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Es tierra batida, es Rafael Nadal

Alejandro Pérez @aperezgom 02-05-2018

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El aficionado al tenis que se precie y que siga los circuitos de forma
habitual sabe que tras el doblete de Indian Wells y Miami, el tenis comienza su
etapa de ensuciarse.

La tierra batida pide paso a principios de abril. El polvo de ladrillo pide
protagonismo poco antes de comenzar la primavera y su presencia se alarga
durante tres Masters 1000, un ATP 500, varios ATP 250 y el colofón, en París
entre finales de mayo y principios de junio.

La tierra y la gira de hierba que le sigue (hasta Wimbledon) suponen tres
meses y medio de descanso del cemento que domina el circuito tanto ATP como
WTA. 
Pero volvamos a la tierra. Cada superficie y cada época suelen tener un
grupo de tenistas que dominan los grandes torneos y se saben favoritos en el
momento oportuno. Sin embargo, cuando hablamos de tierra batida, este principio
se multiplica exponencialmente en la figura de Rafael Nadal. No descubro nada
nuevo, ni lo pretendo.

El tenista mallorquín tiene en sus vitrinas 77 trofeos
en 113 finales. De ellos, 55 coronas son en tierra. ¡¡Más del 70%!! 
Es una animalada. En su carrera, el balear ha jugado 92 torneos en tierra
(excluyendo series de Copa Davis) y ha ganado 55, ¡¡Casi un 60%!! Un dato más
demoledor todavía. 
Es indiferente (salvo lesiones, claro) el estado y los resultados del
actual número 1 ATP antes de la gira de tierra. No tiene punto de comparación.
Desde que pisa el polvo de ladrillo de Montecarlo se transforma.

El camino (salvo lesiones) es de sobra conocido: Montecarlo, Barcelona,
Madrid, Roma y París. Tres Masters 1000, un ATP 500 y el Grand Slam francés.

La gira perfecta (ganar los cinco títulos) se antoja imposible para
cualquier tenista. Nadal se ha quedado cerca en varias ocasiones. Sin ir más
lejos, la pasada campaña sólo Thiem en Roma (cuartos) le privó del pleno. Y no
fue el primer año. 
En 2013 falló sólo en Montecarlo (Djokovic en la final). En 2012 en Madrid (Verdasco 2R). En 2010 hizo pleno (4 títulos, 22 victorias) pero sin jugar Barcelona. En 2008 (Hamburgo ocupaba el lugar que ahora tiene Madrid) sólo dejo de
ganar en Roma. 
En 2007, al igual que en 2013, jugó todo y cayó solo en la final de
Hamburgo (Federer) poniendo fin a una increíble racha de 81 partidos seguidos
ganando sobre tierra. 
En 2006 hizo pleno de nuevo (4 títulos y 24 triunfos) pero le faltó jugar
en Hamburgo. 
En 2005 participó en todo menos Hamburgo y ganó todo menos Valencia (jugado
en tierra por aquel entonces) donde cayó en cuartos.

Ningún año ha conseguido la gira inmaculada pero casi ninguna temporada ha
cosechado más de una derrota en el mes y medio entre Montecarlo y París. 
Con lo dilatado de su carrera y estos números ya sorprende menos que en la
lista de más títulos ganados en el mismo torneo, Nadal no solo la lidere, sino
que no deja lugar a réplica. 
En Montecarlo y Barcelona ya tiene 11 en París tiene 10 y en unas semanas atacará el 11º. En Roma busca el séptimo y en Madrid el sexto. Quizás la tierra romana sea
la más complicada por su situación antes de París y por la carga previa de partidos.

Sólo Federer (9 Halle y 8 Wimbledon) puede pensar en igualar a Nadal. Cada
tenista en su salsa: tierra y hierba.
De momento las próximas cinco semanas son de tierra. Después, con el
verano, vendrá la hierba y la reaparición de Federer. 
Entretanto, disfrutemos de mejor jugador de la historia sobre tierra
batida. En eso no hay discusión. Lo dicen los números y los rivales. Rafael
Nadal Parera.

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El aficionado al tenis que se precie y que siga los circuitos de forma
habitual sabe que tras el doblete de Indian Wells y Miami, el tenis comienza su
etapa de ensuciarse.

La tierra batida pide paso a principios de abril. El polvo de ladrillo pide
protagonismo poco antes de comenzar la primavera y su presencia se alarga
durante tres Masters 1000, un ATP 500, varios ATP 250 y el colofón, en París
entre finales de mayo y principios de junio.

La tierra y la gira de hierba que le sigue (hasta Wimbledon) suponen tres
meses y medio de descanso del cemento que domina el circuito tanto ATP como
WTA. 
Pero volvamos a la tierra. Cada superficie y cada época suelen tener un
grupo de tenistas que dominan los grandes torneos y se saben favoritos en el
momento oportuno. Sin embargo, cuando hablamos de tierra batida, este principio
se multiplica exponencialmente en la figura de Rafael Nadal. No descubro nada
nuevo, ni lo pretendo.

El tenista mallorquín tiene en sus vitrinas 77 trofeos
en 113 finales. De ellos, 55 coronas son en tierra. ¡¡Más del 70%!! 
Es una animalada. En su carrera, el balear ha jugado 92 torneos en tierra
(excluyendo series de Copa Davis) y ha ganado 55, ¡¡Casi un 60%!! Un dato más
demoledor todavía. 
Es indiferente (salvo lesiones, claro) el estado y los resultados del
actual número 1 ATP antes de la gira de tierra. No tiene punto de comparación.
Desde que pisa el polvo de ladrillo de Montecarlo se transforma.

El camino (salvo lesiones) es de sobra conocido: Montecarlo, Barcelona,
Madrid, Roma y París. Tres Masters 1000, un ATP 500 y el Grand Slam francés.

La gira perfecta (ganar los cinco títulos) se antoja imposible para
cualquier tenista. Nadal se ha quedado cerca en varias ocasiones. Sin ir más
lejos, la pasada campaña sólo Thiem en Roma (cuartos) le privó del pleno. Y no
fue el primer año. 
En 2013 falló sólo en Montecarlo (Djokovic en la final). En 2012 en Madrid (Verdasco 2R). En 2010 hizo pleno (4 títulos, 22 victorias) pero sin jugar Barcelona. En 2008 (Hamburgo ocupaba el lugar que ahora tiene Madrid) sólo dejo de
ganar en Roma. 
En 2007, al igual que en 2013, jugó todo y cayó solo en la final de
Hamburgo (Federer) poniendo fin a una increíble racha de 81 partidos seguidos
ganando sobre tierra. 
En 2006 hizo pleno de nuevo (4 títulos y 24 triunfos) pero le faltó jugar
en Hamburgo. 
En 2005 participó en todo menos Hamburgo y ganó todo menos Valencia (jugado
en tierra por aquel entonces) donde cayó en cuartos.

Ningún año ha conseguido la gira inmaculada pero casi ninguna temporada ha
cosechado más de una derrota en el mes y medio entre Montecarlo y París. 
Con lo dilatado de su carrera y estos números ya sorprende menos que en la
lista de más títulos ganados en el mismo torneo, Nadal no solo la lidere, sino
que no deja lugar a réplica. 
En Montecarlo y Barcelona ya tiene 11 en París tiene 10 y en unas semanas atacará el 11º. En Roma busca el séptimo y en Madrid el sexto. Quizás la tierra romana sea
la más complicada por su situación antes de París y por la carga previa de partidos.

Sólo Federer (9 Halle y 8 Wimbledon) puede pensar en igualar a Nadal. Cada
tenista en su salsa: tierra y hierba.
De momento las próximas cinco semanas son de tierra. Después, con el
verano, vendrá la hierba y la reaparición de Federer. 
Entretanto, disfrutemos de mejor jugador de la historia sobre tierra
batida. En eso no hay discusión. Lo dicen los números y los rivales. Rafael
Nadal Parera.

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