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En medio de todo

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 31-03-2020

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Premier League

Mientras el mundo sigue tratando de afrontar una de las mayores crisis en las últimas décadas, la gente que organiza las competiciones debe romperse la cabeza. Todo ser humano, en cualquier parte del mundo, está sufriendo las consecuencias de un virus cabrón y maligno. La Premier League no es menos. Discutimos sobre moral y justicia cuando pensamos en la conclusión de las ligas domésticas. Pasan los días y unos se preguntan si el Liverpool merece que le otorguen el trofeo; o si el Bournemouth, con un gol menos que el Watford, que marca la salvación, debe descender. Un rompecabezas.

Más allá del enorme coste de vidas que provocará, y que está provocando, también está el económico. La competición inglesa ha creado una burbuja en la que el dinero fluye con facilidad y sin partidos no hay nada. Son perogrulladas, ya se sabe. Y por ello, es posible que algunos intenten presionar para que se vuelve a jugar, pero son los gobiernos los que tienen la última palabra. En el Reino Unido comanda Boris Johnson, que semanas atrás se negó al cierre y ahora se arrepiente. El primer ministro tiene ya coronavirus y el país afronta un momento delicado, sin saber cuándo llegará el pico de la enfermedad. Los hospitales, como en España, empiezan a sentir la dureza de la enfermedad.

Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, habló para La Repubblica y fue muy claro: “Lo mejor es terminar el campeonato, incluso a puerta cerrada y en verano. Lo importante es comenzar de nuevo a finales de junio, de lo contrario la temporada se perderá». El fútbol inglés siempre se ha mantenido reticente a todo ello. Acabar la competición sin tus aficionados no solo es una estocada para toda esa gente que vive por su equipo, que anhela ir a todos los encuentros; es cambiar el cómo de no solo una temporada, sino de toda una vida. Incluso esa especie de formato Mundial, con concentraciones de los conjuntos, seguiría siendo injusto para los cuadros que tenían envites más sencillos en su propio feudo. Mires por donde mires, alguien sale perjudicado. Aunque no hay nada descartado por el momento.

Para mí el límite para que se empiece a jugar es finales de junio”, dijo Harry Kane a Sky Sports esta semana, en la misma línea que Čeferin. No es el único futbolista que ya ha dejado caer la posibilidad de que se cancele el curso: los equipos de abajo estarían encantados. La UEFA, que ya ha pospuesto la Eurocopa a 2021, ha dado tiempo para que todo se complete. Aun así, no hay un nexo. Los países, por mucho que dialoguen, no podrán empezar a disputar los encuentros a la vez. La situación en cada lugar es distinta y como ya hemos afirmado antes, son los gobiernos los que decidirán a partir del contexto que estén viviendo. En Bielorrusia se sigue jugando y en Italia, por la agudeza de la pandemia, ya suspendían encuentros antes que nadie en Europa.

La gente cercana a los reds, por ejemplo, reclama el título y por consecuencia que se finalice con esta situación en la tabla en el caso de que no se pueda jugar más. Pero al pedirlo las dudas aparecen sin cesar. ¿Qué criterio utilizas para decidir que unos merecen un beneficio y otros no? El Southampton, a falta de nueve encuentros, se encontraba a siete puntos del octavo, a pesar de su decimocuarto puesto. Entre quedar en un sitio u otro hay cerca de doce millones de libras en juego. Demasiado dinero. ¿Merecen acabar con ese lugar en la tabla? Lo cierto es que la mayoría de entidades deberían devolver mucho dinero a las televisiones, millonadas indecentes, si se cancela el curso. Las opciones que se barajan son muy malas.

Con una vuelta demasiado incierta, sabiendo que los futbolistas necesitarán jugar una pretemporada, es complejo creer que volvamos a ver el balompié en las próximas semanas. Y si es así, todas esas estadísticas que vimos este curso, como los números del conjunto de Jurgen Klopp, se quedarían por el camino. Es eso o no poder completar la siguiente temporada. Las decisiones, tarde o temprano, deberán tomarse. Y algunos saldrán muy escaldados. En términos competitivos, lo justo sería que todo lo que se ha empezado se acabe. En igualdad de condiciones, eso sí. Algo que nadie puede asegurar ahora mismo.

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Mientras el mundo sigue tratando de afrontar una de las mayores crisis en las últimas décadas, la gente que organiza las competiciones debe romperse la cabeza. Todo ser humano, en cualquier parte del mundo, está sufriendo las consecuencias de un virus cabrón y maligno. La Premier League no es menos. Discutimos sobre moral y justicia cuando pensamos en la conclusión de las ligas domésticas. Pasan los días y unos se preguntan si el Liverpool merece que le otorguen el trofeo; o si el Bournemouth, con un gol menos que el Watford, que marca la salvación, debe descender. Un rompecabezas.

Más allá del enorme coste de vidas que provocará, y que está provocando, también está el económico. La competición inglesa ha creado una burbuja en la que el dinero fluye con facilidad y sin partidos no hay nada. Son perogrulladas, ya se sabe. Y por ello, es posible que algunos intenten presionar para que se vuelve a jugar, pero son los gobiernos los que tienen la última palabra. En el Reino Unido comanda Boris Johnson, que semanas atrás se negó al cierre y ahora se arrepiente. El primer ministro tiene ya coronavirus y el país afronta un momento delicado, sin saber cuándo llegará el pico de la enfermedad. Los hospitales, como en España, empiezan a sentir la dureza de la enfermedad.

Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, habló para La Repubblica y fue muy claro: “Lo mejor es terminar el campeonato, incluso a puerta cerrada y en verano. Lo importante es comenzar de nuevo a finales de junio, de lo contrario la temporada se perderá». El fútbol inglés siempre se ha mantenido reticente a todo ello. Acabar la competición sin tus aficionados no solo es una estocada para toda esa gente que vive por su equipo, que anhela ir a todos los encuentros; es cambiar el cómo de no solo una temporada, sino de toda una vida. Incluso esa especie de formato Mundial, con concentraciones de los conjuntos, seguiría siendo injusto para los cuadros que tenían envites más sencillos en su propio feudo. Mires por donde mires, alguien sale perjudicado. Aunque no hay nada descartado por el momento.

Para mí el límite para que se empiece a jugar es finales de junio”, dijo Harry Kane a Sky Sports esta semana, en la misma línea que Čeferin. No es el único futbolista que ya ha dejado caer la posibilidad de que se cancele el curso: los equipos de abajo estarían encantados. La UEFA, que ya ha pospuesto la Eurocopa a 2021, ha dado tiempo para que todo se complete. Aun así, no hay un nexo. Los países, por mucho que dialoguen, no podrán empezar a disputar los encuentros a la vez. La situación en cada lugar es distinta y como ya hemos afirmado antes, son los gobiernos los que decidirán a partir del contexto que estén viviendo. En Bielorrusia se sigue jugando y en Italia, por la agudeza de la pandemia, ya suspendían encuentros antes que nadie en Europa.

La gente cercana a los reds, por ejemplo, reclama el título y por consecuencia que se finalice con esta situación en la tabla en el caso de que no se pueda jugar más. Pero al pedirlo las dudas aparecen sin cesar. ¿Qué criterio utilizas para decidir que unos merecen un beneficio y otros no? El Southampton, a falta de nueve encuentros, se encontraba a siete puntos del octavo, a pesar de su decimocuarto puesto. Entre quedar en un sitio u otro hay cerca de doce millones de libras en juego. Demasiado dinero. ¿Merecen acabar con ese lugar en la tabla? Lo cierto es que la mayoría de entidades deberían devolver mucho dinero a las televisiones, millonadas indecentes, si se cancela el curso. Las opciones que se barajan son muy malas.

Con una vuelta demasiado incierta, sabiendo que los futbolistas necesitarán jugar una pretemporada, es complejo creer que volvamos a ver el balompié en las próximas semanas. Y si es así, todas esas estadísticas que vimos este curso, como los números del conjunto de Jurgen Klopp, se quedarían por el camino. Es eso o no poder completar la siguiente temporada. Las decisiones, tarde o temprano, deberán tomarse. Y algunos saldrán muy escaldados. En términos competitivos, lo justo sería que todo lo que se ha empezado se acabe. En igualdad de condiciones, eso sí. Algo que nadie puede asegurar ahora mismo.

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21-01-2022