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Gracias por todo, Eurocopa

La felicidad y la tristeza, antónimos que casi se dan la mano, muchas veces pueden estar en un roce de discoteca. No lo digo por nuestras salidas nocturnas, que con las nuevas olas ya son parte del Pleistoceno, sino por el penalti a Raheem Sterling que cambió el destino de daneses y británicos en esta preciosa Eurocopa. Mínimo contacto, hombre al suelo y lío en todos los sitios. No quiero ni saber cómo terminó ese buen hombre que estaba bailando el Sweet Caroline, nuevo himno de la afición de Wembley, y que acabó tres filas más abajo antes de iniciar el choque. Le mando un saludo, como el de Sergio Ramos, y le deseo que esté bien. Y, por supuesto, si no lo habéis visto id a mirarlo ya.

Gareth Southgate es el hombre del momento. Detrás de la apariencia de un banquero que se preocupa por tu hipoteca se esconde un técnico vilipendiado durante todo el torneo. Qué manía con los tres centrales, con su doble pivote, con sus cambios defensivos y con su obscena querencia por poseer un banquillo que enamoraría a la mismísima Rosemary Hoyt. Levanta pasiones casi lascivas en otros conjuntos: Sancho, Grealish, Rashford o Calvert-Lewin no son moco de pavo.

Para impedir el sueño de los locales aterriza la Italia de toda la vida: un cuadro de caraduras que son como Houdini. Yo me creí que les gustaba el balón hasta que se enfrentaron a España; un choque que recordaremos por el pique entre Chiellini y Jordi Alba. El de la Juventus, jugando a ser el tipo beodo que es amigo de todo el mundo, justificó su fama de perro viejo llamando mentiroso a un Alba que probablemente, no nos engañemos, estaba mintiendo. Es que vaya dos.

Se acaba la Eurocopa y pronto volveremos a vivir en ese estado desalentador de los sábados por la tarde: la de ese sinfín de encuentros que revolotean en nuestro televisor, como palomitas en el microondas, mientras nosotros deseamos que no llegue el lunes. El verano empieza a acabarse en el momento en el que el torneo de selecciones de turno dice basta. El año nuevo, porque los años empiezan cuando arranca la temporada, está más cerca que nunca. Nos hacemos viejos.

Imagen de cabecera: @england

Martorell (Barcelona), 1996. Periodista freelance. Amante del fútbol y loco por la Premier League. En mis ratos libres intento practicarlo.

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