de un Bayern en horas bajas. Se vinculó a Arsène Wenger, José Mourinho, Erik ten Hag, Mauricio Pochettino, Massimiliano Allegri, Ralf Rangnick y hasta Miroslav Klose. Pero ninguno llegaba y, mientras tanto, Flick seguía dirigiendo al club. Le habían dado margen hasta el parón invernal para así encontrar un técnico adecuado. Flick no desaprovechó su oportunidad y, en sus primeros partidos, no sólo no encajaba goles, sino que goleaba. Claro ejemplo fue el primer encuentro de Bundesliga que dirigió después de haber caído 5-1 en Frankfurt, teniendo que recibir al Borussia Dortmund en el Allianz Arena. Aquel día se desquitaron con una goleada, con doblete de Lewandowski, un gol de Serge Gnabry y uno más, de Hummels en propia puerta. Aquel día, la historia volvió a sonreír a los bávaros.

Vuelta a la normalidad con Flick en el banquillo

Aunque los duelos ante Leverkusen y Borussia Mönchengladbach supusieran dos derrotas consecutivas, volviendo a despertar los fantasmas del inicio de la liga, aquello significó, más bien, el impulso para lo que se vino después. El Bayern (y hablamos sólo de Bundesliga), no ha perdido desde el 7 de diciembre, día en el que los jugadores bávaros hincaron la rodilla en el Borussia Park. Ese día se vieron, por última vez, síntomas de debilidad a un conjunto acostumbrado a estar en lo más alto del campeonato de liga. Después de aquello llegaron once victorias y un empate. Desde la derrota en Mönchengladbach, sólo Julian Nagelsmann y el RB Leipzig le han quitado puntos. Esta racha les permitió pasar a ser líderes con una ventaja de hasta cuatro puntos con respecto al segundo. Daba la sensación de que, aunque había más competidores, el Bayern volvía a ser el Bayern, algo que hacía más difícil a sus rivales la lucha por el título.

¿Y qué ha pasado ahora en Múnich? Son sensaciones. Recuperación de jugadores, imagen de cara al rival, contundencia… El Bayern de Flick recordaba al Bayern de siempre. Hansi recuperó a un valioso Thomas Müller, ese jugador que no destaca pero que siempre cumple y que había apagado su llama en los últimos tiempos. También reforzó el centro del campo con una pareja ya inamovible, la formada por Joshua Kimmich y Thiago Alcántara. El alemán ya casi no recuerda lo que es aquello de jugar de lateral y el español se siente muy cómodo con su compañero al lado a la hora de poder hacer llegar el balón arriba.

Joshua Kimmich, Thiago Alcántara y Alphonso Davies celebrando un gol del Bayern
(Alex Grimm/Bongarts/Getty Images)

Sin embargo, una de las decisiones más llamativas de Hans-Dieter Flick ha sido la de colocar a la pareja Alaba-Davies en el lado izquierdo de la defensa. El canadiense, extremo reconvertido a lateral, se ha acostumbrado a jugar en esa posición más retrasada y su nivel ha crecido muchísimo. Por otra parte, David Alaba volvió al centro de la defensa, una posición que no le era desconocida, pero que, desde luego, ha sido un soplo de aire fresco para los bávaros. La pareja Alaba-Davies ha dejado fuera a un jugador como Lucas Hernández, que no acaba de entrar en el equipo a pesar de recuperarse de problemas físicos. Y más le va a costar ahora, viendo el rendimiento de los dos jugadores. Quizás, y aquí viene la parte negativa del Bayern en los últimos meses, el único que desentone en el equipo o que está mostrando su peor cara es Jerome Boateng, un jugador que siempre suena para salir, pero que acaba manteniéndose en el equipo y sumando partidos.

De técnico interino a técnico permanente

Hans-Dieter Flick, el interino, se ha ganado el respeto de los suyos y este deporte profesional, puramente resultadista, le ha dado la capacidad de ampliar su estancia en Múnich como máximo responsable del equipo. Tal vez sea porque no hubo un candidato claro para ocupar el puesto o porque las pretensiones de estos eran muy altas. Lo que sí está claro es que a Flick le dieron la mano y él se ha cogido el brazo entero. De dirigir unos partidos pasó a “durante el parón invernal encontraremos al que será nuestro nuevo técnico” y, de ahí, a ser el nuevo técnico que ha firmado una ampliación de contrato por tres temporadas más. Así son los equipos ganadores. Si la cosa no va tan bien como era de esperar, la sangre nueva a veces arregla entuertos y, si es de tu propia casa, mejor aún. Que se lo digan al Barça de Pep Guardiola.

La misión de Flick era clara: recuperar jugadores, mejorar resultados y sensaciones y devolver al Bayern a lo más alto. Por lo tanto, la renovación es merecida. Ahora habrá que ver hasta dónde es capaz de llegar. De momento, el liderato de la Bundesliga lo ha cogido y parece que no lo va a soltar, aunque lo que se le viene no es fácil. Los bávaros deben enfrentarse aún a sus rivales directos. Deben visitar al Dortmund de Haaland y el Leverkusen de Kai Havertz o recibir en el Allianz Arena al Gladbach de Marco Rose. Esos partidos definirán si finalmente el equipo bávaro suma su 30º título liguero o si, en cambio, debe esperar un año más para celebrar esa cifra tan redonda.

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